lunes, marzo 14, 2011

DOY POR HECHO QUE SE TRATA DE UN MONTAJE

Durante unas horas (no ha llegado a 24) he mantenido en este blog una foto trucada que me envió alguien en quien creo tener motivos para confiar. Luego, al ver el nulo eco que ha tenido en la prensa nacional una noticia que, de ser cierta, hubiera provocado un gran revuelo (menuda está la oposición para desaprovechar estas bicocas) he sospechado que puede tratarse de un montaje. Un amigo, a quien le agradezco la advertencia, me ha confirmado la sospecha.
Me he apresurado a retirar la foto trucada y el comentario. Dios me libre de hacer el juego a esa caterva de detractores empeñados a todo trance en tirar a degüello al gobierno y a sus representantes.
Todavía sospecho que lo de Pepiño pudiera ser otro trucaje. Hoy día la técnica puede hacer toda clase de trapacerías en este sentido.

jueves, marzo 10, 2011

Pepiño descolocado

Un amigo, condiscípulo del Seminario allá por los finales de la 5ª y comienzos de la 6ª década del siglo pasado, me envía esa foto en la que el Ministro de Fomento del Gobierno de España, aparece asistiendo a una ceremonia religiosa, suponemos que oficial, en la catedral de Santiago.


Parece que en el sagrado lugar el Sr. Ministro se encuentra como en casa. Indiferente a la solemnidad del acto, se dedica a consultar su móvil, o manejar su calculadora, montando una pierna sobre la otra. Algún paparazzi de la oposición que andaba por allí vigilando al intruso sacó la foto delatora de la falta de compostura del ministro. Ya tenemos, por si eran pocas, una nueva nota de infamia por parte de la oposición:




_ Ved como se comportan en el templo estos 'señores' del Gobierno.




Pepiño es gallego y, pienso yo, en su tierra natal debe sentirse como en casa. Más bien relajado.


Pero es que en ese momento en el que le ha pillado la cámara, indiscreta y malévola, no está en su casa, sino en la casa del Señor. Esto le obligaba a guardar la compostura. Pero se conoce que se ha relajado y ha bajado la guardia.


Me acuerdo de un antiguo profesor de la época más arriba mencionada, que cuando veía que algún alumno estaba sentado incorrectamente en la clase, le decía:


_Pero, ¿tú te crees que estás en el Mervic?


(El Mervic era una cafetería de lujo que existía por aquellas fechas en la céntrica Plaza de San Juan, frente a la catedral pacense)


___




* Don Eloy Soriano, profesor aludido en esta entrada. Según yo le veía en aquellas fechas.

lunes, febrero 28, 2011

DE LA ‘CAUSA VICTRIX’ A LA ‘CAUSA VICTA’



victrix causa deis placuit sed victa Catoni
(Luc. B.C. 1. 128)

(La causa de los vencedores plugo a los dioses, mas la de los vencidos plugo a Catón)




Es la traducción del verso de Lucano en la Farsalia, citado más arriba. Pongamos que Catón representa al intelectual de nuestra alegoría. Su causa es la que está de parte de la verdad y la justicia. Y, frente a la causa de los dioses, que es la causa del vencedor, Catón representa la causa del vencido. Huelga decir que Lucano no creía en los dioses. De ahí que se haya dicho de la Farsalia que es un poema "sin dioses".

Este preámbulo me servirá de introducción para abordar por enésima vez (y espero que sea la última) el asunto del Arco de la Moncloa, catalogado entre los ‘monumentos del franquismo’. ¿Debería ser desmantelado? O, al menos, ¿deberían cambiarse los textos de sus inscripciones? Los lectores de este blog ya conocen de sobra mi opinión sobre este asunto: dejar el arco tal como está desde la fecha de su terminación (1956) y proceder a su inauguración, ceremonia que Franco rehusó, por haber surgido diferencias con un grupo de intelectuales, miembros de la antigua Falange, entre ellos el propio rector de la Universidad Complutense por aquellas fechas, Pedro Laín Entralgo, que sería destituido de su cargo de rector en el año referido. Laín es el autor de las dos inscripciones latinas que aparecen en ambas fachadas del monumento.

Esta intervención de Laín, hombre íntegro, como lo fue Catón, sería motivo suficiente para que se respetase el texto de las inscripciones redactadas por él. Sin duda, con el refrendo de otro latinista ilustre como fue Antonio Tovar. Pero es que, además, el texto de las inscripciones constituye una verdadera filigrana por la que la máxima autoridad universitaria se desmarca de las pautas del Régimen y, por ende, de la causa victrix, a la que reconoce como tal, pero augurando la victoria futura de la Inteligencia (MENS).

Analizando el texto de la dedicatoria del monumento podemos determinar los elementos siguientes:

a) El objeto de la donación es el arco propiamente dicho (MONVMENTVM HOC)

b) El donante, u oferente, es la Universidad, representada por la palabra MENS (la Inteligencia)

c) El destinatario de la ofrenda es el Régimen surgido de la victoria de las armas (ARMIS VICTRICIBVS) El Régimen está representado por esas ‘armas vencedoras’ (metonimia: el instrumento por el que lo maneja)

Pero, del contexto de esa inscripción, se desprende que:

1) La victoria de las armas NO es todavía la victoria de la Inteligencia. La victoria de ésta se desplaza al futuro (VICTVRA). Es decir, la victoria de la Inteligencia se desmarca, o desglosa, de la victoria de las armas. Se pone del mismo lado que la ‘causa victa’. O, al menos, no está al lado de la 'causa victrix'. Si tampoco está del lado de la 'causa victa', digamos que está en terreno neutral.

2) Esa victoria que se augura a la Inteligencia se intuye como perdurable. En cambio, la victoria de las armas durará, como mucho, lo que dure la dictadura. Pese a los intentos de prolongar esa ‘victoria de las armas’ tras la muerte del dictador (el 23-F constituye uno de esos intentos) el pueblo español, con el rey a la cabeza, rechazó que el Régimen sobreviviera al dictador. Este se marchó con la convicción de que todo quedaba ‘atado y bien atado’.

3) La Inteligencia personifica en este caso la resistencia al franquismo. Su futura victoria será la elección del sistema democrático de las libertades cívicas (en el fondo, uno de los objetivos primordiales de la 2ª República): la libertad de expresión, la libertad religiosa, la libertad de cátedra, etc. Dionisio Ridruejo tuvo la valentía de pedirle al Caudillo la implantación de un régimen democrático, a fin de que España pudiera homologarse a las democracias europeas. Como sabemos, pagó cara esta iniciativa. Sus amigos, entre ellos Laín, perdieron la confianza por parte del Régimen. El dictador rehusó inaugurar el monumento y prohibió expresamente que su nombre figurara en el mismo.




Aquellos 'salvapatrias' desconfiaron, desde el principio, de la Inteligencia. Y Millán Astray gritó rabiosamente en la Universidad de Salamanca, el 12 de octubre de 1936, con España bañada en sangre, aquello de "¡Muera la inteligencia!". Ya sabemos la valerosa respuesta de Unamuno.




El Arco de la Victoria de las Armas ha devenido, por fin, en Arco de la Victoria de la Inteligencia. Y el fruto de esta victoria se llama Democracia.

sábado, febrero 26, 2011

¡ADIÓS, AGUSTÍN!

Se cumple hoy sábado, 26 de febrero, una semana del fallecimiento de Agustín Prieto Cros. El velatorio fue desde la noche de ese sábado hasta la madrugada del domingo, día en el que tuvo lugar el sepelio.

Con Agustín se va uno de mis más apreciados compañeros en las tareas docentes del colegio Pedro de Valencia en los años 70. Apreciado doblemente, como compañero y como maestro de alguno de mis hijos, como yo fui maestro de su hija Coro, María Coronada, nombre que nos recuerda el origen villafranqueño de la familia.

Deja Agustín las huellas de su paso por la tierra, en sus hijos, en sus alumnos (muchos de los cuales seguramente le recordarán con cariño y gratitud) y, de una manera especial, en sus libros, que son testimonio de su laboriosidad: la historia de la Zafra más actual, más reciente, sin que falte el recuerdo del pasado, está reflejada cumplidamente en estos libros: Verseando por Zafra y Leyendas, romances y letrillas de Zafra. Agustín ha escudriñado en la historia y en la etnografía zafreña con tanto o más entusiasmo como pudiera haberlo hecho un natural de esta población.



Sólo por esto creo que merecería, aunque fuese a título póstumo, el que se le nombrase “Hijo adoptivo" de esta ciudad, en la que ha vivido cerca de 40 años de su vida. Pero a esto se añade el mérito de su labor docente a lo largo de esas casi cuatro décadas.

No hay sitio, personaje, acontecimiento reseñable de Zafra, que no tengan cumplida referencia en estos libros; ya sean lugares o personajes históricos, o típicos; o bien se trate de fiestas, sucesos o monumentos. Agustín es puntual cronista de todos esos rincones típicos, compilador curioso del folklore zafrense.

He recordado estos días unos versos suyos en los que expresa su deseo de permanecer en la memoria de Zafra y su gente, asociado a uno de los lugares más característicos de nuestra querida ciudad: la Albuhera del Castellar:

El día que yo muera
que lluevan mis cenizas
sobre la albuhera
.

La ‘albuhera’, lugar del agua, símbolo de la vida.

jueves, febrero 17, 2011

EL ARCO DE LA MONCLOA, CABALLO DE TROYA DEL FRANQUISMO

Pues sí, hubo un antiguo alumno mío, natural de Churritania (nombre que el novelista F. Moreno Guerrero da a Zafra en su novela El cura de Torrehalcón) quien me sugirió, hace tiempo, que el Arco de la Victoria, en la Moncloa madrileña, bien podía considerarse el caballo de Troya del franquismo. Cada día encuentro más atinada la comparación.

La estratagema del caballo fue idea de Ulises, el más astuto de los griegos. Y los griegos representan el saber, la inteligencia. Su diosa por excelencia es Minerva, la Sabiduría, maestra de la ciencia de la guerra, en su doble faceta: defensiva y ofensiva. La poliorcética y los paladiones son ideas suyas. En este paralelismo entre la inteligencia de Ulises y la de Laín, autor del texto de la inscripción, el caballo de Troya, el ‘regalo envenenado’ de los griegos (donum exitiale Minervae) es el Arco de la Moncloa. Franco se ‘olió el pastel’ y no quiso aceptarlo. Como monumento conmemorativo de su victoria, podía haberlo inaugurado, pero nunca lo hizo. Tenía contra el mismo todos los recelos y las prevenciones de Laocoonte:

timeo Danaos et dona ferentes
(temo a los griegos incluso cuando nos hacen regalos)

Claro, los dánaos son los griegos, los intelectuales, cuya muerte vitoreaba la barbarie millanesca: ¡Viva la muerte (= de los intelectuales) ¡ ¡Muera la inteligencia!

Pero el arco estaba ya erigido a las puertas de la Ciudad Universitaria. El dictador, barruntando la maniobra (no le faltaba astucia), había prohibido que figurara expresamente su nombre en el monumento: tant mieux! Tanto mejor. La inteligencia tiene recursos para aludir a las cosas, o a las personas, sin nombrarlas explícitamente.
Faltaría más. Ahí está la metonimia, para nombrar el instrumento en lugar de quien lo maneja. El instrumento, en este caso, son ‘las armas vencedoras’ (armis… victricibus)
Hemos evitado la mención explícita del dictador y la hemos sustituido por ‘las armas vencedoras’. Pero esas armas que ‘vencieron aquí’ tienen un enemigo formidable que, indefectiblemente, vencerá: la inteligencia, la mens iugiter victura.

Incluso las siglas de la inscripción se pueden prestar a la ironía: D. D. D. Habitualmente, se interpretan como: D(icant) D(onant) D(ant) (Dedican, donan, dan).

Pero la inteligencia lúdica puede interpretarlas ad arbitrium como D(anai) D(onant) D(ant)

Los griegos (es decir, los intelectuales a quienes vosotros aborrecéis y cuya muerte pedís) os regalan este monumento.

Conclusión: No caigamos en el error de destruir esta estratagema de la intelectualidad española, ideada por nuestro Ulises- Laín, contra el baluarte del franquismo. Es, justamente lo contrario: un monumento de la resistencia al franquismo.

La inteligencia ha resultado, al fin, vencedora, como vaticinaba la inscripción. Y el fruto de esa victoria se llama Democracia.

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Nota final: A veces las ocurrencias devienen en recurrencias. Ya he tratado el mismo tema en un artículo anterior que se puede releer aquí.

miércoles, febrero 16, 2011

EL ARCO DE LA VICTORIA... DE LA INTELIGENCIA

En la sección de Cartas del Lector, el periódico Público.es inserta, con fecha de hoy, una carta en la que se denuncia la permanencia, a la entrada misma de la madrileña Ciudad Universitaria, de lo que se considera uno de los más conspicuos monumentos del franquismo: el Arco de la Victoria, conocido también como el Arco de Moncloa. De este monumento me ocupé en este mismo blog en numerosas ocasiones, en fechas que van desde el 23 de febrero al 29 de abril del año 2008. Otro artículo posterior, el que corresponde al 15 de mayo de 2009, es el que se alude en esta misma entrada.

La conclusión a la que llegué, tras el estudio de la inscripción que campea en la fachada oeste del arco es que este monumento, pese a ser de la época franquista y aparecer como un testimonio conmemorativo de la victoria, es un sutil recordatorio de la disidencia de los intelectuales y, en definitiva, de su desmarque respecto a la causa victrix (=las armas), un desmarque, por lo demás, totalmente lógico, contra aquella causa, una de cuyas consignas había sido proclamada por Millán Astray, años atrás, en el paraninfo de la universidad de Salamanca: "¡Muera la inteligencia!". Fue el 12 de octubre de 1936 cuando el energúmeno de Millán pronunció su alegato, contestado valientemente por Unamuno en aquel breve discurso que terminaba con un:


_ ¡Venceréis, pero no convenceréis!

La sibilina inscripción en latín, redactada por Laín Entralgo, dejaba entrever que aquella victoria no había sido la victoria de la inteligencia, sino sólo la de las armas. En efecto, frente al armis victricibus del pasado y del presente, se contraponía el mens victura, del futuro: la inteligencia (mens) se desmarcaba de esa victoria: la reconocía, pero remitía al futuro triunfo de la inteligencia (=mens victura): es decir, de la libertad y la democracia.

Este monumento ‘franquista’ nunca se inauguró*. Con ello, el dictador quiso, tal vez, manifestar su desdén hacia aquel grupo de intelectuales, abierta o veladamente disidentes, como fueron Ridruejo, Laín y otros. Por haber sufrido este ‘desaire’ de Franco, por el que el presunto homenajeado pareció 'olerse' que aquel monumento no celebraba su victoria, sino la de la inteligencia, debemos considerar el Arco de la Moncloa como el del triunfo de la inteligencia sobre la fuerza bruta.

El monumento que el Caudillo desdeñó inaugurar, debe ser inaugurado solemnemente (en honor de Laín y de todos los intelectuales ‘desairados’ por el franquismo) El monumento que presagiaba la futura victoria de la inteligencia, es decir, de la democracia.

Era la más sutil venganza de la inteligencia contra el dictador.

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* Remito al artículo de cierto bloguero, ya citado en otra ocasión en este blog. Por cierto, léase el comentario, firmado por mí, al artículo del bloguero aquí aludido.

domingo, febrero 13, 2011

¿Reabrir heridas?

Dibujo de Castelao (Galicia mártir)

¿Qué es eso de ‘reabrir heridas’, que tanto se lleva y se trae en estos tiempos a propósito de la llamada ‘memoria histórica’? ¿Es que esas heridas se cerraron alguna vez? ¿Se hizo algo por cerrarlas, por parte de aquellos que las habían causado? El régimen franquista estuvo durante casi 40 años, conmemorando año tras año, a ‘sus’ Caídos, haciendo coincidir esta memoria con cada aniversario de la muerte de José Antonio. El 20 de noviembre era “el día del Dolor” y, en él, el fundador de la Falange representaba a todos los restantes caídos del bando vencedor. Institucionalmente se erigió en cada localidad el monumento llamado “la Cruz de los Caídos”, en el que se depositaban por esa fecha coronas de flores y se celebraban misas. Los otros ‘caídos’ no contaban: era como si no los hubiera habido. Por más que, en muchas de esas localidades, los únicos caídos fuesen los de izquierda; no obstante, figuraba una lista de nombres, presuntos ‘caídos por Dios y por España’, nombres que, si hoy día quisiéramos averiguar quiénes eran, probablemente no lograríamos saberlo. Esas listas dejaron un día de figurar en los muros de las parroquias, todavía incluso en vida del dictador. Nombres desconocidos, con todas las trazas de haber sido ‘importados’, para contrarrestar los asesinatos cometidos por las derechas en cada uno de los pueblos. En Aceuchal (pueblo en el que nací y del que puedo hablar con cierto conocimiento de causa) los de ‘izquierda’ no mataron a nadie. Y este fue el caso de otros muchos pueblos en Extremadura y en el resto de España. Hubo un pacto entre izquierdas y derechas con la cláusula única de respetarse mutuamente las vidas, pacto que no se respetó por parte de la derecha. La palabra dada fue papel mojado.

En el caso de mi padre se faltó a la lealtad de la promesa, hecha a sus familiares, de que no le iba a pasar nada, si regresaba al pueblo, de donde estaba huido desde comienzos de la revuelta. Tan pronto volvió, lo encerraron en el local de la Plaza de la Constitución en el que, con el tiempo, sería el Bar de Nicolás, en uno de los rincones de esa plaza. Allí íbamos mi madre y yo a llevarle la comida. Sólo recuerdo que no quería comer. Ya sabía lo que le esperaba. Cada vez que recuerdo esto siento gran amargura. Hubo personas influyentes que salvaron a quienes les pareció. El Sr. X consiguió que no mataran a un pariente suyo: “¡A mí no se me mata a nadie!”, me contaba, muchos años después, que había dicho. No caí yo en la cuenta de preguntarle qué pasó en el caso de mi padre. El caso es que si él pudo hablar a favor de su familiar y no habló en el caso de aquellos que no le eran nada fue, por su silencio, consentidor de la ignominia: quien calla... Claro, se puede concluir...tiene miedo. Por omisión, cuando no por acción, hubo complicidad entre todos aquellos que conformaban la camarilla del Ayuntamiento, donde se destinaba a la muerte a unos y se ‘perdonaba’ la vida a otros.

Los encerrados sabían lo que les iba a pasar. Por más que abrigasen la esperanza de que su causa tenía que triunfar. Ese fue el consuelo de muchos, como vemos en el dibujo de Castelao que aquí reproducimos: “Nos van a matar, pero venceremos”.

En muchos pueblos de España y de Extremadura (en el mío, por ejemplo) no se ha hecho todavía un homenaje a los caídos de la República. No se ha dado, pues, la oportunidad de restañar las heridas, de hacer la necesaria ‘catarsis’. Se ha hecho, con resultados saludables, esa catarsis en algún pueblo de España según tenemos noticia. Así es de imitar el ejemplo de la localidad malagueña de Mollina (Málaga). Mi amigo Benito Acosta, que estuvo de cura en este pueblo (y, casualmente, también estuvo de cura en Aceuchal) me envió recientemente una grabación en video del emotivo acto que tuvo lugar en el citado pueblo de Málaga. Un acto sin rencores, generoso, edificante. Lo voy a enviar a mis paisanos para que recuerden al buen cura que pasó por allí y tomen ejemplo de lo que puede hacerse para restañar esas heridas que aún no han podido cerrarse.

sábado, febrero 05, 2011

TODO ESTÁ EN LA BIBLIA

Todo está en los libros, dice una frase popular. Y los libros son, por antonomasia, la Biblia (= tá biblía). Porque la Biblia fue, durante mucho tiempo, el mayor tesoro del humano saber. La sentencia de que ‘todo está en los libros’ se acuñó, probablemente, con la mente puesta en el referente de la Biblia. Compendio del saber gnómico, que es el saber en píldoras, como el de los refranes, en la Sagrada Escritura este saber se agrupa en versículos, se dosifica en pequeños trechos para favorecer su memorización. En esta colección de sentencias, rica y variada, que atesora la Biblia, hay de todo, 'como en botica'. Sus remedios lo mismo 'sirven para un roto que para un descosido'.

Quien consiguiera memorizar la mayor cantidad de ese repertorio de sentencias y traerlas a colación convenientemente, tenía mucho adelantado para triunfar en un mundo en el que la Biblia, considerada como la ‘palabra de Dios’, constituía el máximo referente de la autoridad.

Quien tenía la habilidad de apuntalar sus aseveraciones con alguna cita de la Biblia tenía prácticamente asegurado el éxito; y esto ocurría, sobre todo, en la práctica de la oratoria sagrada, en los sermones; pero también en los debates de carácter apologético y en las disputas teológicas y causas relacionadas con la fe: los alegatos basados en referencias bíblicas resultaban prácticamente irrebatibles.

Como se sabe, esto resultó una rémora para el avance científico, por más que éste estuviera avalado por la experimentación. Si las conclusiones de la investigación científica no concordaban con las enseñanzas de la Biblia, esas conclusiones eran heréticas y sus autores objeto de persecución. Recordemos los casos típicos de Galileo, Giordano Bruno y Miguel Servet.

Estas consideraciones vienen a cuento porque estoy por estos días leyendo la monografía de Fray Salimbene de Parma, un franciscano de los primeros tiempos de la Orden (s. XIII) que orquesta un concienzudo ataque contra uno de los superiores de dicha Orden, Fray Elías, hombre de trato despótico que, de creer en el testimonio de Salimbene, se comportaba de manera tiránica con sus hermanos de religión. Salimbene hace gala de su erudición bíblica y despliega una artillería de citas del libro sagrado, tendentes a desacreditar al denostado personaje. Se puede tener la impresión de que muchas de las citas de Salimbene están descontextualizadas; pero lo que es cierto es que todas, o casi todas ellas, van impregnadas en el curare del anatema. Desde luego, el alegato de Salimbene canalizó el descontento de la Orden contra Fray Elías y, muy probablemente, fue uno de los desencadenantes de su caída.

Pero a lo que iba, desde el comienzo de estas reflexiones, es a llamar la atención sobre la versatilidad de la Biblia, a efectos de traer a colación sus sentencias, adornándose con ellas, a cuenta de los propósitos más peregrinos. Aduciré algunos ejemplos ilustrativos de lo que intento demostrar. Si tuviera que adelantar una moraleja a cuenta de este abuso de las citas bíblicas, yo propondría la siguiente: “no citarás la palabra de Dios en vano”. Así, por ejemplo, cuando cantó misa cierto conocido mío que luego sería Superior del Seminario, Juan de nombre, hizo imprimir como lema de las estampas recordatorias de la ceremonia la siguiente cita bíblica: Fuit homo missus a Deo cui nomen erat Ioannes (Ioan. 1.6) ('Hubo un hombre enviado por Dios cuyo nombre era Juan')

Hay que reconocer que la cita conviene a la circunstancia de que el misacantano se llamaba Juan, pero ¿tan seguro estaba mi tocayo de ser un enviado de Dios? Su equiparación con el Bautista, más allá de la pura homonimia, pudiera resultar un pelín pretenciosa.

Otro caso de cita bíblica oportunista y un poco traída por los pelos. Allá por los años 50 del siglo pasado estuvo de moda la devoción a Santa Gema, la religiosa pasionista canonizada a principios del siglo. Hubo en el Seminario de Badajoz por aquellas fechas una fiesta de exaltación a la santa italiana. ¿Creen ustedes que la Biblia pudo prefigurar la apoteosis de esta santa del siglo XIX? Pues pudo. El orador sagrado que predicó el sermón panegírico de la santa estigmatizada, comenzó su sermón con este versículo de Prov. 17.8: Gemma gratissima, exspectatio praestolantis quocumque se vertit prudenter intelligit*. Cómo se las arregló después para sacarle el mayor provecho a la cita es algo que no recuerdo. Pero, ¿a que mola eso de saber que la Biblia previera, a tantos siglos de distancia, las virtudes de Santa Gema?

Está claro que existe la posibilidad de citar la Biblia a troche y moche y hasta con propósitos abiertamente festivos. Recientemente citábamos en este mismo blog aquello de “quien me sigue no anda en tinieblas” (Ioan. 8.12), aplicado con toda justeza a cierto seminarista apellidado Bazago, dueño de una potente linterna, para alumbrarse por los oscuros pasillos cuando había que ir a la barbería**.

Voy a concluir estas reflexiones con otra de estas citas bíblicas que jocosamente trajo a la memoria cierto opositor (la anécdota la refiere Gracián en su Agudeza y arte de ingenio) El opositor tenía como contrincantes, para disputarle la cátedra, a un tal doctor Mondragón, y a los doctores Basilio, Aspe y, por último, a Fray Luis de León. A pesar de estos temibles competidores, el aspirante confiaba salir airoso de la prueba, basándose en que la Biblia parecía pronosticarle el triunfo a él en aquel pasaje de los Salmos (91.13) que dice: Super aspidem et basiliscum ambulabis et conculcabis leonem et draconem ('Sobre el áspid y el basilisco caminarás y pisotearás al león y al dragón')

Si la palabra de Dios no miente, el opositor del cuento tenía la plaza asegurada. Sólo con ver los apellidos de sus rivales se sabía predestinado. Y por la Biblia, nada menos.
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* "Gema gratísima, anhelo de quien espera hallarla, adonde quiera que se vuelve, discierne con prudencia".
** A la barbería del Seminario se solía ir cuando el barbero terminaba la jornada en su propio establecimiento. En invierno esas horas correspondían a las primeras horas de la noche.

martes, febrero 01, 2011

La justicia a dos velocidades

La cuarta página de El País, correspondiente a la fecha de hoy, en un artículo de opinión que firman dos mujeres, dos juristas, Alicia Moreno y Lydia Vicente , pone de nuevo sobre el tapete la cuestión candente de la causa abierta a Garzón por investigar los crímenes del franquismo. Sin ser juristas y sólo ‘por la luz natural de la razón’, somos muchos los que intuimos que la causa abierta contra el juez, el cual no encontró oposición por parte de las altas instancias jurídicas del país, cuando aplicó el criterio de justicia universal en los casos de las dictaduras de Chile y Argentina, constituye un clamoroso caso de inequidad jurídica y, en último término, un error que habrá que subsanar más pronto que tarde. Porque, de no ser enmendado por los organismos correspondientes de la justicia en España, va a ser recurrido ante la justicia supranacional, en virtud de un clamor universal de justicia que los jueces no podrán desoír.




De momento, se ve que en el Tribunal Supremo están 'dando largas al asunto', ralentizando el caso, que tan diligentemente se activó en un principio. Se ve claramente que el proceso contra el juez Garzón es un proceso a dos velocidades: una rápida, en tanto que se logró el fin previsto por aquella primera fase de la operación (que era destituir al juez de su cargo en la Audiencia Nacional) y otra retardada, con visos de aplazarse sine die, de forma indefinida. Ni la Ley de Amnistía (no adecuada al caso) ni cualquier otro subterfugio jurídico podrá oponerse a la reclamación de justicia que la sociedad española presenta ante las altas instancias jurídicas de la nación. Basta ya de burlar la sed de justicia de los españoles: si el Caudillo y la mayoría de su comparsa, responsables de la sedición militar, quedaron impunes; los crímenes contra la Humanidad no prescriben, y no van a ser pasados por alto. Que se aten los machos los que se niegan a esta demanda de justicia por parte de la sociedad española. Es la naturaleza misma de la democracia la que está en entredicho. Y, con Garzón o sin él, la demanda seguirá, en tanto no se dé satisfacción a esta cuestión pendiente por parte de quienes tienen el deber de hacer que se cumpla esa justicia.

jueves, enero 27, 2011

CICERÓN VS. AZNAR

La lectura de la Prensa de hoy me hace reparar en un breve artículo de opinión publicado en dos medios diferentes como son El País y Público.es Se trata de una carta firmada por un tal David Huray. Sólo el título difiere en cada uno de los dos periódicos citados. En el primero de estos dos periódicos, el título es "La irresponsabilidad de Aznar". En el segundo se presenta así el mismo escrito: "Un ex-presidente debe trabajar siempre por el bien de su país". Procuraré facilitarles sendos enlaces sobre la localización de dicho escrito. (en El País, y en Público)


¿Es posible que el odio y la inquina al Gobierno se pueda traducir en actos y declaraciones que vayan en detrimento de los intereses del propio país? Si esto fuese así tendríamos nuevamente que evocar la frase ciceroniana perteneciente a una obra desconocida, pero salvada para la posteridad a través de una cita de Quintiliano (Inst. Orat. 8.6.47-8): Esto me produce asombro, esto es lo que provoca mi queja: que exista alguien que quiera hundir a otro hasta el punto de agujerear el barco en el que él mismo navega.


No otra cosa parece estar haciendo el ex-presidente al desacreditar al gobierno de su propio país en este río revuelto de la actual crisis económica, para ganancia de especuladores y agiotistas de dentro y de fuera.

lunes, enero 24, 2011

FRANCAMENTE, ¿TIENE USTED SED DE URNAS?




La reciente convención en Sevilla del cotarro nacional pepero ha desbordado la incontinencia oratoria de sus líderes, provocando el brote de esas figuras retóricas que, como en el presente caso, ya estaban catalogadas desde muy antiguo. Así, por ejemplo, la que consiste en tomar el continente por el contenido, cuyo ejemplo más socorrido es el de “se bebió una botella de vino”, con lo que se entiende que lo que se bebió propia-mente fue el contenido de la botella, no la botella, etc. Además, hay otro caso patente de sinécdoque en la misma frase de Rajoy, “España tiene sed de urnas”. Es evidente que se toma la parte por el todo, o viceversa. La parte de España que parece estar sedienta de urnas es precisamente la del partido que lidera el Sr. Rajoy. Pero, como digo, es más bien el codiciado contenido de esas urnas lo que estimula la sed del partido: una abrumadora mayoría de papeletas que voten al PP. Las encuestas ya presagian este resultado favorable que los votantes del PP esperan ‘como agua de mayo’, nunca mejor dicho si es, como parece, en mayo cuando se celebrarán las municipales.

Yo no experimento la menor sed de urnas. Cada vez menos me apetece ir a cumplir con esta obligación ciudadana: el escepticismo que me produce la situación política me mata la sed de votar. Iré porque algo habrá que hacer, pero ya me dirán qué. Las perspectivas no son nada halagüeñas para la democracia, que parece reducirse a ese mero hecho mecánico de depositar una papeleta en una urna. ¿Votaré al PP como parece que va a hacer la mayoría? Pero, ¿cómo votar a un señor como Mayor Oreja que se permite unos excesos verbales de juzgado de guardia, descalificatorios y hasta calumniosos del oponente, como decir que el PSOE “se ha apuntado a la cultura de la muerte”; lo que viene a añadirse a otra barbaridad anterior como fue la de acusar al Gobierno actual de “connivencia con ETA”? Un señor que en el Parlamento europeo se opuso a la condena del franquismo, declarando implícitamente con ello su no ruptura con el pasado antidemocrático.

Desafortunadamente, la todavía ‘oposición’ apenas ha hecho otra cosa que tirar a degüello a Zapatero. Lo que es bien poco, por no decir nada, por el bienestar y la prosperidad de España.

¿Sed de urnas? No, mire usted. Más bien siento una inapetencia absoluta por encerrar mi voto entre esas cuatro paredes de cristal. El voto cautivo. El voto de la izquierda desesperanzada.

domingo, enero 16, 2011

EN LA DESPEDIDA DE ÁNGEL MUÑOZ RAMÍREZ

Ayer sábado, 15 de enero se celebró en el templo parroquial de Los Santos de Maimona el funeral ‘de córpore insepulto’ por Ángel Muñoz Ramírez, párroco que fue durante muchos años de esta población. El templo estaba ‘atestado’ con los feligreses, familiares y amigos, y con una amplia representación del clero comarcal: antiguos compañeros, sobre todo.

Aunque ya tenía programado un viaje para esa misma mañana, demoré un poco mi salida para asistir al funeral. Mi conocimiento de Muñoz Ramírez data de los años en que él era estudiante de Teología en el Seminario de Badajoz. Yo había ingresado en dicho establecimiento en 1946 y Ángel era uno de los dos encargados de cuidar los primeros cursos de la comunidad de menores (los llamados ‘pequeños’). Las restantes comunidades eran la de los medianos, los filósofos y los teólogos. Ángel Muñoz, como inspector de menores, presidía una de las mesas del comedor donde nos distribuíamos los estudiantes de los dos primeros cursos de Latín. Por lo menos durante un curso completo me tocó sentarme junto a él en el comedor. Nuestro trato era cordial y, desde luego, respetuoso por ambas partes. Recuerdo que le hablábamos de usted, como a persona mayor, por más que en aquellas fechas tendría a lo más 23 o 24 años.

Yo lo consideraba una persona inteligente, cosa que podía deducirse simplemente por su conversación, y él me correspondía con aprecio y me pronosticaba que, cuando yo fuese mayor, sería, como él, inspector. Por serlo, tenía él el privilegio de tomar en las comidas un suplemento alimenticio que llamaban ‘principio’.

Como persona ocurrente e ingeniosa, colaboraba en aquella revistilla confeccionada íntegramente a mano, en la que se hacían comentarios jocosos acerca de la vida comunitaria. También se solía insertar poemas. Todo ello constituía una de las secciones más celebradas de la revista (CHUMBI era el título de esta publicación) y el título de esa sección estaba encabezado por el lema “Humor y poesía cada día”; lema que, por cierto, remedaba otro de Juan Ramón Jiménez: “Amor y poesía cada día”. La lectura del Chumbi era un acontecimiento que sólo podía disfrutarse en las fiestas más señaladas: la Inmaculada, San José y, probablemente, el día del Corpus. Las pullas y bromas a cuenta de los compañeros eran uno de los temas más esperados. Ángel Muñoz era uno de los principales autores de aquellas ocurrencias. Por ejemplo, entre las frases del Kempis (con cuya lectura nos desayunábamos) había algunas que venían como anillo al dedo, referidas a casos concretos. Así, a un tal Bazago, que tenía una enorme linterna a pilas, se le aplicaba aquello de “quien me sigue no anda en tinieblas”. A García Bordallo, imberbe y de aspecto aniñado, a pesar de estar ya en la comunidad de los filósofos, se le dedicaba aquello de “cuantas veces estuve entre los hombres volví menos hombre” Y así un montón de casos más.

A partir de los cursos de Filosofía y hasta completar los cursos de Teología, era preceptivo exponer un tema desde el púlpito del comedor. El objeto era entrenarse para exponer la palabra sagrada en su día. Recuerdo que en uno de esos sermones de ensayo, Serapio Corchado (que era, precisamente de Los Santos) habló de Caín y de Abel y de los terrores y remordimientos que por su crimen experimentaba el fratricida. A éste lo atormentaba, sobre todo, la visión de un ‘ojo grande’ que lo observaba, allí donde quiera que fuese: “el ojo grande lo miraba”. Ángel Muñoz lo sacó en el Chumbi, aludiendo al célebre sermón en las páginas del periódico dedicadas a anuncios: “Oculista de Los Santos: especialidad en ojos grandes”.

Era el aspecto bien humorado de la excelente persona que fue Ángel Muñoz Ramírez.

QUE MANITÚ NOS PROTEJA, FORASTERO

Como por las praderas americanas antaño, pululan las tribus políticas por la vieja piel de toro. Y, con ellas, resurge la antigua Babel y esa nueva utopía que aspira a homologar las culturas y que se conoce con el nombre de Alianza de las Civilizaciones. Se produce de nuevo el abigarramiento étnico y/o político que pobló el viejo solar de lo que iban a ser los futuros Estados Unidos: cherokees, sioux, navajos, cheyennes...

Reconocemos en nuestros líderes políticos figuras ancestrales representativas de esas culturas. Por ejemplo, vemos en Rajoy a Toro Sentado, o, más bien, echado, tal como lo dibuja el caricaturista Peridis casi a diario, fumando, si no la pipa de la paz, el Cohiba de la discordia...

−
Lo que dispones está mal, Ceja Quebrada, por más que toda Europa te aconseja, más bien te exige, que lo hagas. Contigo vamos de cráneo, por no decir de culo...

Ayer, no más, nos dijo su preocupado y preocupante
oráculo en Público.es El Gran Wyoming. Creo que en esta ocasión el conocido showman, pese a su habitual histrionismo, y lo desaforado y un tanto pretencioso de su remoquete artístico, no trata de hacer el indio. Dice lo que siente y siente lo que dice. Y nos comunica, lúcidamente, su pensamiento, al participarnos sus temores acerca del futuro de esto que aún llamamos democracia, especialmente en este momento en que la oposición se dispone a pasar el testigo al PSOE durante la próxima legislatura. La no condena del franquismo, primer paso dado en el parlamento europeo por Mayor Oreja (apellidos que denotan indudables analogías con los motes amerindios) se convertirán definitivamente en el indulto político de la dictadura, probablemente, en una próxima rehabilitación de la misma sub specie democratiae. (Mayor Oreja se encargó de hacer el indio por parte de la representación española en el Parlamento europeo)

Y es que considerando retrospectivamente las aclamaciones populares al Caudillo ¿quién no diría que democracia y dictadura son compatibles? ¿Es que no tuvo apoyo popular el franquismo? Pues, ¿y las concentraciones en la Plaza de Oriente? ¿Y aquellos ‘vivas’ frenéticos, entusiastas, de las masas enardecidas?

Ceja Quebrada perderá las próximas elecciones. Esta es la predicción que anuncian, unánimemente, las sibilas de las encuestas. Los sondeos de opinión encargados de adivinar el porvenir.

Que Manitú nos proteja, forastero.

lunes, enero 10, 2011

El 'folklore', consuelo y contrapeso de la Dictadura

En la época ‘gloriosa’ de la posguerra, las folklóricas contribuyeron a hacer más soportable la vida de los españoles. Hay que evocar a Concha Piquer, a Juanita Reina, a Antoñita Moreno y las demás representantes de la saga: Marifé de Triana, Lolita Sevilla, Rocío Jurado...hasta llegar a las más recientes cultivadoras del género. Este se mantuvo en vigor gracias a la inspiración y al trabajo infatigable de los creadores, letristas y compositores, como el trío Quintero, León y Quiroga, por nombrar a uno de los más populares.
Algunas de estas ‘folklóricas’ formaron pareja artística, más o menos estable, con otros cantantes. Así Carmen Morell y Pepe Blanco, Lola Flores y Manolo Caracol, Juanito Valderrama y Dolores Abril...
Uno de los temas favoritos de estas parejas artísticas consistía en remedar las peleas de parejas en la vida real, sus trifulcas y reconciliaciones. Había que dar carta de naturaleza a esos rifirrafes como episodios normales de la vida real: una forma de hacerlos más llevaderos y soportables. Esos contratiempos se asimilaban mejor considerando que “son las cosas de la vida, son las cosas del queré”. A esta conclusión, que desembocaba en resignación, conducía la filosofía de muchas de estas coplas: “¡Qué le vamos a hacer, si no vale discutir las cositas del queré, del queré, y la vida que es así!”

Una de esas ‘folklóricas’ peleas conyugales era la que protagonizaban Carmen Morell y Pepe Blanco:


¡Quítate esa caretita pa mirarnos frente a frente,
que ha llegado el momentito de decirnos la verdad:
tú con uno y yo con otra y a vivir tranquilamente,
que la vida, aunque no quieras, siempre ha sido un Carnaval!

‘La vida es un Carnaval’ : he aquí uno de los tópicos literarios más típicos del Barroco.

Ya he contado en otra ocasión que un antiguo compañero de estudios, Javier Álvarez de Luna, unos años mayor que yo, tenía unas formidables aptitudes de caricato y conseguía remedar la voz del obispo Alcaraz Alenda y la del deán Don Daniel Gómez Ordóñez. Si cerrabas los ojos cuando Luna los imitaba, creías estar oyendo las voces de estos señores. Luna comenzaba su chacota tomando por interlocutor a otro compañero, Aparicio, que se desternillaba de risa por la parodia irreverente:
− "Qué te parece, Aparicio, lo feo que resulta oir al Sr. Obispo cantar
:

_¿Quién ha visto una pastora vestida de ricas pieles?”...

Y Don Daniel replicándole:



-“¿Quién ha visto un limpiabotas con corona de marqués?”

Carmen Morell y Pepe Blanco ayudaban a los españoles a sobreponerse a esas desgracias que son las desavenencias entre parejas, a resignarse a vivir, acomodándose a las circunstancias:

Me quisiste, bien te quise. Me olvidaste, te olvidé:
No vale ponerse triste ni por cuánto ni por qué.

Nada es auténtico, nada perdurable. Son las premisas filosóficas del Barroco trasladadas a la vida cotidiana.


Por cierto, sobre la antedicha pareja artística circulaba un chiste según el cual Carmen Morell era la cantante más vieja de España, debido al nombre de su pareja artística. Si no hubiera sido por el folklore y el humor negro ¿cómo hubiéramos podido soportar la crisis de la posguerra? En comparación con aquella crisis, la de ahora parece un juego de niños. Sobre todo considerando datos como el que revela que en la reciente campaña de Reyes se han vendido juguetes por valor de varios millones de euros.

domingo, enero 09, 2011

Silvana Mangano, nuestra primera maestra de sensualidad

*Carátula de la película "Arroz amargo"



Hay experiencias que nunca se olvidan, como los primeros amores, y una de estas fue la de la llamada de la sensualidad, allá por las remotas fechas de la pubertad. A algunos, esa llamada nos llegó a través del séptimo arte y muy concretamente con la película titulada Arroz amargo. La aparición de la actriz Silvana Mangano, moviendo sensualmente las caderas, marca el momento culminante del film, su apogeo, y su climax. Ritmo erótico de probada eficacia, con sus notas en grupos de tres, que suben y bajan:

Ya viene el negro zumbón
bailando alegre el bayón,
repica la zambomba y llama a la mujer...
Tengo ganas de bailar el nuevo compás;
y todos cuando me ven pasar:

_"Chica, ¿dónde vas?"
_"Me voy pa bailar
el bayón".


Sensualidad electrizante, contagiosa. Creo recordar que fue junto a la cartelera del cine que se colocaba por aquel tiempo cerca de la Cruz de los Caídos, junto al puesto de Luis El fontanés y la barbería de Domingo Robles; y quizás a propósito del estreno de la célebre película en Aceuchal, Fernando Baquero nos contó el más reciente chiste sobre la protagonista:



_ ¿Sabéis que a Silvana Mangano la han metido en la cárcel?
_ ¡¡ ¿?
_ Sí: Por 'silbá', por 'mangá' y por poner el "arroz amargo".


Sí, pero, sobre todo, por ponernos "a cien por hora" (máximo tope de la velocidad permitida en aquellos tiempos) en las curvas peligrosas de su anatomía
.

sábado, enero 08, 2011

SOBRE LAS INDICCIONES Y EL MÉTODO DE CALCULARLAS

Uno de los barbarismos que todavía se pueden escuchar en algunas zonas rurales de nuestra comunidad es el de llamar indiciones a las inyecciones: “Le tuvieron que poner la indición del tétanos”.

Una inyección consiste en introducir una sustancia, líquida, semilíquida o gaseosa en un cuerpo (‘le inyectaron morfina’, ‘le inyectaron colágeno, silicona…’, ‘le inyectaron cemento a la grieta’, ‘le inyectaron aire a la rueda’) Hay medicinas inyectables en el cuerpo mediante una jeringuilla y una aguja hipodérmica. Se puede utilizar la vía intramuscular, la vía venosa o la parenteral.

Una indicción, en cambio, es una cosa muy distinta. Se refiere a un cómputo temporal, ya en desuso, que consistía en dividir los años a partir del nacimiento de Cristo en periodos de 15 años (quindenas o quindecenios) Pero considerando que el nacimiento de Cristo tuvo lugar 3 años antes de lo que solemos llamar el comienzo de la Era Cristiana (que arranca a partir de la reforma del calendario por Octavio Augusto) se suele agregar 3 años a la cifra correspondiente al A.D. o año del Señor.

En el año 312 de dicha Era Cristiana el emperador Constantino estableció el uso de las indicciones, o períodos de 15 años. Así la primera indicción abarcaría los 15 años subsiguientes a aquella fecha, concretamente, desde el Edicto de Milán (313) por el que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Estado, hasta el año 327 inclusive.

Hay una triple vía también para calcular esta clase de indicciones:

1ª) La que consiste en añadir 3 a la cifra que indica el año del Señor cuya indicción se quiere determinar. Esa suma se divide por 15. Si hay resto, este número señalará la indicción que corresponde al año dado. Ejemplo: ¿Cuál es la indicción que corresponde al año 1238 de la Era Cristiana?

1238 + 3 = 1241; 1241: 15 = 82, resto 11 (la indicción 11, o XI, corresponde al año 1238)

2ª) Idénticos resultados obtendremos con los dos procedimientos subsiguientes, a saber:

a) Se divide el número correspondiente del A.D. por 15 (sin añadir 3) Y al resto de esta división se añade 3. Resultado, el mismo: el número correspondiente a la indicción.

1238 : 15 = 82, resto 8. 8 + 3 = 11 O sea la indicción es la misma, la número XI

b) También obtenemos el mismo resultado si hacemos lo siguiente: Al año del Señor le restamos 312 (fecha en la que el emperador Constantino instituyó el comienzo del cómputo de las indicciones) Pongamos, como en el caso de los ejemplos anteriores, el susodicho año 1238:

1238 – 312 = 926; 926 : 15 = 61, resto 11. Es decir, se trata nuevamente de la indicción XI.

Cuando el resto de la división es 0, significa que concluye la indicción XV de ese período. El año anterior corresponderá a la indicción XIV y el año posterior será el año de la indicción I del periodo siguiente.

Hoy el cálculo por indicciones está completamente en desuso. Duerme el sueño de los siglos en el desván polvoriento de los códices del Medievo
.

jueves, enero 06, 2011

VERSIÓN LIBRE DEL CIL,II, 761

Se trata de la inscripción latina correspondiente a la capilla de San Julián, en el puente de Alcántara. La que figura actualmente en la lápida data de la restauración del monumento durante la época de Isabel II. No compartimos plenamente el texto ni de una ni de otra. Menos, desde luego, el adoptado por los restauradores.






Si aquí hemos elegido esta transcripción es porque nos muestra el texto en su versión más antigua. El orden de los dísticos de esta versión es el que nos sirve de pauta frente al orden de las transcripciones sucesivas. Son 12 versos repartidos en seis dísticos (un hexámetro más un pentámetro) El orden de los dísticos, en las diferentes versiones es como sigue:








A (versión del CIL, II, 761): 1º, 2º, 3º, 4º, 5º, 6º




B (versión de Clarke, 1763): 1º, 2º, 4º, 3º, 5º, 6º




C (versión de la Restauración isabelina): 1º, 2º, 3º, 5º, 4º, 6º




D (versión del A.T. con el ordenamiento llevado a cabo por Bucheler): 1º, 2º, 4º, 6º, 3º, 5º








Los datos anteriores son para quienes pretendan profundizar más en el tema. Ahora vamos a la traducción que propongo del texto de la lápida (la foto que acompaña se refiere al texto según C) La traducción que sigue se refiere a la del texto según A.






Traducción del epigrama según la versión A






En la roca del Tajo un templo existe / por los dioses y el César habitado, / donde la majestad de las deidades / supera en excelencia la del arte. / Quién lo trazó y qué votos cumplía / preguntará, tal vez, el vïajero / que gusta de saber noticias nuevas. /Este puente, de vastas proporciones, /Lácer lo construyó, porque pudiera / ofrecer, con honor, los sacrificios / que a los dioses propician, quien quisiere. / Un puente que durase por los siglos / Lácer trazó con arte soberano. / Él también dedicó los nuevos templos / (sólo ofrendas aplacan a los dioses) /Y él mismo erigió el templo a las deidades / Romúleas, incluido nuestro César/.


Felizmente, uno y otro *, consagrados/.


___


* es decir, el templo y el puente.




ADVERTENCIA: Pulsar en la imagen para poder leer la inscripción en latín. Pulsar una segunda vez sobre la imagen resultante del primer clic.


miércoles, enero 05, 2011

LOS DÍSTICOS DE LA CAPILLA DE SAN JULIÁN, EN ALCÁNTARA

La inscripción en latín que campea en la actualidad sobre el dintel de mármol, en la capilla sita frente al puente de Alcántara, reproduce el texto de una inscripción más antigua, atribuida al arquitecto Cayo Julio Lácer, autor del puente y de la propia capilla. Parece que el texto hubo de ser reparado en ocasiones anteriores, debido al deterioro de la piedra. Hacia finales del siglo XV el texto de la inscripción resultaba parcialmente ilegible, en especial el verso 10º, del que Apiano propuso la siguiente lectura:



SCILICET ET SVPERIS MVNERA SOLA LITANT (1)




Esta lectura fue aceptada por Nebrija, y la inscripción así refrendada por su autoridad se mantuvo hasta la magna compilación de inscripciones llevada a cabo en el siglo XIX por Burmann, Hübner y otros. Y así fue incluida en el CIL (II) (Corpus Inscriptionum Latinarum, 761)

No obstante, la propuesta de Apiano, aceptada por Nebrija, no satisfizo a muchos de los latinistas de la época y recibió críticas adversas ya desde ese primer retoque. Ya en el siglo XVI, Francisco de Rades y Andrade anotaba que “Antonio de Nebrissa escrivio que dezia este verso scilicet et Superis munera sola litant, en lo qual se engaño” (2)

Otros humanistas de la época preferían considerar como ‘ilegible’ el verso en cuestión y este fue el parecer de Ambrosio de Morales que, sin embargo, pidió ayuda a un humanista portugués que gozaba por entonces de gran predicamento en España: André de Resende. La propuesta de Resende se hizo aprovechando la parte legible y reconstruyendo, a base de ella, el resto del verso (pentámetro):




ILLIC SE SOLV[IT DIS NISI] VOTA LITANT (3)




Si esta solución satisfizo, o no, a Morales no lo sabemos. El caso es que se siguió, en ese mismo siglo, con la pretensión de reconstruir el verso partiendo del fragmento legible. Así Gabriel de Castro, imaginando que el autor del epigrama había intentado asignar sendas finalidades al puente, por un lado, y a la capilla, por otro, restituyó el texto que faltaba de la siguiente manera:




ILLIC SE SOLV[VNT HIC SIBI] VOTA LITANT (4)




Solución que le pareció excelente al P. Enrique Flórez y que incluiría en su España Sagrada, (vol.XIII, p. 126). Y esa lectura fue la que sería adoptada por la comisión de la Real Academia de la Historia encargada de supervisar el texto en la restauración del monumento llevada a cabo durante el reinado de Isabel II.

Desde luego, Hübner y los compiladores germanos del CIL en el siglo XIX prefirieron, a falta de otra mejor, la primera lectura de Apiano que Nebrija había refrendado. Pero ocurrió que el citado epigrafista alemán localizó en la Real Biblioteca de Turín una transcripción que hasta entonces había ignorado y que le pareció más convincente que las demás. A esta transcripción la catalogó como Anónimo Turinense. En realidad era la misma que había propuesto el portugués Resende en el siglo XVI, a petición de Ambrosio de Morales. Parece que Hübner había ignorado este extremo, así como la anotación marginal que hace Honorato de Juan al Códice Valentino, atribuyendo a Resende esa misma lectura.

Todavía en el siglo XVIII hubo una transcripción realizada por un clérigo irlandés que visitó España hacia mediados de ese siglo. Incluyó dicha transcripción en su libro Letters concerning the Spanish nation, publicado en Londres, en 1763. El autor del libro, Edward Clarke, repite esencialmente la misma transcripción del CIL (II), 761; (o sea, la de Apiano y Nebrija) pero invierte el orden de los dísticos 3º y 4º de ésta; y en el verso 10º, en vez de ‘litant’, dice ‘libant’. Por lo demás introduce errata en el verso 4º (‘cunque’, en vez de ‘cura’)

La crítica textual más actualizada (Blanco Freijeiro, José Mª Blázquez, Juan Gil...) se adhiere, con Hübner, a la transcripción del Anónimo Turinense, que resulta ser la misma que propusiera, ya en el siglo XVI, André de Resende, a instancias de Ambrosio de Morales.

En tanto, algunos estudios publicados en Portugal (véase, por ejemplo, el titulado “Da invenção de inscrições romanas pelo humanista André de Resende”, en Estudos sobre epigrafia, Minerva, Coimbra, pp. 29-56) vienen a demostrar que Resende ‘se inventaba’ algunas transcripciones en determinadas circunstancias. Y eso sirve como una especie de prevención para que no prestemos crédito, o para que no admitamos su autoridad en casos como el que nos ocupa.

Pues, no. Porque en el caso de la inscripción del templete de Alcántara, ya sabemos de antemano que el verso restituido es inventado: sea su promotor Nebrija, o Fernández Franco, el P. Flórez, o Resende. Lo que importa es que ese verso sea convincente, correcto métrica y sintácticamente, y tenga sentido por encima de los otros que se han propuesto. Y estas condiciones las cumple, por encima de las demás, la conjetura de Resende.

De las otras propuestas, sólo hay que leer la carta de Mayáns i Siscar a Burmann. El erudito valenciano rechaza las propuestas de Apiano-Nebrija y la de Castro-Fernández Franco- Flórez-Comisión Restauradora de la RAH. De la del Anónimo Turinense-Resende nada dice. Al parecer, no llegó a conocer esta transcripción (5).
En resumen, la inscripción actual del dintel en el templete de San Julián no es la más plausible. El verso cuestionado (que aquí es el 8º) no es admisible, ni por la sintaxis ni por el sentido.¿Cómo pueden los ‘votos’ cumplirse a sí mismos, u ofrecerse a sí mismos? Pero, sobre todo, ¿cómo se cumplen, precisamente, en el puente, por más que tenga sentido el que se hagan (=se formulen) en el templo?

Ahora bien, el verso tiene pleno sentido cuando se considera que el que hizo el puente, Lácer, hizo previamente el voto de construirlo y cumplió, por su parte, lo que prometió.

El que los dioses, a su vez, aceptaran, o no, el voto, eso ya no le competía a él. Aunque es de suponer que sí, que los dioses recompensaron con la gloria y la fama al arquitecto.

___

(1) Es sabido que a los dioses sólo las ofrendas les propician

(2)Citado por H. Gimeno Pascual en "La inscripción del dintel del templo de Alcántara (CIL, II, 761) : una perspectiva diferente, en Epigraphica, 57 (1995), p. 110, nota (38)

(3) Esta fue la propuesta de Resende y la que adopta el Anónimo Turinense (significa: allí se liberó de su voto (el arquitecto) , si es que los votos no propician a los dioses)

(4) Esta es la lectura que adoptó la comisión de la RAH encargada de supervisar el texto de la restauración en el reinado de Isabel II (parece querer dar a entender que en el puente se cumple lo que en la capilla se promete)

(5) En realidad no pudo conocerla, ya que Mayáns pertenece al siglo XVIII y el hallazgo de Hübner (la copia del Anónimo Turinés) corresponde al siglo XIX.

NOTA: Ver enlace con entrada anterior

lunes, enero 03, 2011

"Donde el metal más fresco se marchita" (M.H.)

Velázquez, "La fragua de Vulcano


El verso del epígrafe pertenece al primer soneto de El rayo que no cesa, poema que ocupa el segundo lugar entre todos los que componen el libro. Resulta asombrosa la maduración del poeta en tan breve espacio de vida. Siete años escasamente le lleva el ponerse a la altura de los mejores poetas de su tiempo. Todo un record de velocista, de plusmarquista de la lírica. En este libro el poeta revela su extraordinaria capacidad para realizar las más sorprendentes síntesis poéticas. Hecho que provoca el entusiasmo del mismo Juan Ramón Jiménez, que tan crítico se había mostrado con algunos de los poetas del 27. El de Moguer se muestra maravillado por las aptitudes del “extraordinario muchacho de Orihuela”.

Y es que el poeta ha quemado etapas con asombrosa celeridad. Su capacidad para asimilar los recursos expresivos de la mejor poesía (San Juan de la Cruz, Góngora, Rubén Darío…) lo faculta para realizar las más geniales síntesis poéticas. Pero será la experiencia vital del amor, intuido como rayo, el verdadero desencadenante, el catalizador que acelera esa fulgurante aparición de su madurez poética.

Las nueve cuartetas del poema inicial del libro son la prueba más ilustrativa de ese admirable ascenso magistral por el que se sitúa a nivel de los mejores. La intuición aleixandrina del amor concebido como destrucción (es decir, muerte) es la experiencia más crucial que el poeta vive, como destinatario de esa especie de rayo jupiterino que es el amor. Lo siente revolar en torno a sí, cerniéndose sobre él:

Un carnívoro cuchillo
de ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo
alrededor de mi vida.

Rayo de metal crispado
fulgentemente caído,
picotea mi costado
y hace en él un triste nido.

Mi sien, florido balcón
de mis edades tempranas,
negra está y, mi corazón,
y mi corazón con canas.

Tal es la mala virtud
del rayo que me rodea
que voy a mi juventud
como la luna a la aldea.

Recojo con las pestañas
sal del alma y sal del ojo,
y flores de telarañas
de mis tristezas recojo.

¿A dónde iré que no vaya
mi perdición a buscar?
Tu destino es de la playa
y mi vocación del mar.

Descansar de esta labor
de huracán, amor o infierno
no es posible y el dolor
me hará, a mi pesar, eterno.

Mas al fin he de vencerte,
ave o rayo secular,
corazón, que de la muerte
nadie ha de hacerme dudar.

Sigue, pues, sigue, cuchillo,
volando, hiriendo; algún día
se pondrá el tiempo amarillo
sobre mi fotografía.

¡El “tiempo amarillo”! ¡Qué asombrosa síntesis! Pura intuición del poeta que acaso ni conocía el nombre de esa figura literaria (hipálage) y que, sin embargo, aplicaba lúcidamente, atribuyendo al tiempo el color amarillo de la fotografía.

La lucidez con que el poeta vive la experiencia del amor como autodestrucción se revela en figuras literarias de admirable plasticidad: el “cuchillo”, el “rayo”, la “fragua”. Como contrafigura de Vulcano (sin cojera, en este caso), el poeta forja en sus versos el rayo jupiterino en su fragua interior. Trabajo de cíclopes. En las entrañas del Etna, en Sicilia, están los talleres de Vulcano donde éste forja los rayos jupiterinos que fulminan. En este caso el destinatario del rayo, en forma de amor, ha sido el poeta.

En esa fragua vulcánica, o volcánica, se forja el poeta. La forja del poeta es, en este caso, la forja de un rebelde que, contra todo el empeño que pusieron los que quisieron desviarlo de su trayectoria hacia la libertad y la justicia social, no consiguieron doblegar, por más que intentaron comprarlo: el canónigo Almarcha, o los poetas ‘falangistas’ que se prestaron a sobornarlo para hacer que se convirtiera al régimen, a cambio de la libertad.

El canónigo Almarcha, inflexible, antepuso a la caridad cristiana de ayudar al necesitado la exigencia de hacerle cumplir los preceptos del catolicismo. Lacayo y satélite del franquismo, Almarcha fue de aquellos obispos en cuyo nombramiento participaba el Caudillo; estuvo adscrito al Régimen desde los primeros momentos de la sedición militar.

Miguel no claudicó. Y con su muerte, pero sobre todo con su poesía, se ganó a pulso la inmortalidad. La fama perennis, como la del guerrero García Lasso cuya estatua yacente vemos en el convento de Santa Clara de Zafra:

At mors nil nocuit, nam vivit fama perennis
(La muerte no le hizo daño, pues vive su fama perpetua)

domingo, enero 02, 2011

PRIMER MENSAJE DE 2011




Uno de mis corresponsales de correo electrónico me envía, para su difusión entre mis otros corresponsales de Internet, el correo que aquí les inserto. Desde hace algún tiempo tengo la impresión de que la mala gestión de la economía española, que nos acucia últimamente y que ha obligado al actual Gobierno a poner en práctica ciertas medidas de austeridad, proviene, en gran parte, de una administración inadecuada y de que sus más drásticos remedios no dependen de esos recortes, que el susodicho Gobierno hace recaer sobre el conjunto de los españoles, sino de que los recortes en cuestión no se aplican donde precisamente deben aplicarse. El referido escrito, me parece, viene a poner el dedo en la llaga: ahí donde le duele a la economía española y que hace que, a diferencia de otras economías más saneadas, como la alemana, nos muestre el hecho palmario de que esas economías actúan más sabiamente que la nuestra porque, aparte de ser más disciplinadas, distribuyen de una manera más equitativa la riqueza nacional. Este escrito nos revela, a mi entender, la clave de por qué nuestra economía (y la de otros países con parecida estructura económica) vaya mal y, en cambio, vaya bien la de esos países cuya democracia está en una fase más avanzada.


TEXTO DE REFERENCIA



EL GOBIERNO baja el sueldo a los funcionarios y suprime el cheque-bebé para afrontar la crisis que han generado los bancos y los especuladores bursátiles.

Nos gustaría transmitirle al Gobierno y al PP, que también gobierna en muchas Comunidades Autónomas y organismos, lo siguiente:

Dediquen su empeño en rebajar LA VERGÜENZA DEL FRAUDE FISCAL, que en España se sitúa alrededor del 23% del P.I.B. (10 puntos por encima de la media europea) y por el que se pierden 241.000 millones de euros, fraude que repercute en mayores impuestos para los ciudadanos/as honestos/as.

TENGAN LA VERGÜENZA de hacer un plan para que la Banca devuelva al erario público los miles de millones de euros que Vds. les han dado para aumentar los beneficios de sus accionistas y directivos; en vez de facilitar el crédito a las familias y a las empresas, y aumentar las comisiones por los servicios bancarios.

PONGAN COTO a los desmanes de las empresas de telefonía y de ADSL que ofrecen los servicios más caros de Europa y de peor calidad.

ELIMINEN la duplicidad de muchas Administraciones Públicas, suprimiendo organismos innecesarios, reasignando a los funcionarios de carrera y acabando con los cargos, asesores de confianza y otros puestos nombrados a dedo que, pese a ser innecesarios en su mayor parte, son los que cobran los sueldazos en las Administraciones Públicas.

HAGAN que los políticos corruptos de sus partidos devuelvan el dinero equivalente a los perjuicios que han causado al erario público con su mala gestión o/y sus fechorías, y endurezcan el Código Penal con procedimientos judiciales más rápidos y con castigos ejemplares para ellos.

DIJO la Vicepresidenta del gobierno "que es indecente que mientras la inflación es -1%, y tengamos más de 4.000.000 de parados, haya gente que no esté de acuerdo en alargar la jubilación a los 67 años".

Nos gustaría transmitirle a esta "Sra. Vicepresidenta" y a todos los políticos, lo que consideramos indecente:

INDECENTE es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996 €, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes.

INDECENTE es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

INDECENTE es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

INDECENTE es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con 7, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.

INDECENTE es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

INDECENTE, es colocar en la administración a miles de asesores = (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados)

INDECENTE es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

INDECENTE es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo, (ni cultural ni intelectual).

INDECENTE, es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase y paseando a la familia o la amiguita/o de turno) y tarjetas de crédito por doquier.

INDECENTE No es que no se congelen el sueldo sus señorías, sino que no se lo bajen.

INDECENTE es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.

INDECENTE es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.

Y que sea cual sea el color del gobierno, todos los políticos se beneficien de este moderno "derecho de pernada" mientras no se cambien las leyes que lo regulan. ¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? Ja.

Juntemos firmas para que haya un proyecto de ley con "cara y ojos" para acabar con estos privilegios y con otros.

Haz que esto llegue al Congreso a través de tus amigos

ÉSTA SÍ DEBERÍA SER UNA DE ESAS CADENAS QUE NO SE DEBE ROMPER, PORQUE SÓLO NOSOTROS PODEMOS PONERLE REMEDIO A ESTO, Y ÉSTA SÍ QUE TRAERÁ AÑOS DE MALA SUERTE SI NO PONEMOS REMEDIO. Está en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos".


(Fin de la cita)

viernes, diciembre 31, 2010

"CONTAD SI SON CATORCE..."

Estamos en el último día del año del Señor (A.D.) 2010. La cosa va de cuento y de cómputo. Estamos en la Era de las calculadoras, las computadoras y los PC (Personal Computers). Hay máquinas que calculan por nosotros, por más que todavía, en determinadas coyunturas, algunos prefiramos echar mano de la cuenta [de] la vieja y contar con los dátiles, o sea, con los dedos. Lo que en rigurosa etimología sería también ‘digitalizar’.

Con esta entrada me propongo conseguir lo que me pareció una redonda cifra para completar las entradas correspondientes a un año: 60. Lo que supone una media de 5 entradas por mes (5 ∙12 = 60)

Tenía que aprovechar este día para que el plan surtiera efecto. Mañana será otro día y otro año. Pero lo que hoy escriba pertenecerá todavía al año que hoy recibe, precisamente, el título de “viejo”. Hoy es el día de Nochevieja. Y es una ocasión única para escribir una sexagésima entrada. Sobre todo cuando se han escrito hasta la fecha 59 entradas en lo que va de año.

¿Es este un escrito de trámite? Puede. ¿De ocasión? Desde luego. La ocasión la pintan calva, pero aquí vamos a cogerla por los pelos. Ergo no es tan calva. He escogido para título de esta entrada el verso final del famoso soneto que, según Lope de Vega, le mandó hacer Violante.

Hay en ese soneto mucho trámite, es casi todo él un puro trámite, puro cuento y recuento, puro embeleco para ver cómo se consigue reunir los catorce versos que se necesitan para cumplir el encargo, para salir del paso. Lope está obsesionado por el cómputo y se detiene a recontar cuántos versos lleva ya y cuántos le faltan para completar el soneto que le han pedido:
...“burla burlando van los tres delante”..., “estoy en la mitad de otro cuarteto”..., “por el primer terceto voy entrando”... Y, por último, “
estoy los trece versos acabando,/ contad si son catorce y ya está hecho”.

En fin, la regla de los 14 versos no siempre es respetada. Rubén Darío escribió un “Soneto de trece versos”. Y hay sonetos que rebasan, a propósito aquella cifra reglamentaria. Son los llamados sonetos “estrambóticos”, o con estrambote. Ejemplo, el famoso de Cervantes “Al túmulo de Felipe II”, que comienza “Voto a Dios que me espanta esta grandeza...”.

Bueno, pero ¿es éste un artículo de relleno? Su finalidad ¿es, simplemente, colmar una cifra, redondear un número?

No, como veremos. La cosa va de cómputos, ciertamente. Ando por estos días ocupado en una traducción de una especie de biografía de Fray Elías, de la orden franciscana, que fue contemporáneo del santo fundador de la orden. En la época en que se redacta el escrito se computan los años p. C. (después de Cristo, no “personal computer”, en este caso) y se añade una curiosa connotación conocida con el nombre de ‘indictio’ (Indicción) por la cual el tiempo transcurrido desde el nacimiento de Cristo se divide en períodos de 15 años. Pero se considera que Cristo nació tres años antes de lo que reflejan los cómputos que señalan los respectivos A.D. (Anni Domini) De ahí que a la fecha que señala cada uno de estos años se añada el guarismo 3. Si a esta suma se la divide por 15 obtendremos los números ordinales que corresponden a las diversas indictiones transcurridas y a las que corresponde cada A.D. en particular.

En el Glossarium infimae et mediae latinitatis, la inapreciable obra de Du Cange, se nos da una regla para calcular la correspondiente indictio a la que hay que asignar el año del Señor. Dice (traduzco del latín):

“Dividiendo los correspondientes años del Señor en períodos de 15 años, si sobra algo de esos quindecenios, debe añadirse la cifra 3; y cuantos fueren esos años que sobran, una vez que a esa cantidad se añade la cifra 3, esa será la ‘indictio’ que le corresponde al año en cuestión”.

A continuación pone un ejemplo práctico. “
Pongamos –dice– que el A.D. fuese el 61. Si esta cantidad se divide por 15 resulta en el cociente 4 y el resto es 1. Sumando a este 1 la cifra 3 tenemos 1 + 3 = 4 Por tanto, 4 señala el ordinal IV que es la ‘Indicción’ que corresponde al año 61 p. C.

No tengo muy claro el funcionamiento de este cálculo de las indictiones que corresponden a los A.D. (años del Señor) sucesivos hasta la fecha. Si se trata de averiguar cuántos quindecenios se contienen en los sucesivos años, pienso que habrá que dividir por 15 el año en cuestión, aumentado en 3 (pues, según parece, Cristo nació 3 años antes del comienzo del calendario de César Octaviano. El cociente de esa división dará un resto, o no. En este último caso, el número del cociente corresponderá al ordinal que indica la Indicción. Si hay un resto, significa que se está dentro de la Indicción siguiente al número ordinal que está indicado por el cociente.
¿Cuál sería la 'indicción' que corresponde al año que termina a las 12 de esta noche? Si he calculado bien será 2010 : 15 = 134 Habrá concluido la Indicción CXXXIV. Pero estamos en la CXXXV, si consideramos que la fecha del nacimiento de Cristo se adelanta en 3 años a la fecha de la que parte el cómputo de los A.D. (años del Señor)



Como quiera que sea, no lo tengo muy claro. Puede que alguien me haga ver mi error, ya que no hay unanimidad en el método a seguir para calcular la Indictio.De todos modos espero seguir informando de lo que averigüe a partir de ahora acerca del particular.

viernes, diciembre 24, 2010

ELOGIO Y REPROBACIÓN DEL MADRUGADOR

Hay quien piensa que madrugar es bueno y quien piensa lo contrario. A mi madre no le gustaba madrugar y, sin embargo, fue toda su vida una gran trabajadora. Mi madre solía referir una anécdota que resumía su filosofía sobre el particular:
− Al que madruga Dios le ayuda. Uno, por mucho madrugar, se encontró un costal.
− Más madrugó el que lo perdió.
Los partidarios del madrugón siempre encontraban objeciones por parte de quienes sentenciaban:
− No por mucho madrugar amanece más temprano.
Prudencio, el poeta latino cristiano de Calahorra, tiene un himno “Ad galli cantum” (‘Al canto del gallo’) elogiando a los madrugadores o, caso de no madrugar, a quienes tratan de compensar con algo del tiempo nocturno el horario laboral:

Post solis ortum fulgidi
serum est cubile spernere,
ni parte noctis addita
tempus labori adieceris
(Cath. 1.9-12)

(Es tarde dejar la cama
tras el orto del sol fúlgido,
si no añades al trabajo
parte del tiempo nocturno)

Sin embargo, en la Biblia, el autor de los Salmos reprende a los que se afanan en madrugar o en trasnochar, puesto que vanum est vobis ante lucem surgere, sedere in multam noctem, qui manducatis panem laboris: quoniam largitur dilectis suis in somno. (Ps. 126, 2) (‘es inútil que os levantéis antes de salir el sol, o que permanezcáis en vuestros talleres hasta bien entrada la noche; vosotros que coméis el pan del trabajo: porque [Dios] recompensa con largueza a los suyos con el sueño’) (Podemos aventurar que no sólo sea el sueño, sino las representaciones oníricas, o sea, los sueños, con los que premia Dios a sus elegidos, la recompensa de que aquí se habla)
Quien no tenga que madrugar por obligación hace bien en quedarse en la cama si le apetece. Porque también en otro lugar del libro sagrado se dice: Bástale a cada día su afán (Mat., 6. 34) Hay, no obstante, quienes prefieren quitarse trabajo del medio cuanto antes, para librarse así de la preocupación de tener que hacerlo. Su lema es: trabajo hecho quita cuidado. Los que piensan así también suelen aconsejar aquello de no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Frente a esta opinión está la de los que prefieren aplazar las cosas, dar largas a los asuntos. Son los partidarios de la ‘procrastinación’. Los que corrigen el lema anterior diciendo: No dejes para mañana lo que puedes hacer pasado mañana. Los del ‘vuelva usted mañana’, que Larra abominaba. Los que satiriza el humorista José Mota con su conocido latiguillo:
− Hoy, no...¡MAÑANA!
Entre los pecados capitales, el antiguo catecismo Ripalda enumeraba siete: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. Ya hubo quien consideró alguno de estos pecados como una virtud. Así el humorista gallego Julio Camba, contestando a cierta encuesta en la que se le preguntaba cuál era su mayor defecto, contestaba:
− No sé cuál es mi mayor defecto, pero si me preguntasen cuál es mi mayor virtud diría que la pereza.
Y otro humorista, también gallego, pero de más calado filosófico, como fue Wenceslao Fernández Flórez (uno de los autores más admirados en mi juventud) consideraba los siete pecados capitales nada menos que como los basamentos del entramado social: Las siete columnas, se titula el libro (novela) donde se trata de exponer esta peregrina tesis.
De todos modos, el hecho de que a alguien no le apetezca madrugar no debe necesariamente identificarse con la pereza. O con la inacción. El reposo físico es compatible con una intensa actividad mental. En la fábula titulada “La encorvada y la altiva”, el poeta vasco Ramón Basterra personificaba, respectivamente, en la grúa y la chimenea, al atareado y al desocupado. Así aquélla reprendía a ésta:

−
¡Qué bien se ve de lejos al ocioso que fuma
mientras yo peno encorvada!

A lo que la chimenea replicaba:

−
Mis entrañas son brasa -dijo- y siembro en surcos de humo
un trigo de centellas
.

La fábula concluía con la siguiente moraleja:

No se engañen los ojos
por la ajena postura:
bajo el vertical ocio
hay congojas de fuego
.

No es, por tanto, la disyuntiva ‘madrugar o no madrugar’ sino ‘trabajar o no trabajar’.
La necesidad de trabajar, la conveniencia, incluso, de hacerlo, forma parte de un plan divino. Según la Biblia, el trabajo fue un castigo de institución divina, debido al pecado de desobediencia por parte de Adán y Eva, nuestros primeros progenitores. Pero según Virgilio (Georg. 1.121 ss.) el pecado original fue la pereza. Zeus no consintió que su reino fuese un reino de vagos:

...pater ipse colendi
haud facilem esse viam voluit primusque per artem
movit agros curis acuens mortalia corda
nec torpere passus gravi sua regna veterno
(vv. 121-4)

(el mismo padre de los dioses no permitió que fuese fácil
el camino de cultivar la tierra y fue el primero que, por medio
del arte de la agricultura, activó el campo, aguzando el ingenio
de los humanos corazones, al crearles inquietudes, sin que
consintiera que sus reinos se vieran entorpecidos por la pereza)


En resumen, el que a uno no le apetezca madrugar no debe necesariamente tomarse como indicio de que no le guste trabajar.

Não acham? (¿no les parece?). Como dicen nuestros vecinos portugueses
.