lunes, julio 25, 2011

ESCATOLOGÍA Y FOLKLORE

En este blog, que ya va por el 5º año desde que vio la luz en octubre de 2006, he insistido en varias ocasiones sobre el tema escatológico en su acepción nefanda. O, si se prefiere, obscena. En castellano, el adjetivo ‘escatológico’ tiene dos acepciones: la que se refiere a las ultimidades o postrimerías (muerte, juicio, infierno y gloria, según el viejo catecismo Ripalda) y la que se refiere a lo relacionado con los excrementos (la otra tetralogía, la obscena o nefanda: caca, culo, pedo, pis) En otros idiomas europeos (francés, inglés, italiano...) cada una de estas acepciones es perfectamente distinguible porque se acomodan a sus respectivos étimos griegos: ‘skatós'- excremento- o ‘éschatos'- último)



Las entradas de este blog que tienen contenido ‘scatològico’ (it.), no ‘escatològico’ (it.) corresponden a las siguientes fechas: (25-6-2007), (7-2-2009), (15-7-2010). Fuera de este cuaderno de bitácora he publicado algún artículo más sobre el tema, el más reciente salió en la Revista de Feria (la feria de Zafra) del año pasado (pp. 100-2), con el título “La componente escatológica en la poesía de Miguel Hernández”. El artículo más antiguo que he escrito sobre este tema recurrente se publicó en la revista Alminar (Revista de Cultura de la Institución Pedro de Valencia) en el nº 6, junio de 1979, pp. 22-3. El título de este primer artículo es “Refranero escatológico de la Baja Extremadura”. Puede que sea el primer intento de compilación de refranes relacionados con la ominosa tetralogía. Miguel Hernández identificaba lo escatológico, en este sentido, con “lo abominable” (octava XII de Perito en lunas)

Pero hoy me siento motivado a insistir sobre el recurrente tema porque, recientemente, dos jóvenes amigos de la Universidad de Huelva han contribuido a la edición de los diversos trabajos que constituyeron sendas ponencias en un curso realizado en esa universidad, a lo largo del académico 2008-9. El curso llevaba el sorprendente título de "Historia de la mierda". No apto, naturalmente, para espíritus delicados. Pero para un humanista, al que se supone avezado conocedor de ciertas valiosas consignas de la antigüedad, como el horaciano nihil admirari (‘no sorprenderse por nada’) o el terenciano nihil humanum a me alienum puto* (‘nada humano lo considero extraño a mí’) no tiene por qué ser un inconveniente el encarar ciertos temas considerados ‘tabú’ por el común de los mortales.


Se celebró el curso, con el desenfado y buen humor que cabía esperar del talante de los organizadores, encarando el tema con académica deportividad, sin remilgos, pero también sin complacencias y concesiones a lo chocarrero. Y se demostró que hasta de la mierda se puede aprender.


Es más, las ponencias del insólito curso se han editado y en la última feria del libro han constituido un éxito de ventas, como lo atestigua una noticia publicada por el diario El Mundo. es /Andalucía. Facilitamos el correspondiente enlace aquí.

Ahorro al lector la foto de la portada del libro, porque va incluida en el enlace que acabo de facilitarle. Un éxito de ventas. Todo un best seller.



* La cita de Terencio (Heaut. 77) dice exactamente: Homo sum: humani nil a me alienum puto. Se trata de un senario yámbico.

jueves, junio 30, 2011

DÉCIMA EN HONOR DE LUIS ÁLVAREZ LENCERO






Aquí estoy de cuerpo entero,
para jugarme las penas,
el corazón y los hue...sos




(L. Álvarez Lencero)




Lo dijo nuestro Lencero,
dechado de buen varón,
poeta de corazón
y artista de cuerpo entero.
Hombre que, a fuer de sincero,
hizo gala de su hombría,
cifrando en la varonía
la esencia de la virtud: *
y es la viril actitud
la esencia de su poesía.

____

* “ex viro virtus” (Cic. Tusc. 2.43.12)


("virtud viene de varón)

martes, junio 28, 2011

EL DICCIONARIO BIOGRÁFICO ESPAÑOL ENTRE EL ESCRUTINIO Y EL AUTO DE FE

En un reciente artículo publicado en el diario HOY, el cronista oficial de Badajoz, D. Alberto González Rodríguez, sale en defensa del Diccionario Biográfico Español, editado por la RAH en su primera tirada de los 25 primeros volúmenes. D. Alberto defiende a capa y espada la objetividad científica de esta obra en la que, dice, “he tenido el honor de colaborar”. Detalle este que parece garantizar no sólo su propia objetividad, sino la del resto de los colaboradores. Porque, no nos engañemos, quienes critican la obra que, según él, constituye “la más acabada expresión de la memoria histórica de nuestra patria” son los antipatriotas de siempre. O sea, aquellos que “pretenden que la historia sea lo que ellos quieren, y no lo que fue”, y que, en el fondo, son “los mismos para los que las ideas de España, sus hazañas, símbolos, héroes, valores y cuanto contribuye a cimentar el sentimiento de españolidad y el orgullo de nuestro pasado, son cosas que hay que borrar para sustituirlas por lo que impone la dictadura del pensamiento único...

Todo lo cual explica por qué “el Diccionario ha sido objeto de un rechazo frontal por parte de los iconoclastas del radicalismo izquierdista. (La cursiva es, en todo caso, nuestra). Esta operación, continúa el cronista, “ha sido impulsada desde las altas instancias gubernamentales y partidistas”... Y la causa que ha puesto en marcha esta especie de conjura, esta labor de zapa... de zapa... (¿qué me recuerda esto?) resulta fácil de imaginar. Sólo falta que se formule de manera oficial, cosa que el propio cronista facilita a la censura oficial: “Por resultar perjudicial para la democracia y la memoria histórica oficial”..


El pretexto que ha tenido la opos..., digo el Gobierno que pasará pronto a la condición de oposición, para lanzar su anatema sobre el Diccionario, ha sido el artículo sobre Franco, “redactado por el eminente historiador y prestigioso catedrático, especialista en el personaje, Luis Suárez, por considerarlo laudatorio”...
El Sr. González Rodríguez considera una “falacia” que se argumente, como razón para exigir que se retire la biografía de Franco, la de que “en ningún país se permitiría publicar la menor referencia de personajes semejantes”... Lo que constituye, dice, “una gran falacia”. Pero la falacia la introduce él cuando dice “la menor referencia”. Sofisma y falacia, porque lo que no está permitido, en todo caso, en esos países con democracias bien constituidas, es la menor referencia hagiográfica o enaltecedora de esos personajes que fueron la causa de genocidios execrables. Entre esos grandes genocidas cita D. Alberto a “Stalin, Hitler o Mao Tse Tung”. A lo que se ve, no incluye a Franco entre los genocidas mayores de la Historia. De haberlo hecho su lista hubiera resultado más equilibrada: un 50% de genocidas del comunismo y un 50% del fascismo. Este pequeño detalle pone de manifiesto la ejemplar objetividad de D. Alberto y de su imparcial Diccionario.


Nos aproximamos ya al diagnóstico final de la causa que ha suscitado el rechazo de esa obra que, a su juicio, constituye la más cabal expresión de lo que debe entenderse por memoria histórica buena. Estamos ante un auténtico Auto de Fe, como los de la vieja Inquisición. Como asegura D. Alberto, “lo que los inquisidores del Diccionario Biográfico Español pretenden “no es un ejercicio de imparcialidad, sino un ejercicio de dirigismo dictatorial...” (esto sí que es inconcebible en ningún país demócrata y libre) “para ahormarlo desde el Gobierno a su ideología”...

Ante esta sombría perspectiva de dirigismo estatal, ya se presiente cuál será el destino final de la obra: el de ser arrojada al fuego.
D. Alberto se acuerda vagamente del escrutinio de la biblioteca de Don Quijote e imagina toda una legión de maltratadores interviniendo en la famosa chamusquina, incluso a quienes no intervinieron en ella: “...venteros, zapateros, galeotes y yangüeses de turno”.
Templarios en la hoguera













Viñeta de Gustavo Doré, cap. VII, 1ª parte
(El capítulo del escrutinio corresponde al VI, de la 1ª parte)



Mire, D. Alberto, el famoso escrutinio de la biblioteca de Don Quijote se hizo con la sana intención de proteger al hidalgo contra las lecturas perniciosas que lo trastornaban. Se hizo, además, gracias a los oficios del cura, y con un plausible gusto literario: se salvó lo excelente y se arrojó a las llamas lo malo o lo mediocre.El escrutinio se distingue del Auto de Fe en que, en este último, si llega el caso, se quema no sólo la obra, sino al autor.

El escrutinio que el Diccionario Biográfico Español necesita consiste en extirpar de él todos los resabios franquistas que fueron válidos en una época en la que la libertad de expresión estaba vedada justo para todos aquellos que no ‘ahormaban’ su criterio a las exigencias del Régimen. Lo que esta vez se procura es que la mentira no siga teniendo, como entonces (como ayer mismo, como quien dice) salvoconducto.

miércoles, junio 22, 2011

EL BALUARTE

Un diagnóstico bastante lúcido de la situación política española, que ha dado lugar al estancamiento de la Transición en un movimiento ilusorio hacia la Democracia, es el que podemos leer, a fecha de hoy, en el periódico Público.es. Facilito aquí al lector el acceso a dicho artículo, invitándole a que haga una reflexión sobre su contenido, pues en él, a mi modo de ver, se nos revela la causa que ha estado durante todos estos años escamoteándonos la entrada en la auténtica democracia, desde que terminó la travesía por el desierto de la Dictadura. Ya en una entrada anterior, que algunos de ustedes quizás recordarán, se establecía en este blog el correspondiente paralelismo entre el pueblo español y el israelita, camino de la tierra de promisión de la Democracia. Con la muerte del Caudillo, comenzamos a avistar la deseada tierra de promisión y a respirar el aire de las libertades por las que habíamos suspirado largo tiempo. Pero pronto íbamos a encontrarnos con los muros de Jericó, esa especie de bunker del franquismo que no hemos conseguido derribar, por más vueltas que damos a su alrededor. Es el baluarte del inmovilismo franquista enquistado en la democracia, impidiendo que nos adentremos en ella por los caminos de la libertad. En ese bunker, cerrado a cal y canto, se custodia la memoria del franquismo, la historia como éste la contó. Y frente al testimonio que oponen quienes fueron víctimas del mismo, insisten en contar la historia maquillada a su manera.

En fin, que si Franco no entró en la tierra de promisión de la Democracia, sus simpatizantes pretenden, a toda costa perpetuar el franquismo en la misma. Y esto provoca una situación embarazosa para el normal desenvolvimiento de la democracia, a la que da un tinte de irrealidad, queriéndola hacer, en cierta medida, compatible con la dictadura, transigente, equiparando democracia con Transición y ésta con transigencia. La juventud percibe la Transición perpetuamente prorrogable como una falsa democracia y exige en su mot d'ordre, en su principal consigna, "¡Democracia real, ya!". Y en esas estamos. Lo que pasa es que los que tratan de ofrecernos su versión de la democracia, tratan de boicotear este movimiento (15-M) y acusan a sus promotores de querer establecer una oposición extraparlamentaria. Les conviene perpetuar el simulacro de democracia estancada en perpetua Transición, sin la menor intención de ofrecer reparación a la parte vencida.

viernes, junio 17, 2011

¿DÓNDE ESTÁ EL FIN DE LA TRANSICIÓN?

Los romanos adoptaron temporalmente, de manera provisional, las dictaduras como sistema de gobierno (dictaturae ad tempus sumebantur, dice el historiador Tácito, al comienzo de sus Annales, 1.1.2-3) Es decir, “las dictaduras se adoptaban temporalmente”, como una forma de superar situaciones en las que peligraba la estabilidad del estado democrático (Re publica) y correspondían, aproximadamente, a lo que hoy denominaríamos ‘estados de excepción’.
No ocurrió así con la dictadura nacida con la guerra civil española (1936-1939) cuya razón de ser se justificó por la necesidad de atajar el desorden y el caos que había traído la República. La facción conservadora trató de sacar partido de la situación, propalando la necesidad de una intervención militar que atajara los desmanes. Esa facción conservadora achacó los desórdenes al Frente Popular, triunfador en las elecciones de febrero de 1936. A partir de ese triunfo electoral, la derecha trató de recuperar el poder, a base de desprestigiar a la república como el imperio del caos y el desorden. España, con el triunfo del Frente Popular, se había convertido en “la casa de Tócame Roque”, donde era necesario poner orden, al precio que fuese. Se preconizaba la sublevación militar, que algunos consideraban necesaria para enderezar los asuntos internos del país. En realidad, lo que interesaba a la facción conservadora es que la situación política diese un vuelco a su favor. Interesaba presentar a la República como el reinado de la anarquía. Así a los adversarios de la República les favorecía el desorden, por aquello de ‘cuanto peor, mejor’. Y se difundía, entre tanto, el rumor de que el ejército debería intervenir, a fin de poner coto a estos desmanes.

Y la rebelión militar eclosionó, por fin, el 18 de julio de ese mismo año. Era el cambio de situación que la derecha estaba esperando. Con el salvoconducto de la guerra, los paramilitares de la Falange identificados con los intereses de la derecha, se hicieron dueños de la situación. Y dio comienzo la más sangrienta y arbitraria de las represiones. Fueron estos los inicios de una dictadura que se iba a convertir en vitalicia, sobre todo porque a los principales beneficiarios de la misma, el estamento eclesiástico y los terratenientes, no les interesaba modificar un statu quo que les favorecía. Si añadimos que la guerra los involucró en un ‘pacto de sangre’, habremos encontrado la clave de la larga duración de la dictadura. Así el régimen surgido del 18 de julio se consolidó y afianzó, con el beneplácito y aun la bendición de la jerarquía eclesiástica. Ya en 1937 el primado de España, cardenal Gomá y Tomás dio el nombre de Cruzada al levantamiento militar que desencadenó el mayor genocidio de la historia de España. Si el gobierno de la segunda república no supo, o no pudo, atajar ciertos desmanes y desórdenes (de una y otra parte) ante los que había que haber reaccionado con energía, el remedio aplicado por quienes pretendían corregir la situación fue mucho peor que la enfermedad. Porque el desorden que desató el golpe de Estado fue muy superior al que pretendía corregir. En realidad no corrigió, sino perpetuó, el desorden que la República trataba de corregir mediante una distribución más justa y racional de los medios de producción, en poder de los terratenientes principalmente. Lo que hizo fue aportar nuevos y más graves desórdenes. Recuerdo, a este propósito, unas palabras de Séneca el Mayor, padre del filósofo, y abuelo del poeta Lucano. Dice este Séneca en sus Controversias (2.6.4.22-24): “¿Quién, para atajar revueltas, subvirtió el Estado de derecho? No reprime los desmanes quien los provoca”. Se podía precisar: quien provoca nuevos y mayores desmanes.

El Alzamiento militar del 18 de julio fue el gran desmán contra el estado de derecho que era la República. Con él comenzó la subversión que dio al traste con la legitimidad institucional del estado de derecho, pues, como dijo el poeta Lucano, “se otorgó legalidad al crimen” (B.C., 1.2). Los paramilitares de la Falange (la derecha uniformada), en connivencia con los mandos militares sublevados, iniciaron la represión en la retaguardia, asesinando a mansalva a quienes consideraban bolcheviques, o rojos.
Esta es, a grandes trazos, la maniobra que arrebató el poder al pueblo y arruinó el proyecto democrático en España por más de cuarenta años. Porque, aunque desde 1936 a 1975, año de la muerte de Franco, van 39 años; la sombra de la dictadura es alargada, se prolonga, incluso, durante la llamada Transición. Este periodo comienza con la muerte del Caudillo, lo que no se sabe bien es cuándo termina. Se supone que la ‘transición’ es el proceso por el que se pasa de la dictadura a la democracia, y que esta democracia es la meta a la que se llega cuando concluye el proceso transicional. Pero, así como la larga duración de la Dictadura invalida la noción clásica de la misma (situación excepcional en tanto que se resuelve un problema de Estado, que se procura resolver en un periodo de tiempo relativamente corto), la larga duración de la presunta ‘transición’ la anula como tal, tratando de convertir en permanente una situación que, por definición, se considera transitoria. La Transición prolonga la sombra de la Dictadura, por cuanto que la derecha se niega a condenarla. Las generaciones más jóvenes presienten que esto que tenemos es una forma espuria de democracia y demandan una democracia real. No un sucedáneo o simulacro de la misma.
Los españoles, privados de libertades cívicas durante cuarenta años, tuvimos que adaptarnos paulatina y pacientemente a la futura democracia. El súbito encuentro con la luz, tras haber vivido tanto tiempo en el túnel de la dictadura, hubiera podido dañar nuestra visión. Y así aceptamos pacientemente, esperanzadamente, esa forma de democracia descafeinada que llamamos Transición. La Transición era la forma precavida, gradual, de aproximarnos a la democracia, de saborear la libertad, que es como un vino (uno de los nombres clásicos de Baco es Líber, es decir, Libre) El vino, si se toma en estado puro, puede causar embriaguez. Por eso Cicerón habla en su República de esa libertad a la que compara con el vino sin mezcla: nimis meracam libertatem, advirtiéndonos que puede acarrearnos no pocos inconvenientes. Los españoles renunciamos a esa libertad en estado puro y adoptamos la Transición (el vino rebajado, el 00, el sin) Un sucedáneo de la democracia. La Transición no avanza: es el consabido piétinement sur place, la rueda que patina sobre el barro.
Entre tanto, el franquismo trata de realojarse en la Historia, con el visto bueno de la RAH y su flamantísima edición del Diccionario Biográfico Español.
Cuando esperábamos oír, como acto final de la Transición, el anatema de la Dictadura, resulta que escuchamos el panegírico de la misma, entonado por quienes más obligados estaban a ser respetuosos con la verdad histórica.

Se nos quiere situar indefinidamente en la Transición, sin dar el paso definitivo, por una de las partes negociadoras, que nos situaría en la democracia: la condena de la dictadura con la anulación de los juicios que ésta llevó a cabo, carentes de toda legalidad. Sobre todo, la tipificación como delito de lo que en aquellos juicios falsarios se dio en llamar ‘auxilio a la rebelión’.Proyectando, con la mayor desfachatez, el delito propio sobre el adversario político. Y cuando el juez Garzón, a instancias de parte perjudicada, ha querido encausar los crímenes de esa dictadura, se le acusa de prevaricación y se le inhabilita como juez. Esa es la democracia que tenemos: una contrafigura de la democracia real. Ésta sería la auténtica Democracia con mayúscula, aunque sin adjetivos, como quiere doña Esperanza Aguirre.

jueves, junio 16, 2011

“¡NO ES ESTO!”

Los ex-acampados del 15-M se han apresurado a desmarcarse de los ‘indignados’ de la Plaza de Sant Jaume con los que no comparten, por lo menos, una cosa: el método seguido para protestar. La suya ha sido, y esperamos que siga siendo, una protesta pacífica, que ha descartado, desde luego, la violencia. La adopción de medidas violentas no contribuirá más que a quitarles la razón a esas protestas, por más razonables que puedan ser. El método empleado quita la razón a las mismas, que es lo que en el fondo desean quienes, desde el principio, han visto con malos ojos las reivindicaciones de la Puerta del Sol.
Los disciplinados chicos de la sentada madrileña (que, antes de irse, han procurado barrer y limpiar como es debido el lugar de su acampada) hacen bien en mostrar su disconformidad con el procedimiento empleado en la protesta catalana. No podemos por menos recordar el “No es esto”, con que aquellos intelectuales de la República que componían la famosa terna, Ortega, Marañón y Pérez de Ayala, se pronunciaron contra el carácter violento que había tomado la situación. La estrategia que emplearon entonces los ‘conservadores’ para desestabilizar la República fue aprovechar estas provocaciones para azuzar la conspiración militar. Era la táctica del “cuanto peor, mejor”, pues así se podía justificar la intervención militar que impidiera los cambios que postulaba la República: un sistema que permitiera las libertades (en particular la libertad religiosa) y una distribución más equitativa de los medios de producción, especialmente vinculados en aquel tiempo a la propiedad agraria. Las alteraciones del orden no fueron corregidas de modo tajante por los responsables del gobierno y esto contribuyó a activar la trama golpista por parte de los elementos conservadores, que defendían abiertamente la necesidad de una intervención militar. Cuando ésta, por fin, se puso en marcha, ya sabemos con qué rapidez y eficacia se procedió al exterminio del adversario político. No sabemos si ante la magnitud y gravedad de la represión (remedio peor que la enfermedad) alguno de aquellos intelectuales alzó su voz para decir “¡No es esto tampoco!”. Los intelectuales se encuevaron enseguida, o huyeron despavoridos ante la barbarie. Sólo Unamuno, desde el paraninfo de la Universidad salmantina, tuvo agallas suficientes para enfrentarse al “¡Muera la inteligencia!”, de Millán Astray, con aquel discurso sereno, rematado con una sentencia que quedó para la Historia:
– ¡Venceréis, pero no convenceréis!

El espíritu del 15-M no debe echarse en saco roto, porque en él tenemos no pocas esperanzas no sólo muchos jóvenes, sino también muchos mayores. Nos sentimos solidarios con ellos y comprendemos la justeza de su demanda:
–“¡Democracia real, ya!”

Porque esto que hasta aquí hemos conocido con el nombre, presuntamente provisional, de Transición, no pasa de ser un remedo de la auténtica democracia.

domingo, junio 12, 2011

DEMOCRACIA Y OPOSICIÓN





Para la democracia es conveniente que exista la oposición, porque permite el contraste de pareceres, pero esta oposición no debería entenderse como rémora que impida u obstaculice la pacífica convivencia entre los ciudadanos. Es más, una democracia firme y estable requiere que los grupos opuestos que la integran participen de unos cimientos comunes, se asienten sobre ciertos principios básicos para los que resulta imprescindible el consenso. Uno de estos principios suena a perogrullada por su obviedad, pero de la aceptación de su enunciado depende ese acuerdo básico que facilitaría el consenso entre gobierno y oposición, sea cualquiera el partido que en un determinado momento desempeñe cada una de las respectivas funciones. Y esa obviedad de principio, aneja (que no ajena) a la noción misma de la democracia, es que ésta es incompatible con la dictadura. Una obviedad de Pero Grullo, pero que se hace necesario recordar cuando el pacto de convivencia pacífica sobre el que se asienta la actual democracia española se ha acordado entre vencedores y vencidos, (o sus respectivos descendientes) de la guerra civil que dio lugar a la Dictadura. Los adscritos al primer grupo podrían alegar como ‘prueba’ de su inequívoco rechazo del franquismo un argumento bastante obvio también. Sería éste: “¿Qué mejor prueba de que hemos rechazado la Dictadura que la de haber abrazado, con vosotros, el sistema democrático?” Y sería un argumento indiscutiblemente persuasivo, impecable incluso. Pero he aquí que, en este caso, los adscritos al segundo grupo, es decir, el de los vencidos y sus descendientes, podríamos argüirles de inconsecuencia: “¿Por qué esa renuencia por vuestra parte a condenar explícitamente un sistema que tanto daño causó a este país, permitiendo, de tan inicua manera la masiva y sistemática eliminación de sus conciudadanos?”. Y todo ello, además, invocando las causas de “Dios y de la Patria”. Y ellos, a su vez, “¿Por qué esa pertinacia en recabar de nosotros otra ‘jura de Santa Gadea’? ¿No tenéis bastante con que abrazásemos la Constitución de 1978 con una condescendencia verdaderamente heroica? Es que sois unos ingratos, vaya”.


La tragedia de la democracia española es que uno de los partidos mayoritarios que la componen nació y se crió a los pechos de una dictadura, la de Franco, y de ahí que se le hace muy cuesta arriba renegar de esa filiación. Esa es su tragedia y la nuestra: una tragedia común. Es comprensible que a un partido que es deudo de la Dictadura le cueste renegar del padre. De ahí esa persistencia en negarse a condenarla, por más que en alguna ocasión, puestos entre la espada y la pared de la contradicción, consintieron en condenarla. Ese día hubo unanimidad en el Parlamento español y fue una fecha fausta para la democracia española, si bien nos duró poco la alegría, ya que algunos años después, esta vez desde la oposición, el partido que la había condenado estando en el gobierno se desdijo en el Parlamento Europeo de lo dicho años atrás en el Parlamento Español. Seguimos, pues, en el impasse en el que estábamos antes de aquella fausta fecha del 20-N-02, fausta para la democracia, aunque infausta para el Régimen, ya que en ella se conmemoraba el 66º aniversario de la muerte de José Antonio y el 27º de la muerte de Franco. La Transición patina, no avanza, desde que en 2006 el representante del partido de la oposición en dicha fecha, Sr. Mayor Oreja,* recogió velas en lo referente a la condena del franquismo, pese a lo contradictorio del hecho de que un representante de un país democrático se niegue a condenar un régimen dictatorial en un foro que se supone democrático.
Seguimos los españoles teniendo la visión dualista del centauro, el hombre-caballo, a la que aludía nuestro filósofo Ortega: “Lo que para una mitad de sí mismo era verdad, era falso para la otra mitad; si entraba en una ciudad y llegaba a la plaza pública, sus labios habían de decir: He aquí el ágora, mientras sus cascos golpearían: He aquí un hipódromo”.

Aquí estamos debatiendo todavía si el franquismo fue ágora o hipódromo. Y, a lo que parece, fue más bien hipódromo por el que galopó a sus anchas el caballo de Atila. Pero el Régimen maquilló su ‘historia’ personal de tal manera que le hiciera quedar bien ante el juicio inexorable de la Historia. Así, pese a los intentos de los seudo-historiadores como Moa y Cía, la Historia ha dado su veredicto sobre el franquismo, no la visión parcial que nos habían contado los que escribían la ‘historia’ al dictado del Dictador.
Sorprendentemente, aún se siguen dando versiones hagiográficas del Régimen, como es el caso reciente del Diccionario Biográfico Español, lo que ha suscitado las indignadas protestas de aquellos historiadores que quieren llamar a las cosas por su nombre y contar los hechos con la mayor objetividad.
Los lavados de cara del franquismo y de manos manchadas de sangre, por más que lo pretendan, no pueden cohonestar sus fechorías: no hubo Cruzada, sino perduellión, crimen de lesa patria, genocidio. Pretenden ocultar ese ominoso retrato de Dorian Gray que se guarda en el desván de la Historia y que, en el decurso del tiempo, va descubriendo la miserable estampa moral del retratado.
El Régimen consiguió la impunidad para sus tropelías. Y ahora quienes simpatizan con él quieren eludir también la condena moral de la Historia.
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* El mismo que actualmente sigue como portavoz del PP en dicho foro

miércoles, junio 08, 2011

FOXÁ Y LOS CRÁNEOS DEFORMADOS

Fui admirador incondicional de uno de los más brillantes articulistas que ha tenido el ABC: el diplomático y académico Agustín de Foxá (1903-1959) De él sigo apreciando sus extraordinarias dotes para la síntesis, su chispeante ingenio, plasmado en memorables ocurrencias, buidas las más y de doble filo, como el del puñal más afilado. Esas síntesis encerraban, a menudo, una verdad bivalente, que podía ser igualmente válida para aplicarlas a hechos o ideologías de distinto signo. Así su poético anatema a La brigada del amanecer puede aplicarse tanto a las ‘sacas’ madrugadoras que hizo la tristemente célebre brigada ‘roja’ como a las que hizo, más o menos por las mismas fechas, la igualmente ominosa brigada ‘azul’ de los falangistas. Mutatis mutandis, eran las mismas bestias negras, bien que de distinto signo.

Foxá ganó en 1949 el premio Mariano de Cavia de Periodismo, que concede anualmente Prensa Española. El artículo galardonado llevaba por título “Los cráneos deformados” y se publicó en ABC con fecha 10 de marzo de 1948. Se reproduce en el t. II de sus Obras completas, p. 403.

Con motivo de una visita del poeta y diplomático español al museo etnográfico de Arequipa, Foxá quedó impresionado por la colección de cráneos deformes que se guardan en dicho museo. Esas deformaciones conseguidas, sobre todo, por el procedimiento de vendar los cráneos para que crezcan en una determinada forma, las traduce Foxá a las deformaciones doctrinales de los sistemas políticos, que producen esas malformaciones ideológicas que nos hacen percibir la realidad de una manera deformada. Foxá cita a este propósito la frase que atribuye vagamente a “un filósofo centroeuropeo”: “Una mentira, repetida varias veces, se convierte en verdad”. La frase es de Goebbels, lugarteniente de Hitler. Antes, acaba de citar la frase de “un político ruso” (con la carga consiguiente de rechazo que en esas fechas conlleva la nacionalidad del político en cuestión). La frase citada es: “Contra el cuerpo, la violencia física; contra el alma, la mentira”.

Todos los párrafos que siguen tienen esa bivalencia que lo mismo puede entenderse crítica de un sistema político como de su opuesto. Depende de qué lado se hace la lectura. Citamos un fragmento que muestra el carácter ambivalente del escrito:

El dueño del adjetivo determina quiénes son héroes, aunque a sus pies humeen las ciudades, y quiénes criminales.
En toda una guerra civil no ha habido más que un muerto: el que interesaba al dueño del adjetivo.
Los crímenes, cuando convienen, son” justicia” del pueblo. Los juicios más legales de un Estado con el que no se simpatiza se denominan asesinatos.
Al capricho del dueño del adjetivo, los heroicos “guerrilleros” se transforman en “bandoleros”. ¡Desgraciado del que en una guerra es calificado por él de “rebelde”!
¡Feliz al que se llama “leal”, aunque sus manos chorreen sangre!
Sí, mi querido director, nuestra civilización ya no tiene salida, porque juega con la verdad.

¿Habrá quien no suscriba estos párrafos? Suenan a verdad, desde cualquier punto de vista que los miremos. Lo que pasa es que, en el tiempo en que Foxá escribía estas reflexiones el “dueño del adjetivo” era, precisamente, Franco y su régimen.

martes, junio 07, 2011

LA BIBLIA EN LOS CIBERTEXTOS DE GARCI-GÓMEZ

Pues sí, la Biblia, nada menos, con todo su tesoro de sabiduría y toda la amalgama de fábula e historia que encierra el texto sagrado, ahora la tenemos a nuestra disposición gracias al esfuerzo y la laboriosidad del profesor Garci-Gómez, nuestro paisano extremeño, natural de Almoharín, antiguo colega de estudios en el Seminario Diocesano de San Atón. Les facilito a ustedes el enlace al que pueden acceder cómodamente cliqueando en esta llamada. Verán en los respectivos márgenes, izquierdo y derecho, de la pantalla los títulos de cada uno de los libros del Antiguo y el Nuevo Testamento. Ilustra la página un retrato de nuestro ilustre paisano de Fregenal, Benito Arias Montano, el más insigne de los biblistas de todos los tiempos. A él va dedicado el trabajo de Garci-Gómez, como homenaje de admiración a la figura del egregio humanista. El texto de la dedicatoria, como no podía ser menos, está escrito en latín, la lengua universal de aquella época, la lengua en la que Montano escribió. He aquí traducido al castellano el texto de la citada dedicatoria: A Benito Arias Montano, /muy sabio varón extremeño, /que compuso la magna Biblia Políglota Regia,/ un admirador suyo, natural de su misma región,/D(a), D(ona), D(edica)/ esta versión digital de su obra.


Perdone el lector si no me atengo a la estricta literalidad del texto latino. Trato de hacerlo lo mejor que puedo.

De lo que estoy totalmente seguro es de que esta edición digital resultará de enorme utilidad al estudioso de la Biblia, sobre todo por la prontitud con que se puede localizar cualquier pasaje de los libros sagrados.

domingo, junio 05, 2011

¡GRACIAS, FEDERER!

Te portaste como un jabato en Roland Garros 2011, eliminando a Djokovic, la bestia negra de Nadal, a quien hiciste el mejor regalo de su cumpleaños: que el serbio no le arrebatase el número 1, derrotándote a ti. De modo que nuestro compatriota te debe el mantener, hoy por hoy, ese primer puesto en el ranking del tenis internacional. Y ahora Nadal, ingrato, no ha querido regalarte, en justa correspondencia, el triunfo en la final del torneo parisino: ¡Tú merecías ese trofeo en competencia con esos otros dos gigantes del tenis mundial que son Nadal y Djokovic !
Y es que Nadal te tiene tomada la medida a ti, como Djokovic se la tiene tomada a él. Sois tres ases, tres monstruos de la raqueta, tres fuera de serie en el rectángulo de tierra batida.
¿Quién es de los tres el número uno? Yo confieso que no lo tengo tan claro. Pero en las presentes circunstancias, tal vez lo más acertado sería echarlo en suerte.

sábado, junio 04, 2011

Deslindando lo histórico de lo hagiográfico

Un día, así lo esperamos, se contará la historia de muy distinta manera a como nos la contó el franquismo. Se llamarán a las cosas por su nombre, arrancándoles las etiquetas que les puso encima la propaganda. Se desecharán, por mentirosas, las consignas y falacias con que se cohonestaron las atrocidades del régimen: Cruzada, Alzamiento Nacional, Guerra de Liberación, Por Dios y por España, Una, Grande y Libre... Por debajo de esas palabras grandilocuentes se descubrirán realidades menos gallardas de lo que, quienes las acuñaron, pretendían: genocidio, traición (perduellio), expolio, crimen institucional, golpe de Estado... rebelión militar. Fue una conspiración de capitostes militares, desleales a la patria común, y jerarcas religiosos, apoyada por los que entonces manipulaban los medios de producción (terratenientes) y el disfraz ideológico de una doctrina que ni siquiera conocían a fondo: la joseantoniana Falange. Los teloneros de la camisa azul se organizaron en los núcleos rurales en grupos paramilitares que se comportaban a la manera castrense: hacían sus guardias y se ocupaban de la eliminación sistemática de los oponentes políticos en la zona ocupada, sobre todo de aquellos que, por su juventud, hubieran podido incorporarse a las tareas de defensa de la República: Los encarcelaron y los mataron en la retaguardia, indefensos. Así funcionó el tinglado exterminador de la causa republicana en la zona ocupada por los rebeldes que vinieron de África. Entre ellos el glorioso caudillo salvapatria, que según muy recientes estudios del profesor Ángel Viñas, inició su fatídico vuelo en el Dragon rapide con una más que probable fechoría (léase el artículo que hoy firma este catedrático de la Complutense en Público.es)

Cuando esperábamos que se reescribiera la Historia de manera distinta a como nos la contó el franquismo, con un poquito más de objetividad histórica y menos 'maquillaje', hete aquí que el nuevo Diccionario Biográfico de la RAH nos viene a colocar la misma historia deformadora de la verdad. La hagiografía del Caudillo atraviesa, victoriosa, la barrera del siglo XXI.


Aquí voy a poner, como símbolo vencedor, el hierro de la ganadería franquista, el 'víctor' que aún puede verse multiplicado en alguno de los muros de la Universidad salmantina.

jueves, junio 02, 2011

DEMOCRACIA REAL (II)

“Tú escucha lo que yo y el pueblo conmigo desea.” *
(Hor. A.P., 153)




Lo primero que aconsejaría a nuestros esforzados muchachos que por estos días se concentran en la madrileña Puerta del Sol y en otros ‘foros’ por toda la geografía urbana en España, es que se tomen unas jornadas de reflexión y abandonen, de momento, sus asambleas y concentraciones. Retirarse unos días, incluso semanas, a reflexionar puede ser bueno para ellos y para cuantos simpatizamos con ellos, respecto al principal objetivo que desde el principio se planteó con toda claridad en estas concentraciones: lo que jóvenes y mayores demandamos para nuestra España en el siglo XXI, del que ya ha transcurrido la primera década, es una democracia real. El adjetivo es necesario porque jóvenes y viejos estamos al cabo de la calle en lo que respecta a esta democracia en rodaje que dimos en llamar Transición.


La Transición ha recibido muchos calificativos elogiosos, entre ellos el de modélica. Hay una ristra de adjetivos que podrían convenirle: fue precavida, paciente, tolerante, acomodaticia, transigente, condescendiente, contemporizadora...Se tomó su tiempo de adaptación. Y se avino a las exigencias impuestas por la parte otorgante, la que había detentado el poder del pueblo a quien, por fin, había llegado el momento de restituirlo, al objeto de compartirlo en avenencia. Esta participación del poder por parte de quienes lo habían detentado en exclusiva (los adictos al régimen, como principales beneficiarios de él) fue una concesión condicionada. Se pactaron las necesarias normas de convivencia en la Constitución de 1978, sin que se plantease, por inoportuna, ninguna suerte de condena oficial del régimen que había causado tanto dolor al pueblo español, diezmando su población y privándole de libertades cívicas durante casi cuarenta años. El aparato del régimen comenzó a desmontarse pero con parsimonia: nombres de calles, símbolos y monumentos fueron paulatinamente siendo sustituidos. El rodaje de la democracia (la Transición) se ha prolongado a lo largo de 35 años y parece que los herederos de la facción victoriosa no están dispuestos a hacer más concesiones en cuanto a romper con el pasado, tras haberse retractado de la condena institucional del franquismo (la Dictadura) ante el Parlamento Europeo. ¿Por qué esa renuencia a condenar el franquismo? ¿No fue el franquismo una dictadura y no es la dictadura la antítesis de la democracia? Pues resulta que, según la sentencia del académico de la Historia, Luis Suárez, Franco no fue un dictador. Si esta sentencia sienta ‘jurisprudencia’, en virtud de la autoridad académica de quien la emite, no habría esa contradicción in terminis que nos autorizaría a declarar incompatible el franquismo con la democracia. Véase aquí cómo explica su peregrina teoría el autor de la biografía de Franco en el Diccionario Biográfico Español que acaba de publicar la RAH y que ha suscitado numerosas protestas por parte de muchos otros historiadores. Franco, según este sensato historiador que es Don Luis Suárez, “no fue un dictador”. Un incomprendido es lo que fue. Además, según el concepto clásico, las dictaduras “se adoptaban temporalmente”. Se trataba de situaciones excepcionales con carácter provisional. Lo dice Tácito al principio de sus Anales: “Dictaturae ad tempus sumebantur” (Ann. 1.1.2-3) ¿Cómo puede llamarse ‘dictadura’ a un régimen que duró ad vitam, casi 40 años? Decididamente, no encaja en el concepto clásico de dictadura. Y, según la citada autoridad académica, tampoco se trató de un régimen totalitario, sólo autoritario. Véase cómo lo explica concisamente el citado autor: “Totalitario, es lo que dicen que fue el régimen de Franco y no fue, es un sistema político que somete el Estado al partido; y autoritario, que es lo que yo defiendo, significa lo contrario. Es un sistema que somete el partido al Estado.” ¿Se entiende ahora mejor? A ver si a última hora vamos a desembocar en el Absolutismo puro y duro de L’État c’est moi (El Estado soy yo) que dijo el monarca francés Luis XIV, por más señas.



En fin, ahora ya sabemos, porque así lo afirma una autoridad académica, que Franco no fue un dictador, fue sólo un autoritario vitalicio. Tampoco fue golpista, según sentenció Pío Moa en unas declaraciones al diario Las Provincias (18-11-04) que recoge el historiador Francisco Espinosa en su libro El fenómeno revisionista o los fantasmas de la derecha española (2005) p. 21.

Ni golpista ni dictador. Un santo es lo que fue, como bien lo comprendieron quienes lo ponían bajo palio. No sé a qué esperan sus fieles para iniciar el proceso de canonización que los hagiógrafos están apuntando.
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* Tu quid ego et populus mecum desideret, audi.

lunes, mayo 30, 2011

La hagiografía del Dictador avalada por la RAH


“De las academias, ¡líbranos Señor!” (Rubén Darío)



Y especialmente, de la Real Academia de la Historia. Con publicaciones como la que acaba de aparecer y de la que se da cuenta en una información que publica hoy el periódico Público.es, acabamos de tocar el fondo de la Transición. Se nos coló el franquismo (es decir, la dictadura) en el presunto proceso evolutivo de la transición hacia la democracia.
La presumiblemente ‘docta’ corporación deberá purgarse de la pifia que sus actuales responsables han cometido y que acaban de ‘cargarse para los restos’ la credibilidad científica de la Institución. Con verdades como esa cualquiera va a otorgar fiabilidad a lo que dimane de esa Corporación, o negligente, o ignorante, o corrupta. Es la credibilidad de la ciencia histórica la que acaban de poner en entredicho. Malo, fatal para el prestigio de una institución a la que habíamos considerado hasta ahora respetable. Como no rectifiquen se convertirán en el hazmerreír internacional. La débacle de la hasta ahora tenida por ‘docta’ corporación
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sábado, mayo 21, 2011

ESPAÑA, CAMISA BLANCA DE MI ESPERANZA

El 15-M es (esperamos que sea) la fecha del alumbramiento fausto, legítimo, decisivo, de la Democracia española, la recién nacida más esperada, la hermana menor de su otra hermana, bastarda al fin, por los genes de su inevitable ascendencia franquista. La democracia de la Transición, suplantadora del poder legítimo del pueblo, que es la que aspiraba a instalarse de manera definitiva en la convivencia española, no era, no ha sido la Democracia que esperábamos los españoles: la prueba más evidente de que no lo era es que no logró superar el complejo de las dos Españas con el que solíamos venir al mundo todos los españoles, en la convicción fatal y resignada de que una de esas dos Españas había de helarnos el corazón. Recuerden ustedes un detalle emocionante y es el de que la Deseada, Desirée Democracia, cuya partida de bautismo se asentó en la Constitución de 1978, se nos presentó con el atractivo nombre de pila de UCD, Unión de Centro Democrático, lo que de momento suponía una voluntad de superación del pasado, dolorosamente anclado en la bipolaridad de la izquierda y la derecha, ese binomio inicuo que dejó manca a España tras la contienda civil. La derecha eliminó a la izquierda, una parte del propio cuerpo social y, desde entonces, estuvo manca la sociedad española; los dextrógiros hicieron y deshicieron a su gusto. Por eso fue tan bien recibida la Deseada UCD, porque disimulaba su manquedad y su bipolaridad congénita (en el sentido de enfrentamiento) eliminando los nombres-tabú de ‘izquierda’ y ‘derecha’. La ‘izquierda’ por manca; y la ‘derecha’ por pegona. Luego, como ustedes recordarán, esa derecha recalcitrante y fajadora se empeñó, terne, en que no se tocase el franquismo: la Constitución de 1978 no anunciaba, expresamente, su extirpación definitiva; lo que hizo posible ulteriores coletazos del mismo (23-F) y, finalmente, restituida la bipolaridad natural (la naturaleza nos ha creado con dos manos) la derecha, por medio de su representante en el foro europeo, resolvió no condenar el franquismo (sólo por moler, claro; pues al franquismo no hay dios que lo redima, por más que hubo iglesia que lo cobijó bajo su palio)
Desirée Transición es, ha sido, (el 15-M puede ser la fecha fijada para su caducidad definitiva) la hermana bastarda de la Democracia. Ésta se hace acompañar ahora del sobrenombre de Real, innecesario de no haber existido la suplantadora. No nos explique doña Esperanza Aguirre, con su aguerrido ejemplo, levemente crítico hacia el franquismo, que no se puede poner apellido a la Democracia, como hizo Franco llamándola Orgánica (lo que dio lugar al chiste de que se llamaba así porque “le había salido a Franco de los órganos”) Desde luego, doña Esperanza, la democracia de suyo no necesita apellidos, salvo que se nos quiera meter gato por liebre, o bastardía por legitimidad. Usted ya me entiende. En resumen, nuestra juventud, plantada ahora en la Puerta del Sol de la Esperanza, su tocaya, aspira a que los políticos entiendan de una puñetera vez que ellos (y con ellos la inmensa mayoría de los españoles) están por la democracia de verdad, no la de pacotilla, y que ya está bien de tirarse a degüello, en foros y ágoras, con estériles discusiones interminables. De que ya está bien de descalificarse mutuamente los eternos rivales, de que ha llegado la hora de arrimar el hombro, de que hay que eliminar el rastro apestoso de esa antidemocracia visceral que fue el franquismo, y de que hay que dejarse de entretener a los españoles con promesas de un lado y de otro, mientras que las políticos van a lo suyo que, como desgraciadamente se ha demostrado, es el interés particular, no el interés general.

La actual crisis política española es la crisis de la democracia suplantada.



La de hoy es una jornada de reflexión . Si sirve la modesta opinión de un autodidacta en política (y en tantas otras cosas) aunque, sin duda, bien intencionado ciudadano, diré que ni la derecha del PP con sus halagüeñas perspectivas de un próximo triunfo electoral, ni la izquierda del PSOE, con su previsible derrota son, por sí solas, la solución que demanda la indignada ciudadanía.



La solución vendrá de un nuevo reinicio del ordenamiento democrático en el que esos focos viciosos de democracia espúrea (La Gaceta y su hermana gemela, la televisiva Intereconomía, con sus encuestas amañadas entre los propios seguidores, que naturalmente, sólo reflejan, a lo más, la opinión de su grupo) están llamadas a desaparecer. La democracia que el naciente movimiento postula las va a catalogar como prácticas suicidas, a eliminar en el futuro ordenamiento constitucional.

jueves, mayo 19, 2011

DEMOCRACIA REAL (I)

De aldabonazo a la conciencia democrática puede calificarse el fenómeno que ya ha sido clasificado, en los fastos políticos, con el nombre de la fecha en la que primeramente se manifestó en la capital de España: el 15-M. Su similitud con otros fenómenos ocurridos recientemente en países norteafricanos, como Túnez, Egipto y Libia, resulta sintomática, por más que en los citados países los manifestantes se han pronunciado a favor de las libertades y de la igualdad de derechos que postula la convivencia democrática: su objetivo es la democracia, a secas. En España, en cambio, el objetivo, siendo aparentemente el mismo, la democracia, se ve modificado por una precisión, que se expresa mediante un adjetivo: real.



Con ello se da a entender que la democracia que hasta ahora imaginábamos tener en España es algo ficticio, que lo que hasta aquí hemos tenido es sólo un sucedáneo de democracia.





Este singular pronunciamiento ciudadano ha ocasionado en otros países la caída de dictadores como Mubarak en Egipto o Ben Alí en Túnez. En Libia, Yemen y Siria se mantienen en pie las dictaduras y se resisten a caer, a base de represión militar. Lo curioso es que en todos los países mencionados de África y de Oriente Medio, lo que las masas demandan es democracia, a secas, mientras que lo que en España demanda el hombre de la calle es democracia real. El adjetivo resultaría equívoco por cuanto pudiéramos considerarlo sinónimo de regio y, por tanto, relacionado de algún modo con la realeza, o con la monarquía. En este sentido se podría imaginar que lo que la vox populi demanda en esta ocasión es la compatibilización de la democracia con la monarquía, situación prevista por algunos tratadistas políticos, como Cicerón, quien en su tratado De re publica piensa que monarquía y democracia (=república) son perfectamente compatibles. Es, en efecto, posible la convivencia de ambos sistemas de gobierno, lo que en el mencionado tratado se denomina como regali republica (‘democracia real ’, en el sentido de la realeza)
Pero en esta ocasión, evidentemente, no se trata de eso. Nuestra ‘democracia en rodaje’, como en repetidas ocasiones hemos denominado a la llamada Transición, demostró que democracia y monarquía eran perfectamente compatibles. El Rey Don Juan Carlos, pese a no haber sido elegido directamente por el pueblo, sino por un dictador, se ganó el voto popular con la memorable ocasión del 23-F. Su actuación a partir de esa fecha adquirió legitimidad democrática, evitando que prosperara la intentona de golpe de Estado que pretendía devolvernos a la época de la dictadura.

El sentido que en la presente ocasión tiene el adjetivo real, aplicado a la democracia, es evidentemente otro: es el sentido que conecta, no con realeza, sino con realidad. Porque lo que viene ocurriendo, desde que se inició la Transición hasta el presente, es que estamos viviendo una democracia ficticia, nada real, sino, más bien, un simulacro de democracia. Y la gente está hasta el gorro de esta democracia de guardarropía, de este remedo de democracia, cosa de políticos, entre los que menudean los arribistas y los corruptos, los que van a lo suyo y a lucrarse lo más posible de la confianza que el pueblo les otorgue.

Nuestro problema es que no tenemos una verdadera democracia y lo que tenemos no pasa de ser una caricatura de la misma. Nuestra presunta democracia nació como un cambalache entre los derrotados y los vencedores de la guerra civil. Hubo concesiones por ambas partes y, tras los consiguientes tiras y aflojas, se pactó la Constitución de 1978, la Constitución de la Transición. Se tuvo que ‘transigir’ con cosas que no gustaban a cada una de las partes; por más que no se transigió en cosas de ningún modo banales, como hubiera sido la condena de la dictadura y, sobre todo, de la represión y el daño que ésta ocasionó al pueblo español. Las reivindicaciones que se debieron plantear desde un principio por parte de los vencidos y sus descendientes fueron, entre otras, la condena sin paliativos de la dictadura; pues la renuencia a hacerlo, por una de las partes interesadas, contribuye a hacer ficticia esta presunta democracia. No puede haber democracia cuando hay una oposición que tira a degüello por encima de lo soportable, al contrincante político. Cuando las heridas morales de una guerra no se han restañado debidamente. Cuando los políticos andan a la greña, cuando se hace la vista gorda sobre la corrupción, etc. etc. Esto no es democracia real, es un político guirigay. De esto es de lo que está harto el pueblo, estamos hartos la mayoría.

Ojalá que los políticos de uno y otro signo capten estas señales ‘desesperadas’, indignadas, por parte de un pueblo bastante defraudado en sus aspiraciones a la verdadera democracia. A la democracia real. La verdadera democracia.

miércoles, mayo 04, 2011

EL PRESUNTO CENOTAFIO DE GARCÍA LASSO

*Fotografía tomada del blog El coro de los grillos, por PeSaR. Cortesía del autor





La palabra 'cenotafio' (del griego 'kenos', vacío/a, y 'tafos', tumba, sepultura) se aplica a aquellos monumentos funerarios que tienen una finalidad meramente conmemorativa de un personaje, cuando se sabe que este personaje no está sepultado allí. Este parece ser el caso de García Lasso, uno de los varios hijos del matrimonio formado por D. Gómez Suárez de Figueroa y Dª Elvira Lasso de Mendoza. García Lasso murió trágicamente, en una escaramuza contra los moros en la llamada Hoya de Baza. Enterrado primeramente en Quesada (Jaén) su cadáver fue traído a Zafra posteriormente, para ser enterrado en el panteón familiar del monasterio de Santa María del Valle, más conocido en la actualidad como el Convento de Santa Clara. Parece que el emplazamiento primitivo de los restos del militar muerto en campaña estuvo en otro lugar de la iglesia, delante del altar mayor, lo mismo que los cuerpos de su hermano Lorenzo y de la esposa de éste, Dª María Manuel, primeros condes de Feria. Luego, las efigies yacentes de los respectivos hermanos fueron removidas de su primer emplazamiento, al objeto de despejar el espacio dedicado al culto religioso. Así las estatuas de D. Lorenzo y Dª María Manuel fueron desplazadas a uno de los muros laterales del templo y la estatua yacente de García Lasso se trasladó a uno de los laterales del presbiterio, alojada bajo un nicho al que también se trasladó la inscripción del epitafio en latín que ya he transcrito y traducido en otra ocasión.*
Aprovecho, no obstante, la presente para trasladar aquí la referida inscripción latina, acompañada de su traducción castellana.




Texto latino











Transcripción



EGREGIVS MILES CLARISQVE PARENTIBVS ORTVS
ISMAELITARVM TERROR CVSTOS PATRIAEQVE,
GARCIAS IACET HIC LASSO COGNOMINE DICTVS,
ANTE SVVM REGEM PERCVSSUS NAMQVE SAGITTA
CORRVIT EXPIRANS IN GVTTURE VVLNERE FIXO.
AT MORS NIL NOCVIT NAM VIVIT FAMA PERENNIS




Traducción




El egregio soldado, nacido de padres ilustres,
el terror de los moros y defensor de la patria,
aquí yace García, Lasso de apellido llamado,
pues herido por una saeta cayó ante su rey
y expiró por la herida que se abrió en su garganta.
No lo dañó la muerte, pues vive su fama perenne.



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* Por ejemplo, en las Actas del Congreso Conmemorativo del VI Centenario del Señorío de Feria (1394-1994), Edit. Regional de Extremadura, 1996, pp. 63-65

sábado, abril 30, 2011

LABOR DE ZAPA...ANTIZAPATERISTA

He recibido recientemente un correo, uno de los muchos 'partes de esa guerra sin cuartel' que, desde la oposición, se lleva a cabo contra el Gobierno. Inserto aquí el texto del aludido 'parte de guerra', acompañado de la foto correspondiente y del comentario que el referido 'parte de guerra' me sugiere:

Hace unas semanas, en el transcurso de unas maniobras, miembros del ejército español se situaron en lo alto del monte Gorbea (Álava). Allí existe una cruz alzada sobre una estructura de hierro. Los militares situaron allí la bandera de España y rodearon la estructura con cinta con la bandera española.



Como es habitual los nacionalistas protestaron por lo que consideraron una ofensa. Ofensa que consiste en que una unidad militar coloque la bandera de España EN ESPAÑA.

Lo que nadie esperaba es que el Ministerio de Defensa -la señora Carmen Chacón- tomara cartas en el tema. Según se está filtrando, porque naturalmente sobre este tema debe regir el secreto disciplinario, los responsables de Defensa han considerado que izar la bandera de España en la cima del monte Gorbea es un acto "incorrecto". Además, como advertencia al jefe de la sección que cometió "la incorrección" de izar la bandera española en territorio español y al jefe del Grupo de Artillería V se les ha sancionado económicamente retirándoles el complemento (C.D.E.), lo que en estos tiempos de crisis no es mal recurso disuasorio.

Así pues unos militares han sido sancionados por hacer, simplemente, lo que hacen todas las unidades, colocar la bandera española. La Ministra de Defensa prefiere apoyar al nacionalismo que defender a nuestros soldados, -a los que de hecho va a sancionar- porque la señora Carmen Chacón está en esa sintonía.

Unos militares han sido sancionados sin que sus jefes, que sepamos, hayan expresado su lógica protesta, no vaya a ser que también salgan perjudicados...

Pero luego, si unos piratas secuestran un barco de pesca Vasco, con bandera Ikuriña, no la de España, como ya sucedió, por favor, que vengan los militares españoles a salvarnos...!!



A esos mismos militares se les pide que, llegado el caso, den su vida por su país, el de esa bandera que colocaron en su propio país.

HAZLO CIRCULAR, ES HUMILLANTE E INTOLERABLE!!!

Subject: FW: QUE TODO EL MUNDO LO SEPA, QUÉ PAÍS TENEMOS...

Comentario:
Había que ver cuánto de verdad hay en este 'cuento' antes de sentenciar. Porque todo el relato tiene las apariencias de un bulo de tantos como circulan contra el gobierno y que hacen circular de manera irresponsable los 'patriotas' de la oposición. Personalmente, me resisto a creer que todo eso sea verdad. Y tiene todas las trazas de ser un infundio, sobre todo eso de que se haya sancionado a los presuntos responsables, retirándoles cierto complemento económico. Estamos hartos de bulos. Bueno, que todo el mundo sepa QUÉ PAÍS TENEMOS. Vale. Que sepa todo el mundo que tenemos un país con la peor y la más maligna de las oposiciones al gobierno, al que unos 'potenciales insurrectos' le hacen una guerra sin cuartel, donde todo vale, incluso la calumnia, con tal de derribar cuanto antes a ese gobierno. ¿En qué cabeza cabe que el tal gobierno pueda sancionar que se coloque la bandera de España EN ESPAÑA? Otra cosa es que se haga uso de la bandera de España con propósitos partidistas, cuando se pretende identificar el símbolo de España, no como la representación de un país, sino como la de un determinado partido político. Esto fue lo que ocurrió recientemente con la llamada manifestación antiterrorista, que muchos de los manifestantes trataron de convertir (y convirtieron, de hecho) en una manifestación antigubernamental. Ya estamos ante el consabido monopolio y apropiación de los símbolos de manera partidista. Eso no es patriotismo, es partidismo. Eso es lo que siempre hizo, por ejemplo, Fuerza Nueva; y ha seguido haciendo la derecha más recalcitrante, la que hoy va ganando terreno desde esas avanzadillas de la prensa ultramontana de la Gaceta y las tertulias de la economía mediática...

lunes, abril 18, 2011

LA PRESUNTA DEMOCRACIA DEL NEOFRANQUISMO

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Ilustración de John Tenniel




De antología puede calificarse el artículo que firma Almudena Grandes y que inserta hoy El País en su última página. Presenta, con toda la verosimilitud que puede reflejar un cuadro hiperrealista, el retrato de la surrealista democracia española, la presunta democracia del neofranquismo


El artículo lleva por título "Un suponer" y a él remito al lector con el correspondiente enlace aquí. La situación esperpéntica a la que la oposición y su resurgente neofranquismo ha llevado a la presunta democracia española, después de la llamada Transición (la democracia restringida por su condición de vehículo en rodaje) nos devuelve a la realidad de un franquismo larvado, que nunca acabó de extinguirse, pese a los intentos de borrarlo en sus manifestaciones externas de monumentos, estatuas ecuestres y nombres del callejero. Ahí está el neofranquismo, terne, superviviente, resurrecto, afirmándose frente a la democracia y precisamente invocando las libertades, la libertad, en la que se fundamenta la democracia. Se trata de posiciones, a todas luces, irreductibles, posturas que jamás podrán conciliarse. Mientras el franquismo no sea condenado, sin ambages, por el grupo político que rehúsa condenarlo, mientras haya instancias jurídicas que inhabiliten al juez que ha pretendido investigar los crímenes de aquella rebelión militar, delito de alta traición (que, sin embargo, se atrevió a tildar de rebeldes a los que le opusieron resistencia), mientras desde las supremas instancias de la justicia se rechacen apelaciones a la rehabilitación de la memoria de víctimas tan significativas como fue Miguel Hernández (y se niegue a sus familiares la anulación de una condena a todas luces injusta); mientras se acuse de 'colaborar con ETA' al Gobierno que ha puesto contra las cuerdas a la banda terrorista...(y mientras ese Gobierno tolere la injuria sin tomar medidas correctivas) estaremos en una situación surrealista de 'mundo al revés'. El mundo de 'detrás del espejo'. A pesar de todo, parece inminente el triunfo electoral del partido que no ve necesario condenar el franquismo. Por lo visto, para tener credibilidad democrática no se precisa ese requisito, puesto que hay quienes consideran perfectamente compatibles la democracia y la adhesión a la dictadura del franquismo. Total ¿qué más da?



Mucho nos tememos que en España se haya perdido el norte de lo que rectamente se entiende por democracia.

lunes, marzo 14, 2011

DOY POR HECHO QUE SE TRATA DE UN MONTAJE

Durante unas horas (no ha llegado a 24) he mantenido en este blog una foto trucada que me envió alguien en quien creo tener motivos para confiar. Luego, al ver el nulo eco que ha tenido en la prensa nacional una noticia que, de ser cierta, hubiera provocado un gran revuelo (menuda está la oposición para desaprovechar estas bicocas) he sospechado que puede tratarse de un montaje. Un amigo, a quien le agradezco la advertencia, me ha confirmado la sospecha.
Me he apresurado a retirar la foto trucada y el comentario. Dios me libre de hacer el juego a esa caterva de detractores empeñados a todo trance en tirar a degüello al gobierno y a sus representantes.
Todavía sospecho que lo de Pepiño pudiera ser otro trucaje. Hoy día la técnica puede hacer toda clase de trapacerías en este sentido.

jueves, marzo 10, 2011

Pepiño descolocado

Un amigo, condiscípulo del Seminario allá por los finales de la 5ª y comienzos de la 6ª década del siglo pasado, me envía esa foto en la que el Ministro de Fomento del Gobierno de España, aparece asistiendo a una ceremonia religiosa, suponemos que oficial, en la catedral de Santiago.


Parece que en el sagrado lugar el Sr. Ministro se encuentra como en casa. Indiferente a la solemnidad del acto, se dedica a consultar su móvil, o manejar su calculadora, montando una pierna sobre la otra. Algún paparazzi de la oposición que andaba por allí vigilando al intruso sacó la foto delatora de la falta de compostura del ministro. Ya tenemos, por si eran pocas, una nueva nota de infamia por parte de la oposición:




_ Ved como se comportan en el templo estos 'señores' del Gobierno.




Pepiño es gallego y, pienso yo, en su tierra natal debe sentirse como en casa. Más bien relajado.


Pero es que en ese momento en el que le ha pillado la cámara, indiscreta y malévola, no está en su casa, sino en la casa del Señor. Esto le obligaba a guardar la compostura. Pero se conoce que se ha relajado y ha bajado la guardia.


Me acuerdo de un antiguo profesor de la época más arriba mencionada, que cuando veía que algún alumno estaba sentado incorrectamente en la clase, le decía:


_Pero, ¿tú te crees que estás en el Mervic?


(El Mervic era una cafetería de lujo que existía por aquellas fechas en la céntrica Plaza de San Juan, frente a la catedral pacense)


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* Don Eloy Soriano, profesor aludido en esta entrada. Según yo le veía en aquellas fechas.

lunes, febrero 28, 2011

DE LA ‘CAUSA VICTRIX’ A LA ‘CAUSA VICTA’



victrix causa deis placuit sed victa Catoni
(Luc. B.C. 1. 128)

(La causa de los vencedores plugo a los dioses, mas la de los vencidos plugo a Catón)




Es la traducción del verso de Lucano en la Farsalia, citado más arriba. Pongamos que Catón representa al intelectual de nuestra alegoría. Su causa es la que está de parte de la verdad y la justicia. Y, frente a la causa de los dioses, que es la causa del vencedor, Catón representa la causa del vencido. Huelga decir que Lucano no creía en los dioses. De ahí que se haya dicho de la Farsalia que es un poema "sin dioses".

Este preámbulo me servirá de introducción para abordar por enésima vez (y espero que sea la última) el asunto del Arco de la Moncloa, catalogado entre los ‘monumentos del franquismo’. ¿Debería ser desmantelado? O, al menos, ¿deberían cambiarse los textos de sus inscripciones? Los lectores de este blog ya conocen de sobra mi opinión sobre este asunto: dejar el arco tal como está desde la fecha de su terminación (1956) y proceder a su inauguración, ceremonia que Franco rehusó, por haber surgido diferencias con un grupo de intelectuales, miembros de la antigua Falange, entre ellos el propio rector de la Universidad Complutense por aquellas fechas, Pedro Laín Entralgo, que sería destituido de su cargo de rector en el año referido. Laín es el autor de las dos inscripciones latinas que aparecen en ambas fachadas del monumento.

Esta intervención de Laín, hombre íntegro, como lo fue Catón, sería motivo suficiente para que se respetase el texto de las inscripciones redactadas por él. Sin duda, con el refrendo de otro latinista ilustre como fue Antonio Tovar. Pero es que, además, el texto de las inscripciones constituye una verdadera filigrana por la que la máxima autoridad universitaria se desmarca de las pautas del Régimen y, por ende, de la causa victrix, a la que reconoce como tal, pero augurando la victoria futura de la Inteligencia (MENS).

Analizando el texto de la dedicatoria del monumento podemos determinar los elementos siguientes:

a) El objeto de la donación es el arco propiamente dicho (MONVMENTVM HOC)

b) El donante, u oferente, es la Universidad, representada por la palabra MENS (la Inteligencia)

c) El destinatario de la ofrenda es el Régimen surgido de la victoria de las armas (ARMIS VICTRICIBVS) El Régimen está representado por esas ‘armas vencedoras’ (metonimia: el instrumento por el que lo maneja)

Pero, del contexto de esa inscripción, se desprende que:

1) La victoria de las armas NO es todavía la victoria de la Inteligencia. La victoria de ésta se desplaza al futuro (VICTVRA). Es decir, la victoria de la Inteligencia se desmarca, o desglosa, de la victoria de las armas. Se pone del mismo lado que la ‘causa victa’. O, al menos, no está al lado de la 'causa victrix'. Si tampoco está del lado de la 'causa victa', digamos que está en terreno neutral.

2) Esa victoria que se augura a la Inteligencia se intuye como perdurable. En cambio, la victoria de las armas durará, como mucho, lo que dure la dictadura. Pese a los intentos de prolongar esa ‘victoria de las armas’ tras la muerte del dictador (el 23-F constituye uno de esos intentos) el pueblo español, con el rey a la cabeza, rechazó que el Régimen sobreviviera al dictador. Este se marchó con la convicción de que todo quedaba ‘atado y bien atado’.

3) La Inteligencia personifica en este caso la resistencia al franquismo. Su futura victoria será la elección del sistema democrático de las libertades cívicas (en el fondo, uno de los objetivos primordiales de la 2ª República): la libertad de expresión, la libertad religiosa, la libertad de cátedra, etc. Dionisio Ridruejo tuvo la valentía de pedirle al Caudillo la implantación de un régimen democrático, a fin de que España pudiera homologarse a las democracias europeas. Como sabemos, pagó cara esta iniciativa. Sus amigos, entre ellos Laín, perdieron la confianza por parte del Régimen. El dictador rehusó inaugurar el monumento y prohibió expresamente que su nombre figurara en el mismo.




Aquellos 'salvapatrias' desconfiaron, desde el principio, de la Inteligencia. Y Millán Astray gritó rabiosamente en la Universidad de Salamanca, el 12 de octubre de 1936, con España bañada en sangre, aquello de "¡Muera la inteligencia!". Ya sabemos la valerosa respuesta de Unamuno.




El Arco de la Victoria de las Armas ha devenido, por fin, en Arco de la Victoria de la Inteligencia. Y el fruto de esta victoria se llama Democracia.

sábado, febrero 26, 2011

¡ADIÓS, AGUSTÍN!

Se cumple hoy sábado, 26 de febrero, una semana del fallecimiento de Agustín Prieto Cros. El velatorio fue desde la noche de ese sábado hasta la madrugada del domingo, día en el que tuvo lugar el sepelio.

Con Agustín se va uno de mis más apreciados compañeros en las tareas docentes del colegio Pedro de Valencia en los años 70. Apreciado doblemente, como compañero y como maestro de alguno de mis hijos, como yo fui maestro de su hija Coro, María Coronada, nombre que nos recuerda el origen villafranqueño de la familia.

Deja Agustín las huellas de su paso por la tierra, en sus hijos, en sus alumnos (muchos de los cuales seguramente le recordarán con cariño y gratitud) y, de una manera especial, en sus libros, que son testimonio de su laboriosidad: la historia de la Zafra más actual, más reciente, sin que falte el recuerdo del pasado, está reflejada cumplidamente en estos libros: Verseando por Zafra y Leyendas, romances y letrillas de Zafra. Agustín ha escudriñado en la historia y en la etnografía zafreña con tanto o más entusiasmo como pudiera haberlo hecho un natural de esta población.



Sólo por esto creo que merecería, aunque fuese a título póstumo, el que se le nombrase “Hijo adoptivo" de esta ciudad, en la que ha vivido cerca de 40 años de su vida. Pero a esto se añade el mérito de su labor docente a lo largo de esas casi cuatro décadas.

No hay sitio, personaje, acontecimiento reseñable de Zafra, que no tengan cumplida referencia en estos libros; ya sean lugares o personajes históricos, o típicos; o bien se trate de fiestas, sucesos o monumentos. Agustín es puntual cronista de todos esos rincones típicos, compilador curioso del folklore zafrense.

He recordado estos días unos versos suyos en los que expresa su deseo de permanecer en la memoria de Zafra y su gente, asociado a uno de los lugares más característicos de nuestra querida ciudad: la Albuhera del Castellar:

El día que yo muera
que lluevan mis cenizas
sobre la albuhera
.

La ‘albuhera’, lugar del agua, símbolo de la vida.

jueves, febrero 17, 2011

EL ARCO DE LA MONCLOA, CABALLO DE TROYA DEL FRANQUISMO

Pues sí, hubo un antiguo alumno mío, natural de Churritania (nombre que el novelista F. Moreno Guerrero da a Zafra en su novela El cura de Torrehalcón) quien me sugirió, hace tiempo, que el Arco de la Victoria, en la Moncloa madrileña, bien podía considerarse el caballo de Troya del franquismo. Cada día encuentro más atinada la comparación.

La estratagema del caballo fue idea de Ulises, el más astuto de los griegos. Y los griegos representan el saber, la inteligencia. Su diosa por excelencia es Minerva, la Sabiduría, maestra de la ciencia de la guerra, en su doble faceta: defensiva y ofensiva. La poliorcética y los paladiones son ideas suyas. En este paralelismo entre la inteligencia de Ulises y la de Laín, autor del texto de la inscripción, el caballo de Troya, el ‘regalo envenenado’ de los griegos (donum exitiale Minervae) es el Arco de la Moncloa. Franco se ‘olió el pastel’ y no quiso aceptarlo. Como monumento conmemorativo de su victoria, podía haberlo inaugurado, pero nunca lo hizo. Tenía contra el mismo todos los recelos y las prevenciones de Laocoonte:

timeo Danaos et dona ferentes
(temo a los griegos incluso cuando nos hacen regalos)

Claro, los dánaos son los griegos, los intelectuales, cuya muerte vitoreaba la barbarie millanesca: ¡Viva la muerte (= de los intelectuales) ¡ ¡Muera la inteligencia!

Pero el arco estaba ya erigido a las puertas de la Ciudad Universitaria. El dictador, barruntando la maniobra (no le faltaba astucia), había prohibido que figurara expresamente su nombre en el monumento: tant mieux! Tanto mejor. La inteligencia tiene recursos para aludir a las cosas, o a las personas, sin nombrarlas explícitamente.
Faltaría más. Ahí está la metonimia, para nombrar el instrumento en lugar de quien lo maneja. El instrumento, en este caso, son ‘las armas vencedoras’ (armis… victricibus)
Hemos evitado la mención explícita del dictador y la hemos sustituido por ‘las armas vencedoras’. Pero esas armas que ‘vencieron aquí’ tienen un enemigo formidable que, indefectiblemente, vencerá: la inteligencia, la mens iugiter victura.

Incluso las siglas de la inscripción se pueden prestar a la ironía: D. D. D. Habitualmente, se interpretan como: D(icant) D(onant) D(ant) (Dedican, donan, dan).

Pero la inteligencia lúdica puede interpretarlas ad arbitrium como D(anai) D(onant) D(ant)

Los griegos (es decir, los intelectuales a quienes vosotros aborrecéis y cuya muerte pedís) os regalan este monumento.

Conclusión: No caigamos en el error de destruir esta estratagema de la intelectualidad española, ideada por nuestro Ulises- Laín, contra el baluarte del franquismo. Es, justamente lo contrario: un monumento de la resistencia al franquismo.

La inteligencia ha resultado, al fin, vencedora, como vaticinaba la inscripción. Y el fruto de esa victoria se llama Democracia.

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Nota final: A veces las ocurrencias devienen en recurrencias. Ya he tratado el mismo tema en un artículo anterior que se puede releer aquí.

miércoles, febrero 16, 2011

EL ARCO DE LA VICTORIA... DE LA INTELIGENCIA

En la sección de Cartas del Lector, el periódico Público.es inserta, con fecha de hoy, una carta en la que se denuncia la permanencia, a la entrada misma de la madrileña Ciudad Universitaria, de lo que se considera uno de los más conspicuos monumentos del franquismo: el Arco de la Victoria, conocido también como el Arco de Moncloa. De este monumento me ocupé en este mismo blog en numerosas ocasiones, en fechas que van desde el 23 de febrero al 29 de abril del año 2008. Otro artículo posterior, el que corresponde al 15 de mayo de 2009, es el que se alude en esta misma entrada.

La conclusión a la que llegué, tras el estudio de la inscripción que campea en la fachada oeste del arco es que este monumento, pese a ser de la época franquista y aparecer como un testimonio conmemorativo de la victoria, es un sutil recordatorio de la disidencia de los intelectuales y, en definitiva, de su desmarque respecto a la causa victrix (=las armas), un desmarque, por lo demás, totalmente lógico, contra aquella causa, una de cuyas consignas había sido proclamada por Millán Astray, años atrás, en el paraninfo de la universidad de Salamanca: "¡Muera la inteligencia!". Fue el 12 de octubre de 1936 cuando el energúmeno de Millán pronunció su alegato, contestado valientemente por Unamuno en aquel breve discurso que terminaba con un:


_ ¡Venceréis, pero no convenceréis!

La sibilina inscripción en latín, redactada por Laín Entralgo, dejaba entrever que aquella victoria no había sido la victoria de la inteligencia, sino sólo la de las armas. En efecto, frente al armis victricibus del pasado y del presente, se contraponía el mens victura, del futuro: la inteligencia (mens) se desmarcaba de esa victoria: la reconocía, pero remitía al futuro triunfo de la inteligencia (=mens victura): es decir, de la libertad y la democracia.

Este monumento ‘franquista’ nunca se inauguró*. Con ello, el dictador quiso, tal vez, manifestar su desdén hacia aquel grupo de intelectuales, abierta o veladamente disidentes, como fueron Ridruejo, Laín y otros. Por haber sufrido este ‘desaire’ de Franco, por el que el presunto homenajeado pareció 'olerse' que aquel monumento no celebraba su victoria, sino la de la inteligencia, debemos considerar el Arco de la Moncloa como el del triunfo de la inteligencia sobre la fuerza bruta.

El monumento que el Caudillo desdeñó inaugurar, debe ser inaugurado solemnemente (en honor de Laín y de todos los intelectuales ‘desairados’ por el franquismo) El monumento que presagiaba la futura victoria de la inteligencia, es decir, de la democracia.

Era la más sutil venganza de la inteligencia contra el dictador.

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* Remito al artículo de cierto bloguero, ya citado en otra ocasión en este blog. Por cierto, léase el comentario, firmado por mí, al artículo del bloguero aquí aludido.