Es hasta cierto punto justificable que un profesor de Literatura se sienta incómodo si algún crítico espontáneo (yo, por ejemplo) se permite la licencia de considerar la poética de JRJ dentro de una disciplina que, en principio, parece ajena a la poesía, como sería, en este caso, la metafísica. Y esto es lo que me ocurrió, hace ya bastantes años, con el benemérito catedrático de Literatura de la Universidad de Zaragoza, el profesor Dr. Don Francisco Ynduráin. No era mi intención, ni mucho menos, desplazar del campo de la literatura a uno de sus poetas más gloriosos, como es JRJ, para adscribirlo al campo de la filosofía. Por mucho que se reconozcan, desde antiguo, las afinidades que existen entre ambas disciplinas. Recuérdese sólo un nimio detalle: los primeros filósofos, los presocráticos, escribían en verso. Desde muy antiguo, la Filosofía y la Poesía nacieron como hermanas gemelas.
En el caso de Juan Ramón, esta afinidad entre poesía y filosofía se hizo patente, de modo especial, a partir del libro Diario de un poeta recién casado, libro que, convencionalmente, inicia lo que se ha dado en llamar “la segunda época” de la poesía juanramoniana. En todo caso, el epíteto de metafísico se comenzó a aplicar a esa nueva manera de hacer poesía y en esta apreciación coincidieron algunas prestigiosas figuras del momento, entre ellas Ortega, el filósofo, y Basterra, el poeta. Juan Ramón asentía de acuerdo con ellos y parecía particularmente complacido en reconocer ese carácter metafísico que de manera especial comenzaba a hacerse perceptible a partir de ese libro. En el ya vasto campo de la bibliografía juanramoniana (de la que da una referencia casi exhaustiva el libro de Antonio Campoamor González, Bibliografía general de Juan Ramón Jiménez (Taurus, 1983) hay varios autores que han abordado el tema de la “metafísica” de JRJ, entre ellos la autora de una tesis de licenciatura. * Otros autores que se han ocupado con el tema de la “metafísica” de JRJ son Manuel Sánchez Tello (Metafísica juanramoniana, charla pronunciada en 1981 en la Caja Provincial de Ahorros de Huelva) y Oreste Macrí en su Metafísica e lingua poética di Juan Ramón Jiménez, (Parma, 1958) Y, por último, el modesto autor de estas líneas. En el citado libro del compilador bibliográfico aparecen, recogidos de diversas publicaciones (nn. 5.491 al 5.495 bis) todos esos trabajos. Los estudios publicados en diversos medios se reducen a dos, que han sido incluidos en el capítulo IV de mi libro De la Vida a la Teoría (2013) pp. 67-89
En la opinión de Don Francisco Ynduráin (persona de mi mayor aprecio y estima) que he recogido en el primero de los dos estudios anteriormente aludidos, no parece pertinente incluir al poeta de Moguer entre los metafísicos. “Lo que pasa –me parece- es que la lírica en sus más altos vuelos suele rondar lo metafísico en intuiciones más ocasionales que sistemáticas, que no le pertenecen ni le son exigibles”.
Opinión respetable, por venir de tan cualificado profesor, pero que tiene en contra el hecho nudo de que el pronunciamiento del poeta acerca de la realidad, tal como ha sido vivida por él, es de índole metafísica.
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* El título de la tesis es El "Diario" de Juan Ramón Jiménez y su metafísica, por Mª Luisa Amigo Fernández de Arroyabe (el nº asignado a este trabajo es el 1.698, pág. 163)






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