Lo que pasa en España con la oposición política merecería una más detenida reflexión, encaminada, sobre todo, a esclarecer lo que tiene de aberrante y perjudicial para la salud del país. Porque, en el nuestro, el enfrentamiento y la rivalidad entre las diversas opciones políticas ha alcanzado un grado de animosidad y de acritud que, por fuerza, impide el avance en lo social, fomenta el distanciamiento y estorba el logro de los objetivos comunes que debe proponerse la sociedad: principalmente el de la consecución del bien común. La alternancia política se da, más o menos, en todos los países desarrollados en la democracia: republicanos y demócratas, en USA; laboristas y conservadores en el Reino Unido, etc. En España, los partidos de izquierda y los descendientes de la antigua derecha, vencedores en la guerra civil, tras aquella etapa de matrimonio de conveniencia que fue la UCD, volvimos a la escisión de antaño, a la dualidad izquierda-derecha, hoy representada en los partidos mayoritarios que son el PSOE y el PP, respectivamente .
Una tendencia francamente reprobable que tiene lugar hoy día, principalmente atizada por la oposición, parece haber concentrado toda su razón de ser en combatir a la otra opción política, actualmente en el poder, con el objeto de derrocarla cuanto antes. Se está enrareciendo la situación por momentos, desde una beligerancia a todas luces patente en los medios de comunicación. El diagnóstico de este fenómeno se ha venido llamando, en estos últimos tiempos, crispación, y su incidencia en la vida política del país se está, día a día, haciendo más enconada. Medios hay que parecen haber cifrado toda su razón de ser en dedicarse por completo a socavar toda confianza en el gobierno actual por parte de los futuros votantes. Me pregunto qué sería, por ejemplo, de la COPE o de algún que otro programa televisivo como pudiera ser el llamado Intereconomía (los maulladores ‘gatos’, estimulándose constantemente) si se les acabara su tema favorito: erosionar al Gobierno. Viven de eso, esa es su actual razón de ser. (Dan la impresión de ser muchos, de estar en todas partes. En su constante bombardeo de SMS suelen preguntarse: “Hay gatos en…?” Y, a veces, la respuesta esperada: efectivamente, “hay gatos en tal o cual sitio”. (Vale. Con tal de que sean “cuatro gatos”, como dijo en memorable ocasión Felipe González)
Esta proliferación de los 'gatos', tan en boga, me recuerda uno de los chistes contra el Régimen, cuando éste ejecutó a Julián Grimau, en 1963, imputándole el delito de rebelión militar, con efecto retroactivo. Hubo ya en aquellas fechas muchas protestas contra esa ejecución. Hasta Franco habría sentido remordimientos de conciencia, y, según el chiste, había ordenado exterminar todos los grillos y gatos de los alrededores de El Pardo, porque no lo dejaban dormir, recordándole constantemente su fechoría:
Una tendencia francamente reprobable que tiene lugar hoy día, principalmente atizada por la oposición, parece haber concentrado toda su razón de ser en combatir a la otra opción política, actualmente en el poder, con el objeto de derrocarla cuanto antes. Se está enrareciendo la situación por momentos, desde una beligerancia a todas luces patente en los medios de comunicación. El diagnóstico de este fenómeno se ha venido llamando, en estos últimos tiempos, crispación, y su incidencia en la vida política del país se está, día a día, haciendo más enconada. Medios hay que parecen haber cifrado toda su razón de ser en dedicarse por completo a socavar toda confianza en el gobierno actual por parte de los futuros votantes. Me pregunto qué sería, por ejemplo, de la COPE o de algún que otro programa televisivo como pudiera ser el llamado Intereconomía (los maulladores ‘gatos’, estimulándose constantemente) si se les acabara su tema favorito: erosionar al Gobierno. Viven de eso, esa es su actual razón de ser. (Dan la impresión de ser muchos, de estar en todas partes. En su constante bombardeo de SMS suelen preguntarse: “Hay gatos en…?” Y, a veces, la respuesta esperada: efectivamente, “hay gatos en tal o cual sitio”. (Vale. Con tal de que sean “cuatro gatos”, como dijo en memorable ocasión Felipe González)
Esta proliferación de los 'gatos', tan en boga, me recuerda uno de los chistes contra el Régimen, cuando éste ejecutó a Julián Grimau, en 1963, imputándole el delito de rebelión militar, con efecto retroactivo. Hubo ya en aquellas fechas muchas protestas contra esa ejecución. Hasta Franco habría sentido remordimientos de conciencia, y, según el chiste, había ordenado exterminar todos los grillos y gatos de los alrededores de El Pardo, porque no lo dejaban dormir, recordándole constantemente su fechoría:_ Gri-mau, Gri-mau, Gri-mau...
Desgraciadamente, creemos malo para España este cariz que está tomando la situación. A este paso volveremos a ‘meternos mano’ (en el sentido menos grato de esta expresión) cualquier día.
El desencanto político, el escepticismo, puede hacer presa en nosotros. Y entonces la democracia, tan laboriosamente recuperada (después de casi cuarenta años sin levantar cabeza) se va a encontrar en peligro. Tenemos que acabar (empresa verdaderamente difícil) con la corrupción de nuestros respectivos representantes políticos. Tanto de los ‘hunos’ como de los ‘hotros’. Y salga el sol por donde salga, que siempre saldrá por la derecha, si estamos mirando hacia el Norte, o por la izquierda, si estamos mirando hacia el Sur.
Desgraciadamente, creemos malo para España este cariz que está tomando la situación. A este paso volveremos a ‘meternos mano’ (en el sentido menos grato de esta expresión) cualquier día.
El desencanto político, el escepticismo, puede hacer presa en nosotros. Y entonces la democracia, tan laboriosamente recuperada (después de casi cuarenta años sin levantar cabeza) se va a encontrar en peligro. Tenemos que acabar (empresa verdaderamente difícil) con la corrupción de nuestros respectivos representantes políticos. Tanto de los ‘hunos’ como de los ‘hotros’. Y salga el sol por donde salga, que siempre saldrá por la derecha, si estamos mirando hacia el Norte, o por la izquierda, si estamos mirando hacia el Sur.




















