viernes, agosto 26, 2011

¿REMODELAR LA CONSTITUCIÓN?

Hay que reconocer, de entrada, que el texto constitucional de 1978 ha quedado, en muchos aspectos, obsoleto, o si se prefiere, anticuado. Aceptable, en general, para la fase inicial de la democracia que con él se estrenaba oficialmente, y que enseguida comenzó a denominarse Transición, se aceptaba como el código político más adecuado para un país que acababa de salir de una Dictadura y que requería un cierto periodo de acomodación a la democracia. La voluntad de convivencia en paz aparcó, por el momento, el planteamiento de reivindicaciones, sin que tal aplazamiento significara la renuncia definitiva a las mismas: no se priva de libertades durante cuarenta años a un pueblo sin que éste, al recuperar la libertad, emplee una parte de la misma en denunciar los abusos sufridos y en demandar, en la medida de sus posibilidades, la consiguiente reparación de los daños padecidos.

Es obvio que después de 33 años de Transición se considere la conveniencia de modificar la Constitución de 1978, pero ahora resulta que la única modificación que se plantea en estos días, con carácter de urgencia, es una modificación que se justifica por motivos exclusivamente económicos, para estabilizar la economía con no sé qué medidas de urgencia y, sobre todo, ponerla a salvo de los tiburones de la especulación. Según parece, en principio, los líderes de los respectivos partidos mayoritarios están de acuerdo en modificar el texto constitucional únicamente en este punto; por lo visto la cuestión económica es lo que tiene prioridad en este momento y todo lo demás es secundario, aplazable indefinidamente como ha venido siendo hasta ahora. Así la remodelación a fondo del texto constitucional puede seguir esperando ad Kalendas Graecas. El 30 de febrero, vaya.

Tenemos una constitución hecha a la medida del vencedor de la guerra civil. En la redacción de su texto se procura ser circunspecto y evitar todo aquello que pudiera molestar a quienes han accedido a negociar el pacto democrático, plasmable en ley, que va a llamarse, solemnemente, Constitución. La derecha negocia desde una posición de ventaja, rechazando cualquier cláusula que pudiera poner en entredicho la legalidad del régimen subyacente, desde el que se parte: el régimen del 18 de julio.

En la redacción del texto constitucional de 1978 no podía figurar una cláusula que condenara explícitamente ese régimen, por más que toda ley de carácter democrático (y esa, a pesar de sus deficiencias, lo era) supone la condena implícita de la dictadura, o el franquismo, en este caso. Era una ley sui generis, que se hacía desde el propio régimen y hubiera resultado absurdo que los representantes del mismo reconocieran su ilegalidad.

Pero ahora la Constitución remodelada partiría de una situación democrática legal, y la condena de la dictadura, o del franquismo, debería ser explícita. Tirios y troyanos, rojos y azules, deben reconocer que aquel régimen nacido del 18 de julio fue un crimen de lesa patria, en el que unos militares se alzaron contra un gobierno legítimo, traicionaron a su propio país, solicitando la ayuda de potencias extranjeras como Alemania e Italia, infligieron estragos en poblaciones de la propia nación y, sobre todo, se deshicieron del disidente político indefenso, asesinándolo a mansalva en la retaguardia.

La nueva redacción del texto constitucional debería incluir una condena explícita del franquismo. Es una formalidad exigible en un documento que se supone refrendado por un consenso democrático. Toda omisión en este sentido podría considerarse sospechosa de connivencia o simpatía con una etapa que fue, en muchos aspectos, funesta para España.

Hay omisiones en el texto constitucional vigente que hay que reparar, como sería la de la anulación de los juicios sumarísimos por parte de los tribunales militares franquistas (ahí está todavía el ejemplo de Miguel Hernández, cuya condena por un tribunal militar no ha sido aún anulada por el Tribunal Supremo, al que los familiares del poeta apelaron. La petición de estos ha sido, de hecho, denegada)

Cuando se acometa la remodelación de la Constitución, que sea para introducir esas reformas en profundidad que el texto de nuestra Ley de Leyes está demandando. Si los dos partidos mayoritarios están de acuerdo, como parece, en introducir, por motivos económicos una reforma parcial de la Constitución, habrá que plantearse la necesidad de esas otras reformas de mayor calado que dicho texto requiere. Por lo demás, los partidos llamados mayoritarios no representan necesariamente, hoy por hoy, a la mayoría del pueblo español. Y actuar basándose únicamente en el consenso de los partidos mayoritarios, saltándose el protocolo de una consulta popular, podría incurrir, incluso, en inconstitucionalidad.

Si se reforma ahora la Constitución alegando motivaciones económicas urgentes, se perderá la oportunidad de acometer una reforma a fondo de la misma. Y otra oportunidad no se dará, probablemente, en mucho tiempo.

* Remito a una antigua entrada donde se alude a la 'ley del silencio', o mejor, 'pacto de silencio' con el que se consiguió sacar adelante aquella primera constitución con la que se perpetró la transición a la democracia


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NOTA: Esta entrada estaba escrita desde hace varios días y en fase de revisión. En el telediario del mediodía de hoy se ha hecho pública la noticia del acuerdo entre el PP y el PSOE por el que se ha resuelto modificar el texto constitucional en el sentido que apuntábamos más arriba. Es la política de los hechos consumados.

jueves, agosto 11, 2011

LA TRANSICIÓN, O EL PRETÉRITO IMPERFECTO

La Transición es la verdadera encarnación del pretérito imperfecto. El cuento de la Democracia en España comienza así: “En el principio fue la Transición. Y de ahí no hemos pasado”. Se suponía que esa transición era el trecho que debíamos de andar para proceder de la dictadura a la democracia, para llegar a ésta. Un periodo de rodaje y acomodación, hasta habituarnos a la nueva forma de convivencia en libertad y adaptar nuestra visión de la oscuridad a la luz; que, por fin, nos iba a permitir contemplar la verdad y, sobre todo, poder expresarla en libertad.
Pero, después de haber transcurrido más de 30 años caminando hacia esta meta, comprobamos que nuestro itinerario no pasaba de ser el de un círculo vicioso: girábamos en torno a la democracia sin lograr alcanzarla nunca. En el principio de esta ‘transición’, los españoles conseguimos acompasar nuestra andadura política evitando las aceras: acertamos a proscribir temporalmente las palabras ‘derecha’ e ‘izquierda’ para caminar juntos por el ‘centro’. Y este buen propósito nos hizo, por el momento, aparcar viejas reivindicaciones. Los transeúntes parecíamos ir por el buen camino y aplazábamos esas reivindicaciones para mejor momento. Pero, claro, había que dar algunos pasos en pro de las libertades. Uno de ellos era el de la legalización de los partidos políticos. ¿Recuerdan ustedes la que le armaron a Suárez con ocasión de la legalización del partido comunista? El feliz invento del centro comenzó a hacer aguas y las ‘viejas glorias’ se pusieron a conspirar, como de costumbre. Y vino el 23F, que nos hizo abandonar el centro y ocupar las respectivas aceras, por si los tanques de Miláns y Cíª. La transición se mantuvo, de momento, con la mediación del rey y el apoyo de unos militares ya evolucionados a la democracia (el ejemplo de Gutiérrez Mellado es digno de mención en este caso)

Pero estábamos con la Transición, alabada como modélica, sobre todo por una derecha que no quería oír hablar de reivindicaciones. Había que enterrar el pasado y no exhumarlo en forma de esqueletos esparcidos por descampados y cunetas, o junto a tapias de cementerios. Y había que olvidarse de empañar la fama del Glorioso Movimiento Nacional, que liberó a España del Comunismo Internacional, etc. ¿La condena del franquismo? Ya pueden olvidarse de ella los que circulan por la acera de la izquierda: Por ahí no pasarán los que avanzan por la otra acera. A quién se le ocurre ir por la izquierda cuando lo preceptivo para avanzar es la derecha. No. El franquismo no se condena. No es sólo que forma parte de la historia, es que constituye la razón de ser de la derecha, la razón histórica, por lo menos, y hasta la razón de la sinrazón. Ni siquiera la razón democrática puede obligar a una parte de los españoles a la apostasía política del franquismo. Si hay que ‘maquillar’ la historia se maquilla, con tal de salvar la razón histórica del franquismo. Unos cuantos botones de muestra: el llamado ‘golpe de Estado’ no lo inició Franco, sino que se inicia con la revolución de Asturias de 1934. La guerra civil se inició contra la voluntad de los militares, que advirtieron a los responsables de la izquierda para que no la promovieran, ya que la iban a perder, como de hecho sucedió. Algo así como: ‘¡vosotros lo habéis querido!’.

Los apologetas y apologistas del franquismo, los seudohistoriadores, Moa, Jiménez Losantos y demás, han venido a contar la ‘historia del franquismo’ de manera que no moleste a sus incondicionales. Estos apologistas tienen infiltrados incluso en la Real Academia de la Historia, y ahí está el Diccionario biográfico para dar fe de lo que afirmamos.
La reconciliación no puede llevarse a cabo sobre la base de la no condena del franquismo. Menos sobre la justificación de un golpe de Estado que llevó a efecto la sistemática eliminación del contrario, justificando, o pretendiendo justificar, como “hechos de guerra” los crímenes cometidos en la retaguardia. En las partidas de defunción de los represaliados suele figurar como la causa de la muerte la de “choque con la fuerza pública”. O bien, el fallecido murió “a consecuencia de la pasada guerra”.

La democracia a la que creíamos que nos llevaba la Transición no es la auténtica Democracia, sino la de mentirijillas, el sucedáneo. Al tratar de vadear las arenas movedizas del franquismo, la transición dejó de avanzar hacia la democracia y se estancó en un impotente piétinement sur place: el coche comenzó a patinar en el atolladero. Ahí seguimos. Esperando una reparación de la injusticia. Siquiera una reparación moral.

Mientras no se procure esta reparación moral, la reconciliación y, con ella, la democracia seguirán, indefinidamente, en punto muerto.

jueves, agosto 04, 2011

ECO DE UNOS VERSOS DE HOMERO (ODIS. I, 161-2)

Leyendo, a salto de mata, una antología titulada Latim Renacentista em Portugal, de la que es autor el emérito profesor de la Universidad de Coimbra Américo Costa Ramalho, me encuentro un epitafio de Diogo Pires, humanista del siglo XVI, a un amigo suyo, de apellido Silva, que murió en la campaña de Alcazarquivir, la infortunada aventura en la que pereció también el rey Don Sebastián, emprendedor de la campaña. El breve epitafio consta de tres dísticos elegíacos (o sea, seis versos, tres hexámetros y tres pentámetros) y, en él, el autor lamenta la muerte de su amigo Silva. Pues bien, el segundo de esos dísticos, me trae a la memoria el recuerdo de unos versos del canto primero de la Odisea, concretamente, los versos 161-2. Esos versos bullían en mi memoria desde que nuestro antiguo profesor de griego, Don Carlos Nieto, allá por los lejanos años 50 del pasado siglo, nos propuso como textos a estudiar para ese curso, los cantos I y VI del citado poema homérico. Y, sin duda, la causa de que retuviera en la memoria los referidos versos era la semejanza de mis propias circunstancias con las del personaje en cuyos labios ponía Homero las palabras que tocaban mi fibra sentimental. Eran las palabras con las que Telémaco, el hijo de Ulises, evocaba a su padre, al que creía muerto. Yo sabía que el mío lo estaba, pero, como Telémaco, no sabía dónde habían ido a parar sus huesos. Telémaco dudaba si esos huesos de su progenitor estarían en la tierra o en el mar. Yo sospechaba que los del mío estaban en algún lugar del cementerio de Aceuchal, a donde llegarían por su propio pie los presos del Rincón, la madrugada del 10 de septiembre de 1936, para ser fusilados junto a las tapias del cementerio.

Los versos de Homero los puse como encabezamiento de la oda alcaica latina que hace años compuse en recuerdo de mi padre. Corresponde esta composición a la entrada de este mismo blog, fechada el 2 de mayo de 2007 *. Allí el lector los verá escritos en su idioma original y traducidos por mí.

En cuanto a los versos latinos de Diogo Pires, en honor de su amigo Silva, los transcribo ahora aquí, acompañándolos de la correspondiente traducción. He resaltado en negrita los versos que evocan el pasaje de Homero. Aquí los pongo para que los vea el curioso lector:

Sylvae, qui in acie Africana cum Sebastiano rege periit, epit.


Sylva, tuum regem qui bella in dira secutus,
occidis (heu) lacrimis altera causa meis.
Sive solo quocumque iaces, seu mersus ab undis
volveris huc, illuc
: hoc breve carmen habe.
Quam bene, qui nostrae fueras pars optima gentis,
dum cadit infelix patria, Sylva, cadis
!

A Silva, que murió en el ejército de Africa junto al rey Sebastián, epitafio

(Silva, que siguiendo a tu rey a una cruel guerra, / has perecido, ¡ay!, una causa más para mis lágrimas; / ya sea que estés tirado en cualquier solar, o que, entre las olas, / éstas te volteen de acá para allá: recibe este pequeño poema en tu honor. / ¡Qué honrosamente has muerto, tú que eras la parte mejor de nuestra gente! / Caes, Silva, cuando cae nuestra infortunada patria)




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* Clicar aquí

miércoles, agosto 03, 2011

FUEGO AMIGO, DE JUAN C.FERNÁNDEZ CALDERÓN

Aunque hace ya dos meses, o más, que vio la luz el más reciente libro de Juan Carlos Fernández Calderón, titulado Fuego amigo, la verdad es que hasta hace muy poco no he tenido la oportunidad de leerlo. Hoy lo he visto expuesto en el estante de novedades de la Biblioteca Municipal y me he apresurado a sacarlo en préstamo. (Generalmente, no compro los libros que publican los amigos. Espero que me los regalen. Eso sí, en ese caso, procuro corresponderles en especie, con algún fruto de mi cosecha. El género que cultivo preferentemente es el ensayo y así practicamos el intercambio de géneros: el poético, el narrativo, el histórico... En mi caso, la moneda de cambio es del género ensayístico)

Bueno, a lo que voy. Lo que quiero decir, ante todo, a propósito de Fuego amigo es que es un relato ágil y vivaz, que no tarda en enganchar nuestra atención y que mantiene en vilo nuestro interés desde el principio hasta el fin. Creo que el jurado que le concedió el premio Hontanar de Narrativa, hace unos meses, ha sabido apreciar estas cualidades y otras que podrían señalarse: economía de medios, soltura en la dicción, junto al oportuno toque detallista que da verosimilitud a la narración. Y, por último, ese desenlace que nos desvela la clave del título del relato. Título paradójico, pero muy a propósito para poner de relieve el carácter trágico de aquel enfrentamiento fratricida. Contar el final de la novelita, el inesperado desenlace, creo que en ningún caso debe hacerse y mucho menos en éste. Ahí se concentra la intriga del relato, que se viene acumulando desde el comienzo mismo de la narración. Ese ‘fuego amigo’ es, de alguna manera, una versión de lo que se entiende, con otras palabras, por ‘daños colaterales’. Son expresiones, según veo en Internet, puestas en circulación por el ejército de los Estados Unidos a propósito de la guerra del Vietnam.

Los ‘daños colaterales’ se dieron de manera muy especial en la guerra civil española. Por efectos del ‘fuego amigo’ cayeron muchos de los que pretendieron, con la mejor voluntad, socorrer al contrario. El ‘fuego amigo’ frustra los buenos propósitos, en este caso, del proletario y presunto izquierdoso que responde por el nombre de Ojedita. Hubo quienes, en uno y otro lado, arriesgaron su vida por ayudar humanitariamente al del otro bando. Desde el bando rebelde, esto constituía un delito tipificado por ellos como ‘auxilio a la rebelión’. El fuego amigo se encargó, en este caso, de frustrar los buenos propósitos del fiel Ojedita. Por su parte, el terrateniente Don Julio Tarifa no se percató, hasta el último momento, de que ‘había moros en la costa’.

En fin, recomiendo vivamente al lector que se solace leyendo el libro, merecidamente premiado, de Juan Carlos Fernández Calderón.

lunes, julio 25, 2011

ESCATOLOGÍA Y FOLKLORE

En este blog, que ya va por el 5º año desde que vio la luz en octubre de 2006, he insistido en varias ocasiones sobre el tema escatológico en su acepción nefanda. O, si se prefiere, obscena. En castellano, el adjetivo ‘escatológico’ tiene dos acepciones: la que se refiere a las ultimidades o postrimerías (muerte, juicio, infierno y gloria, según el viejo catecismo Ripalda) y la que se refiere a lo relacionado con los excrementos (la otra tetralogía, la obscena o nefanda: caca, culo, pedo, pis) En otros idiomas europeos (francés, inglés, italiano...) cada una de estas acepciones es perfectamente distinguible porque se acomodan a sus respectivos étimos griegos: ‘skatós'- excremento- o ‘éschatos'- último)



Las entradas de este blog que tienen contenido ‘scatològico’ (it.), no ‘escatològico’ (it.) corresponden a las siguientes fechas: (25-6-2007), (7-2-2009), (15-7-2010). Fuera de este cuaderno de bitácora he publicado algún artículo más sobre el tema, el más reciente salió en la Revista de Feria (la feria de Zafra) del año pasado (pp. 100-2), con el título “La componente escatológica en la poesía de Miguel Hernández”. El artículo más antiguo que he escrito sobre este tema recurrente se publicó en la revista Alminar (Revista de Cultura de la Institución Pedro de Valencia) en el nº 6, junio de 1979, pp. 22-3. El título de este primer artículo es “Refranero escatológico de la Baja Extremadura”. Puede que sea el primer intento de compilación de refranes relacionados con la ominosa tetralogía. Miguel Hernández identificaba lo escatológico, en este sentido, con “lo abominable” (octava XII de Perito en lunas)

Pero hoy me siento motivado a insistir sobre el recurrente tema porque, recientemente, dos jóvenes amigos de la Universidad de Huelva han contribuido a la edición de los diversos trabajos que constituyeron sendas ponencias en un curso realizado en esa universidad, a lo largo del académico 2008-9. El curso llevaba el sorprendente título de "Historia de la mierda". No apto, naturalmente, para espíritus delicados. Pero para un humanista, al que se supone avezado conocedor de ciertas valiosas consignas de la antigüedad, como el horaciano nihil admirari (‘no sorprenderse por nada’) o el terenciano nihil humanum a me alienum puto* (‘nada humano lo considero extraño a mí’) no tiene por qué ser un inconveniente el encarar ciertos temas considerados ‘tabú’ por el común de los mortales.


Se celebró el curso, con el desenfado y buen humor que cabía esperar del talante de los organizadores, encarando el tema con académica deportividad, sin remilgos, pero también sin complacencias y concesiones a lo chocarrero. Y se demostró que hasta de la mierda se puede aprender.


Es más, las ponencias del insólito curso se han editado y en la última feria del libro han constituido un éxito de ventas, como lo atestigua una noticia publicada por el diario El Mundo. es /Andalucía. Facilitamos el correspondiente enlace aquí.

Ahorro al lector la foto de la portada del libro, porque va incluida en el enlace que acabo de facilitarle. Un éxito de ventas. Todo un best seller.



* La cita de Terencio (Heaut. 77) dice exactamente: Homo sum: humani nil a me alienum puto. Se trata de un senario yámbico.

jueves, junio 30, 2011

DÉCIMA EN HONOR DE LUIS ÁLVAREZ LENCERO






Aquí estoy de cuerpo entero,
para jugarme las penas,
el corazón y los hue...sos




(L. Álvarez Lencero)




Lo dijo nuestro Lencero,
dechado de buen varón,
poeta de corazón
y artista de cuerpo entero.
Hombre que, a fuer de sincero,
hizo gala de su hombría,
cifrando en la varonía
la esencia de la virtud: *
y es la viril actitud
la esencia de su poesía.

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* “ex viro virtus” (Cic. Tusc. 2.43.12)


("virtud viene de varón)

martes, junio 28, 2011

EL DICCIONARIO BIOGRÁFICO ESPAÑOL ENTRE EL ESCRUTINIO Y EL AUTO DE FE

En un reciente artículo publicado en el diario HOY, el cronista oficial de Badajoz, D. Alberto González Rodríguez, sale en defensa del Diccionario Biográfico Español, editado por la RAH en su primera tirada de los 25 primeros volúmenes. D. Alberto defiende a capa y espada la objetividad científica de esta obra en la que, dice, “he tenido el honor de colaborar”. Detalle este que parece garantizar no sólo su propia objetividad, sino la del resto de los colaboradores. Porque, no nos engañemos, quienes critican la obra que, según él, constituye “la más acabada expresión de la memoria histórica de nuestra patria” son los antipatriotas de siempre. O sea, aquellos que “pretenden que la historia sea lo que ellos quieren, y no lo que fue”, y que, en el fondo, son “los mismos para los que las ideas de España, sus hazañas, símbolos, héroes, valores y cuanto contribuye a cimentar el sentimiento de españolidad y el orgullo de nuestro pasado, son cosas que hay que borrar para sustituirlas por lo que impone la dictadura del pensamiento único...

Todo lo cual explica por qué “el Diccionario ha sido objeto de un rechazo frontal por parte de los iconoclastas del radicalismo izquierdista. (La cursiva es, en todo caso, nuestra). Esta operación, continúa el cronista, “ha sido impulsada desde las altas instancias gubernamentales y partidistas”... Y la causa que ha puesto en marcha esta especie de conjura, esta labor de zapa... de zapa... (¿qué me recuerda esto?) resulta fácil de imaginar. Sólo falta que se formule de manera oficial, cosa que el propio cronista facilita a la censura oficial: “Por resultar perjudicial para la democracia y la memoria histórica oficial”..


El pretexto que ha tenido la opos..., digo el Gobierno que pasará pronto a la condición de oposición, para lanzar su anatema sobre el Diccionario, ha sido el artículo sobre Franco, “redactado por el eminente historiador y prestigioso catedrático, especialista en el personaje, Luis Suárez, por considerarlo laudatorio”...
El Sr. González Rodríguez considera una “falacia” que se argumente, como razón para exigir que se retire la biografía de Franco, la de que “en ningún país se permitiría publicar la menor referencia de personajes semejantes”... Lo que constituye, dice, “una gran falacia”. Pero la falacia la introduce él cuando dice “la menor referencia”. Sofisma y falacia, porque lo que no está permitido, en todo caso, en esos países con democracias bien constituidas, es la menor referencia hagiográfica o enaltecedora de esos personajes que fueron la causa de genocidios execrables. Entre esos grandes genocidas cita D. Alberto a “Stalin, Hitler o Mao Tse Tung”. A lo que se ve, no incluye a Franco entre los genocidas mayores de la Historia. De haberlo hecho su lista hubiera resultado más equilibrada: un 50% de genocidas del comunismo y un 50% del fascismo. Este pequeño detalle pone de manifiesto la ejemplar objetividad de D. Alberto y de su imparcial Diccionario.


Nos aproximamos ya al diagnóstico final de la causa que ha suscitado el rechazo de esa obra que, a su juicio, constituye la más cabal expresión de lo que debe entenderse por memoria histórica buena. Estamos ante un auténtico Auto de Fe, como los de la vieja Inquisición. Como asegura D. Alberto, “lo que los inquisidores del Diccionario Biográfico Español pretenden “no es un ejercicio de imparcialidad, sino un ejercicio de dirigismo dictatorial...” (esto sí que es inconcebible en ningún país demócrata y libre) “para ahormarlo desde el Gobierno a su ideología”...

Ante esta sombría perspectiva de dirigismo estatal, ya se presiente cuál será el destino final de la obra: el de ser arrojada al fuego.
D. Alberto se acuerda vagamente del escrutinio de la biblioteca de Don Quijote e imagina toda una legión de maltratadores interviniendo en la famosa chamusquina, incluso a quienes no intervinieron en ella: “...venteros, zapateros, galeotes y yangüeses de turno”.
Templarios en la hoguera













Viñeta de Gustavo Doré, cap. VII, 1ª parte
(El capítulo del escrutinio corresponde al VI, de la 1ª parte)



Mire, D. Alberto, el famoso escrutinio de la biblioteca de Don Quijote se hizo con la sana intención de proteger al hidalgo contra las lecturas perniciosas que lo trastornaban. Se hizo, además, gracias a los oficios del cura, y con un plausible gusto literario: se salvó lo excelente y se arrojó a las llamas lo malo o lo mediocre.El escrutinio se distingue del Auto de Fe en que, en este último, si llega el caso, se quema no sólo la obra, sino al autor.

El escrutinio que el Diccionario Biográfico Español necesita consiste en extirpar de él todos los resabios franquistas que fueron válidos en una época en la que la libertad de expresión estaba vedada justo para todos aquellos que no ‘ahormaban’ su criterio a las exigencias del Régimen. Lo que esta vez se procura es que la mentira no siga teniendo, como entonces (como ayer mismo, como quien dice) salvoconducto.

miércoles, junio 22, 2011

EL BALUARTE

Un diagnóstico bastante lúcido de la situación política española, que ha dado lugar al estancamiento de la Transición en un movimiento ilusorio hacia la Democracia, es el que podemos leer, a fecha de hoy, en el periódico Público.es. Facilito aquí al lector el acceso a dicho artículo, invitándole a que haga una reflexión sobre su contenido, pues en él, a mi modo de ver, se nos revela la causa que ha estado durante todos estos años escamoteándonos la entrada en la auténtica democracia, desde que terminó la travesía por el desierto de la Dictadura. Ya en una entrada anterior, que algunos de ustedes quizás recordarán, se establecía en este blog el correspondiente paralelismo entre el pueblo español y el israelita, camino de la tierra de promisión de la Democracia. Con la muerte del Caudillo, comenzamos a avistar la deseada tierra de promisión y a respirar el aire de las libertades por las que habíamos suspirado largo tiempo. Pero pronto íbamos a encontrarnos con los muros de Jericó, esa especie de bunker del franquismo que no hemos conseguido derribar, por más vueltas que damos a su alrededor. Es el baluarte del inmovilismo franquista enquistado en la democracia, impidiendo que nos adentremos en ella por los caminos de la libertad. En ese bunker, cerrado a cal y canto, se custodia la memoria del franquismo, la historia como éste la contó. Y frente al testimonio que oponen quienes fueron víctimas del mismo, insisten en contar la historia maquillada a su manera.

En fin, que si Franco no entró en la tierra de promisión de la Democracia, sus simpatizantes pretenden, a toda costa perpetuar el franquismo en la misma. Y esto provoca una situación embarazosa para el normal desenvolvimiento de la democracia, a la que da un tinte de irrealidad, queriéndola hacer, en cierta medida, compatible con la dictadura, transigente, equiparando democracia con Transición y ésta con transigencia. La juventud percibe la Transición perpetuamente prorrogable como una falsa democracia y exige en su mot d'ordre, en su principal consigna, "¡Democracia real, ya!". Y en esas estamos. Lo que pasa es que los que tratan de ofrecernos su versión de la democracia, tratan de boicotear este movimiento (15-M) y acusan a sus promotores de querer establecer una oposición extraparlamentaria. Les conviene perpetuar el simulacro de democracia estancada en perpetua Transición, sin la menor intención de ofrecer reparación a la parte vencida.

viernes, junio 17, 2011

¿DÓNDE ESTÁ EL FIN DE LA TRANSICIÓN?

Los romanos adoptaron temporalmente, de manera provisional, las dictaduras como sistema de gobierno (dictaturae ad tempus sumebantur, dice el historiador Tácito, al comienzo de sus Annales, 1.1.2-3) Es decir, “las dictaduras se adoptaban temporalmente”, como una forma de superar situaciones en las que peligraba la estabilidad del estado democrático (Re publica) y correspondían, aproximadamente, a lo que hoy denominaríamos ‘estados de excepción’.
No ocurrió así con la dictadura nacida con la guerra civil española (1936-1939) cuya razón de ser se justificó por la necesidad de atajar el desorden y el caos que había traído la República. La facción conservadora trató de sacar partido de la situación, propalando la necesidad de una intervención militar que atajara los desmanes. Esa facción conservadora achacó los desórdenes al Frente Popular, triunfador en las elecciones de febrero de 1936. A partir de ese triunfo electoral, la derecha trató de recuperar el poder, a base de desprestigiar a la república como el imperio del caos y el desorden. España, con el triunfo del Frente Popular, se había convertido en “la casa de Tócame Roque”, donde era necesario poner orden, al precio que fuese. Se preconizaba la sublevación militar, que algunos consideraban necesaria para enderezar los asuntos internos del país. En realidad, lo que interesaba a la facción conservadora es que la situación política diese un vuelco a su favor. Interesaba presentar a la República como el reinado de la anarquía. Así a los adversarios de la República les favorecía el desorden, por aquello de ‘cuanto peor, mejor’. Y se difundía, entre tanto, el rumor de que el ejército debería intervenir, a fin de poner coto a estos desmanes.

Y la rebelión militar eclosionó, por fin, el 18 de julio de ese mismo año. Era el cambio de situación que la derecha estaba esperando. Con el salvoconducto de la guerra, los paramilitares de la Falange identificados con los intereses de la derecha, se hicieron dueños de la situación. Y dio comienzo la más sangrienta y arbitraria de las represiones. Fueron estos los inicios de una dictadura que se iba a convertir en vitalicia, sobre todo porque a los principales beneficiarios de la misma, el estamento eclesiástico y los terratenientes, no les interesaba modificar un statu quo que les favorecía. Si añadimos que la guerra los involucró en un ‘pacto de sangre’, habremos encontrado la clave de la larga duración de la dictadura. Así el régimen surgido del 18 de julio se consolidó y afianzó, con el beneplácito y aun la bendición de la jerarquía eclesiástica. Ya en 1937 el primado de España, cardenal Gomá y Tomás dio el nombre de Cruzada al levantamiento militar que desencadenó el mayor genocidio de la historia de España. Si el gobierno de la segunda república no supo, o no pudo, atajar ciertos desmanes y desórdenes (de una y otra parte) ante los que había que haber reaccionado con energía, el remedio aplicado por quienes pretendían corregir la situación fue mucho peor que la enfermedad. Porque el desorden que desató el golpe de Estado fue muy superior al que pretendía corregir. En realidad no corrigió, sino perpetuó, el desorden que la República trataba de corregir mediante una distribución más justa y racional de los medios de producción, en poder de los terratenientes principalmente. Lo que hizo fue aportar nuevos y más graves desórdenes. Recuerdo, a este propósito, unas palabras de Séneca el Mayor, padre del filósofo, y abuelo del poeta Lucano. Dice este Séneca en sus Controversias (2.6.4.22-24): “¿Quién, para atajar revueltas, subvirtió el Estado de derecho? No reprime los desmanes quien los provoca”. Se podía precisar: quien provoca nuevos y mayores desmanes.

El Alzamiento militar del 18 de julio fue el gran desmán contra el estado de derecho que era la República. Con él comenzó la subversión que dio al traste con la legitimidad institucional del estado de derecho, pues, como dijo el poeta Lucano, “se otorgó legalidad al crimen” (B.C., 1.2). Los paramilitares de la Falange (la derecha uniformada), en connivencia con los mandos militares sublevados, iniciaron la represión en la retaguardia, asesinando a mansalva a quienes consideraban bolcheviques, o rojos.
Esta es, a grandes trazos, la maniobra que arrebató el poder al pueblo y arruinó el proyecto democrático en España por más de cuarenta años. Porque, aunque desde 1936 a 1975, año de la muerte de Franco, van 39 años; la sombra de la dictadura es alargada, se prolonga, incluso, durante la llamada Transición. Este periodo comienza con la muerte del Caudillo, lo que no se sabe bien es cuándo termina. Se supone que la ‘transición’ es el proceso por el que se pasa de la dictadura a la democracia, y que esta democracia es la meta a la que se llega cuando concluye el proceso transicional. Pero, así como la larga duración de la Dictadura invalida la noción clásica de la misma (situación excepcional en tanto que se resuelve un problema de Estado, que se procura resolver en un periodo de tiempo relativamente corto), la larga duración de la presunta ‘transición’ la anula como tal, tratando de convertir en permanente una situación que, por definición, se considera transitoria. La Transición prolonga la sombra de la Dictadura, por cuanto que la derecha se niega a condenarla. Las generaciones más jóvenes presienten que esto que tenemos es una forma espuria de democracia y demandan una democracia real. No un sucedáneo o simulacro de la misma.
Los españoles, privados de libertades cívicas durante cuarenta años, tuvimos que adaptarnos paulatina y pacientemente a la futura democracia. El súbito encuentro con la luz, tras haber vivido tanto tiempo en el túnel de la dictadura, hubiera podido dañar nuestra visión. Y así aceptamos pacientemente, esperanzadamente, esa forma de democracia descafeinada que llamamos Transición. La Transición era la forma precavida, gradual, de aproximarnos a la democracia, de saborear la libertad, que es como un vino (uno de los nombres clásicos de Baco es Líber, es decir, Libre) El vino, si se toma en estado puro, puede causar embriaguez. Por eso Cicerón habla en su República de esa libertad a la que compara con el vino sin mezcla: nimis meracam libertatem, advirtiéndonos que puede acarrearnos no pocos inconvenientes. Los españoles renunciamos a esa libertad en estado puro y adoptamos la Transición (el vino rebajado, el 00, el sin) Un sucedáneo de la democracia. La Transición no avanza: es el consabido piétinement sur place, la rueda que patina sobre el barro.
Entre tanto, el franquismo trata de realojarse en la Historia, con el visto bueno de la RAH y su flamantísima edición del Diccionario Biográfico Español.
Cuando esperábamos oír, como acto final de la Transición, el anatema de la Dictadura, resulta que escuchamos el panegírico de la misma, entonado por quienes más obligados estaban a ser respetuosos con la verdad histórica.

Se nos quiere situar indefinidamente en la Transición, sin dar el paso definitivo, por una de las partes negociadoras, que nos situaría en la democracia: la condena de la dictadura con la anulación de los juicios que ésta llevó a cabo, carentes de toda legalidad. Sobre todo, la tipificación como delito de lo que en aquellos juicios falsarios se dio en llamar ‘auxilio a la rebelión’.Proyectando, con la mayor desfachatez, el delito propio sobre el adversario político. Y cuando el juez Garzón, a instancias de parte perjudicada, ha querido encausar los crímenes de esa dictadura, se le acusa de prevaricación y se le inhabilita como juez. Esa es la democracia que tenemos: una contrafigura de la democracia real. Ésta sería la auténtica Democracia con mayúscula, aunque sin adjetivos, como quiere doña Esperanza Aguirre.

jueves, junio 16, 2011

“¡NO ES ESTO!”

Los ex-acampados del 15-M se han apresurado a desmarcarse de los ‘indignados’ de la Plaza de Sant Jaume con los que no comparten, por lo menos, una cosa: el método seguido para protestar. La suya ha sido, y esperamos que siga siendo, una protesta pacífica, que ha descartado, desde luego, la violencia. La adopción de medidas violentas no contribuirá más que a quitarles la razón a esas protestas, por más razonables que puedan ser. El método empleado quita la razón a las mismas, que es lo que en el fondo desean quienes, desde el principio, han visto con malos ojos las reivindicaciones de la Puerta del Sol.
Los disciplinados chicos de la sentada madrileña (que, antes de irse, han procurado barrer y limpiar como es debido el lugar de su acampada) hacen bien en mostrar su disconformidad con el procedimiento empleado en la protesta catalana. No podemos por menos recordar el “No es esto”, con que aquellos intelectuales de la República que componían la famosa terna, Ortega, Marañón y Pérez de Ayala, se pronunciaron contra el carácter violento que había tomado la situación. La estrategia que emplearon entonces los ‘conservadores’ para desestabilizar la República fue aprovechar estas provocaciones para azuzar la conspiración militar. Era la táctica del “cuanto peor, mejor”, pues así se podía justificar la intervención militar que impidiera los cambios que postulaba la República: un sistema que permitiera las libertades (en particular la libertad religiosa) y una distribución más equitativa de los medios de producción, especialmente vinculados en aquel tiempo a la propiedad agraria. Las alteraciones del orden no fueron corregidas de modo tajante por los responsables del gobierno y esto contribuyó a activar la trama golpista por parte de los elementos conservadores, que defendían abiertamente la necesidad de una intervención militar. Cuando ésta, por fin, se puso en marcha, ya sabemos con qué rapidez y eficacia se procedió al exterminio del adversario político. No sabemos si ante la magnitud y gravedad de la represión (remedio peor que la enfermedad) alguno de aquellos intelectuales alzó su voz para decir “¡No es esto tampoco!”. Los intelectuales se encuevaron enseguida, o huyeron despavoridos ante la barbarie. Sólo Unamuno, desde el paraninfo de la Universidad salmantina, tuvo agallas suficientes para enfrentarse al “¡Muera la inteligencia!”, de Millán Astray, con aquel discurso sereno, rematado con una sentencia que quedó para la Historia:
¡Venceréis, pero no convenceréis!

El espíritu del 15-M no debe echarse en saco roto, porque en él tenemos no pocas esperanzas no sólo muchos jóvenes, sino también muchos mayores. Nos sentimos solidarios con ellos y comprendemos la justeza de su demanda:
–“¡Democracia real, ya!”

Porque esto que hasta aquí hemos conocido con el nombre, presuntamente provisional, de Transición, no pasa de ser un remedo de la auténtica democracia.

domingo, junio 12, 2011

DEMOCRACIA Y OPOSICIÓN





Para la democracia es conveniente que exista la oposición, porque permite el contraste de pareceres, pero esta oposición no debería entenderse como rémora que impida u obstaculice la pacífica convivencia entre los ciudadanos. Es más, una democracia firme y estable requiere que los grupos opuestos que la integran participen de unos cimientos comunes, se asienten sobre ciertos principios básicos para los que resulta imprescindible el consenso. Uno de estos principios suena a perogrullada por su obviedad, pero de la aceptación de su enunciado depende ese acuerdo básico que facilitaría el consenso entre gobierno y oposición, sea cualquiera el partido que en un determinado momento desempeñe cada una de las respectivas funciones. Y esa obviedad de principio, aneja (que no ajena) a la noción misma de la democracia, es que ésta es incompatible con la dictadura. Una obviedad de Pero Grullo, pero que se hace necesario recordar cuando el pacto de convivencia pacífica sobre el que se asienta la actual democracia española se ha acordado entre vencedores y vencidos, (o sus respectivos descendientes) de la guerra civil que dio lugar a la Dictadura. Los adscritos al primer grupo podrían alegar como ‘prueba’ de su inequívoco rechazo del franquismo un argumento bastante obvio también. Sería éste: “¿Qué mejor prueba de que hemos rechazado la Dictadura que la de haber abrazado, con vosotros, el sistema democrático?” Y sería un argumento indiscutiblemente persuasivo, impecable incluso. Pero he aquí que, en este caso, los adscritos al segundo grupo, es decir, el de los vencidos y sus descendientes, podríamos argüirles de inconsecuencia: “¿Por qué esa renuencia por vuestra parte a condenar explícitamente un sistema que tanto daño causó a este país, permitiendo, de tan inicua manera la masiva y sistemática eliminación de sus conciudadanos?”. Y todo ello, además, invocando las causas de “Dios y de la Patria”. Y ellos, a su vez, “¿Por qué esa pertinacia en recabar de nosotros otra ‘jura de Santa Gadea’? ¿No tenéis bastante con que abrazásemos la Constitución de 1978 con una condescendencia verdaderamente heroica? Es que sois unos ingratos, vaya”.


La tragedia de la democracia española es que uno de los partidos mayoritarios que la componen nació y se crió a los pechos de una dictadura, la de Franco, y de ahí que se le hace muy cuesta arriba renegar de esa filiación. Esa es su tragedia y la nuestra: una tragedia común. Es comprensible que a un partido que es deudo de la Dictadura le cueste renegar del padre. De ahí esa persistencia en negarse a condenarla, por más que en alguna ocasión, puestos entre la espada y la pared de la contradicción, consintieron en condenarla. Ese día hubo unanimidad en el Parlamento español y fue una fecha fausta para la democracia española, si bien nos duró poco la alegría, ya que algunos años después, esta vez desde la oposición, el partido que la había condenado estando en el gobierno se desdijo en el Parlamento Europeo de lo dicho años atrás en el Parlamento Español. Seguimos, pues, en el impasse en el que estábamos antes de aquella fausta fecha del 20-N-02, fausta para la democracia, aunque infausta para el Régimen, ya que en ella se conmemoraba el 66º aniversario de la muerte de José Antonio y el 27º de la muerte de Franco. La Transición patina, no avanza, desde que en 2006 el representante del partido de la oposición en dicha fecha, Sr. Mayor Oreja,* recogió velas en lo referente a la condena del franquismo, pese a lo contradictorio del hecho de que un representante de un país democrático se niegue a condenar un régimen dictatorial en un foro que se supone democrático.
Seguimos los españoles teniendo la visión dualista del centauro, el hombre-caballo, a la que aludía nuestro filósofo Ortega: “Lo que para una mitad de sí mismo era verdad, era falso para la otra mitad; si entraba en una ciudad y llegaba a la plaza pública, sus labios habían de decir: He aquí el ágora, mientras sus cascos golpearían: He aquí un hipódromo”.

Aquí estamos debatiendo todavía si el franquismo fue ágora o hipódromo. Y, a lo que parece, fue más bien hipódromo por el que galopó a sus anchas el caballo de Atila. Pero el Régimen maquilló su ‘historia’ personal de tal manera que le hiciera quedar bien ante el juicio inexorable de la Historia. Así, pese a los intentos de los seudo-historiadores como Moa y Cía, la Historia ha dado su veredicto sobre el franquismo, no la visión parcial que nos habían contado los que escribían la ‘historia’ al dictado del Dictador.
Sorprendentemente, aún se siguen dando versiones hagiográficas del Régimen, como es el caso reciente del Diccionario Biográfico Español, lo que ha suscitado las indignadas protestas de aquellos historiadores que quieren llamar a las cosas por su nombre y contar los hechos con la mayor objetividad.
Los lavados de cara del franquismo y de manos manchadas de sangre, por más que lo pretendan, no pueden cohonestar sus fechorías: no hubo Cruzada, sino perduellión, crimen de lesa patria, genocidio. Pretenden ocultar ese ominoso retrato de Dorian Gray que se guarda en el desván de la Historia y que, en el decurso del tiempo, va descubriendo la miserable estampa moral del retratado.
El Régimen consiguió la impunidad para sus tropelías. Y ahora quienes simpatizan con él quieren eludir también la condena moral de la Historia.
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* El mismo que actualmente sigue como portavoz del PP en dicho foro

miércoles, junio 08, 2011

FOXÁ Y LOS CRÁNEOS DEFORMADOS

Fui admirador incondicional de uno de los más brillantes articulistas que ha tenido el ABC: el diplomático y académico Agustín de Foxá (1903-1959) De él sigo apreciando sus extraordinarias dotes para la síntesis, su chispeante ingenio, plasmado en memorables ocurrencias, buidas las más y de doble filo, como el del puñal más afilado. Esas síntesis encerraban, a menudo, una verdad bivalente, que podía ser igualmente válida para aplicarlas a hechos o ideologías de distinto signo. Así su poético anatema a La brigada del amanecer puede aplicarse tanto a las ‘sacas’ madrugadoras que hizo la tristemente célebre brigada ‘roja’ como a las que hizo, más o menos por las mismas fechas, la igualmente ominosa brigada ‘azul’ de los falangistas. Mutatis mutandis, eran las mismas bestias negras, bien que de distinto signo.

Foxá ganó en 1949 el premio Mariano de Cavia de Periodismo, que concede anualmente Prensa Española. El artículo galardonado llevaba por título “Los cráneos deformados” y se publicó en ABC con fecha 10 de marzo de 1948. Se reproduce en el t. II de sus Obras completas, p. 403.

Con motivo de una visita del poeta y diplomático español al museo etnográfico de Arequipa, Foxá quedó impresionado por la colección de cráneos deformes que se guardan en dicho museo. Esas deformaciones conseguidas, sobre todo, por el procedimiento de vendar los cráneos para que crezcan en una determinada forma, las traduce Foxá a las deformaciones doctrinales de los sistemas políticos, que producen esas malformaciones ideológicas que nos hacen percibir la realidad de una manera deformada. Foxá cita a este propósito la frase que atribuye vagamente a “un filósofo centroeuropeo”: “Una mentira, repetida varias veces, se convierte en verdad”. La frase es de Goebbels, lugarteniente de Hitler. Antes, acaba de citar la frase de “un político ruso” (con la carga consiguiente de rechazo que en esas fechas conlleva la nacionalidad del político en cuestión). La frase citada es: “Contra el cuerpo, la violencia física; contra el alma, la mentira”.

Todos los párrafos que siguen tienen esa bivalencia que lo mismo puede entenderse crítica de un sistema político como de su opuesto. Depende de qué lado se hace la lectura. Citamos un fragmento que muestra el carácter ambivalente del escrito:

El dueño del adjetivo determina quiénes son héroes, aunque a sus pies humeen las ciudades, y quiénes criminales.
En toda una guerra civil no ha habido más que un muerto: el que interesaba al dueño del adjetivo.
Los crímenes, cuando convienen, son” justicia” del pueblo. Los juicios más legales de un Estado con el que no se simpatiza se denominan asesinatos.
Al capricho del dueño del adjetivo, los heroicos “guerrilleros” se transforman en “bandoleros”. ¡Desgraciado del que en una guerra es calificado por él de “rebelde”!
¡Feliz al que se llama “leal”, aunque sus manos chorreen sangre!
Sí, mi querido director, nuestra civilización ya no tiene salida, porque juega con la verdad.

¿Habrá quien no suscriba estos párrafos? Suenan a verdad, desde cualquier punto de vista que los miremos. Lo que pasa es que, en el tiempo en que Foxá escribía estas reflexiones el “dueño del adjetivo” era, precisamente, Franco y su régimen.

martes, junio 07, 2011

LA BIBLIA EN LOS CIBERTEXTOS DE GARCI-GÓMEZ

Pues sí, la Biblia, nada menos, con todo su tesoro de sabiduría y toda la amalgama de fábula e historia que encierra el texto sagrado, ahora la tenemos a nuestra disposición gracias al esfuerzo y la laboriosidad del profesor Garci-Gómez, nuestro paisano extremeño, natural de Almoharín, antiguo colega de estudios en el Seminario Diocesano de San Atón. Les facilito a ustedes el enlace al que pueden acceder cómodamente cliqueando en esta llamada. Verán en los respectivos márgenes, izquierdo y derecho, de la pantalla los títulos de cada uno de los libros del Antiguo y el Nuevo Testamento. Ilustra la página un retrato de nuestro ilustre paisano de Fregenal, Benito Arias Montano, el más insigne de los biblistas de todos los tiempos. A él va dedicado el trabajo de Garci-Gómez, como homenaje de admiración a la figura del egregio humanista. El texto de la dedicatoria, como no podía ser menos, está escrito en latín, la lengua universal de aquella época, la lengua en la que Montano escribió. He aquí traducido al castellano el texto de la citada dedicatoria: A Benito Arias Montano, /muy sabio varón extremeño, /que compuso la magna Biblia Políglota Regia,/ un admirador suyo, natural de su misma región,/D(a), D(ona), D(edica)/ esta versión digital de su obra.


Perdone el lector si no me atengo a la estricta literalidad del texto latino. Trato de hacerlo lo mejor que puedo.

De lo que estoy totalmente seguro es de que esta edición digital resultará de enorme utilidad al estudioso de la Biblia, sobre todo por la prontitud con que se puede localizar cualquier pasaje de los libros sagrados.

domingo, junio 05, 2011

¡GRACIAS, FEDERER!

Te portaste como un jabato en Roland Garros 2011, eliminando a Djokovic, la bestia negra de Nadal, a quien hiciste el mejor regalo de su cumpleaños: que el serbio no le arrebatase el número 1, derrotándote a ti. De modo que nuestro compatriota te debe el mantener, hoy por hoy, ese primer puesto en el ranking del tenis internacional. Y ahora Nadal, ingrato, no ha querido regalarte, en justa correspondencia, el triunfo en la final del torneo parisino: ¡Tú merecías ese trofeo en competencia con esos otros dos gigantes del tenis mundial que son Nadal y Djokovic !
Y es que Nadal te tiene tomada la medida a ti, como Djokovic se la tiene tomada a él. Sois tres ases, tres monstruos de la raqueta, tres fuera de serie en el rectángulo de tierra batida.
¿Quién es de los tres el número uno? Yo confieso que no lo tengo tan claro. Pero en las presentes circunstancias, tal vez lo más acertado sería echarlo en suerte.

sábado, junio 04, 2011

Deslindando lo histórico de lo hagiográfico

Un día, así lo esperamos, se contará la historia de muy distinta manera a como nos la contó el franquismo. Se llamarán a las cosas por su nombre, arrancándoles las etiquetas que les puso encima la propaganda. Se desecharán, por mentirosas, las consignas y falacias con que se cohonestaron las atrocidades del régimen: Cruzada, Alzamiento Nacional, Guerra de Liberación, Por Dios y por España, Una, Grande y Libre... Por debajo de esas palabras grandilocuentes se descubrirán realidades menos gallardas de lo que, quienes las acuñaron, pretendían: genocidio, traición (perduellio), expolio, crimen institucional, golpe de Estado... rebelión militar. Fue una conspiración de capitostes militares, desleales a la patria común, y jerarcas religiosos, apoyada por los que entonces manipulaban los medios de producción (terratenientes) y el disfraz ideológico de una doctrina que ni siquiera conocían a fondo: la joseantoniana Falange. Los teloneros de la camisa azul se organizaron en los núcleos rurales en grupos paramilitares que se comportaban a la manera castrense: hacían sus guardias y se ocupaban de la eliminación sistemática de los oponentes políticos en la zona ocupada, sobre todo de aquellos que, por su juventud, hubieran podido incorporarse a las tareas de defensa de la República: Los encarcelaron y los mataron en la retaguardia, indefensos. Así funcionó el tinglado exterminador de la causa republicana en la zona ocupada por los rebeldes que vinieron de África. Entre ellos el glorioso caudillo salvapatria, que según muy recientes estudios del profesor Ángel Viñas, inició su fatídico vuelo en el Dragon rapide con una más que probable fechoría (léase el artículo que hoy firma este catedrático de la Complutense en Público.es)

Cuando esperábamos que se reescribiera la Historia de manera distinta a como nos la contó el franquismo, con un poquito más de objetividad histórica y menos 'maquillaje', hete aquí que el nuevo Diccionario Biográfico de la RAH nos viene a colocar la misma historia deformadora de la verdad. La hagiografía del Caudillo atraviesa, victoriosa, la barrera del siglo XXI.


Aquí voy a poner, como símbolo vencedor, el hierro de la ganadería franquista, el 'víctor' que aún puede verse multiplicado en alguno de los muros de la Universidad salmantina.

jueves, junio 02, 2011

DEMOCRACIA REAL (II)

“Tú escucha lo que yo y el pueblo conmigo desea.” *
(Hor. A.P., 153)




Lo primero que aconsejaría a nuestros esforzados muchachos que por estos días se concentran en la madrileña Puerta del Sol y en otros ‘foros’ por toda la geografía urbana en España, es que se tomen unas jornadas de reflexión y abandonen, de momento, sus asambleas y concentraciones. Retirarse unos días, incluso semanas, a reflexionar puede ser bueno para ellos y para cuantos simpatizamos con ellos, respecto al principal objetivo que desde el principio se planteó con toda claridad en estas concentraciones: lo que jóvenes y mayores demandamos para nuestra España en el siglo XXI, del que ya ha transcurrido la primera década, es una democracia real. El adjetivo es necesario porque jóvenes y viejos estamos al cabo de la calle en lo que respecta a esta democracia en rodaje que dimos en llamar Transición.


La Transición ha recibido muchos calificativos elogiosos, entre ellos el de modélica. Hay una ristra de adjetivos que podrían convenirle: fue precavida, paciente, tolerante, acomodaticia, transigente, condescendiente, contemporizadora...Se tomó su tiempo de adaptación. Y se avino a las exigencias impuestas por la parte otorgante, la que había detentado el poder del pueblo a quien, por fin, había llegado el momento de restituirlo, al objeto de compartirlo en avenencia. Esta participación del poder por parte de quienes lo habían detentado en exclusiva (los adictos al régimen, como principales beneficiarios de él) fue una concesión condicionada. Se pactaron las necesarias normas de convivencia en la Constitución de 1978, sin que se plantease, por inoportuna, ninguna suerte de condena oficial del régimen que había causado tanto dolor al pueblo español, diezmando su población y privándole de libertades cívicas durante casi cuarenta años. El aparato del régimen comenzó a desmontarse pero con parsimonia: nombres de calles, símbolos y monumentos fueron paulatinamente siendo sustituidos. El rodaje de la democracia (la Transición) se ha prolongado a lo largo de 35 años y parece que los herederos de la facción victoriosa no están dispuestos a hacer más concesiones en cuanto a romper con el pasado, tras haberse retractado de la condena institucional del franquismo (la Dictadura) ante el Parlamento Europeo. ¿Por qué esa renuencia a condenar el franquismo? ¿No fue el franquismo una dictadura y no es la dictadura la antítesis de la democracia? Pues resulta que, según la sentencia del académico de la Historia, Luis Suárez, Franco no fue un dictador. Si esta sentencia sienta ‘jurisprudencia’, en virtud de la autoridad académica de quien la emite, no habría esa contradicción in terminis que nos autorizaría a declarar incompatible el franquismo con la democracia. Véase aquí cómo explica su peregrina teoría el autor de la biografía de Franco en el Diccionario Biográfico Español que acaba de publicar la RAH y que ha suscitado numerosas protestas por parte de muchos otros historiadores. Franco, según este sensato historiador que es Don Luis Suárez, “no fue un dictador”. Un incomprendido es lo que fue. Además, según el concepto clásico, las dictaduras “se adoptaban temporalmente”. Se trataba de situaciones excepcionales con carácter provisional. Lo dice Tácito al principio de sus Anales: “Dictaturae ad tempus sumebantur” (Ann. 1.1.2-3) ¿Cómo puede llamarse ‘dictadura’ a un régimen que duró ad vitam, casi 40 años? Decididamente, no encaja en el concepto clásico de dictadura. Y, según la citada autoridad académica, tampoco se trató de un régimen totalitario, sólo autoritario. Véase cómo lo explica concisamente el citado autor: “Totalitario, es lo que dicen que fue el régimen de Franco y no fue, es un sistema político que somete el Estado al partido; y autoritario, que es lo que yo defiendo, significa lo contrario. Es un sistema que somete el partido al Estado.” ¿Se entiende ahora mejor? A ver si a última hora vamos a desembocar en el Absolutismo puro y duro de L’État c’est moi (El Estado soy yo) que dijo el monarca francés Luis XIV, por más señas.



En fin, ahora ya sabemos, porque así lo afirma una autoridad académica, que Franco no fue un dictador, fue sólo un autoritario vitalicio. Tampoco fue golpista, según sentenció Pío Moa en unas declaraciones al diario Las Provincias (18-11-04) que recoge el historiador Francisco Espinosa en su libro El fenómeno revisionista o los fantasmas de la derecha española (2005) p. 21.

Ni golpista ni dictador. Un santo es lo que fue, como bien lo comprendieron quienes lo ponían bajo palio. No sé a qué esperan sus fieles para iniciar el proceso de canonización que los hagiógrafos están apuntando.
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* Tu quid ego et populus mecum desideret, audi.

lunes, mayo 30, 2011

La hagiografía del Dictador avalada por la RAH


“De las academias, ¡líbranos Señor!” (Rubén Darío)



Y especialmente, de la Real Academia de la Historia. Con publicaciones como la que acaba de aparecer y de la que se da cuenta en una información que publica hoy el periódico Público.es, acabamos de tocar el fondo de la Transición. Se nos coló el franquismo (es decir, la dictadura) en el presunto proceso evolutivo de la transición hacia la democracia.
La presumiblemente ‘docta’ corporación deberá purgarse de la pifia que sus actuales responsables han cometido y que acaban de ‘cargarse para los restos’ la credibilidad científica de la Institución. Con verdades como esa cualquiera va a otorgar fiabilidad a lo que dimane de esa Corporación, o negligente, o ignorante, o corrupta. Es la credibilidad de la ciencia histórica la que acaban de poner en entredicho. Malo, fatal para el prestigio de una institución a la que habíamos considerado hasta ahora respetable. Como no rectifiquen se convertirán en el hazmerreír internacional. La débacle de la hasta ahora tenida por ‘docta’ corporación
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sábado, mayo 21, 2011

ESPAÑA, CAMISA BLANCA DE MI ESPERANZA

El 15-M es (esperamos que sea) la fecha del alumbramiento fausto, legítimo, decisivo, de la Democracia española, la recién nacida más esperada, la hermana menor de su otra hermana, bastarda al fin, por los genes de su inevitable ascendencia franquista. La democracia de la Transición, suplantadora del poder legítimo del pueblo, que es la que aspiraba a instalarse de manera definitiva en la convivencia española, no era, no ha sido la Democracia que esperábamos los españoles: la prueba más evidente de que no lo era es que no logró superar el complejo de las dos Españas con el que solíamos venir al mundo todos los españoles, en la convicción fatal y resignada de que una de esas dos Españas había de helarnos el corazón. Recuerden ustedes un detalle emocionante y es el de que la Deseada, Desirée Democracia, cuya partida de bautismo se asentó en la Constitución de 1978, se nos presentó con el atractivo nombre de pila de UCD, Unión de Centro Democrático, lo que de momento suponía una voluntad de superación del pasado, dolorosamente anclado en la bipolaridad de la izquierda y la derecha, ese binomio inicuo que dejó manca a España tras la contienda civil. La derecha eliminó a la izquierda, una parte del propio cuerpo social y, desde entonces, estuvo manca la sociedad española; los dextrógiros hicieron y deshicieron a su gusto. Por eso fue tan bien recibida la Deseada UCD, porque disimulaba su manquedad y su bipolaridad congénita (en el sentido de enfrentamiento) eliminando los nombres-tabú de ‘izquierda’ y ‘derecha’. La ‘izquierda’ por manca; y la ‘derecha’ por pegona. Luego, como ustedes recordarán, esa derecha recalcitrante y fajadora se empeñó, terne, en que no se tocase el franquismo: la Constitución de 1978 no anunciaba, expresamente, su extirpación definitiva; lo que hizo posible ulteriores coletazos del mismo (23-F) y, finalmente, restituida la bipolaridad natural (la naturaleza nos ha creado con dos manos) la derecha, por medio de su representante en el foro europeo, resolvió no condenar el franquismo (sólo por moler, claro; pues al franquismo no hay dios que lo redima, por más que hubo iglesia que lo cobijó bajo su palio)
Desirée Transición es, ha sido, (el 15-M puede ser la fecha fijada para su caducidad definitiva) la hermana bastarda de la Democracia. Ésta se hace acompañar ahora del sobrenombre de Real, innecesario de no haber existido la suplantadora. No nos explique doña Esperanza Aguirre, con su aguerrido ejemplo, levemente crítico hacia el franquismo, que no se puede poner apellido a la Democracia, como hizo Franco llamándola Orgánica (lo que dio lugar al chiste de que se llamaba así porque “le había salido a Franco de los órganos”) Desde luego, doña Esperanza, la democracia de suyo no necesita apellidos, salvo que se nos quiera meter gato por liebre, o bastardía por legitimidad. Usted ya me entiende. En resumen, nuestra juventud, plantada ahora en la Puerta del Sol de la Esperanza, su tocaya, aspira a que los políticos entiendan de una puñetera vez que ellos (y con ellos la inmensa mayoría de los españoles) están por la democracia de verdad, no la de pacotilla, y que ya está bien de tirarse a degüello, en foros y ágoras, con estériles discusiones interminables. De que ya está bien de descalificarse mutuamente los eternos rivales, de que ha llegado la hora de arrimar el hombro, de que hay que eliminar el rastro apestoso de esa antidemocracia visceral que fue el franquismo, y de que hay que dejarse de entretener a los españoles con promesas de un lado y de otro, mientras que las políticos van a lo suyo que, como desgraciadamente se ha demostrado, es el interés particular, no el interés general.

La actual crisis política española es la crisis de la democracia suplantada.



La de hoy es una jornada de reflexión . Si sirve la modesta opinión de un autodidacta en política (y en tantas otras cosas) aunque, sin duda, bien intencionado ciudadano, diré que ni la derecha del PP con sus halagüeñas perspectivas de un próximo triunfo electoral, ni la izquierda del PSOE, con su previsible derrota son, por sí solas, la solución que demanda la indignada ciudadanía.



La solución vendrá de un nuevo reinicio del ordenamiento democrático en el que esos focos viciosos de democracia espúrea (La Gaceta y su hermana gemela, la televisiva Intereconomía, con sus encuestas amañadas entre los propios seguidores, que naturalmente, sólo reflejan, a lo más, la opinión de su grupo) están llamadas a desaparecer. La democracia que el naciente movimiento postula las va a catalogar como prácticas suicidas, a eliminar en el futuro ordenamiento constitucional.

jueves, mayo 19, 2011

DEMOCRACIA REAL (I)

De aldabonazo a la conciencia democrática puede calificarse el fenómeno que ya ha sido clasificado, en los fastos políticos, con el nombre de la fecha en la que primeramente se manifestó en la capital de España: el 15-M. Su similitud con otros fenómenos ocurridos recientemente en países norteafricanos, como Túnez, Egipto y Libia, resulta sintomática, por más que en los citados países los manifestantes se han pronunciado a favor de las libertades y de la igualdad de derechos que postula la convivencia democrática: su objetivo es la democracia, a secas. En España, en cambio, el objetivo, siendo aparentemente el mismo, la democracia, se ve modificado por una precisión, que se expresa mediante un adjetivo: real.



Con ello se da a entender que la democracia que hasta ahora imaginábamos tener en España es algo ficticio, que lo que hasta aquí hemos tenido es sólo un sucedáneo de democracia.





Este singular pronunciamiento ciudadano ha ocasionado en otros países la caída de dictadores como Mubarak en Egipto o Ben Alí en Túnez. En Libia, Yemen y Siria se mantienen en pie las dictaduras y se resisten a caer, a base de represión militar. Lo curioso es que en todos los países mencionados de África y de Oriente Medio, lo que las masas demandan es democracia, a secas, mientras que lo que en España demanda el hombre de la calle es democracia real. El adjetivo resultaría equívoco por cuanto pudiéramos considerarlo sinónimo de regio y, por tanto, relacionado de algún modo con la realeza, o con la monarquía. En este sentido se podría imaginar que lo que la vox populi demanda en esta ocasión es la compatibilización de la democracia con la monarquía, situación prevista por algunos tratadistas políticos, como Cicerón, quien en su tratado De re publica piensa que monarquía y democracia (=república) son perfectamente compatibles. Es, en efecto, posible la convivencia de ambos sistemas de gobierno, lo que en el mencionado tratado se denomina como regali republica (‘democracia real ’, en el sentido de la realeza)
Pero en esta ocasión, evidentemente, no se trata de eso. Nuestra ‘democracia en rodaje’, como en repetidas ocasiones hemos denominado a la llamada Transición, demostró que democracia y monarquía eran perfectamente compatibles. El Rey Don Juan Carlos, pese a no haber sido elegido directamente por el pueblo, sino por un dictador, se ganó el voto popular con la memorable ocasión del 23-F. Su actuación a partir de esa fecha adquirió legitimidad democrática, evitando que prosperara la intentona de golpe de Estado que pretendía devolvernos a la época de la dictadura.

El sentido que en la presente ocasión tiene el adjetivo real, aplicado a la democracia, es evidentemente otro: es el sentido que conecta, no con realeza, sino con realidad. Porque lo que viene ocurriendo, desde que se inició la Transición hasta el presente, es que estamos viviendo una democracia ficticia, nada real, sino, más bien, un simulacro de democracia. Y la gente está hasta el gorro de esta democracia de guardarropía, de este remedo de democracia, cosa de políticos, entre los que menudean los arribistas y los corruptos, los que van a lo suyo y a lucrarse lo más posible de la confianza que el pueblo les otorgue.

Nuestro problema es que no tenemos una verdadera democracia y lo que tenemos no pasa de ser una caricatura de la misma. Nuestra presunta democracia nació como un cambalache entre los derrotados y los vencedores de la guerra civil. Hubo concesiones por ambas partes y, tras los consiguientes tiras y aflojas, se pactó la Constitución de 1978, la Constitución de la Transición. Se tuvo que ‘transigir’ con cosas que no gustaban a cada una de las partes; por más que no se transigió en cosas de ningún modo banales, como hubiera sido la condena de la dictadura y, sobre todo, de la represión y el daño que ésta ocasionó al pueblo español. Las reivindicaciones que se debieron plantear desde un principio por parte de los vencidos y sus descendientes fueron, entre otras, la condena sin paliativos de la dictadura; pues la renuencia a hacerlo, por una de las partes interesadas, contribuye a hacer ficticia esta presunta democracia. No puede haber democracia cuando hay una oposición que tira a degüello por encima de lo soportable, al contrincante político. Cuando las heridas morales de una guerra no se han restañado debidamente. Cuando los políticos andan a la greña, cuando se hace la vista gorda sobre la corrupción, etc. etc. Esto no es democracia real, es un político guirigay. De esto es de lo que está harto el pueblo, estamos hartos la mayoría.

Ojalá que los políticos de uno y otro signo capten estas señales ‘desesperadas’, indignadas, por parte de un pueblo bastante defraudado en sus aspiraciones a la verdadera democracia. A la democracia real. La verdadera democracia.

miércoles, mayo 04, 2011

EL PRESUNTO CENOTAFIO DE GARCÍA LASSO

*Fotografía tomada del blog El coro de los grillos, por PeSaR. Cortesía del autor





La palabra 'cenotafio' (del griego 'kenos', vacío/a, y 'tafos', tumba, sepultura) se aplica a aquellos monumentos funerarios que tienen una finalidad meramente conmemorativa de un personaje, cuando se sabe que este personaje no está sepultado allí. Este parece ser el caso de García Lasso, uno de los varios hijos del matrimonio formado por D. Gómez Suárez de Figueroa y Dª Elvira Lasso de Mendoza. García Lasso murió trágicamente, en una escaramuza contra los moros en la llamada Hoya de Baza. Enterrado primeramente en Quesada (Jaén) su cadáver fue traído a Zafra posteriormente, para ser enterrado en el panteón familiar del monasterio de Santa María del Valle, más conocido en la actualidad como el Convento de Santa Clara. Parece que el emplazamiento primitivo de los restos del militar muerto en campaña estuvo en otro lugar de la iglesia, delante del altar mayor, lo mismo que los cuerpos de su hermano Lorenzo y de la esposa de éste, Dª María Manuel, primeros condes de Feria. Luego, las efigies yacentes de los respectivos hermanos fueron removidas de su primer emplazamiento, al objeto de despejar el espacio dedicado al culto religioso. Así las estatuas de D. Lorenzo y Dª María Manuel fueron desplazadas a uno de los muros laterales del templo y la estatua yacente de García Lasso se trasladó a uno de los laterales del presbiterio, alojada bajo un nicho al que también se trasladó la inscripción del epitafio en latín que ya he transcrito y traducido en otra ocasión.*
Aprovecho, no obstante, la presente para trasladar aquí la referida inscripción latina, acompañada de su traducción castellana.




Texto latino











Transcripción



EGREGIVS MILES CLARISQVE PARENTIBVS ORTVS
ISMAELITARVM TERROR CVSTOS PATRIAEQVE,
GARCIAS IACET HIC LASSO COGNOMINE DICTVS,
ANTE SVVM REGEM PERCVSSUS NAMQVE SAGITTA
CORRVIT EXPIRANS IN GVTTURE VVLNERE FIXO.
AT MORS NIL NOCVIT NAM VIVIT FAMA PERENNIS




Traducción




El egregio soldado, nacido de padres ilustres,
el terror de los moros y defensor de la patria,
aquí yace García, Lasso de apellido llamado,
pues herido por una saeta cayó ante su rey
y expiró por la herida que se abrió en su garganta.
No lo dañó la muerte, pues vive su fama perenne.



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* Por ejemplo, en las Actas del Congreso Conmemorativo del VI Centenario del Señorío de Feria (1394-1994), Edit. Regional de Extremadura, 1996, pp. 63-65

sábado, abril 30, 2011

LABOR DE ZAPA...ANTIZAPATERISTA

He recibido recientemente un correo, uno de los muchos 'partes de esa guerra sin cuartel' que, desde la oposición, se lleva a cabo contra el Gobierno. Inserto aquí el texto del aludido 'parte de guerra', acompañado de la foto correspondiente y del comentario que el referido 'parte de guerra' me sugiere:

Hace unas semanas, en el transcurso de unas maniobras, miembros del ejército español se situaron en lo alto del monte Gorbea (Álava). Allí existe una cruz alzada sobre una estructura de hierro. Los militares situaron allí la bandera de España y rodearon la estructura con cinta con la bandera española.



Como es habitual los nacionalistas protestaron por lo que consideraron una ofensa. Ofensa que consiste en que una unidad militar coloque la bandera de España EN ESPAÑA.

Lo que nadie esperaba es que el Ministerio de Defensa -la señora Carmen Chacón- tomara cartas en el tema. Según se está filtrando, porque naturalmente sobre este tema debe regir el secreto disciplinario, los responsables de Defensa han considerado que izar la bandera de España en la cima del monte Gorbea es un acto "incorrecto". Además, como advertencia al jefe de la sección que cometió "la incorrección" de izar la bandera española en territorio español y al jefe del Grupo de Artillería V se les ha sancionado económicamente retirándoles el complemento (C.D.E.), lo que en estos tiempos de crisis no es mal recurso disuasorio.

Así pues unos militares han sido sancionados por hacer, simplemente, lo que hacen todas las unidades, colocar la bandera española. La Ministra de Defensa prefiere apoyar al nacionalismo que defender a nuestros soldados, -a los que de hecho va a sancionar- porque la señora Carmen Chacón está en esa sintonía.

Unos militares han sido sancionados sin que sus jefes, que sepamos, hayan expresado su lógica protesta, no vaya a ser que también salgan perjudicados...

Pero luego, si unos piratas secuestran un barco de pesca Vasco, con bandera Ikuriña, no la de España, como ya sucedió, por favor, que vengan los militares españoles a salvarnos...!!



A esos mismos militares se les pide que, llegado el caso, den su vida por su país, el de esa bandera que colocaron en su propio país.

HAZLO CIRCULAR, ES HUMILLANTE E INTOLERABLE!!!

Subject: FW: QUE TODO EL MUNDO LO SEPA, QUÉ PAÍS TENEMOS...

Comentario:
Había que ver cuánto de verdad hay en este 'cuento' antes de sentenciar. Porque todo el relato tiene las apariencias de un bulo de tantos como circulan contra el gobierno y que hacen circular de manera irresponsable los 'patriotas' de la oposición. Personalmente, me resisto a creer que todo eso sea verdad. Y tiene todas las trazas de ser un infundio, sobre todo eso de que se haya sancionado a los presuntos responsables, retirándoles cierto complemento económico. Estamos hartos de bulos. Bueno, que todo el mundo sepa QUÉ PAÍS TENEMOS. Vale. Que sepa todo el mundo que tenemos un país con la peor y la más maligna de las oposiciones al gobierno, al que unos 'potenciales insurrectos' le hacen una guerra sin cuartel, donde todo vale, incluso la calumnia, con tal de derribar cuanto antes a ese gobierno. ¿En qué cabeza cabe que el tal gobierno pueda sancionar que se coloque la bandera de España EN ESPAÑA? Otra cosa es que se haga uso de la bandera de España con propósitos partidistas, cuando se pretende identificar el símbolo de España, no como la representación de un país, sino como la de un determinado partido político. Esto fue lo que ocurrió recientemente con la llamada manifestación antiterrorista, que muchos de los manifestantes trataron de convertir (y convirtieron, de hecho) en una manifestación antigubernamental. Ya estamos ante el consabido monopolio y apropiación de los símbolos de manera partidista. Eso no es patriotismo, es partidismo. Eso es lo que siempre hizo, por ejemplo, Fuerza Nueva; y ha seguido haciendo la derecha más recalcitrante, la que hoy va ganando terreno desde esas avanzadillas de la prensa ultramontana de la Gaceta y las tertulias de la economía mediática...

lunes, abril 18, 2011

LA PRESUNTA DEMOCRACIA DEL NEOFRANQUISMO

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Ilustración de John Tenniel




De antología puede calificarse el artículo que firma Almudena Grandes y que inserta hoy El País en su última página. Presenta, con toda la verosimilitud que puede reflejar un cuadro hiperrealista, el retrato de la surrealista democracia española, la presunta democracia del neofranquismo


El artículo lleva por título "Un suponer" y a él remito al lector con el correspondiente enlace aquí. La situación esperpéntica a la que la oposición y su resurgente neofranquismo ha llevado a la presunta democracia española, después de la llamada Transición (la democracia restringida por su condición de vehículo en rodaje) nos devuelve a la realidad de un franquismo larvado, que nunca acabó de extinguirse, pese a los intentos de borrarlo en sus manifestaciones externas de monumentos, estatuas ecuestres y nombres del callejero. Ahí está el neofranquismo, terne, superviviente, resurrecto, afirmándose frente a la democracia y precisamente invocando las libertades, la libertad, en la que se fundamenta la democracia. Se trata de posiciones, a todas luces, irreductibles, posturas que jamás podrán conciliarse. Mientras el franquismo no sea condenado, sin ambages, por el grupo político que rehúsa condenarlo, mientras haya instancias jurídicas que inhabiliten al juez que ha pretendido investigar los crímenes de aquella rebelión militar, delito de alta traición (que, sin embargo, se atrevió a tildar de rebeldes a los que le opusieron resistencia), mientras desde las supremas instancias de la justicia se rechacen apelaciones a la rehabilitación de la memoria de víctimas tan significativas como fue Miguel Hernández (y se niegue a sus familiares la anulación de una condena a todas luces injusta); mientras se acuse de 'colaborar con ETA' al Gobierno que ha puesto contra las cuerdas a la banda terrorista...(y mientras ese Gobierno tolere la injuria sin tomar medidas correctivas) estaremos en una situación surrealista de 'mundo al revés'. El mundo de 'detrás del espejo'. A pesar de todo, parece inminente el triunfo electoral del partido que no ve necesario condenar el franquismo. Por lo visto, para tener credibilidad democrática no se precisa ese requisito, puesto que hay quienes consideran perfectamente compatibles la democracia y la adhesión a la dictadura del franquismo. Total ¿qué más da?



Mucho nos tememos que en España se haya perdido el norte de lo que rectamente se entiende por democracia.

lunes, marzo 14, 2011

DOY POR HECHO QUE SE TRATA DE UN MONTAJE

Durante unas horas (no ha llegado a 24) he mantenido en este blog una foto trucada que me envió alguien en quien creo tener motivos para confiar. Luego, al ver el nulo eco que ha tenido en la prensa nacional una noticia que, de ser cierta, hubiera provocado un gran revuelo (menuda está la oposición para desaprovechar estas bicocas) he sospechado que puede tratarse de un montaje. Un amigo, a quien le agradezco la advertencia, me ha confirmado la sospecha.
Me he apresurado a retirar la foto trucada y el comentario. Dios me libre de hacer el juego a esa caterva de detractores empeñados a todo trance en tirar a degüello al gobierno y a sus representantes.
Todavía sospecho que lo de Pepiño pudiera ser otro trucaje. Hoy día la técnica puede hacer toda clase de trapacerías en este sentido.

jueves, marzo 10, 2011

Pepiño descolocado

Un amigo, condiscípulo del Seminario allá por los finales de la 5ª y comienzos de la 6ª década del siglo pasado, me envía esa foto en la que el Ministro de Fomento del Gobierno de España, aparece asistiendo a una ceremonia religiosa, suponemos que oficial, en la catedral de Santiago.


Parece que en el sagrado lugar el Sr. Ministro se encuentra como en casa. Indiferente a la solemnidad del acto, se dedica a consultar su móvil, o manejar su calculadora, montando una pierna sobre la otra. Algún paparazzi de la oposición que andaba por allí vigilando al intruso sacó la foto delatora de la falta de compostura del ministro. Ya tenemos, por si eran pocas, una nueva nota de infamia por parte de la oposición:




_ Ved como se comportan en el templo estos 'señores' del Gobierno.




Pepiño es gallego y, pienso yo, en su tierra natal debe sentirse como en casa. Más bien relajado.


Pero es que en ese momento en el que le ha pillado la cámara, indiscreta y malévola, no está en su casa, sino en la casa del Señor. Esto le obligaba a guardar la compostura. Pero se conoce que se ha relajado y ha bajado la guardia.


Me acuerdo de un antiguo profesor de la época más arriba mencionada, que cuando veía que algún alumno estaba sentado incorrectamente en la clase, le decía:


_Pero, ¿tú te crees que estás en el Mervic?


(El Mervic era una cafetería de lujo que existía por aquellas fechas en la céntrica Plaza de San Juan, frente a la catedral pacense)


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* Don Eloy Soriano, profesor aludido en esta entrada. Según yo le veía en aquellas fechas.