Después de haber visto el prólogo en prosa y el epílogo en verso del libro reseñado en la entrada precedente, voy a trasladar aquí, con la venia del autor, tres poemas, a modo de muestra, que inciten al lector a seguir leyendo y a buscar el libro, en la seguridad de que va a pasar un rato divertido: ameno (Si existe el locus amoenus, éste es un buen ejemplo en el que poder solazarse) Busque el lector en las librerías, pues seguro que merece la pena esa lectura que, sin duda, consideramos relajante. Del Apartado III de la primera parte (el titulado MIRAR) he escogido los poemas titulados "Sesteo", "Hiper" y "Botellódromo". Los transcribo a continuación:
SESTEO
Libre de la cadena del trabajo
a casa vuelvo procurando el rancho,
y allí solito con la 2 me engancho
para bien digerir sopa y tasajo.
¡Grandes documentales a destajo!
Estampida de ñúes en zafarrancho,
cocodrilos bañándose en el ancho
[río
macacos meneándose el badajo.
De Darwin salmodiando la receta
fisgonea la cámara indiscreta
semiescondida en el abrevadero.
El cuello de una cebra la leona
besa al fin... (Con los güevos al brasero
yo, feliz ronco hundido en mi poltrona)
HÍPER
Abre y cierra sus puertas de cristal
al tropel la moderna catedral.
¡Oh círculo vicioso e infinito.
pescadilla sin fín del Consumismo!
Medio mundo gimiendo en el abismo
y otro medio tirando de un carrito:
¡Palitos de merluza de Frudesa,
jamón de york, chorizo, perrunillas,
espuma de afeitar, lavavajillas,
chocolate, estropajos, mayonesa,
Vim con clorex, atún, yogourths de fresa,
galletas, huevos, gel, Ajax, pastillas
de Avecrem, salsa rosa, arroz, natillas,
suavizante, foie-gras y un kit-compresa!
BOTELLÓDROMO
Dio la una. La manada quinceañera
concurre al descampado con farolas
llevando ron, ginebra y coca-colas
para oficiar la inmensa Borrachera.
Truena en la noche la machaca hortera
del bakalao con techno-cacerolas,
y los tubos de escape y las cabriolas
de las motos campando por la acera.
Una rubia vomita en una esquina.
Dos se magrean. Aquél mea en los rosales.
Otros cocean con saña una cabina.
El suelo es pura alfombra de cristales.
La Policía acudió de madrugada.
Miró al soslayo, fuese y no hubo nada.
El último verso de esta última composición es del conocido soneto de Cervantes "Al túmulo de Felipe II" ("Voto a Dios que me espanta esta grandeza...") Es un soneto con estrambote (se añade un terceto más a los dos tercetos reglamentarios del soneto)
Insisto: la lectura de Beatus ille 2001 nos sirve de relajo y diversión.