domingo, junio 15, 2014

ALMANAQUE DE LA ILUSTRACIÓN (1896) bis



Copia a tinta china de otro de los dibujos de mi época de estudiante (éste de 1949) Tres podencos y un perrito faldero comparten la viñeta de la revista que era para mí como un pequeño tesoro bibliográfico. El caso es que yo le saqué buen partido, al reproducir a plumilla muchas de las ilustraciones que me gustaban. También aprendí de memoria una de las poesías humorísticas de Pérez Zúñiga ("El olfato del Sultán") que ya incluí en este mismo blog en una entrada anterior. Aunque, por más que la busco, no encuentro dicha entrada. De modo que, fiado de mi memoria (a pesar de todo), vuelvo a reproducir aquí la poesía festiva de Pérez Zúñiga:
 
Tiene Pepe Mantecón / por la caza tal pasión /que, seguido del Sultán, / hace al monte del Batán / cada día una excursión. / Va a conejos y a perdices /y, aunque se burlan las piezas / ante sus mismas narices,/ pasa ratos muy felices / refiriendo sus proezas. / No hay quien le gane a tirar, /según él suele decir,/ ¡qué oportuno el disparar!, / ¡qué manera de matar! / ...y ¡qué modo de mentir!./ En fin, su hermano menor / es médico en Santander / y dicen del cazador / que aun mata más que el doctor.../ ¡Certero debe de ser! / Cuando persigue un conejo / fuera inútil su trabajo / sin el Sultán, perro viejo/ que tiene color bermejo / y es fino de arriba abajo. / El cinegético afán / del perro es la perdición / de las liebres del Batán, / las cuales odian al can / con todo su corazón. /Un día con la promesa / de no volver a su casa / sin caza para la mesa, /Mantecón se va a la dehesa / sin temer al sol que abrasa./ Don José y el perro, en vano,/ cruzan el monte y el llano / y vuelta va vuelta viene / llegan a un punto lejano /donde el Sultán se detiene. / Llega el can tras de una mata / y, erguido ante ella, delata / que hay algo allí que le inquieta. / Y el amo, con la escopeta, / de herir al conejo trata. /Baja el perro la cabeza / y olfatea con cachaza, / pues nota entre la maleza / el rastro de alguna pieza, / de alguna pieza de caza. / Esto llama la atención / de Don José Mantecón / que secunda con afán / la importante exploración / practicada por el can. /Murmurando para sí / con marcada buena fe: /No me cabe duda a mí, / cuando el can se pone así / es que algún conejo ve. / Hace la mata un vaivén, / el perro en un santiamén / señala el bulto según / costumbre y el amo ¡pun! / dispara el tiro muy bien./ Mas ¡horror!, la pieza herida / fue un pastor que huyó enseguida/ con cierta parte agraciada /por una perdigonada / numerosa y escogida./ Salió el can tras el herido / y así que le hubo cogido / llevole a rastras al lado / de Don José en un estado / que no es para referido. / Lamentando aquel error, / creyó prudente auxiliar / al cazado el cazador /y así Pepe y el pastor / se llegaron a explicar: -¡Señor! ¿Qué emboscada es ésta? / - Que así mi perro las gasta./ -¿Qué hacías? ¿Dormir la siesta? /- ¿Cuál es tu nombre? ¡Contesta! / - Silvestre Conejo. / -¡Basta! / Hecha tal revelación, /tiene clara explicación / la conducta del Sultán: /¡Es mucho olfato el del can / de Don José Mantecón!

jueves, junio 12, 2014

GALERÍA DE RETRATOS (VIII)


Profesor del Seminario, uno de los más cultos entre los que componían el claustro de profesores de aquella época. Dominaba varios idiomas modernos (entre ellos el alemán y el inglés) y su erudición alcanzaba las más variadas disciplinas. Entre ellas la del Derecho. Sus ocurrencias y su zumbona ironía eran bastante conocidas por parte del alumnado.Poco amigo de canonjías y sinecuras eclesiásticas: más bien las desdeñó siempre. Buen profesor, considerado como uno de los mejor preparados científicamente, incluso en aquellas disciplinas que, como las matemáticas, siempre se han considerado un tanto ajenas al interés del clero. Le gustaba mezclar la sabiduría popular, incorporándola a su amplia cultura. De él recuerdo el consejo práctico que recomienda evitar, en lo posible, meterse en pleitos. Como sabiamente lo dice la maldición de la gitana: "Pleitos tengas y los ganes".

miércoles, junio 11, 2014

GALERÍA DE RETRATOS (VII)

Germán Cid

Su nombre perdura en el de uno de los colegios de Enseñanza Primaria de Zafra. Y con todo merecimiento, pues a él le cupo el mérito de poner en marcha este centro de enseñanza, cuando hubo necesidad de crear nuevos centros escolares, a medida que crecía la población zafrense. Al más antiguo de estos centros, el "Pedro de Valencia", se fueron añadiendo, sucesivamente, el "Juan XXIII" (1964), el "Germán Cid" (que primeramente se llamó San Eugenio, aún en vida del que fuera su primer director). Este primer nombre quería ser un homenaje a un oscuro director de Enseñanza Primaria así llamado, durante cuyo mandato se puso en marcha el colegio de nueva creación. Pero el auténtico artífice de esta puesta en marcha fue Germán Cid, allá por los principios de la séptima década del pasado siglo. De modo que, con toda justeza, se cambió el nombre del centro, en recuerdo de Germán Cid, fallecido en 1976.
De Germán Cid se puede afirmar, sin temor a equivocarnos, que fue uno de los mejores pedagogos que ha tenido Zafra en la segunda mitad del siglo XX.
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NOTA 1:  Como ampliación a esta entrada, remito a otra de fecha 30-10-2011, en la que se habla del primer nombre que tuvo el colegio Germán Cid.
NOTA 2: El "oscuro director de Enseñanza Primaria" no lo era de Enseñanza Primaria, sino de Formación Profesional y Promoción Educativa. Esta precisión me la hizo, en su momento, Juan Carlos Fernández Calderón. Consta en el comentario que en su día hizo a la entrada aludida en NOTA 1.

martes, junio 10, 2014

ALMANAQUE DE LA ILUSTRACIÓN (1896) (semel)

Cuando yo era un muchacho de 14 ó 15 años, ya estudiando en el Seminario de Badajoz, solía dedicar muchos ratos a mi hobby preferido que era dibujar. Entre las revistas y papeles que guardaba mi padre había un interesante número del Almanaque de la Ilustración, con muy interesantes dibujos. Y yo entretenía mis ratos libres en copiarlos a tinta china. Así el dibujo que acompaña a estas líneas y que muy bien podría titularse Perritos molestando a cotorra.

Por mi firma estampada al pie del dibujo veo que la fecha de ejecución del mismo data de 1948. De los datos aportados puede deducirse "lo mayor que soy". Aunque no lo parezca.


GALERÍA DE RETRATOS (VI)

Aparecen aquí los rasgos fisonómicos del personaje que me recuerda a D. José Pérez de Guzmán, maestro de enseñanza primaria en Aceuchal por los años 50 y 60 del pasado siglo. Pérez de Guzmán procedía del cuerpo de los llamados "alféreces provisionales". Muchos de estos 'alféreces' fueron incorporados al Magisterio para cubrir las vacantes que las depuraciones del franquismo habían producido en esta última corporación. Quizás debido a su procedencia militar, Guzmán empleaba con sus alumnos una disciplina cuartelaria, rigorosa. Y un pedagogo temible no es nunca un buen pedagogo. De este rigor disciplinario no escapaban ni los propios hijos del interesado. Uno de sus ex alumnos me comentaba que las clases con él eran una verdadera pesadilla.

Yo mismo, que trabajé junto a él, no lograba, a veces, sustraerme al despotismo de sus 'métodos' disciplinarios. Quizás tenga algo de 'catarsis' el hecho de haber logrado sintetizar sus rasgos fisonómicos, a manera de una liberación. 

domingo, junio 08, 2014

GALERÍA DE RETRATOS (V) bis

El mismo personaje de la entrada inmediatamente debajo de ésta, aparece ahora visto de frente. Los rasgos fisonómicos del retratado son suficientes para que se reconozca a la persona, si se conoció cuando aún vivía. En síntesis es la fisonomía de Francisco Prieto. El parecido fue en su día reconocido por una de sus hermanas, amiga mía, a la que regalé el dibujo original. Mi amiga Victoria Prieto está casada con mi también amigo Pedro Baquero. Puede que todavía conserven el primer dibujo, de factura más espontánea y, probablemente, mayor parecido con el retratado.
Aunque han pasado tantos años que lo más probable es que ya se haya perdido aquel primer dibujo original. No importaría demasiado si se perdió. Aquí está nuevamente recordado, como si se tratase de la síntesis original. Este es Prieto, Francisco, cuyo padre era conocido en el pueblo con el apodo de El Amargoso. La razón de ser de los apodos pueblerinos es aleatoria y, a menudo, injustificada. Este puede ser un ejemplo. En todo caso quiero hacer constar aquí que se trataba (y se trata) de una de las familias más distinguidas del pueblo. 

GALERÍA DE RETRATOS (V)

Una de las fisonomías piporras que mejor conseguí (hace ya muchos años) cifrar en líneas fue la de Francisco Prieto. Lo veremos también en otra versión donde su rostro aparece de frente. En este caso aparece de perfil y la decoración es imaginaria. En lo que parece una soleada galería, Francisco contempla un canario en su jaula. Junto a la amplia ventana de cristales se ve una maceta de ficus y un gato de color negro.
Francisco Prieto creo que ya no está en el mundo de los vivos, ni tampoco su esposa, Trini Carretero.
El actual alcalde de Aceuchal es hijo de Francisco y de Trini. No tengo el gusto de conocerlo, pero no descarto que en alguna de mis próximas visitas a mi pueblo natal me pase por el Ayuntamiento para saludarlo.

sábado, junio 07, 2014

GALERÍA DE RETRATOS (IV)

Don Cesáreo Bermudo, prefecto de menores
y director de la Schola del Seminario Menor

Fontanés de origen, era al comienzo de la década de los años 50, prefecto de menores en el nuevo edificio del Seminario, anexo al que había proyectado el arquitecto Sr. Vaca Morales.
 Organizó la Schola del nuevo Seminario Menor compuesta en su totalidad por voces blancas (entiendo este tipo de voces como las de los niños antes de que les cambie la voz en la adolescencia. Pero también se llama así a las voces femeninas)
 Entre esta coral de voces blancas resultaba especialmente bien timbrada la de su joven paisano Enrique Gajardo, junto a la del corito (así llaman popularmente a los naturales de Feria) Joaquín Fernández Picón. Este último es, o ha sido, profesor de órgano en el Conservatorio de Música de Madrid.

Era todo un espectáculo ver a Cesáreo Bermudo dirigir la Schola, agitando los brazos con enérgicos movimientos. Uno de los motetes en latín que figuraba en el repertorio de aquel coro juvenil era el que comenzaba O Iesu mi bone pastor, en el que Gajardo lucía su espléndida voz en un solo que rezaba así: Qui manducat tuam carnem atque bibit sanguinem / in te manet tuque in illo, ipsum alens nutriens (el que come tu carne y bebe tu sangre vive en ti y tú en él, alimentándolo y nutriéndolo)

Creo que Cesáreo, Don Cesáreo, vive todavía, acogido a una residencia de sacerdotes mayores que hay en el pueblo cacereño de Alcuéscar.

viernes, junio 06, 2014

GALERÍA DE RETRATOS (III)

Don José Fernández Sánchez Solana
En mis tiempos de seminarista, el Dr.Don José Fernández Sánchez Solana debía ser uno de los canónigos más antiguos. El hecho de que figure en el repertorio de retratos que datan de aquella época se debió a que fue miembro del tribunal que presidió el ejercicio oral en el Examen de Estado de la asignatura de Religión (1953) Yo había abandonado el seminario el año anterior y me presenté al exámen de Revalida (la "Reválida de los 7 años") en la fecha anotada más arriba. En los Apuntes para la historia de la ciudad de Badajoz, tomo VIII, pág. 220, editado por la RSEEAP, se consigna que ya era canónigo desde 1911 y que pasó a ser Arcediano en 1948.

La resolución, en unas cuantas líneas, de la faz bondadosa de este hombre me fue relativamente fácil, porque su rostro ya me era familiar desde los tiempos en que visitaba la catedral como alumno del seminario. De modo que los rasgos fisonómicos del buen señor pudieron decantarse en mi subconsciente porque éste los había previamente asimilado.

Bonachón y de aspecto bienhumorado, tal como parece adivinarse de la contemplación de sus rasgos faciales. El retrato refleja en esta ocasión un poco la psicología del retratado.

jueves, junio 05, 2014

GALERÍA DE RETRATOS (II)

Don Luis Moreno Mayoral

Don Luis Moreno Mayoral fue director espiritual y profesor en el seminario pacense de San Atón. Creo que era natural de Valdemorales, pueblo cacereño no lejos de Almoharín. En el cabildo catedralicio fue beneficiado y en el año 1987 canónigo honorario.

 En el apunte fisonómico, que de mis tiempos de alumno en el Seminario conservo, se ha conseguido, con evidente economía de medios, sintetizar sus rasgos más característicos: tersa calva, gafas a juego con las curvas de la cabeza, orejas y mentón, verticalidad de líneas entre la cabeza y el cuello y horizontalidad entre las líneas de la boca y la collareta (La vertical que uniría idealmente el puente de las gafas y la línea de la boca marca el centro de simetría del rostro)


Toda la plana mayor de la superioridad en el Seminario de aquellos tiempos está ya bajo tierra: Don Luis, Don José Rodríguez Cruz, Don José García, Don Alonso García Molano...A todos ellos debo gratitud como educadores míos que fueron en aquellos ya lejanos años.

miércoles, junio 04, 2014

EL QUE FALTABA

Foto del futuro Felipe VI (aunque en la cabecera de la misma se lea Felipe I)
La foto esta, como la anterior de Felipe V,
 ha sido tomada de la Enciclopedia de El País, t. 8, págs. 5998 y 5999


DE FELIPE V A FELIPE VI

      
Sólo un número ordinal separa a los dos Felipes de Borbón. Los otros Felipes reyes de España fueron de la rama de los Austrias: desde Felipe el Hermoso hasta Felipe IV. En los próximos días ocupará el trono de España el sexto de los reyes que se han llamado (o se llaman) Felipe, tanto Austrias como Borbones. La continuidad de la dinastía, tras la coronación de su padre, estará representada por la ternísima Leonor, la primogénita del ya virtual rey de España, Felipe VI.

Los Borbones intermedios (que van de Felipe V a Felipe VI) fueron Fernando VI (hijo de Felipe V y de María Luisa de Saboya), y Carlos III (hijo de Felipe V y de Isabel de Farnesio) La corona pasa de padres a hijos/as, sucesivamente, de Carlos III a Carlos IV y de éste a Fernando VII. A éste último le sucede su hija Isabel II y a ésta su hijo Alfonso XII y, tras él, su hijo Alfonso XIII, abuelo del rey Juan Carlos I. La dinastía pierde su continuidad en la persona de Don Juan, el padre del rey, cuya legítima sucesión impidió el dictador Franco. En los planes de éste figuraba la restauración de la monarquía borbónica, tras haber procurado adecuar ésta a la hechura política de la Dictadura. La idea de Franco parece que era adaptar la monarquía a una especie de franquismo perpetuo, en el que predominase la España de los vencedores. Tras la muerte del dictador, el ya nombrado rey de España, Juan Carlos I, frustró los propósitos del Caudillo, al manifestar su deseo de ser el rey “de todos los españoles”. Esta proclamación de principios, por parte del monarca, frustraba el propósito principal del franquismo, que no era otro que el de perpetuar las dos Españas, la de los vencedores y la de los vencidos.

El rey Juan Carlos pasó a ser garante de las libertades democráticas, tarea nada fácil, sobre todo si se considera que tuvo que mantener el tipo frente a los incondicionales del franquismo, quienes aún retenían importantes focos del poder. El golpe de Estado, con la intentona de Tejero y demás conjurados, fue la prueba del fuego de la monarquía que, a partir de ahí, fue respaldada por una amplia mayoría popular. El arbitraje de la monarquía apareció entonces lo más conveniente y hasta necesario para un país de mandamases que se resistían a perder sus prebendas y privilegios.

Hubo políticos providenciales cuyo servicio al país en esos momentos cruciales nunca se ponderará lo suficiente. Éste es el caso de Adolfo Suárez, cuyos méritos sólo se han reconocido tarde, cuando ya la ingratitud y la decepción lo habían forzado a dimitir de manera ‘irrevocable’, según el mismo interesado declaró en su momento.

Uno de los posibles errores del rey Juan Carlos ha sido el de desconfiar en algún momento de la sensatez de Suárez como timonel de la nave del Estado.

Volviendo a los Borbones, quiero referirme, a modo de anécdota, al hecho de que un poeta, nacido en Zafra y llamado Vicente García de la Huerta, ha sido uno de los pocos cantores que ha tenido la dinastía borbónica. Huerta es el panegirista por excelencia de la dinastía borbónica, representada por aquellos reyes que fueron contemporáneos del poeta zafrense: Fernando VI y Carlos III. Huerta lamentó en un poema titulado “Tagus” (el Tajo) la muerte de la reina Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI. Este rey falleció un año después que su esposa. Huerta dedicó otro epicedio (titulado “Nox”, la Noche) a la muerte del rey. La subida al trono del tercero de los Borbones, Carlos, fue también cantada por el de Zafra en otro poema titulado “Elysium”. Así se completa la trilogía de los poemas panegíricos del zafrense a la monarquía borbónica.

De estos poemas se hizo una edición no venal en el año 2003. Un librito de 53 páginas con los textos latinos originales de Huerta y su traducción al castellano, realizada por mí. Todo ello precedido por un pequeño prólogo.

Quien esto escribe, latinista por afición y por profesión (durante algunos años) no ha llegado a escribir ninguna loa en latín al Borbón que ha abdicado recientemente. Pero sí ha escrito varios artículos alabando la actitud del rey Juan Carlos con ocasión del llamado 23-F. Esperamos que la monarquía siga siendo tutora y amiga de la democracia para que, recíprocamente, la democracia sea amiga de la monarquía. Si es así, como espero, saludaré con alegría ("Laetitia”, en latín) la próxima coronación del futuro rey de España, Felipe VI. Y como homenaje a la esposa del nuevo rey, evocaré un verso muy oportuno, que parece alusivo al nombre de la reina consorte:

              Quot laetitias insperatas modo mihi inrepsere in sinu!

  (¡Qué alegrías inesperadas han entrado en mi pecho últimamente!)
_________


NOTA: He querido introducir una foto del próximo Felipe VI, pero la norma impuesta desde fuera es tajante: No se puede incluir más de una ilustración gráfica por entrada. Así que habrá que habilitar una nueva entrada que titularé (sin ninguna clase de segunda intención) EL QUE FALTABA.

lunes, junio 02, 2014

GALERÍA DE RETRATOS (I)

Miguel Garcí-Gómez, natural de Almoharín (Cáceres)
Mi compañero de clase en el Seminario de San Atón (iba inmediatamente antes que yo en la lista, por orden alfabético) se llamaba (y se llama, pues afortunadamente aún está vivo) Miguel García Gómez. Natural de Almoharín (Cáceres). No recuerdo exactamente la fecha de este dibujo, pero en él vemos al Miguel joven, aún no cumplidos  los 20 años. Así que debe datar, lo más tarde, de 1952 (en el verano de ese año dejé yo el Seminario)    Nuestro reencuentro tuvo lugar muchos años después, cuando él venía por España, con sus alumnos de la Duke University. Miguel obtuvo el Planeta de Ensayo, por su libro Mio Cid: Estudios de endocrítica. Tiene publicados varios libros más y actualmente mantiene en Internet una colección de trabajos y ediciones de textos clásicos y modernos en español. Debo agradecer a Miguel la inclusión en los citados Cibertextos de mi librito de ensayos titulado De la Vida a la Teoría. Quienes no tengan acceso a este libro en la edición de papel pueden mirarlo en los referidos cibertextos que patrocina la mencionada universidad de Carolina del Norte (USA)

martes, mayo 27, 2014

LA HUELLA DE CATULO (C.iv) EN OVIDIO (Trist 1.10)

Voy a atreverme a ensayar una traducción, un tanto libre, del poema IV (Phasellus ille quem videtis, hospites...) para cotejar algunos versos que me recuerdan un poema de Ovidio (Trist. 1.10) del cual ya di en este mismo blog, hace tiempo, una traducción en verso, bastante libre también ("Mi nave Minerva", de fecha 24-3-12). Vamos en primer lugar con los versos de Catulo. Con permiso de aquellos que piden traducciones bien ajustadas al texto original, yo voy a traducir los primeros versos del poema catuliano como sigue:
         Esta que veis aquí, ¡oh. forasteros!, / presumida y ufana barquichuela, / blasona de haber sido la más rauda / y veloz de las barcas que transitan / por los anchos caminos del océano, / ya sea por los remos impulsadas, / ya por el viento que el velamen infla.

Y, seguidamente, vamos a poner en conexión estos versos de Catulo con los correspondientes de Ovidio. En su viaje al destierro en el Ponto Euxino, el poeta de Sulmona hubo de utilizar varios medios de transporte.Uno de ellos, el barco. El poeta en su travesía llega a familiarizarse con la nave y sentirse orgulloso de ella, como si se tratara de una competición en la que él toma partido por su propio medio de transporte, seguro de la superioridad del vehículo que lo transporta:

Vuela a la más leve brisa, / si hace falta usar la vela, / y, si hay que usar de los remos, / a golpe de remo vuela. / Y no se contenta sólo / con vencer en la carrera / voladora a sus rivales: / les toma la delantera / a los que han salido antes / por mucho antes que salieran.

Catulo había nacido en el 84 a. C. y Ovidio en el 43. El primero le llevaba, pues, más de 40 años al segundo. Contemporáneos de Catulo, aunque más jóvenes que él, eran Virgilio y Horacio. Al primero de éstos llegó a conocerlo personalmente Ovidio: Vergilium vidi tantum (Tr. 4.10.51) Es decir, llegó a verlo, ya que no a tratarlo.
Del segundo no dice nada, aunque bien pudo haberlo visto alguna vez en Roma. Virgilio murió en el 19 a.C. y Horacio en el 8 a.C. Ovidio murió en el destierro, el año 17 p. C.

La influencia de Catulo y de los grandes poetas de la época de Augusto se hace sentir en la poesía de Ovidio y ha sido tratada por los estudiosos del poeta al que el emperador nunca perdonó.

sábado, mayo 24, 2014

VIRGINIA, LA MODISTA

Tengo el privilegio de resucitar a mi madre, siempre que sea a condición de hacerlo por medio del dibujo. Es el arte el taumaturgo, no yo. Mi madre murió el 20 de junio de 1997. Pero puede resucitar a través de mi lápiz, tantas veces como yo lo desee, a condición de que mi mano disponga de los instrumentos adecuados para trazar su figura.

Virginia se ganaba su sustento (y el de la familia a su cargo) trabajando como costurera, o modista. Así mantenía a sus dos hijos, huérfanos de padre, Juan y Eloísa. Y también a su madre anciana, cuando ya ésta no podía valerse.

Virginia quedó viuda en 1936, con 31 años. Sacó adelante a sus hijos, que se aplicaron (conscientes desde pequeños de su situación) a estudiar y consiguieron terminar sus estudios de Magisterio. Y luego aprobaron las oposiciones para conseguir un puesto de trabajo, una plaza fija. Así nuestra madre pudo aliviarse de su trabajo en la costura. Cuando yo me casé, quedó a vivir con mi hermana. Y con ella siguió viviendo cuando ésta se casó.

Virginia era querida y admirada en su pueblo, Aceuchal, por la entereza con que soportó su viudez. Nunca inculcó en sus hijos el odio contra quienes le habían hecho tanto sufrir. No nos enseñó ningún tipo de resentimiento.

No estuvo amargada de por vida. La sonrisa que se refleja en el dibujo adjunto era uno de sus gestos más habituales.

viernes, mayo 02, 2014

CASANDRA O LA VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO


La verdad es reiterativa y ésta es una de las características que nos ayudan a su reconocimiento. Lo grave es que quien la proclama sea Casandra, pues sobre ella recae la maldición de Apolo, el dios de la poesía y de la profecía. Esa maldición hace que no se tengan en cuenta sus pronósticos.

Casandra vuelve a estar de actualidad porque sus vaticinios no versan ahora sobre la ruina de Troya, sino de la civilización entera. Digo esto a propósito del artículo de opinión que aparece en el diario HOY, en esta fecha (2-5-14) y que firma Reyes Mate, investigador del CSIC. Da la coincidencia de que en la misma línea de opinión que hoy se manifiesta el artículo citado y en el mismo medio de comunicación, me había pronunciado yo hace ahora 21 años. Mi artículo apareció en el mismo diario extremeño con fecha 11-1-93 y bajo el título escueto de "Casandra". Lo he incluido en mi recién publicado libro Artículos de Ayer y de Hoy, pp. 19-20. Los pronósticos del articulista colaborador del CSIC (y de HOY como vemos aquí) vienen a coincidir con los míos de 1993. Sólo que el progesivo deterioro del medio ambiente, del que ya entonces avisábamos (asumiendo el papel de Casandra) se ha ido agravando en estos últimos años de modo preocupante y ostensible en lo que se viene llamando el "cambio climático". Se manifiesta en forma de inundaciones, sequías, tornados, y otros fenómenos afines, que ocurren en diversos lugares del planeta.

Pese a los aparentes esfuerzos por remediar la situación, se ve que no se toman las medidas eficientes para atajar el problema. De nada han servido los diversos planes conocidos con los nombres de "protocolos de Kioto", o las llamadas convenciones de Río de Janeiro, o Estocolmo, o Madrid. Humo de pajas. El mundo está que arde, bajo los efectos de esa "combustión generalizada" que ha llegado a ser la civilización del llamado Progreso. La inercia alcanzada por este tren de nuestra civilización hace inútil el intento de accionar el "freno de mano". Vamos lo que se dice lanzados. Y, en lo que me incumbe, resignados a aguantar estoicamente lo que venga.

Repito la frase con la que remataba mi artículo premonitorio de hace 21 años:  "Casandra es la conciencia del hombre de nuestro tiempo".

domingo, abril 27, 2014

LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ EDITA EL EPISTOLARIO COMPLETO DE ENRIQUE COCK

Para quienes conocen la historia de Zafra el nombre de Enrique Cock no puede resultarles desconocido, ya que es el autor de un poema en latín cuya traducción castellana me cupo en suerte realizar, hace ahora casi 40 años. Este poema lleva por título Asafrae n o b i l i s s i m i Turdetanorum Beturiae oppidi Ducatusque Emporitani brevis descriptio (Breve descripción de Zafra, muy noble ciudad de la Beturia Turdetana y del Ducado de Feria)  Había sido mencionado por todos los investigadores locales y transcrito por uno de éstos como fue el cura Vivas Tabero. También el erudito Rodríguez Moñino publicó una transcripción en la Revista de Estudios Extremeños (vol X, nos. 1-4, pp. 359-68) Pero ninguno de esos investigadores, ni otros anteriores, como pueden ser Bartolomé José Gallardo o Vicente Barrantes, osaron emprender la tarea de su traducción. Cuando yo llegué a Zafra en 1967, empecé a interesarme por este curioso documento y vi que podía adjudicarme la tarea de traducirlo. Esta tarea no podía hacerse efectiva basándose en las transcripciones existentes: tanto la de Vivas Tabero, de 1901, como la de Rodríguez Moñino, de 1954, presentaban erratas de bulto y se hacía por completo imposible realizar la traducción sin el manejo del manuscrito original. Así que me puse en contacto con la sección de reprografía de la Biblioteca Nacional de Madrid y me hice con una fotocopia del documento original. Había que llevar a cabo, ante todo, una transcripción fidedigna, pues las anteriores no servían para este fin. Tuve la satisfacción de que el profesor y amigo Don Antonio Holgado considerase esta transcripción como "definitiva". Su fidelidad al texto del manuscrito era la más fiable de las existentes hasta el momento.

La traducción del poema de Cock me llevó a ocuparme de otros escritos del autor holandés y a leerme otros poemas similares salidos de la pluma del cantor de Zafra. Cock tenía otros poemas en latín en los que se había ocupado en describir otras ciudades de España, como Madrid o Toledo y tuve la curiosidad de buscar en esos poemas cuantas informaciones pudieran serme de utilidad para mi traducción. Entre estas informaciones las más relacionadas con los avatares personales del holandés son las relaciones de los viajes que realizó por España, como miembro de la escolta personal de Felipe II. Y, sobre todo, las noticias que conocemos a través de su interesantísimo epistolario.

Este es el libro que ahora tenemos ocasión de conocer, fruto de las investigaciones del profesor Don Antonio Sánchez González. Se trata de la tesis doctoral del mismo, trabajo minuciosísimo y sólidamente documentado, que obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude en la Universidad de Cádiz.

Un trabajo de excepcional relevancia para conocer la personalidad del holandés que cantó a Zafra.

IN MEMORIAM AMICI FIDISSIMI QVI OBIIT MENSE FEBRVARIO MMXII

No lo supe hasta ayer. Pero mi viejo amigo de Aceuchal, Francisco Márquez Buenavida, había fallecido ya hacía dos años, en Guadix (Granada), en una de las varias casas que tienen en diversas poblaciones de España los Hermanos Fossores de la Misericordia.

Y es que, intrigado por su largo silencio, yo que estaba acostumbrado a recibir puntualmente por la Navidad su felicitación anual, intenté comunicar con él, llamándolo por teléfono a la casa madre de Guadix. El hermano de la orden que atendió a mi llamada me informó que Francisco (Fray Tobías María de Fátima, rebautizado en la religión de su comunidad) había fallecido hacía varios años. Enseguida se puso al teléfono otro de los hermanos de la orden, de mayor antigüedad, y me precisó que el fallecimiento tuvo lugar el 5 de  febrero de 2012. Éste hermano me conocía de nombre, seguramente porque Francisco le había hablado de nuestro paisanaje y amistad: habíamos sido vecinos en la calle Santa Marta de Aceuchal, cuando ambos vivíamos en este nuestro pueblo natal. Francisco era 7 u 8 años mayor que yo.

Francisco me profesaba un afecto que yo agradecía y al que procuraba corresponder. Nuestros orígenes eran por igual modestos, pero yo tuve la suerte de recibir una formación superior desde el Seminario y poderme situar en un mejor nivel de estudios. Francisco había sido víctima de la "desigualdad de oportunidades" de la época que a ambos nos tocó vivir con el franquismo. Toda la formación que a duras penas fue adquiriendo fue la de un autodidacta. Era gran aficionado a la poesía, pero consciente de sus propias limitaciones y de su carencia de formación adecuada. Yo procuraba ayudarle en este sentido, aunque en la época en que mejor  podría haberlo hecho ya vivíamos en poblaciones diferentes.
Su vocación religiosa fue casi de la misma época de la mía (salvada la diferencia de edad) pero supongo que tendría dificultades de ingreso en algunas de las órdenes religiosas al uso. Encontró por fin su sitio apropiado en una comunidad de nueva creación, siendo él uno de los primeros cofrades de la misma, si es que no intervino en su propia fundación. Esta comunidad religiosa se llamó (y se llama actualmente) Hermanos Fossores de la Misericordia. Tienen casa (como he dicho anteriormente) en varias poblaciones de España y su principal objetivo se centra en prácticar dos de las llamadas por el viejo catecismo "obras de misericordia", una de ellas de las llamadas "espirituales" y, otra, de las llamadas "corporales". Tanto la una como la otra hacen, respectivamente, el número siete dentro de las respectivas listas. Entre las corporales está la de "enterrar a los muertos". Y entre las espirituales, también la séptima, es la de "rogar a Dios por vivos y muertos".

Francisco, el misericordioso, está ya en la casa del Padre, tras haber practicado humildemente esas obras de misericordia que el Ripalda enumera en último lugar, tanto de las corporales como de las espirituales, y que consisten en dar cristiana sepultura a los muertos y en rogar por ellos (y también por los vivos) a Dios nuestro Padre. Descansa en paz, amigo. 

domingo, abril 13, 2014

SANCHO BAJO LOS EFECTOS DEL BÁLSAMO DE FIERABRÁS (Copia a grandes rasgos de una ilustración de Doré)


Con ahorro de líneas respecto al original, aquí se han reproducido los rasgos esenciales del escudero Sancho y de su señor Don Quijote, al representar los efectos que en el cuerpo de Sancho tuvo el emético o purgante llamado bálsamo de Fierabrás.
 El amo solícito presta su auxilio al fiel escudero en el molesto trance de las bascas y fatigas que éste sufre por el efecto del vomitivo.

El dibujo original está, por supuesto, más acabado en sus detalles. Pero la copia reproduce con fidelidad el gesto solícito del caballero, así como el semblante desencajado del escudero, en tanto que no logra deshacerse de las bilis que lo atosigan.
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NOTA: Clicar sobre el dibujo para verlo en ampliación

ALGUNOS DIBUJOS DE ADOLESCENCIA

Entre mis 12 y mis 20 años, practiqué con asiduidad el dibujo a plumilla y tinta china. Llegué a conseguir cierta soltura en reproducir aquellas ilustraciones que me gustaban. De los ilustradores nacionales me gustaba, especialmente, el catalán Apeles Mestres, del que reproduje multitud de dibujos: muchos de ellos los regalaba. Así una de las ilustraciones del artista catalán para uno de sus cuentos (creo recordar que el título del mismo era "El señor del castillo") fue a parar al doctor Aixalá, en agradecimiento a que me estuvo tratando de unos infiltrados en el pulmón derecho en el año 1956) Ahora echo de menos ese dibujo y otros que regalé y que tenía en gran estima. Según esta estima, veo que el no poder pagar en monedas de curso legal me hacía pagar en una moneda para mí de valor superior: la moneda del arte.

En las vacaciones del 48 (siendo seminarista) me dediqué a dibujar una colección de figuras de personajes ilustres que aparecían en el diccionario que llamábamos familiarmente "el 4 kilos" (eso pesaba el libro) y que compró tío Jerónimo por aquellas fechas, con intención de llevarlo a su casa cuando dejara de vivir en los cuarteles, como militar de oficio.

Aquí voy a reproducir, como muestra, la figura de Dante, copiada de dicho diccionario. La colección del 48 alcanzaba el medio centenar de figuras.

También reproduje algunas ilustraciones de Doré para el Quijote. Sobre todo, me gustaban las viñetas de final de capítulo. No las conservo todas pues algunas fueron a parar a los amigos, como mi muy estimado Benito Acosta.

En ésta y en sucesivas entradas reproduciré algunas muestras de aquella vieja habilidad que ya hace muchos años dejé de practicar.

MÁS SOBRE LA SEGUNDA PARTE DEL QUIJOTE

Tirteafuera, el presunto médico encargado
de regular la dieta de Sancho en la ínsula
La mayor parte del contenido sobre el que versa la segunda parte del Quijote trata de las burlas que les prepararon los duques y la comparsa de sus domésticos, cuando el caballero y el escudero acertaron (o desacertaron) a pasar por el territorio de propiedad de aquéllos. Los duques conocían las aventuras del caballero y del escudero, porque andaban ya impresas en libro. Ahora tenían la oportunidad de tratar a los personajes de la ficción literaria y entrar ellos mismos a ser parte integrante de la obra, como figurantes de excepción. Los duques disponían de dinero abundante y de la comparsa de su numerosa servidumbre, entre los que se encontraba un tal doctor Tirteafuera, que parecía proponerse matar de hambre al pobre Sancho, no sin antes haberle estimulado el apetito al nuevo gobernador de la ínsula Barataria, poniéndole delante de los ojos las viandas más apetitosas. Los duques debían mondarse de risa cuando el intransigente Tirteafuera retiraba, una tras otra, esas viandas, alegando que no convenían a la salud del señor gobernador.
Burlas y más burlas, aunque bien aderezadas, excepto algunas que quisieron, por su cuenta, hacerles los propios criados y criadas de palacio, como fue la de tratar de lavar las barbas a Sancho con agua sucia de jabonaduras. Sancho se percató de la tomadura de pelo y lo mismo Don Quijote, que se apercibió de la burla y salió en defensa de su escudero: - Hola, señores caballeros, vuesas mercedes dejen al mancebo y vuélvanse por donde vinieron, o por otra parte, si se les antojare; que mi escudero es limpio tanto como otro, y esas artesillas son para él estrechos y penantes búcaros; tomen mi consejo y déjenle, porque ni él ni yo sabemos de achaques de burlas.

Más finas eran las burlas que los duques aprobaban y con las que se regocijaban. Por ejemplo, la de la penitencia de Sancho, por haber encantado a Dulcinea, transformándola, para el crédulo de Don Quijote, en una aldeana labradora.

No reparaban en gastos los potentados duques, como los que costaría organizar la fastuosa cabalgata en la que aparecía el mago Merlín (el mayordomo y artífice de todas las bromas que se tramaban para reírse del valiente caballero y de su escudero) Según Merlín, para desencantar a Dulcinea:
- ...es menester que Sancho, tu escudero, / se dé tres mil azotes y trescientos / en ambas sus valientes posaderas / al aire descubiertas, y de modo / que le escuezan, le amarguen y le enfaden...

Burla sobre burla, los palaciegos se divertían, ideando situaciones en las que se ponían a prueba tanto el valor de Don Quijote como el talento natural de su escudero (no tan zafio y tonto como algunos pensaban) Sancho se daba cuenta de muchas cosas que sus burladores creían que ignoraba. Incluso Don Quijote no creía en las capacidades de Sancho, como lo demuestran las palabras que le escribe a éste a propósito del gobierno de la ínsula: "Cuando esperaba oir nuevas de tus descuidos e impertinencias, Sancho amigo, las oí de tus discreciones, de que di por ello gracias particulares al cielo, el cual del estiércol sabe levantar a los pobres y de los tontos hacer discretos". Por cierto, en la respuesta a esta carta de Don Quijote, Sancho refiere a su señor los ayunos a los que le somete la dieta del doctor Tirteafuera, un verdadero suplicio que le hace odiar el cargo de gobernador.

Con Sancho se equivocan los burladores duques: Sancho les da lecciones de sabiduría práctica y les demuestra que no es tan tonto como ellos creían.

La última burleta a Don Quijote corre a cargo de una de las doncellas de la duquesa. Por cierto, de esta burla no estaban apercibidos los ilustres duque y duquesa, anfitriones. Se trata de la presuntamente despechada Altisidora, que se siente desairada por Don Quijote, el cual se lleva, según ella, unas prendas que de ella ha obtenido. Prendas de las que los amantes fetichistas suelen apoderarse, como pueden ser unas ligas.
El duque sigue la broma y hasta se permite el farol de retar a Don Quijote, para que devuelva las ligas a la doncella. Don Quijote le asegura que jamás sacaría su espada contra un señor al que sólamente debe favores y buen trato. Que todo debe ser un malentendido y que si algunas de estas prendas las ha guardado Sancho que las devuelva. Sancho dice guardar tres tocadores (?) pero que no hay tales ligas, como dice la despechada Altisidora. Que mire por sí misma, pues pudiera ser que las llevase puestas, como efectivamente sucede.

Con esto se cierra la estancia de Don Quijote y Sancho en el palacio de los duques. Quienes nunca dejarán de echar de menos el sabroso entretenimiento que les proporcionó la estancia en su palacio de la singular pareja de aventureros. 

viernes, abril 04, 2014

LA DESMEMORIA DE ADOLFO SUÁREZ


Pienso que la desmemoria del ex-presidente Suárez, recientemente fallecido, debió de ser un mecanismo de autodefensa frente a la incomprensión y la ingratitud que hubo de soportar por parte de aquéllos que más decididamente deberían de haberle apoyado, incluido el propio rey. Suárez había elegido la opción democrática, con todas sus consecuencias y, por lo tanto, hubo de tomar decisiones consecuentes con esa opción; una de ellas muy duramente criticada por una sociedad en la que los hábitos del franquismo aún estaban muy vigentes en la clase política. Esa decisión, tan coherente como valiente, de quien ha optado por la vía democrática para su país, le colocó en el punto de mira del más recalcitrante franquismo. Y le enajenó las simpatías de muchos timoratos, que consideraban como un paso peligroso y mal calculado lo de la legalización del partido comunista. Algo incompatible con la idea de democracia que ellos estaban dispuestos a admitir. Fue la piedra de toque en la que tropezó la idea clara de Suárez sobre la democracia verdadera y las falsas ideas de los que pretendían engañar al personal con la democracia de pacotilla que el franquismo y sus secuaces estaban dispuestos a consentir: la seudo-democracia en la que, a fin de cuentas, hemos degenerado los españoles. Tras la muerte del que quiso para España la democracia auténtica, todo se ha vuelto alabanzas y honores para el ex-presidente. Pero la triste realidad es que el nefasto franquismo, enquistado en la sociedad española, no fue capaz de apreciar, en su momento, la grandeza de miras de Suárez y la coherencia de su concepción política de la democracia. Fue el rechazo de lo que él juzgó, con recto proceder y acertado criterio, el camino políticamente correcto de la democracia.

Lo desagradable propende a olvidarse. Es una forma de autodefensa. Y Suárez comenzó a perder la memoria. Tal vez la verdadera causa de esa dolencia física que llamamos Alzheimer sea de índole psíquica. Propendemos a olvidarnos de aquello que nos aflige. Y Suárez comenzó a liberarse de esa carga molesta perdiendo la memoria. Incluso dejó de conocer a la persona del rey. El pasado está detrás de esa imagen histórica en la que ambos, el rey y él, han sido fotografiados, de espaldas a la cámara. Es una foto de contenido altamente simbólico. Suárez ya ha cruzado el mítico Leteo, el río de la desmemoria, y camina apaciblemente, libre de la carga de una realidad desagradable.
Ahora queremos colmarle de honores, para resarcir su memoria, de las pasadas incomprensiones e ingratitudes. Es verdad que el rey se adelantó a reconocerle estos honores, cuando aún estaba vivo. La foto se hizo con motivo de entregarle los reyes personalmente la Orden del Toisón de Oro. La foto la tomó el hijo mayor de Suárez en el jardín de la casa del ex-presidente. Entre los honores póstumos está el haberle dado su nombre al aeropuerto principal de la capital de España.
No sería descaminado otorgarle el título de Padre de la Democracia Española, cuando ésta se encarrile por las directrices que él le trazó desde un principio. 

NOTA: Hoy he recibido por un correo electrónico la entrevista a Pilar Urbano sobre el turbio asunto del 23 F y la actitud del rey frente a Suárez a propósito del golpe de Estado que se fraguaba. Estoy perplejo: ya no sé qué pensar acerca de los implicados en aquel complot antidemocrático. Sólo que sigo pensando bien de Suárez.

domingo, marzo 30, 2014

HIDALGO BAYAL GALARDONADO CON EL PREMIO "DULCE CHACÓN"

El diario regional HOY inserta con esta misma fecha un amplio reportaje sobre la entrega del premio "Dulce Chacón", en su IX Edición, al profesor y novelista Gonzalo Hidalgo Bayal. Gonzalo es un escritor que encaja perfectamente en el ámbito de mis preferencias literarias. Ampliamente imbuido de cultura clásica, he creído siempre que su especialidad era la filología grecolatina. Pero resulta que no, que su titulación profesional corresponde a la filología hispánica. Es su mujer, María José, la que tiene la titulación en filología clásica, concretamente en latín, y se da la circunstancia de que ambos conseguimos la condición de catedráticos en la misma fecha, con un tribunal presidido por el ya desaparecido Agustín García Calvo.

Me gusta cómo escribe Gonzalo y ya me ocupé anteriormente de él en este mismo blog (27-07-2009) en una entrada que puede verse a través del siguiente enlace:   

Sus recursos estilísticos denotan un amplio dominio del lenguaje y en esto consiste, a mi manera de ver, el principal atractivo de su lectura. Esos instrumentos lingüísticos que el autor, Gonzalo en este caso, maneja con especial maestría, tienen nombres bien conocidos por los que se dedican al conocimiento de la técnica literaria: calambures, paronomasias, paradojas y... palíndromos. El título de una de sus novelas consiste, precisamente, en un palíndromo: Amad a la dama (se puede leer de izquierda a derecha y viceversa). En otro de sus títulos el autor anuncia ya el contenido de la novela como la Paradoja del interventor. La sabia utilización de estos instrumentos estilísticos hacen de Hidalgo Bayal un narrador ameno, ducho en el empleo de tales recursos, como aderezo que sirve para adobar unos contenidos, siempre interesantes, bien que la sustancia conceptual  prevalece sobre el mero juego verbal.

NOTA: Los datos de lugar, fecha y hora de la ceremonia de entrega del Premio Dulce Chacón aparecen en el programa cuya fotografía adjuntamos a esta entrada.  

viernes, marzo 28, 2014

LISÍSTRATA SE HACE FUERTE EN UCRANIA

            "No se lo des a los rusos"
Es verdad que la historia se repite. Podemos confirmar el dicho consultando el enlace que hoy mismo encontramos en fb:  Aquí va anotado: http://es.globalvoicesonline.org/2014/03/27/boicot-sexual-de-las-mujeres-ucranianas-contra-los-hombres-rusos/

 En este caso se trata de la estrategia de Lisístrata, nombre que en la lengua original griega significa “la licenciadora de ejércitos”. Y el teatro de operaciones para la reposición de la obra de Aristófanes ha sido esta vez Ucrania. Si las ucranianas tienen éxito, sus maridos pro-rusos no van a tener más remedio que capitular. “¡Hermanas ucranianas! − arengará la nueva Lisístrata − la patria está en peligro. Se os pide un pequeño sacrificio que, por el bien común de nuestra nación, espero que estaréis dispuestas a llevar a efecto, a fin de preservar nuestra independencia como estado libre: negaos al débito conyugal en tanto que vuestros esposos se muestren partidarios de la anexión a Rusia. Si nos mantenemos firmes en este propósito, ellos no tendrán más remedio que deponer su actitud. Ya nos daremos traza nosotras para que se armen en el buen sentido de esta expresión".A tenor con el plan de Lisístrata, podríamos imaginar un diálogo apócrifo-sicalíptico entre Mirrina (fiel seguidora de Lisístrata) y su marido Cinesias a quien la abstinencia sexual va ya obligando a capitular:
CIN. - Entonces, ¿no me lo vas a dar?
MIRR. -No, si te empeñas en seguir siendo pro- ruso.
CIN. -  En ese caso, no me dejas otra opción que irme de Putin.
MIRR. - Es precisamente lo que pretendo. Que estés del lado de Ucrania y de los ucranianos.

Habrá que esperar acontecimientos. Sólo aventurar que, hasta ahora, el efecto Lisístrata siempre ha dado resultado. Es el consabido perfecto consuetudinario.
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NOTA: En el dibujo anexo, las manos juntas simbolizan la entrada de la vulva.




lunes, marzo 24, 2014

UN TÓPICO A REBATIR ("Segundas partes nunca fueron buenas")

El tópico al que en este caso me refiero es el que va entre paréntesis y entrecomillado. A esta clase de tópicos pertenecen ciertas frases mostrencas que, por lo general, no tienen su refrendo en la experiencia. Pese a que se nos presentan, por lo común, con la pretensión de estar avalados por ella. Se pueden rebatir fácilmente con ejemplos que los desmienten, poniendo de manifiesto su falsedad. Un ejemplo bien claro: la segunda parte del Quijote es, con mucho, mejor que la primera. Su categoría como obra cumbre de la literatura universal la alcanza la novela cervantina precisamente en la existencia de esa segunda parte. Que no sólo es buena: es mejor que la primera.

Pero analicemos la frase “segundas partes nunca fueron buenas”. Se emplea el verbo en pasado, en lo que los gramáticos llaman “perfecto consuetudinario”. El perfecto consuetudinario parece pretender establecer un límite temporal: hasta aquí ha ocurrido siempre así. De aquí en adelante puede que no ocurra igual. Un ejemplo de este perfecto consuetudinario es la conocida y citada frase de Virgilio que el uso ha convertido en presente consuetudinario: “el trabajo constante todo lo vence”. Pero no fue así como lo redactó el poeta de Mantua. Los textos más fiables nos dan “labor omnia vicit /... (en perfecto del verbo “vincere”. Perfecto “consuetudinario”, precisamente. Esto me lo aclaró mi bueno y sabio amigo Antonio Holgado, pues yo era de los que decían “vincit” (= vence), cuando lo que dijo Virgilio es “labor omnia vicit / improbus et duris urgens in rebus egestas” (el trabajo ímprobo y la necesidad acuciante en las situaciones de apuro siempre consiguió superar todas las dificultades) Esto nos viene diciendo hasta ahora la experiencia. Se deja abierta la puerta a la suposición de que en adelante no sea así.

No es verdad, por tanto lo de que “segundas partes nunca fueron buenas”. Hay numerosos ejemplos que demuestran lo contrario: que las segundas partes son buenas y aun mejores que las primeras, como hemos dicho a propósito del Quijote. Otro ejemplo que podría consignar aquí es el de mi personal experiencia. Me ha ocurrido con la 2ª edición de dos de mis libros: De la Vida a la Teoría y Zafra y los demás pueblos del Ducado de Feria, celebrados por Enrique Cock (siglo XVI). Ambos libros han alcanzado una segunda edición y en ambos casos estas ediciones han salido más completas y mejoradas respecto a las primeras.

El objeto principal de esta entrada (y que espero haber conseguido) es demostrar que el tópico en cuestión es falso, pues la experiencia viene a confirmar que, en la mayoría de los casos, las segundas partes suelen ser mejores que las primeras. Pues, como también es sabido, rectificar es de sabios. Aunque también decía un viejo profesor mío de la época del Seminario: Sed sapientioris est non mutare  (Pero es de más sabios no tener que rectificar)

sábado, marzo 15, 2014

CONTRAPORTADA

Juan García Gutiérrez es catedrático emérito de Latín y miembro correspondiente de la Real Academia de las Letras y las Artes de  Extremadura. Ha colaborado en diversos periódicos y revistas, tanto a nivel nacional como internacional. Así en Nuevo Índice (Madrid) y en Nova Renascença, revista que se editaba en Oporto por los años 80 del siglo pasado. Fue colaborador asiduo del periódico HOY, especialmente en las décadas de los 80 y los 90. Entre sus libros publicados están Zafra y los demás pueblos del Ducado de Feria, celebrados por Enrique Cock (siglo XVI), Poemas panegíricos latinos de Vicente García de la Huerta a los primeros reyes BorbonesDe la Vida a la Teoría (2ª edición en 2013) y, por último, el que ahora se presenta en esta edición, Artículos de Ayer y de Hoy. En este libro se recoge una serie de artículos publicados, en su mayoría, en el diario HOY de Badajoz. Van agrupados temáticamente según su contenido de carácter ecológico, erótico (no en el sentido nefando del vocablo), poético y, por último, los referidos a la cosa pública. Finalmente, hay un grupo más numeroso y heterogéneo, en el que se tocan varios asuntos sobre diversos temas.

El libro se lee con agrado, tanto por el contenido de los temas que toca cuanto porque, en general, éstos van salpimentados, en buena parte, por el peculiar tono de humor con que el autor los trata.

lunes, marzo 10, 2014

CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN

El coro Son de Los Santos. Fotografía del grupo musical, facilitada por mi buena amiga Reme Candelario
Como los productos de calidad suelen llevar el marchamo que se conoce con el nombre de “denominación de origen”, así el grupo musical que dirige Juan Antonio Candelario, en Los Santos de Maimona, incluye el nombre de su pueblo natal. El grupo se denomina “Son de Los Santos”. Pues, en efecto, la mayoría de los componentes del mismo, si no ya su totalidad, son naturales de esta población. Son de allí. Pero es que, además, la palabra “son” es ambivalente: puede ser también sustantivo, como equivalente a tonada, o melodía. Al son, o a los sones, de sendos instrumentos de cuerda, o de cuerda y púa, actúa este coro de bien timbradas voces masculinas, con un escogido repertorio de canciones que constituyen éxitos permanentes. Esas canciones pertenecen, en su mayoría o en su totalidad, al siglo XX. Son éxitos encuadrables en ese siglo, son canciones de nuestra época, de la época de la mayoría de los asistentes al acto. Desde las más antiguas, como puede ser el tango “Volver”, de Gardel, a las más recientes, como son las del Dúo Dinámico (“Resistiré”) o la de Joaquín Sabina “Y nos dieron las diez y las once...”.
Los componentes del grupo son personas maduras, lo que se revela en el detalle de sus testas canosas. En todo caso, se puede admitir la veteranía de los componentes del grupo, en modo alguno la vejez. Porque el grupo musical del que hablo irradia juventud, y, lo que es más maravilloso aún, es que nos hace recuperarla a través de esas melodías por las que no parecen pasar los años.
En estos cantos parece encontrarse, como por arte de magia o de en-cantamiento, el elixir de la eterna juventud. Y en eso consiste una parte importante de su encanto, en que nos transportan, siquiera momentáneamente, a “aquellos maravillosos años”, a la época de nuestra juventud.

Así la canción “Mirando al mar”, de Jorge Sepúlveda, me hace evocar nítidamente un episodio de mi juventud: me veo en mi pueblo, Aceuchal, en la esquina de la zapatería de los Muñoz. Por la calle de enfrente baja un grupo de muchachas veinteañeras que vienen cogidas del brazo y cantando, a voz en grito, “Mirando al mar”. La canción del momento. Deben ser los primeros años de la década de los 50.

Otras canciones son de fechas mucho más antiguas, como por ejemplo todas las que popularizó Gardel, más bien de la época de mi madre. El repertorio de Son de los Santos constituye una acertada elección de éxitos, capaces de mantenerse en cartel por décadas y décadas. Bellas músicas y buenas letras constituyen una combinación generalmente exitosa. El carácter de las canciones varía según las diversas motivaciones que las inspiraron: la nostalgia (o saudade) en “Lisboa antigua reposa”, o “Volver”; la firme voluntad de sobreponerse a la adversidad, como el “Resistiré”, del Dúo Dinámico, o la aventura amorosa de Joaquín Sabina “en un pueblo con mar / una noche, después de un concierto”...

Y como fin de fiesta, ante el entusiasmo de un público que aplaudió a rabiar, el plus "Viva el pasodoble", que interpretaba, no hace todavía muchos años, la inolvidable Rocío Jurado. En fin, el grupo Son de Los Santos nos hizo revivir el pasado, y nos trajo a la memoria el vivo recuerdo de nuestra juventud.

lunes, marzo 03, 2014

LA IRA DE DIOS

Moisés en el Sinaí rompe las Tablas de la Ley
Dice la Biblia que Dios hizo al hombre a su “imagen y semejanza” (Gen.1.27), pero lo que pasa es que, recíprocamente, el hombre imaginó a Dios a imagen y semejanza del hombre mismo. Y, consecuentemente, lo creyó susceptible de padecer accesos de cólera como cualquier ser humano. Ahora bien, ¿puede ser Dios accesible a pasiones de cualquier tipo, de forma que alteren la perpetua placidez y felicidad inherentes a su condición divina? He aquí una cuestión teológica que nos plantea dudas de enorme trascendencia. Hay razones para sostener cualquiera de las dos tesis opuestas: la de la compatibilidad, o no, de la ira con el ser divino. Recientemente me encontré, curioseando por Internet, con un artículo interesante sobre el asunto, unas reflexiones acerca del tema, por el profesor Enrique Otón Sobrino, catedrático de Latín en la Universidad Complutense.* La tesis de que la divinidad no es susceptible de ira la propugna Arnobio. La contraria es defendida por Lactancio.

Desde luego, la tradición bíblica y, en general, la doctrina católica nos enseñan que Dios puede enfadarse con nosotros, en el caso de que no nos portemos bien. A lo largo de toda la historia del llamado Pueblo de Dios está presente el temor de ese pueblo y su cuidado de no incurrir en su ira, hasta el punto de considerar como el principio mismo de la sabiduría el temor de Dios: Initium sapientiae timor Domini (El temor de Dios es el principio de la sabiduría, Proverb. 1.7)
Este temor se entiende como la forma más genuina del respeto. El argumento más sólido de los que creen que Dios es susceptible de airarse es precisamente el de los que afirman, como Lactancio, que “aquello que no se teme no se respeta”. La cita que el profesor Otón Sobrino aduce es concluyente. Dice “lo que no se teme se menosprecia. Lo que se menosprecia no se adora. Así ocurre que la religión y la majestad y el honor se basan en el miedo. Pero no hay miedo allí donde nadie se encoleriza. Es, por lo tanto, preciso que Dios actúe por la ira contra quien violare o menospreciare esta ley eterna y divina” (De ira Dei, 12)
El argumento principal de Arnobio se basa en la consideración de que la ira como pasión del ánimo repugna a la misma naturaleza de la divinidad. ¿Cómo va Dios a dejarse llevar por la ira, algo más bien propio de los hombres que de la augusta divinidad?

“¿Es que no veis qué clase de afectos tan torpes, qué insanias tan inapropiadas atribuís a la Divinidad?”. Y añade: “los dioses de verdad y los que son dignos de llevar el nombre de tales, ni se irritan ni se enojan, ni maquinan insidiosas acciones para hacer daño a otros” ( Adversus nationes, 1.17)

Pero Lactancio piensa que la ira de Dios está ordenada al bien de la Humanidad. Dios se aíra y castiga al hombre cuando éste no sigue los preceptos y consejos encaminados a su propio bien. La ira de Dios está justificada como garante del respeto que emana del siempre saludable temor de Dios.

El temor de Dios tiene profundo arraigo en la tradición bíblico cristiana. El viejo catecismo Ripalda lo considera incluso uno de los dones del Espíritu Santo: el séptimo, don de temor de Dios.

El Ripalda determina también cuántas naturalezas, voluntades, entendimientos, personas... hay en Cristo. Así, las naturalezas en Cristo son dos: la divina y la humana. En cambio, cuando se pregunta cuántas personas, la respuesta es terminante: “una y divina”. Así que, cuando Cristo se encolerizó con los mercaderes del templo y arremetió contra ellos, fue la persona divina la que se irritó. Ergo Dios es susceptible de ira. Toda la tradición bíblico-cristiana nos amonesta a resguardarnos de incurrir en la ira divina. Incluso en las Letanías de los Santos se incluye el ruego “ab ira tua, libera nos, Domine”. Y en numerosos pasajes litúrgicos se hace mención de la ira divina. Así en el motete conocido como el  Rorate, caeli,desuper " se ruega: No te encolerices, Señor, no te acuerdes más de nuestra maldad”... Y en el fúnebre canto medieval conocido como Media vita, se salmodia: “¿en quién buscaremos ayuda sino en Ti, Señor?. Tú que por nuestros pecados justamente estás enojado con nosotros”... (...qui pro peccatis nostris iuste irasceris)

Tengo que decir, al respecto, que yo estoy a favor de la tesis de Arnobio y en contra de Lactancio. Lo que éste ha intuido es que si quitas el temor de Dios (incluso con la sana intención de sustituirlo por el amor) se viene abajo el tinglado que sustenta la religión, uno de cuyos pilares apologéticos se basa en el miedo.Y es que "el miedo guarda la viña". Sobre todo, la viña... del Señor. Pero el miedo y el amor son incompatibles, como decía Ovidio con respecto a la majestad y el amor, que son igualmente incompatibles:
                                     
     Non bene conveniunt nec in una sede morantur
     maiestas et amor...  (Met. 1.846-7)

Lo que Lactancio intuye es que si la religión se basa únicamente en el amor y en la confianza en Dios, si se suprime el miedo, dejan de ser justificables las llamadas "guerras santas". Y les quitas la razón a aquellos que matan y torturan en el nombre de Dios, con el pretexto de ser "el brazo de la Ley Divina". Y se van al traste las inquisiciones de cualquier tipo. Había una vez en un pueblo (de cuyo nombre no quiero acordarme en este momento) un botarate que pretendía ser el brazo ejecutor de la ley divina. Probablemente hubo alguien que le hizo creer que tenía este privilegio. No creo que a semejante badulaque se le ocurriera la idea de que Dios lo había elegido a él precisamente, para descargar su ira divina sobre los rojos ateos. Tan convencido estaba que les decía a los que iba a fusilar:

_ No te mato yo, te mata Dios.
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* Véase “La Polémica de Arnobio y Lactancio en torno a la Ira Dei” (buscar en Google)