lunes, febrero 24, 2014

SIRIO VISTO POR SIRIO



Esta es una de las autocaricaturas de Sirio. No he podido incluirla en la entrada anterior, porque los "que manejan mi barca" (la barca de mi propio blog) me imponen desde fuera sus normas. Una de ellas parece ser que no se pueda incluir más de una imagen por entrada. Si alguien sabe cómo resolver este problema técnico que me lo diga. Le quedaré eternamente agradecido (es un decir)

Obsérvese lo chulo que está el caricaturista con su gorra a tono con el cuello de pajarita. En la autocaricatura de Estampa aparecía sin gorra.

SIRIO (1901-1937) ¿UN GENIO MALOGRADO?

He aquí algo de lo que he averiguado sobre Sirio. Primero, que su nombre completo era Sirio Abel García Hernández. Era cubano de nacimiento y llegó a España muy joven. Concretamente, en 1917. Pronto, yo diría que precozmente, comenzó a colaborar en revistas y diarios como un hábil caricaturista. Sobre todo lo fichó muy joven la editorial Prensa Española y comenzó a colaborar como caricaturista en ABC y Blanco y Negro. Más tarde colaboraría en la revista Estampa. La pila de números de esta revista que mi padre guardaba en su casa de Los Silos, en Aceuchal, casa donde tenía un pequeño huerto, con un pozo y unos árboles frutales, fue saqueada por los que se creyeron en el derecho de quitarle (además de la vida) sus modestas pertenencias: una bicicleta, que utilizaba para ir al trabajo a pueblos cercanos, y algunas cosas más, entre ellas la colección de varios años de suscripción a la citada revista.

En esa revista (que yo pude consultar en la Biblioteca Nacional) leí un artículo sobre Sirio, ilustrado con una autocaricatura. Sirio era entrevistado por algún colaborador del semanario y era optimista sobre su porvenir: "tenéis Sirio para rato", afirmaba ufano. Se equivocó. Murió en el año 1937, en plena guerra civil, de una pleuresía que degeneró en tuberculosis. ¿Un artista malogrado? No. No son artistas malogrados quienes, como él, dejan huella imperecedera de su genio. Tampoco fue malogrado Miguel Hernández, muerto con 31 años. Y tantos otros que murieron en plena juventud, cuando su ingenio podía haber dado muchos más frutos. Pero, como dijo el griego Menandro, "muere joven aquél a quien los dioses aman". La cita es de Leopardi, en el encabezamiento de uno de sus poemas (Canti, Amore e morte) 

Quiero incorporar una autocaricatura de Sirio, pero la mejor prueba de su poderosa capacidad de síntesis para captar una fisonomía la tenemos en ejemplos como el retrato de la divina Greta Garbo, una de las actrices más célebres de la época. La reproduzco aquí copiada por mí, a ojo, de un número de ABC antiguo.
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NOTA: Clicar en la imagen para verla ampliada

domingo, febrero 23, 2014

ORTEGA VISTO POR SIRIO


En mi entrada anterior quise incorporar la imagen de Ortega y Gasset según el genial caricaturista de ABC y BLANCO Y NEGRO que firmaba sus trabajos como Sirio. No me lo permitieron las normas que, desde fuera, alguien nos impone. Antes me era posible añadir más de una imagen por entrada y creo que en este blog hay ejemplos de ello. Pero ahora, por más que lo intento, no lo consigo. Ahí va, pues, en entrada aparte, la imagen de don José Ortega y Gasset, el otro filósofo español parangonable con Unamuno. Otro día hablaré en este blog del caricaturista Sirio, uno de los más geniales sintetizadores de fisonomías que se conocen en la España de los años 20 y 30. Creo que era de origen hispanoamericano, concretamente, argentino. Ya buscaré información en los lugares pertinentes.

MEMORIA DE UNAMUNO

A mi ex-colega del I.E.S. "Suárez de Figueroa", Mercedes Santos Unamuno, biznieta del ilustre autor de la Vida de Don Quijote y Sancho

 Soy lector veterano del admirado autor de la Vida de Don Quijote y Sancho, aun mucho antes de conocer el valeroso enfrentamiento de don Miguel con el impresentable Millán Astray en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, un 12 de octubre de 1936. En aquella ocasión, el escritor y filósofo vasco demostró su valor personal, su honradez y coherencia con sus propias ideas, su quijotismo doctrinal, ya puesto de manifiesto en obras como la que se menciona el inicio de estas líneas. Fue aquel un memorable discurso cargado de razón y de razones: la fuerza de la razón frente a la razón de la fuerza. La fuerza contundente de la verdad se manifestó en aquel su breve discurso, rematado con el rotundo epifonema* venceréis pero no convenceréis.
Don Miguel fue consecuente con sus propias ideas y expresó en la obra más arriba mencionada el propósito idealista de “rescatar la tumba de don Quijote”. Claro que este propósito conllevaba el riesgo de afrontar numerosos peligros. Especialmente en la praxis, en la forma cómo habría de realizarse la empresa de rescatar esa tumba de don Quijote. ¿Cómo habría de llevarse a cabo esa arriesgada empresa? Respondía don Miguel:
“¿Cómo? ¿Tropezáis con uno que miente?, gritarle a la cara ¡mentira!, y ¡adelante! Tropezáis con uno que roba?, gritarle ¡ladrón!, y ¡adelante! ¿Tropezáis con uno que dice tonterías, a quien oye toda una muchedumbre con la boca abierta?, gritarles: ¡estúpidos! y ¡adelante! ¡Adelante siempre!”.

Claro que ese quijotismo a ultranza comporta riesgos innumerables. Y uno de los que encontró desmesurados esos riesgos del bueno de don Quijote y del bueno de don Miguel de Unamuno, fue otro filósofo, más comedido y menos “donquijotesco”. Este hombre se llamaba José Ortega y Gasset. Más "raciovitalista" y menos apasionado que don Miguel, Ortega disentía de seguir esos arriesgados procedimientos de quien él llamaba “el máximo morabito del energumenismo español”. Porque el “donquijotesco don Miguel de Unamuno” (como lo llamó Antonio Machado) recomendaba unas normas de conducta rayanas en lo temerario.

(caricatura de Unamuno por Sirio)
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* La corrección ortográfica automática me avisa de que "epifonema" es femenino en castellano. A mí me suena mejor el "epifonema" que la "epifonema"



ACEUCHAL AÑOS CUARENTA

Esta entrada remite, ante todo, a otra anterior, de fecha 11-03-2007 cuyo enlace debe ser:
En la primera mitad de esos años yo no era aún  teenager*. Iba a la escuela del Pozo de Arriba. Mi casa de la calle Santa Marta (hoy la habita Purichi, mi antigua vecina, después de haberla reformado) tenía a las traseras el llamado Lejío (el egido, dicho por lo fino) Allí solíamos ir a jugar los niños, mientras que la calle propiamente dicha la dejábamos a las niñas. Algunas veces nos quedábamos a verlas jugar a ellas: nuestras vecinas, o vecinitas. Entre ellas, las hijas de Felisa Parra: Juana, Micaela, Francisca. Josefa era ya adolescente y no participaba en los juegos de las niñas: la comba y el corro. El folklore de las letras del corro era abundante. Ya traje a colación algunas muestras en la anterior entrada de la que he hecho mención. Ahora me voy a referir a una de las canciones de aquel corro de muchachas que hoy son, por lo menos, abuelas, si es que aún existen. Las letras de las canciones del corro eran variadas, abundantes. Se podría intentar una clasificación de las mismas, según el asunto. Unas eran de tipo “narrativo” (por ejemplo, “A un capitán sevillano siete hijos le dio Dios / y tuvo la mala suerte que ninguno fue varón”) Pues claro, es que se trataba de siete hijas, no siete hijos. Y seguía la narración contando cómo un día “a la más pequeña le vino una inclinación: Madre, me voy a la guerra vestidita de varón”. Otras letras eran de contenido francamente humorístico, adobadas con la llamada “sal gorda” del humor escatológico. Ahí les dejo un ejemplo: "Tío Manué, qué gordo está usté,/ - Pues sí, sí, hija mía, / yo como muy bien,/ me voy al casino, /me ‘jarto’ de vino, / me voy a mi casa,/ me ‘jarto’ de pasas,/ me siento a leé: / me pego tres ‘peos’ para mi mujé,/ el más chiquitito, / el más grandecito, / el más grandullón,/ que llega a la punta de Salvaleón"...

Y los chavales nos reíamos de la gracieta de las niñas. Nuestras futuras compañeras, quién sabe. Así Antonio “el de Señá Antoñita” vendría a maridar a Juana la de Felisa Parra, uno de mis amores primerizos.

Lo que pasa es que poco tiempo después, ya al comienzo de mi etapa de teenager, yo renuncié al mundo, “a sus pompas y a sus obras”, para ingresar en el Seminario de San Atón, en la Cañada de Sancha Brava. Atrás quedaban las canciones del corro de las niñas piporras, en el archivo de mi memoria.
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* teenager es una persona que está entre los 13 y los 19 años (números que en inglés terminan en -teen)

jueves, febrero 13, 2014

EL TIEMPO DE SOBRA Y EL TIEMPO QUE FALTA

                                                    
Hace años, no puedo determinar cuántos, se celebraron unas Jornadas de Latín en Badajoz y en ellas intervino el profesor Enrique Otón Sobrino, catedrático de la Complutense. Su intervención versó sobre el poeta Lucrecio. El profesor Otón es hombre de gran facilidad de palabra y, a lo que pude colegir en aquella prédica suya sobre el poeta romano, había conectado con el pensamiento lucreciano, pesimista, según puede deducirse de ciertos pasajes de su obra principal, Sobre la naturaleza de las cosas (De rerum natura)

La charla de Otón parecía transmitir un regusto amargo de la vida, el de aquellos versos que ya trajo a colación el culto Don Juan Valera, en su celebrado prólogo a  Azul..., de Rubén Darío:

                                     ...medio de fonte leporum
surgit amari aliquid quod in ipsis floribus angat                                                                                     (R.N. 4.1133-4)

(...en medio de la fuente de los placeres / aparece un no sé qué de amargura que hasta en las flores mismas nos angustia...)

Ese regusto sombrío de los versos lucrecianos era lo que nos transmitían las palabras de Otón. Recuerdo que una de sus reflexiones versaba sobre el particular sentido que, en su opinión, tenía cierta frase del poeta romano: quod aevi superest. No he podido localizar esta secuencia en el texto del poema. Y eso a pesar de que, con los medios de que hoy día disponemos, resulta posible localizar cualquier texto de cualquier autor clásico en cuestión de segundos.

Otón interpretaba esa presunta frase de Lucrecio como si el poeta quisiera llamar la atención sobre la existencia de “un tiempo de sobra”, que se da a ciertas alturas de la vida. Algo así como un tiempo “que estuviera demás”. A mi modo de ver, si no nos dejamos llevar por esa propensión al pesimismo, la expresión latina “quod aevi superest” lo mismo se puede entender como “el tiempo que queda”. El tiempo que nos queda por vivir puede ser, según nuestra actitud hacia la vida, corto o largo. Puede parecer una cosa o la otra, según se desee, o no se desee, vivir.

Cuando llegamos a cierta edad de la vida, ya comenzamos a pensar que “nos queda poco tiempo por vivir”. En este sentido comentaba irónicamente el obispo Don Antonio Montero: “Ya falta poco”. La frase es aplicable, de manera especial, a los eméritos como él y...como yo.

Lo importante es que ese tiempo que nos queda (o que nos sobra, según se quiera interpretar la frase lucreciana) lo vivamos con optimismo, con ganas de vivir, con deseos de hacer algo.

Entonces no veremos ese “quod aevi superest” (suponiendo que esto lo haya dicho Lucrecio en alguna parte)* como un “tiempo de sobra”, sino como el tramo, siempre apetecible, del tiempo que nos queda por vivir.
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* Nota: Sí: puede encontrarse en Lucrecio, R.N. 3.904-5: ... sic eris aevi / quod superest cunctis privatu' doloribus aegris.

martes, febrero 11, 2014

PORTADA DE MI PRÓXIMO LIBRO

Ofrezco hoy aquí en primicia al lector de este blog un adelanto de lo que será la portada del libro que espero publicar en breve. La realización de esta portada es obra de un joven diseñador que colabora con la empresa Rayego, de Zafra. La idea, no obstante, de la composición ha sido de mi propia cosecha. Puesto que el título del libro estaba ya decidido hace bastante tiempo (Artículos de Ayer y de Hoy) diré que con dicho título se trata de poner en conexión el pasado con el presente. Imaginad una balanza en la que se sopesen esos dos aspectos del tiempo. Al fin y al cabo, las palabras "pensar" y "pensamiento" proceden del verbo latino que significa "determinar el peso" de algo: "pensare". Puestos en cada uno de los platillos de la balanza el pasado y el presente, consideramos (pensamos) que aquél tiene más peso que éste. Mientras que aquél representa lo definitivo, lo inmodificable, éste continúa en el aire, ingrávido en relación con aquél. Y eso es lo que simboliza la posición de los respectivos platillos, el del ayer y el del hoy, el del pasado y el del presente. El pasado gravita sobre nuestro vivir, es el ancla que fijará definitivamente el barco viajero de nuestra existencia.

El presente, el "hoy", constituye lo efímero por antonomasia, lo pasajero. No hay mejor título para definir la esencia de lo pasajero que el adverbio HOY, el título adoptado precisamente por nuestro diario regional extremeño. La palabra de etimología griega "efímero" significa literalmente 'lo que dura un día'. Los periódicos o diarios tienen fijada su fecha de caducidad en la fecha que figura en sus cabeceras.

Una de las maneras de alargar esa fecha de caducidad consiste en reunirlos en un libro. Pero el procedimiento no garantiza de por sí la duración del artículo, si éste no contiene en sí mismo los valores que aseguren su permanencia. Si los 'artículos' a conservar contienen esos valores, se puede afirmar que su fecha de caducidad es indefinida.

Mi esperanza es que los trabajos reunidos en el libro cuya portada adelantamos aquí, tengan la consistencia suficiente para alcanzar su pervivencia en el futuro.
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NOTA:  Clicar sobre la portada del libro para verla en un tamaño mayor

sábado, febrero 08, 2014

LA FARSALIA DE LUCANO Y LA GUERRA CIVIL DEL 36

Lucano, el gran poeta cordobés sobrino de Séneca, escribió un poema que él tituló Bellum civile (Guerra civil) pero que, con el tiempo, vendría a ser más conocido con el nombre de Farsalia, en memoria de uno de los episodios de aquella guerra. Un latinista extremeño, por desgracia ya fallecido, mi gran amigo Antonio Holgado, ha sido uno de los grandes estudiosos de este poema del que publicó una de las mejores traducciones que existen en español. Por ella su autor mereció el Premio Nacional de Traducción que recibió en 1985, tres años antes de su muerte. La traducción fue publicada en la colección de Clásicos Gredos, en 1984.

Hoy traigo aquí a colación el poema de Lucano porque, en no pocos aspectos, a mi modo de ver no baladíes, tanto en el título como en el contenido, el poema lucáneo me parece una prefiguración de la gran “farsa” que fue nuestra guerra civil española. Por lo pronto, entre “farsa” y Farsalia existe ya una coincidencia de principio.

Se ha dicho de la Farsalia que es un poema “sin héroes” y “sin dioses”, a diferencia de otros poemas épicos de la literatura clásica, como por ejemplo la Ilíada, o la Eneida. No vemos en la Farsalia héroes como un Eneas, un Aquiles o un Héctor. Y es que no hay guerras civiles épicas. ¿Cómo pueden considerarse épicas, o heroicas, guerras civiles como la de César y Pompeyo, o la de Franco y sus secuaces contra la República, cuando en ellas se “otorgó legalidad al crimen? (Luc. B.C. 1.2)

Más relaciones entre la Farsalia y la farsa de la guerra civil del llamado Glorioso Alzamiento Nacional y hasta Cruzada. Comienza el poema de Lucano con el siguiente verso hexámetro y parte del segundo:

Bella per Emathios plus quam civilia campos
iusque datum sceleri canimus...

(guerras más que civiles cantamos, libradas en las llanuras de Emathia,
y el crimen investido de legalidad...) *

El primer verso se podría referir a España cambiando sólo la palabra Emathios por Hispanos, sin que el cambio afectara al hexámetro. El segundo verso le cuadra a la guerra civil española, en particular lo de “se otorgó legalidad al crimen”. En cuanto a la expresión “más que civiles”, cabría decir que resulta exacta en la medida en que intervinieron en ella las potencias extranjeras de Alemania e Italia; podríamos decir que de manera oficial (con participación de su máquina militar) En cambio, la intervención de las llamadas brigadas internacionales a favor de la República tuvo carácter voluntario.

Todo el aparato épico con el que se quiso exaltar la guerra civil española tiene hoy un aspecto de farsa. Uno de los exaltadores de la presunta epopeya fue José Mª Pemán en su Poema de la Bestia y el Ángel. La “bestia” estaba encarnada en el “rojo”, es decir, el sectario del comunismo. Y el “ángel” (¿cómo no?) en los sublevados que se habían alzado por la causa buena. La Farsalia española puede entenderse mejor trasponiendo las letras de esa palabra de manera que la “l” ocupe el lugar de la “r”, y viceversa: La Falsaria.

Pero sigamos con el paralelismo: como en el poema de Lucano, también aquí “la causa vencedora complació (o complugo) a los dioses” (victrix causa deis placuit), pero la causa vencida complació (o complugo) a Catón (es decir, a los que estaban de parte de la República). Catón era un republicano íntegro y un verdadero patriota.

Y, por último, también en la Farsalia auténtica hubo “novios de la muerte” (tipo Millán Astray) a los que sólo les faltaba gritar “¡Viva la muerte!”. El amor de Millán Astray por la muerte era émulo del amor del legionario Esceva, en el poema de Lucano, amor declarado por el mismo Esceva, con ocasión de morir matando a Aulo, del bando de Pompeyo. Las palabras del legionario fueron en aquella ocasión: “Vuestro amor a Pompeyo y a la causa del senado es menor que el mío a la muerte”*. Esceva es un legionario, un “novio de la muerte” en toda la plenitud de la expresión. El otro legionario, también “novio de la muerte”, es (¿cómo no?) del bando cesariano. Su nombre es Vulteyo. Para éste es preferible el suicidio a morir a manos del enemigo. En una enardecida arenga (B.C. IV, 519 y ss.) intenta persuadir a los suyos a que se den muerte a sí mismos, antes de caer en las manos del enemigo. He aquí las palabras de Vulteyo, según la traducción de Antonio Holgado: “He arrojado fuera mi vida, camaradas, y estoy, todo entero, empujado por los aguijones de la muerte inminente: es un delirio. Sólo a quienes ya roza la cercanía del destino les es dado conocer lo que los dioses ocultan a quienes han de vivir, para que puedan seguir viviendo: que morir es una felicidad”. Naturalmente, tanto Vulteyo como Astray eran en esto generosos: preferían hacer felices a los demás antes que a sí mismos. Sólo si la situación lo requería, o si no había más remedio, procuraban “amar a la muerte, antes que temerla”. La letra de una de las canciones patrióticas de aquellos tiempos decía, aludiendo a la patria:

Que por verte temida y honrada
contentos tus hijos irán a la muerte.

(Pese al contrasentido de que, una vez muertos, ya no podrían verla temida y honrada, ni de ninguna otra manera)
Claro que, referidos a la guerra civil, estos versos no tienen sentido: todos éramos hijos de la misma patria. Por eso las guerras civiles todas son luchas cainitas: fratricidas.
La causa vencedora se hizo con el monopolio del concepto de patria. Se expolió a los compatriotas no sólo de la patria, sino también de la vida.
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* Doy la traducción de Antonio Holgado



miércoles, enero 29, 2014

DE LAS DOS ESPAÑAS

Quienes más vocearon por la unidad de España fueron siempre los más secesionistas. Esa España Una por la que siempre clamaron no era la “nuestra”, era la “suya”. Descubierto este sofisma se desprende lo vano y lo hipócrita del resto de la consigna: ni Grande ni Libre. Y esto por entenderla precisamente como la suya, no la de todos.


Claro que nos gustaría que Cataluña, por ejemplo, siendo ella misma, fuese también España. Pero entendemos sus aspiraciones de independencia como la única forma viable de sacudirse del yugo (y las flechas) del franquismo: la única manera posible de emanciparse de él.


Habló en el Parlamento europeo Mayor Oreja de que la condena del franquismo significaba el paso atrás de la Transición: el regreso a “las dos Españas”. Era la visión unilateral del franquismo, precisamente. La Transición la entendieron siempre como inmovilidad: silencio sobre el genocidio, la amnistía la identificaron con la amnesia. Y la Ley de Amnistía (que se negaron a votar) la invocaron luego para tratar de borrar de la memoria sus crímenes. Y quisieron perpetuar la “modélica” Transición con la Ley del Silencio sobre la dictadura que fue la Constitución de 1978.


Pienso que la salida de este impasse, de este piétinement sur place que es y ha sido la Transición (andar sin moverse del mismo sitio) será la federalización de España: fragmentémonos para poder unirnos; para poder escapar del sofisma de una unidad que no es la nuestra, sino, siempre, la suya. Por serlo, precisamente, no es ni Grande ni Libre. De modo que la Unidad la impiden quienes nos impiden vomitar el franquismo, echar afuera la "amargura de la memoria". Con palabras de Cicerón: evomere virus acerbitatis.


Váyase, señor Oreja, en buena hora, del Parlamento europeo. En él no ha representado a toda España, sino sólo a su partido. Llévese consigo su franquismo, allá doquiera que vaya. Y lo mismo digo al señor Vidal Quadras: váyase en buen hora a chillar a otro lado


Vox parece ser el partido más recomendable para usted y los de sus cuerdas (vocales) Quienes no detesten el franquismo no aman la democracia, puesto que no detestan la dictadura, que es su antítesis: la antidemocracia por excelencia. Ni quieren de verdad, en definitiva, la Unidad de España.


La España Una, Grande y Libre, que tanto cacarearon en su día los que se van, ora sea al “otro barrio” (Piñar) o a partidos todavía más a la derecha, esa España será la que abjure del franquismo de una vez por todas, para salir por fin de este atolladero que ha resultado ser la Transición.

miércoles, enero 08, 2014

CONTRAPORTADA E INTERIORES

Después de haber visto el prólogo en prosa y el epílogo en verso del libro reseñado en la entrada precedente, voy a trasladar aquí, con la venia del autor, tres poemas, a modo de muestra, que inciten al lector a seguir leyendo y a buscar el libro, en la seguridad de que va a pasar un rato divertido: ameno (Si existe el locus amoenus, éste es un buen ejemplo en el que poder solazarse) Busque el lector en las librerías, pues seguro que merece la pena esa lectura que, sin duda, consideramos relajante. Del Apartado III de la primera parte (el titulado MIRAR) he escogido los poemas titulados "Sesteo", "Hiper" y "Botellódromo". Los transcribo a continuación:

SESTEO

Libre de la cadena del trabajo
a casa vuelvo procurando el rancho,
y allí solito con la 2 me engancho
para bien digerir sopa y tasajo.

¡Grandes documentales a destajo!
Estampida de ñúes en zafarrancho,
cocodrilos bañándose en el ancho
                                                [río 
macacos meneándose el badajo.

De Darwin salmodiando la receta
fisgonea la cámara indiscreta
semiescondida en el abrevadero.

El cuello de una cebra la leona
besa al fin... (Con los güevos al brasero
yo, feliz ronco hundido en mi poltrona)

HÍPER

Abre y cierra sus puertas de cristal
al tropel la moderna catedral.
¡Oh círculo vicioso e infinito.

pescadilla sin fín del Consumismo!
Medio mundo gimiendo en el abismo
y otro medio tirando de un carrito:

¡Palitos de merluza de Frudesa,
jamón de york, chorizo, perrunillas,
espuma de afeitar, lavavajillas,
chocolate, estropajos, mayonesa,

Vim con clorex, atún, yogourths de fresa,
galletas, huevos, gel, Ajax, pastillas
de Avecrem, salsa rosa, arroz, natillas,
suavizante, foie-gras y un kit-compresa!

BOTELLÓDROMO

Dio la una. La manada quinceañera
concurre al descampado con farolas
llevando ron, ginebra y coca-colas
para oficiar la inmensa Borrachera.

Truena en la noche la machaca hortera
del bakalao con techno-cacerolas,
y los tubos de escape y las cabriolas
de las motos campando por la acera.

Una rubia vomita en una esquina.
Dos se magrean. Aquél mea en los rosales.
Otros cocean con saña una cabina.

El suelo es pura alfombra de cristales.
La Policía acudió de madrugada.
Miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

El último verso de esta última composición es del conocido soneto de Cervantes "Al túmulo de Felipe II" ("Voto a Dios que me espanta esta grandeza...") Es un soneto con estrambote (se añade un terceto más a los dos tercetos reglamentarios del soneto)

Insisto: la lectura de Beatus ille 2001 nos sirve de relajo y diversión.

EL "BEATUS ILLE" EN LA MODERNIDAD

Alfonso Limpo, archivero y bibliotecario municipal de Olivenza, es además cronista oficial de esta población. Y, ainda mais, es historiador y poeta. Autor de varios libros sobre la historia de su pueblo, acaba de editar un libro de poesía entreverada de filosofía, con el título de Beatus ille 2001. El título evoca, ante todo, el primer verso del Épod.II, de Horacio, que comienza así. Evoca también la película de Kubrick 2001, Una odisea en el espacio. Hay, además, una novela de Antonio Muñoz Molina que lleva por título las dos primeras palabras del referido épodo horaciano. Esas dos palabras son el enunciado de uno de los tópicos más difundidos en la historia de la literatura: el de la vida retirada. Tópico que se ha hecho más y más convencional a medida que se ha ido consolidando el llamado "progreso".

Alfonso Limpo va poniendo de relieve, a lo largo del libro, cómo el ideal de la "vida retirada" se torna cada vez más y más utópico, pese a todos los esfuerzos del hombre por mantenerlo vigente: adquirir una casita (o una casona, según las posibilidades económicas) en el campo, para librarse del tráfago y el ruido de la ciudad, hacer realidad de alguna manera ese tópico de la vida retirada. (Mi amigo y vecino Francisco Croche hizo ya una parodia de los versos luisianos y todavía suele recitarla cuando se le presenta la ocasión) *


En el prólogo del libro el autor expone muy lúcidamente ese contraste entre el ideal utópico de la vida retirada y el inevitable contrapunto del mundanal ruido de la aldea global. Y el epílogo, en verso, confirma de manera rotunda lo que ya el poeta romano consideró, con penetrante visión de futuro, una utopía radical. El usurero Alfio será quien, con su afán de lucro, eche por tierra los buenos propósitos de reintegrarse a la Naturaleza.
El hombre no puede quedarse a vivir por siempre en el locus amoenus, cualquiera que sea la ubicación de su paraíso artificial: siempre será expulsado de él por otras necesidades más perentorias.

Los versos del epílogo evocan otros muy conocidos del inquilino de la Flecha, el locus amoenus del ínclito Fray Luis, o del dulce poeta Garcilaso: "Si de mi áspera lira / tanto pudiese el son que en un momento /aplacase la ira"... "un no rompido sueño"..., "morada de grandeza, / templo de claridad y hermosura"... 

Versos tópicos de ese mundo feliz de la poesía, en abierto contraste con la prosaica realidad de los mortales, tras haber sido definitivamente expulsados del paraíso de la Naturaleza.  
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* He aquí la primera estrofa de su poema paródico: ¡Qué descansada vida / la del que en una hamaca está tendido, / despues de una comida / en la que le han servido / de pollo y carne y buen aperitivo!

lunes, enero 06, 2014

OTROS RECUERDOS DE ACEUCHAL

Del archivo fotográfico de la web del Ayuntamiento de Aceuchal tomo la fotografía que me sirve de ilustración a esta entrada. La foto nos muestra un aspecto de la llamada Plaza de María Cristina, más conocida como el Pozo de Arriba. En los altos del edificio en blanco, que aparece a la derecha, estuvo la escuela nacional a la que asistí en mis primeros años. El maestro se llamaba Don Juan Fraile Bernal, aunque en el pueblo se le conocía como Don Juan el Calvo. Conservo dos cuadernos que datan de 1941 y 1942. A esta escuela asistí posiblemente hasta la mitad del año 1945, pues a partir de las vacaciones del verano comencé a prepararme para ingresar en el Seminario Diocesano de San Atón, al inicio del nuevo curso (1945-1946) Luego ocurrió que, por obras en el centro docente, el ingreso no pudo llevarse a cabo hasta enero de 1946.


La plaza de María Cristina no presentaba el aspecto que ahora tiene en la foto: el piso era de tierra, no estaba embaldosado como en la actualidad. A los altos del edificio escolar se accedía por una puerta que daba a la calle Alvarizo. Había que pasar un patio que daba a un estercolero y, girando a la derecha, estaban las escaleras que daban al aula de clase. Creo que esta casona fue adquirida muchos años después por el hijo de Antonio Carretero, apodado El Chico.

En esa plaza, en el llamado recreo, jugábamos los niños a los juegos acostumbrados: los bolindres, a entera (se sorteaba con la china escondida en la mano quién tenía que ponerse de “burro”) y se iba saltando el burro con aquella retahila de “a la una salta la mula”, etc. El tiempo del recreo no solía coincidir con el de las niñas de la escuela más próxima, cuya entrada estaba en la acera a la izquierda de la foto. Todo estaba calculado de manera que los chicos no pudieran molestar a las niñas, ya que los chavales éramos tenidos por más 'bordes' y díscolos que las muchachas.

El trabajo diario de la escuela consistía en preparar una lección de la enciclopedia escolar, lección que se aprendía de memoria. Esta tarea solía yo despacharla en los primeros cinco minutos. Luego había que copiar unos textos que el maestro escribía en la pizarra, donde se planteaban algunos problemas de aritmética. Yo procuraba despachar lo antes posible estas tareas, para enseguida dedicarme a lo que el maestro llamaba “lectura libre”. Consistía esta actividad en escoger cualquiera de los libros disponibles del armario biblioteca y emplear el tiempo sobrante en la lectura.

Recuerdo que casi todo el tiempo que duró ese periodo escolar fui el primero de la clase: no recuerdo haber tenido rival en este sentido. Una anécdota referida a los castigos corporales. El maestro usaba la palmeta, de cuyos golpes casi ninguno de los chicos de la clase solía escapar. Los lunes recibían un palmetazo en la mano abierta aquellos a quienes el maestro había echado en falta en la misa del domingo anterior.

Recuerdo que un día, en el recreo, dije alguna palabra insultante sobre el maestro, por alguno de estos castigos. Y el hijo de un guardia civil, un tal Albandor, se chivó al maestro. La cosa era grave y yo empecé a sentir fuertes remordimientos. Así que decidí, antes de presentarme en la escuela al día siguiente, ir a casa del maestro a pedirle perdón. Y fui allí y me arrodillé delante de él llorando. El maestro generosamente me perdonó.

Al día siguiente, el acusica, José Albandor Portillo, se extrañó mucho de que el maestro no me castigara ejemplarmente delante de toda la clase. El padre de este niño fue protagonista de uno de los sucesos más sonados en Aceuchal por aquellas fechas. Y fue que en el llamado Cine Moderno (ubicado, precisamente, en el Pozo de Arriba) la noche en la que se proyectó la película titulada Rataplán, estaba en el cine el referido guardia con su esposa, los papás de mi compañero de clase. Y como sucediera que los gamberretes (que en todas partes los hay) hubieran arrojado desde el “gallinero” algunas cáscaras de altramuces, que impactaron en la cabeza y en el cuello de la señora del guardia, éste montó en cólera y se plantó en el gallinero, habiéndole pedido previamente el vergajo a un municipal, y empezó a repartir porrazos de una punta a otra del gallinero hasta que lo dejó vacío. Desde entonces el citado guardia fue conocido con el apodo de Rataplán. Del miedo que entonces se tenía a la guardia civil da idea el que, entre tanta gente de los agredidos indiscriminadamente por el guardia, nadie se atreviera a hacerle frente (no fuera a desenfundar la pistola reglamentaria) Era la autoridad del franquismo emanada del autoritarismo del propio sistema. No sabemos si desde instancias superiores se llamaría la atención al guardia por excederse en el ejercicio de sus funciones. Pues, evidentemente, no todos los espectadores que estaban en el gallinero eran culpables de aquella gamberrada de los altramuces.
Tampoco sabemos si el guardia fue trasladado de puesto a raíz de aquel suceso.

De todos modos era conveniente que el pueblo supiera que la autoridad es la autoridad.


domingo, enero 05, 2014

¿NO LES DIO TIEMPO?

Mi convecina y paisana J. A. que es de origen piporro, pero que reside en Zafra desde hace muchos años (más que yo, que ya llevo residiendo aquí 47 años) tiene motivos para recordar mejor que yo las cosas que sucedieron en su pueblo natal y el mío en las fechas de la guerra civil. Especialmente en el verano y otoño de 1936, pues en ese año yo tenía sólo tres años cumplidos y ella era ya una adolescente. En alguna ocasión ha surgido entre nosotros el tema de la guerra civil y, cuando yo le hago la observación de que en Aceuchal, como en otras muchas poblaciones de Extremadura, sucedió lo que a propósito de Feria dijo el historiador y cronista local José Muñoz Gil, que “los rojos no mataron a nadie”, J.A. suele contestar como quien está en posesión de la verdad: “¡No les dio tiempo!”. Mis referencias, sin embargo, son muy otras. En Aceuchal, el comité antifascista del ayuntamiento socialista pactó con la otra parte respetar mutuamente las vidas de los convecinos, cualquiera que fuese el resultado de un eventual enfrentamiento bélico. Es decir, existió un compromiso (probablemente escrito y rubricado por ambas partes) de que los habitantes del pueblo, fuese quien fuese el bando ganador, prometían solemnemente respetar la vida de los del bando contrario. Si esto es así, los del bando ganador convirtieron pronto este acuerdo en papel mojado. Pues tan pronto vieron las fuerzas rebeldes que, tras la toma de Badajoz, la situación les era favorable, se apresuraron a eliminar desde la retaguardia los posibles refuerzos que podrían incorporarse al ejército de la República. Así que... no les dio tiempo porque, de una parte, se lo impidió el “pacto de honor” y, de la otra (de los que no respetaron el pacto) la consigna, probablemente impuesta por la estrategia de Yagüe, de que no transigiría con ningún tipo de “pactos locales”, con el inapelable argumento de que “la guerra es la guerra”. Y más si se trata de la guerra sucia, como lo fue aquélla.

De modo que SÍ, que les hubiera dado tiempo, de haber sido menos humanos, menos crédulos y menos confiados en la palabra de sus convecinos firmantes del pacto.

Lo que pasa es que las guerras se ganan, principalmente, con artimañas y, desde luego, con el propósito firme de no fiarse lo más mínimo del enemigo. Qué lástima no haber podido leer ciertos ejemplos históricos en los que resulta fatal esa ingenuidad de dar crédito al enemigo. Así lo comprobamos, como lo cuenta César en la Guerra Civil (3.28): “A los que se entregaban les prometían respetarles la vida”. Lo mismo que les ocurrió a los que se fiaron de esta promesa, les pasó a los que se fiaron de ciertos mandos de la guerra civil en España. (Véase, por ejemplo, el caso referido en otro lugar de este blog)
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NOTA: Véase en este mismo blog las entradas correspondientes a las fechas siguientes: 16-11-2011, 1-3-2009 y 19-4-2007

viernes, enero 03, 2014

ALGO SOBRE EL HISTÓRICO LADRILLO DE ACEUCHAL


Hace ya bastantes años publiqué en el periódico HOY un breve artículo sobre el ladrillo histórico de Aceuchal. No recuerdo exactamente cuándo, pero aún vivía la recordada Mahizflor, quien se hizo eco de aquel artículo mío, como era de esperar de una persona a la que le interesaba todo lo relacionado con la historia de su pueblo natal, que también es el mío.


En alguno de mis frecuentes viajes a Madrid por aquella época se me ocurrió visitar el museo arqueológico y allí, para sorpresa mía, me encontré con la inesperada reliquia histórica del “ladrillo de Aceuchal”. Muy poca gente conocía por entonces la existencia de esta rareza histórica y, desde luego, nadie imaginaba que la historia del pueblo fuese mucho más allá de la alta Edad Media. La datación del ladrillo en cuestión era, según la nota que acompañaba en la vitrina a la histórica pieza, del siglo IV de nuestra era. Actualmente se retrotrae esa fecha hacia la mitad del siglo III. Mahizflor se sintió gratamente sorprendida al suponer (como yo) que su pueblo tenía raíces históricas más profundas de las que hasta entonces le habíamos supuesto. Yo había averiguado por mí mismo que la frase grabada en el ladrillo era de Virgilio y que se trataba del verso primero del libro V de la Eneida. Porque (si la memoria no me falla) no constaba ese dato en la vitrina que contenía la pieza. La existencia del texto virgiliano junto al anagrama de Cristo (el Crismón) me hacía suponer la siguiente conclusión optimista: que ya en el siglo IV de nuestra era había cristianos en Aceuchal y, además, que leían a Virgilio. Esto era como para llenar de orgullo a cualquiera. Hay que reconocer que si existía población cristiana por aquellas fechas en Aceuchal, ésta hablaba todavía en latín y, por tanto, no era extraño que entendieran a Virgilio en su propio idioma. Nada tiene de extraño que así fuese en todas las poblaciones que tenían a Mérida como la metrópoli más importante de la Lusitania: en ella se hablaba la lengua oficial de Roma y se entendía el latín clásico sin dificultad, sobre todo por la gente culta.

La frase de Virgilio servía como mero elemento decorativo. Y el anagrama de Cristo daba testimonio de que los habitantes de la casa se preciaban de ser cristianos. En cuanto a la inscripción, ya he dicho que se trata del primer verso del libro V de la Eneida. Lo copio en latín (es un hexámetro, como todos los demás versos del poema) y dice:

          Interea medium Aeneas iam classe tenebat
 (Entre tanto Eneas con su flota iba ya por alta mar...)

La frase continúa al capítulo anterior, de alto contenido emotivo, ya que acaba de narrarnos los últimos momentos del suicidio de Dido, tras la marcha precipitada de Eneas, obediente al mandato de los dioses.

En el ladrillo, el verso no cabe íntegro en un renglón, por lo que hay que partirlo:

INTEREA MEDI / VM ENEAS IAM / CLASSE TENE / BAT
(dos dáctilos, dos espondeos, un dáctilo y un espondeo. Hay sinalefa en la sílaba 7ª)

En fin, esto es lo que tenía que decir sobre el ladrillo de Aceuchal. Un documento histórico que, si no fue trasladado allí en época posterior, nos puede dar pie a situar la antigüedad de la población en varios siglos antes de lo que la datábamos, suponiéndola no muy anterior a la Alta Edad Media.


sábado, diciembre 21, 2013

¿POR QUÉ HAY QUE CAMBIAR LA CONSTITUCIÓN?

Se dio por supuesto (o debió de darse) que la constitución de 1978, aprobada con el voto mayoritario de los españoles, era la Constitución de la Transición. Su provisionalidad consistía en el carácter temporal que se suponía a la Transición misma: periodo de adaptación a la democracia, partiendo de una larga etapa de acomodación a la dictadura. La Transición se entendía como algo efectivamente transitorio, no vitalicio. Y la constitución que dio comienzo oficial a esa andadura fue el resultado de pactar, con los herederos de los poderes fácticos de la dictadura, el silencio crítico sobre la misma. La democracia estuvo condicionada (y lo sigue estando) por la Ley del Silencio sobre la inconstitucionalidad del franquismo. La no condena de la Dictadura precedente en un documento que se supone contener toda una normativa democrática, puede servir de alegato a los simpatizantes y adictos de aquel régimen para justificar ahora como inconstitucional la condena de la misma. De ahí lo paradójico de una constitución que siendo, o pretendiendo ser, democrática, no condena oficialmente la dictadura. Una vez más se confirma aquello de que Spain is different.


La Constitución de 1978 necesita ser remodelada en este sentido. Un documento que se considera por excelencia de carácter democrático debe condenar explícitamente la dictadura, algo a lo que se vienen negando en esta presunta democracia de la Transición los recalcitrantes adictos del franquismo, como el Sr. Mayor Oreja, representante por lo demás, en el Parlamento europeo, de un país presuntamente democrático como es España. Una democracia en la que no se releva de sus funciones a personajes como el Sr. Mayor Oreja, o en  la que se permite la permanencia de asociaciones políticas de carácter abiertamente franquista, como la que lleva el nombre de la Fundación Francisco Franco, es un país de muy poco crédito democrático en el exterior.


La ilegalidad de la dictadura debe tener constancia, de manera explícita, en el documento más importante de un Estado que se pretende homologable a las restantes democracias europeas. Si la Constitución de 1978 fue la constitución del silencio respecto a la dictadura precedente, la medida pudo justificarse por entender la Transición como la etapa puente hacia la democracia. No se dio satisfacción a la parte perjudicada por la ilegalidad de la dictadura.


Es preciso, por tanto, subsanar esta deficiencia, en la nueva ley de leyes, mediante la condena explícita de la dictadura. Ésta jamás fue, como nos hizo tragar la propaganda del régimen, una Cruzada para defender la religión católica, cuyos jerarcas santificaron con ese apelativo a la rebelión militar. Ésta fue, por el contrario, un delito de alta traición: la perduellio. La eliminación sistemática del enemigo político se llevó a cabo por la connivencia de los mandos militares rebeldes con los paramilitares de la Falange representantes, en las diferentes poblaciones, de los intereses de los ricos, cargando a cuenta de la guerra los asesinatos llevados a cabo en dichas poblaciones. Así se hizo constar en los libros de defunción de los juzgados locales: muerto a consecuencia de la pasada guerra.


La nueva constitución deberá corregir, en aras de la justicia, estas deficiencias con las que se transigió en la constitución de la Transición, dando a esta palabra el sentido que corresponde a sus posibles étimos, según se considere derivada de “transire” (pasar) o de “transigere”, transigir, ( transactio) trato, acuerdo, transacción. Se nos cobró al precio del silencio la democracia que a otros les salió gratis.

sábado, diciembre 07, 2013

ANIVERSARIO TRIGÉSIMO QUINTO DE LA CONSTITUCIÓN

Si la constitución vigente de 1978, o sea, la de la Transición, no la renovamos, esto quiere decir que hay quien desea perpetuar esa Transición de modo indefinido. Los anclajes de esta Constitución están, en parte, afincados en el franquismo y esa circunstancia quita calidad democrática a nuestra Ley de Leyes, porque es hora de que la democracia en España se libere de una vez por todas de los residuos de la dictadura. La ley del silencio con respecto a la dictadura no puede poner indefinidamente una mordaza a la Ley de Leyes que necesitamos renovar ya, so pena de sufrir, lo que he llamado en alguna ocasión, el atasco de la Transición (ver enlace)
 Sobre este asunto me he ocupado reiteradamente en mi blog. Porque las convicciones son reiterativas. Le dijo una vez a Sócrates uno de sus discípulos: “Siempre repites lo mismo, Sócrates”. Y éste replicó: “Lo mismo, ciertamente, y sobre las mismas cosas”.

La ley de leyes de 1978 es, por antonomasia, la Ley del Silencio respecto a la Dictadura. Bueno estuvo para la Transición, pero hora es ya de decir lo que entonces se calló. Si no es ya que una parte de la sociedad española quiera perpetuar la “modélica” para los restos. Lo que no debemos consentir la gran mayoría de los españoles. ¿O es que porque el PP gobierne ahora en mayoría absoluta se cree que la democracia estará sujeta a sus pautas de manera indefinida? La calle (el sentir popular, digo) está comenzando a reclamar una puesta al día de la Constitución española. No escuchar esa voz puede costarle una derrota electoral en los próximos comicios.

Puesto que el partido del gobierno ha rehusado la condena del franquismo (siendo incompatibles por esencia democracia y dictadura) y ha alegado diversos motivos para no satisfacer esa aspiración democrática (abjurar de la dictadura de modo oficial) habrá que replantear un texto constitucional en el que se recoja, de manera explícita, inequívocamente, esa condena del sistema político que castigó a la patria con la falta de libertades y la promulgación de leyes de todo punto ilegales durante 40 ó más años.
Que una democracia no condene retrospectivamente esos desmanes es síntoma grave de que esa democracia no merece tal nombre.
Debe, por tanto, plantearse en la nueva reforma de la Constitución de 1978 (la he llamado irónicamente en alguna ocasión la "constitución intransitiva", porque no acaba de salir de la Transición) la explícita condena del golpe de Estado de 1936 y de la Dictadura que siguió al golpe.

El Alzamiento parte de una base ilegal: un delito de rebelión que consiste en apoderarse manu militari del Estado de Derecho, salido de las urnas con el triunfo del Frente Popular. La proclamación de la libertad religiosa (uno de los postulados de la República) implicaba, por tanto, la posibilidad de opción por la doctrina católica. Si se dio un movimiento antirreligioso que produjo desmanes tales como la quema de iglesias y conventos, o el asesinato de curas y frailes, ello pudo deberse a la lenidad del gobierno que no supo atajar con energía estos desmanes.

Supongamos, con la mejor intención, que el golpe de Estado tenía como objetivo principal "proteger a la ciudadanía española" de esa clase de desmanes. Al tomar las riendas del poder ("manu militari", como hemos dicho antes) se podría haber protegido a toda la ciudadanía, pero se protegió, en todo caso, a una parte de la ciudadanía: la que estaba del lado de los facciosos. Y dio comienzo el exterminio sistemático de la izquierda republicana. El estamento religioso y los propietarios estuvieron del lado de los golpistas. La militarizada Falange actuó en los pueblos y ciudades como una quinta columna. Y aquellos asesinatos perpetrados fuera del campo de batalla se contabilizaron como formando parte de la campaña militar. Cuando, años después, se decidió asentar el fallecimiento en los correspondientes libros de defunción de los juzgados locales, se consignó, como causa de la muerte, la guerra, como si los fallecidos hubieran caído en el frente:  la muletilla empleada solía ser "a causa de la pasada guerra", o también, "en choque con la fuerza pública" u otras triquiñuelas por el estilo. La radical maldad del golpe y de quienes lo bendijeron, llamándolo Cruzada, fue que justificaron el exterminio de la izquierda, metiéndola en el mismo saco que los matacuras e incendiarios de iglesias y conventos.

Se estableció de inmediato la connivencia entre los militares golpistas y la derecha en las poblaciones de toda España. Los socialistas y en general, los llamados "rojos", fueron demonizados y, en consecuencia, las fuerzas de la derecha quedaron del lado de los buenos. Se levantaron cruces de Caídos "por Dios y por España", por toda la geografía española; aunque, en la mayoría de los pueblos, los caídos fueron de izquierda. No hubo caídos de la derecha en muchos pueblos, pero en todos figuró una lista de caídos en las fachadas de las iglesias.

Y el golpe militar secuestró la voluntad popular durante más de 40 años.

Sobre todos estos episodios la Constitución de 1978 corrió un tupido velo de silencio. La nueva constitución deberá romper ese silencio, con la definitiva condena oficial de la Dictadura que ensangrentó a España, vendiendo su crimen (de lesa patria) como una defensa de la Cristiandad.

jueves, diciembre 05, 2013

A TORO PASADO

Afortunadamente, todo salió bien y pude superar esa especie de fobia (irracional, a todas luces) que he sentido desde antiguo a hablar en público. Creo que en lo sucesivo ya no me será tan difícil hacerlo. Mis amigos, Luciano Feria y José Mari Lama me trataron espléndidamente, con toda generosidad, por lo que les estoy enormemente agradecido. Luciano hizo una completa exposición de los contenidos del libro, descubriendo en él facetas que incluso para mí mismo resultaban novedosas. Claro que se trata de un técnico en literatura, con muchas "horas de vuelo" ya en el oficio. José Mari Lama, por su parte, me hizo el honor de esbozar una especie de biografía de mi modesta persona, refiriendo episodios de mi vida que, sin duda, me marcaron ya de alguna manera desde mi infancia. Así, el de la pérdida de mi padre, cuando yo tenía sólo tres años de edad. La mayor parte de estos datos resulta que están reflejados en este blog, de donde él los ha tomado. Luego, en el capítulo de preguntas, me hizo una relacionada con una de las entradas de este cuaderno de bitácora que empecé a utilizar, como internauta, desde 2006 (primera entrada) Me recordó que uno de los propósitos enunciados en este blog era el de trabajar en pro de la reconciliación de las dos Españas. He vuelto a rememorar aquel sano propósito y he vuelto a sentir casi lo mismo que dije y que ya no recordaba. Incluso el detalle de ser consciente, cuando enunciaba este propósito mío, de que estaba relatando un sueño, como Luther King. Y quise remedar su célebre frase por medio de una especie de pareado en inglés: I had also once a dream / just like that of Luther King ( Yo tuve un sueño una vez / como Luther King también) Claro está que, la contestación a su pregunta (a la de José María Lama) podía resultar, en opinión de algunos de los presentes, ajena por completo al hecho que nos había reunido allí: la presentación de un libro. Y como casi siempre, me vino a la memoria un verso, esta vez del poeta Horacio ( Arte poética, 19) que podía venir al pelo para explicar la situación: Sed nunc non erat hic locus ("pero no era este el momento adecuado para hablar del asunto")


Ahora, sí lo es. En este blog de mis desahogos, he hablado en repetidas ocasiones del tema. Reconciliación, sí. Pero siempre que pongamos algo de nuestra parte, unos y otros. No ha habido catarsis posible para los supervivientes de la Guerra Civil: no nos han dado las satisfacciones que reclama una democracia que merezca el nombre de tal. Ahí está la actitud empecinada del Sr. Mayor Oreja, por poner un ejemplo, respecto a su renuencia a condenar el franquismo. Y a desenmascarar toda aquella faramalla que montaron en connivencia con los jerarcas eclesiásticos de la época, con la Cruzada y los compañeros mártires. Al Sr. Oreja le he dedicado más de una entrada de este blog (véanse, por ejemplo, 22 de abril de 2013 y 26 de octubre de 2012. Clicar, respectivamente, en

 http://garciguti.blogspot.com.es/2013_04_01_archive.html#5523103478005566742 


Desgraciadamente, este remedo de democracia lo seguirá siendo mientras no se condene como delito de lesa patria (perduellio) todo el daño que ocasionó a España el llamado Alzamiento Nacional.


jueves, noviembre 28, 2013

PRESENTACIÓN EN ZAFRA


El lunes próximo, día 2 de diciembre, a las 20 horas, será presentado en la Biblioteca Municipal de Zafra el libro DE LA VIDA A LA TEORÍA, del que soy autor. Se trata de la 2ª edición, realizada exclusivamente con el propósito de mejorar la primera, que salió en el año 2001.

El libro que se presenta ahora está nuevamente estructurado en diez capítulos, frente a los ocho de la edición anterior. En ésta reciente, el capítulo número ocho está totalmente renovado  y consta de tres artículos publicados con posterioridad a la fecha citada más arriba. Dos de esos artículos se publicaron en la Revista de Estudios Extremeños. El otro es inédito, sobre la personificación del viento en la literatura. Se ilustra con la copia, realizada por mí, de un dibujo del catalán Apeles Mestres, representando el viento Ábrego.

El libro será presentado por el poeta y profesor (y amigo) Luciano Feria. También intervendrá en calidad de moderador el historiador y amigo José Mª Lama. Como ya se ha dicho, la hora prevista para que dé comienzo el acto es las ocho de la tarde.

Al final de la presentación habrá un coloquio entre el autor y aquellas personas que quieran preguntar alguna cosa de su interés. Este coloquio será moderado por José Mari Lama. Ojalá todo salga bien. Les espero.


sábado, noviembre 16, 2013

EL LUNES, 18 DE NOVIEMBRE, PRESENTACIÓN


La presentación del libro DE LA VIDA A LA TEORÍA (2ª edic.), del que soy autor, se llevará a cabo en la sede de la RSEEAP (Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País). La dirección es Badajoz, calle San Juan, 1. La fecha prevista es el lunes, día 18 de noviembre. La hora, en el momento de escribir estas líneas, está por determinar, aunque puede colegirse que será sobre las 8 de la tarde.
Presentará el libro el crítico literario Manuel Pecellín Lancharro.

Pecellín fue también el presentador del libro en su 1ª edición, en el año 2001.

El libro se ha reestructurado en diez capítulos, frente a los ocho de la 1ª edición. Se han incorporado nuevos trabajos, se han eliminado algunos de los anteriores y, en general, se han introducido mejoras con las que la obra gana en calidad. Entre éstas está la utilización de citas en griego, lo que no pudo hacerse en la primera edición por no disponer de los útiles necesarios (colecciones de textos clásicos en CD rom) 

Se acompaña esta información con fotografías de la presentación del libro en la 1ª edición



domingo, noviembre 03, 2013

ONOMATOPEYAS Y RUIDOS

"Toda lengua tiene su ocasión onomatopéyica" escribí en cierta ocasión, con notoria desenvoltura, como si tuviera conocimiento de "todas las lenguas". Naturalmente, se trataba de una afirmación inductiva: de lo particular se procedía a lo general. Podría haber dicho, con mayor justeza y propiedad, "de las lenguas que yo, más o menos, conozco, todas ellas disponen de vocablos onomatopéyicos, vocablos que el artista del lenguaje, que es el poeta, puede combinar hábilmente de modo que evoquen determinados ruidos. Hay que distinguir entre "onomatopeya" y "ruido". Para imitar el balido de la oveja o el mugido del toro podemos recurrir a los correspondientes sonidos que emiten esos animales cuando balan o mugen, respectivamente. Las primeras dicen algo así como "Béee" y los otros dicen algo así como "Múuu". La onomatopeya, en cambio, es un recurso literario, en el que se utilizan palabras que tienen un significado concreto, pero cuyos sonidos evocan el ruído que quieren reproducir. Hay un ejemplo egregio en Virgilio (Aen. 12.718) en el que se produce la onomatopeya de una vacada mugidora:

          Stat pecus omne metu mutum mussantque iuvencae
          quis nemori imperitet, quem tota armenta sequantur.

La aliteración de la "u" y la repetición de la sílaba "mu" nos transmiten vivamente esa especie de 'comentario' que suscita en la vacada la pelea de dos de los toros por el puesto de macho dominante. ("Todo el rebaño está paralizado por el miedo y murmuran las novillas / quién mandará en el bosque, a quién seguirá toda la manada")

Una onomatopeya parecida a ésta de Virgilio, pero esta vez a propósito del ganado menor que es el ovino, se produce en un breve relato mío humorístico, a propósito de la sociedad de latinistas GLL ("grex Latine loquens"). Es preceptivo en esta sociedad, o grey, el expresarse exclusivamente en Latín, de modo que, si se cita alguna frase en una lengua distinta, hay obligación de dar la versión latina de la misma. Algunos, en más de una ocasión, hemos olvidado el precepto, lo que ha dado lugar a que los moderadores nos llamen la atención y nos adviertan de que, en caso de no respetar la regla, podríamos ser expulsados. Me pasó una vez y fui amonestado, como era de rigor. Escribí entonces, en latín una "Fabella de ove devia" (Fabulilla de la oveja descarriada) en la que el pastor advierte a la díscola ovejita:

        Vae tibi, vae tibi: Latine bala nisi vis eici e grege
   (¡Ay de ti! ¡Ay de ti!  Bala en Latín si no quieres que te echen del rebaño)

Hay un estupendo ejemplo de onomatopeya en la Ilíada, cuando Homero imita el ruido de los mulos galopando. La cita puede localizarse en el texto griego de La Ilíada (23.116) El verso griego suena aproximadamente así en español:

           pol-la d' ánanta kátanta párantá te dójmiá t'eelthon
 (... y así subiendo, bajando y a un lado y a otro atajando...llegaron)

El "tacatá. tacatá" del galope resuena en el verso.
Por supuesto, tenemos buenos ejemplos en español de esa armonía imitativa y recurso linguístico que es la onomatopeya. La aliteración de la "r", doble o sencilla, resuena en la frase "horrísono fragor de ronco trueno", palabras que reflejan el estruendo de la tormenta. El retumbo de los truenos se escucha también el los versos del Duque de Rivas, en su poema titulado "El faro de Malta":

Envuelve al mundo extenso triste
                                        [noche,
ronco huracán y borrascosas
                                       [nubes
confunden y tinieblas impalpables
        el cielo, el mar, la tierra.

(retumban los truenos en las sílabas nasales "en", "an", "on", "un")

En el idioma inglés hemos encontrado un versito que refleja muy
 propiamente el rumor del arroyuelo que corre por el prado:
            murmuring rivulets hurrying through the lawn...

Por último, la frase de la llamada "armonía imitativa" puede reflejar matices diversos, no sólo aquellos que evocan sonidos sino otros más sutiles matices de la expresión. Así, en el libro I de Odisea (v.56) Homero nos describe muy vivamente la actitud melosa y zalamera de Calipso, pretendiendo seducir a Ulises, al fin de que se olvide de Ítaca y de la propia esposa. ¿Cómo pretende camelar Calipso, la hija de Atlante, a Ulises?
Pues
           ...aiei de malakoisi kai aimulíoisi logoisin
         (...siempre con blandas y seductoras palabras
                                  halagándolo...)

Parece que vemos a la ninfa poniendo boquita de piñón, en los arrumacos y carantoñas que le hace a Ulises.

En fin, espero haberles dado una idea de la capacidad del lenguaje oral para reproducir tanto sonidos como actitudes, a través de ese recurso que llamamos "onomatopeya".