lunes, julio 22, 2013

UNA CONSTITUCIÓN CONSTITUTIVAMENTE ENTECA (LA ESPAÑOLA DE 1978)

Vigorosos de franquismo, los padres de la Constitución, (Fraga y afines) dieron sus genes para la formación de la nueva criatura, que debía presidir la nueva Transición española. El resto del equipo aportó lo que pudo, menos testosterona. Así salió la Constitución de la Transigencia, que ha caracterizado la Transición y que ha consistido en el transeat (que pase, con tal de no despertar al ogro dormido del franquismo)


Hay que reconocer que también se transigió con algunos cambios de nombres en las calles y algunas retiradas de los lugares públicos de algunas estatuas del dictador.


Pero donde la renuencia se ha hecho más resistente es en la sistemática negativa, por parte del PP ante la propuesta de una condena explícita del franquismo:


¿Podrá el PP oponerse indefinidamente a asumir la condena explícita, institucional y constitucional, del franquismo? Eso equivaldría a mantener a España al margen de la democracia legítima a la que tiene derecho.


Señores del PP, ustedes no han condenado aún (siendo su principal deber democrático) un régimen que nació de un delito de alta traición (perduellio), con el llamamiento a fuerzas extranjeras, para destruir la propia nación. Un régimen cuya presunta legitimidad se cohonestó desde diversos estamentos, principalmente el esclesiástico, en su jerarquía: baste sólo citar el nombre de uno de estos jerarcas eclesiásticos: el del Cardenal Isidro Gomá y Tomás. El que osó equiparar el levantamiento franquista a una Cruzada.


Señores del PP, ustedes no han colaborado a desmontar estas viejas estructuras del aparato franquista subsistente, impidiendo rehabilitaciones y reparaciones que están reclamando justicia clamorosamente, como es el caso del poeta Miguel Hernández, petición rechazada, por cierto, a la nuera del poeta que la solicitó.


¿Ustedes creen compatible que un señor como el Presidente del Constitucional, Pérez de los Cobos, pueda ejercer un cargo político, cuando existe la norma constitucional de que todo cargo político, a partir de cierta responsabilidad, tiene que renunciar a su militancia partidista, de manera que se entienda que el ejercicio del cargo no va a ser intervenido por la influencia del partido político al que pertenece?


Esta ‘democracia’ es la que tiene que cambiar de ‘look’ ante Europa, si no queremos ser el hazmerreír de los pueblos verdaderamente demócratas de Europa y del mundo.

miércoles, julio 17, 2013

EL GAZPACHO VERDE



Unos cuantos amigos ecologistas, mi hijo Juan entre ellos, han tenido la feliz idea de cultivar un pequeño huerto al que han bautizado con el nombre de El Gazpacho Verde.

Hoy el nombre de ‘gazpacho verde’ puede parecernos una forma excepcional de condimentar el conocido refrigerio estival, pero si bien se tiene en cuenta, hubo un tiempo en el que el gazpacho era naturalmente de ese color. Así debió ser hasta que los primeros colonos americanos trajeron los que hoy consideramos ingredientes indispensables de nuestro popularísimo y socorrido plato veraniego: el tomate, ante todo, pero también se puede añadir el pimiento No sabemos (no lo sé yo al menos) qué número de ingredientes distintos entrarían en la composición del gazpacho verde. Virgilio en su égloga segunda habla del “ajo y el serpol”.El primero sigue siendo ingrediente esencial del gazpacho, sea verde o encarnado.

El gazpacho de la época virgiliana debía incorporar una variedad de hierbas frescas, entre ellas los berros, tan abundantes antiguamente en los limpios regatos, hasta que la contaminación hizo desaconsejable recurrir a ellos.

En todo caso no es mi intención divagar sobre cuáles serían las posibles hierbas ingredientes de aquel gazpacho, que debía saber apetitoso, especialmente como hidratante en los momentos de más intenso calor: la siesta:

A esta  hora sofocante se refiere Virgilio en su citada égloga, hora en que todo tiende al sopor y al reposo, pero en la que un corazón enamorado vigila y busca. Es el del joven Córydon, que busca tener algún encuentro (en esa hora especialmente desechada por las actividades humanas (e incluso animales) con el muchacho que le atrae tan fuertemente.

Ahora incluso las bestias buscan la sombra y el frescor: ahora hasta los lagartos se retiran a sus cambroneras. Y  Théstyl  machaca en la cazuela hierbas olorosas como  el  ajo y el serpol a los segadores fatigados por el tórrido  verano”. ’ entre los versos 8º y  9º  .Por inercia, pensé que ambos versos comenzarían igual:

Recitando de memoria estos versos en latín me ocurrió un  suceso digno de mención. Creí que en la secuencia entre los versos 8º y 9º, (en virtud de recurso literario por repetición), comenzarían ambos versos por las mismas palabras: “nunc etiam”. Por precaución  sometí a medida cada verso y surgió enseguida la dificultad.

El verso 8º  es:
                           Nunc etiam  pecudes umbras et frigora captant

(he señalado en negrita las vocales correspondientes a los ictus)

Pero el verso 9º no podía empezar también por el ‘nunc etiam’. Al principio se podía empezar con el 'nunc etiam virides...", pero pronto se advertía que el verso no era viable. Consulté el texto y vi

Nunc virides eti(am) occultant spineta lacertos

Esto sí era viable. La figura de repetición "nunc etiam / nunc etiam" había sido una imaginación mía. Desafortunada, por cierto.

¡Qué maravilloso instrumento de precisión es la métrica latina! Cada poema es una máquina de relojería, que asegura que cada pieza está en su sitio.


sábado, julio 06, 2013

ESTOY SATISFECHO

* Estoy satisfecho con mi blog, porque en él he manifestado con toda sinceridad mi manera de pensar respecto a la política actual y, en particular, he expresado mi rechazo hacia ella, porque está cimentada sobre la base de una falsa democracia.

* Estoy satisfecho con la nueva edición de mi libro DE LA VIDA A LA TEORÍA, porque he conseguido eliminar en él viejos errores e incorporar nuevos aciertos.

* Estoy satisfecho de haber honrado a mis padres, además de dedicarles mi libro, perpetuando su recuerdo con sendas odas latinas , dedicadas a cada uno de ellos: a mi padre con una oda latina escrita en 14 estrofas alcaicas. Y a mi madre con otra oda, también en latín, en estrofas asclepiadeas tipo A.

* Estoy satisfecho porque mi vida no ha sido estéril, puesto que dejo a la Humanidad un legado en forma de libro.

* Creo que podría entonar ya el "nunc dimittis" (Luc. 2.29-32)

jueves, julio 04, 2013

CONDICIONES PARA INSTAURAR EN ESPAÑA UNA DEMOCRACIA VERDADERA

La implantación en España de una democracia verdadera exige una previa condena explícita del franquismo y la destitución de aquellos personajes que ocupen cargos políticos y que hayan manifestado públicamente su aquiescencia y aceptación con el franquismo, como es el caso de Jaime Mayor Oreja, con un argumento tan pueril como el de que a él, personalmente, le fue bien aquella etapa, que él vivió de una manera plácida: Sin embargo, muchos que no tuvieron esa suerte, permanecían en las cárceles; o, mucho peor, habían perdido vida y haciendas con aquel régimen.

Exige, además, esa puesta a punto de la democracia verdadera, la ilegalización y prohibición de instituciones que sean de inspiración franquista, como por ejemplo, la llamada Fundación Francisco Franco.

La anulación de todo aquello que urdió el aparato jurídico del franquismo, como lo relacionado con la llamada Causa General. Y la anulación de las sentencias contra los combatientes leales a la república: Ejemplo señero: la causa del poeta Miguel Hernández.

Admitir que el levantamiento del 18 de julio de 1936 fue un delito ‘de alta traición’ por parte de Franco y sus generales y colaboradores, delito de perduellio, agravado por el hecho de haber llamado para luchar contra la patria común, España, a las potencias fascistas comandadas por Hitler y Mussolini (“los dos mariconazos”, que dijo Miguel Hernández)

Que se declare radicalmente falso el bulo divulgado por la jerarquía eclesiástica española, de que el levantamiento contra la patria fue una Cruzada.

Lo que en verdad fue, y sigue siendo es un genocidio consistente en la exterminación sistemática del rival político, coordinada por los mandos de guerra (como Yagüe) junto con los paramilitares locales de cada población y los comités fascistas donde se decidía qué ciudadanos debían ser ejecutados.

Si no se condenan explícitamente todas estas enormidades, españoles y compatriotas nuestros, sabedlo: Vivimos en una falsa democracia

lunes, julio 01, 2013

CAFÉ PARA TODOS: SÍ, PERO DESCAFEINADO

Ese es el tipo de democracia que hemos podido conseguir en España: sin lograr la condena explícita institucional (y constitucional) del franquismo. Creíamos que esa imprescindible marca de la autenticidad democrática, como sería la condena de la dictadura, y  la anulación y la revocación de aquellas disposiciones legales que impuso el franquismo, serían cosas fáciles de conseguir, tan pronto como la democracia alcanzase su mayoría de edad. Craso error.

Ha pasado la fase transicional de la democracia y esta criatura, congénitamente débil y valetudinaria, no acaba de desprenderse de su caquexia constitutiva.

Hemos perdido la esperanza en este sentido. Los gobiernos ‘democráticos’ no dan para más. Así que dejen de insistir en hacer el papel de ‘díptero testicular’ (Ricardo Almeida) o sea, lo que vulgarmente llamamos ‘mosca cojonera’, porque el gobierno no está por la labor.

ALGUNAS DE LAS PALMARIAS CONTRADICCIONES DE LA MAL LLAMADA DEMOCRACIA ESPAÑOLA

Una de las más clamorosas es la negativa por parte del Tribunal Supremo a la demanda de la familia del poeta Miguel Hernández , solicitando que se anulase la injusta sentencia que lo condenó a muerte, condena conmutada después por la de cadena perpetua. Sentencia a todas luces injusta, pues ¿qué delito cometió Miguel Hernández sino el de defender sus ideales políticos y luchar generosamente por su país? La persistencia de esa condena, junto con la no anulación (¡todavía a estas fechas!) de todas aquellas leyes inicuas y arbitrarias hechas a medida de una dictadura es lo que delata la radical falsedad de esta mal llamada democracia española: una transición sine die. Y contra esto aún no se ha elevado la protesta masiva, mayoritaria, que deberían ejercer sin tregua contra este y otros gobiernos remisos quienes de verdad aspiran a que se instaure en España definitivamente la democracia.


Todo esto es desalentador. Tremendamente frustrante y un descrédito para los gobiernos que han ido sucesivamente turnándose en la nueva etapa, transicional, pues ¿hay alguien que pueda creer a estas alturas que ya hemos dejado atrás la Transición? Seguimos en ella, como algunos querían (desde el principio, cuando se deshicieron en elogios, por lo mesurada y circunspecta que se mostró, hasta el punto de llamarla modélica.

Despertad, pueblos de España: el franquismo sigue vigente entre nosotros, por más que se eluda llamarlo por su nombre.

martes, junio 25, 2013

DEMOCRACY IN SPAIN

La noticia aparece estos días en la prensa digital. Particularmente en Público.es, de donde la tomo. Remito al siguiente  enlace:
El querellante es Falange Española de las JONS. El nombre del querellado no importa: cualquier ciudadano demócrata español podría ponerse en su lugar. Lo verdaderamente monstruoso, disparatado para cualquier nación de Europa (que no sea España) normalmente instalada en democracia es que se permita una formación política del talante de Falange Española y de las JONS. Pero ¿cómo puede considerarse compatible con una democracia que merezca el nombre de tal una formación con un historial de crímenes  como la Falange?

No es que seais un anacronismo viviente, es que sois un absurdo,en un país que pretende homologarse con las democracias occidentales.

lunes, junio 03, 2013

EL LEGADO DEL MAESTRO

He sido un profesional de la enseñanza a lo largo de más de media vida. Primero en la Primaria y, luego, en la Secundaria. Si considero la circunstancia de que a mis 20 años ya estuve, durante un curso,  de profesor de Latín en el Colegio de San Antonio, en Almendralejo, puedo contabilizar en total unos 40 años de dedicación a la enseñanza, repartidos casi a partes iguales entre la EGB y el Bachillerato. Creo que mi vocación didáctica está suficientemente acreditada a lo largo de esas cuatro décadas.


Esa vocación la he seguido ejerciendo desde la tribuna pública del periódico o la revista y, ocasionalmente, desde el libro, como es el caso reciente de la 2ª edición de mi libro DE LA VIDA A LA TEORÍA, publicado por primera vez en 2001.


En este libro se reúne una colección de ensayos de carácter humanístico, preferentemente sobre temas de la literatura comparada. Tengo la convicción de que las enseñanzas recogidas en este libro representan un modesto legado didáctico cuyo destinatario es la Humanidad. Desde sus páginas continuaré ejerciendo la labor a la que dediqué la mejor parte de mi vida. Recuerdo unos versos del Juan Pueblo, de Luis Álvarez Lencero:  Os dejo un hombre / con los brazos abiertos en mi libro.


Las enseñanzas que ahora quiero compartir con mis semejantes las he aprendido, en parte, de la vida y, en parte, de los libros. El aprendizaje directo de la vida es, con mucho, más eficiente que el libresco. Éste siempre será de segunda mano con respecto a aquél. La comprensión se ejercita con mucha más eficacia cuando se ha experimentado en propia carne aquellas vivencias que hicieron a nuestros antepasados manifestar sus opiniones en tal o cual sentido. Decía Heráclito "Me he investigado a mí mismo" (fr. 101)


En este libro, como digo, se abordan temas de la literatura comparada. Temas cuya universalidad rebasa el marco espacio-temporal y cuya repercusión puede emigrar de una época a otra o de un país a otro. De esa índole es, por ejemplo, el llamado movimiento barroco, a cuyo estudio va dedicado el capítulo II de este libro. O el tema de las influencias de un autor sobre otro. El capítulo V está dedicado a estudiar esas recíprocas influencias. Igualmente se presta atención a las reiteraciones temáticas, conocidas con el nombre de tópicos. También pueden llamarse 'recurrencias', pues las vemos surgir una vez y otra en diversas épocas y en diferentes países. Al estudio de este fenómeno va dedicado el capítulo VIII.


En suma, este libro, del que me he venido ocupando en las entradas precedentes, es, a fin de cuentas, el modesto legado de un maestro curtido en lides didácticas, desde la escuela primaria a la secundaria, lo que desde hace muchos años se conoce con el nombre de Bachillerato.

martes, mayo 28, 2013

DE LA VIDA A LA TEORÍA (2ª edición)

 He recibido ya de la editorial Palibrio 50 ejemplares de la 2ª edición de mi libro DE LA VIDA A LA TEORÍA (editado por primera vez en el año 2001) Aquí se reproduce la portada del libro cuya presentación espero que pueda realizarse en breve. A este fin me he puesto en contacto con la Biblioteca Municipal de Zafra y, posteriormente, trataré de hacer lo mismo con alguna biblioteca de Badajoz (quizás la de la Asociación Económica de Amigos del País) para realizar allí una nueva presentación. De todo ello trataré de dar noticia en su momento a los lectores de este blog.

La nueva edición introduce mejoras sustanciales en la estructura y ordenación de los trabajos, en comparación con la edición de 2001. Se completa el contenido de algunos capítulos, tal como ya se apuntaba en las "Palabras liminares" (p. 5) de la 1ª edición, donde presentía ya algunos de esos trabajos futuros en proceso de gestación. Este es, concretamente, el caso del capítulo II, completado ahora con un trabajo sobre el Barroco, que aparecería en la Revista de Estudios Extremeños al año siguiente, concretamente en el t. 58, nº 3, pp. 863-76, con el título de "Dos aspectos de la cosmovisión barroca: la vida como sueño y el mundo como teatro" (2002)

Otra de las mejoras importantes del libro es la introducción de citas en griego. Este recurso no pudo emplearse en la primera edición porque en aquella fecha aún no disponía de la excelente colección de autores clásicos, tanto griegos como latinos, de la que actualmente dispongo, en edición digital.
En el capítulo V (“Semejanzas e influencias”) se aborda el tema del escritor y su modelo. Entre el uno y el otro existen relaciones que van desde la simple imitación a la copia y hasta el plagio. El caso de nuestro paisano Vicente García de la Huerta nos hace pensar que plagió en gran medida con su obra Raquel la obra del portugués António Ferreira titulada Castro.
La influencia del autor de las Greguerías en el primer Miguel Hernández se pone de manifiesto en uno de los artículos, ya desde la 1ª edición. Y, lo mismo, la influencia del propio Miguel Hernández sobre nuestro autor extremeño Luis Álvarez Lencero.
En el capítulo VII (“Homenaje a Antonio Holgado”) se sustituyen los dos comentarios sobre poemas de Marcial (Epig. XI, 60 y 104) por sendos estudios sobre humanistas extremeños. Se hace así más coherente el contenido de dicho capítulo, ya que se trata de homenajear a uno de los humanistas extremeños más notables del siglo XX. Los poemas del desenvuelto bilbilitano, en particular el escabroso 104, resultaban un tanto fuera de tono en esa ocasión.
A propósito de este capítulo, quiero referirme a una llamativa errata que apareció en la 1ª edición.Consistía en adelantar en 100 años la fecha del fallecimiento de Antonio Holgado, datándola de 1888, en vez de 1988. Bien es verdad que la absurda errata quedaba subsanada unas líneas más abajo, donde se databa el óbito según el cómputo del calendario romano: die VII a. Id. Ian. Anni MCMLXXXVIII, o sea, el día VII de las Idus de enero del año milésimo noningentésimo octogésimo octavo. Es decir: el 7 de enero de 1988. Si, como decía Gómez de la Serna, “el suplicio de la errata dura hasta la siguiente edición”, con ésta he conseguido yo liberarme también de ese suplicio.
Una de las más importantes innovaciones del libro consiste en que se ha renovado totalmente el capítulo VIII (“Tópicos y recurrencias”) con la introducción de tres nuevos trabajos: Son los titulados “El tópico de la personificación de un río”, “Del ‘ángulo’ al ‘rincón’: un motivo literario del castellano y del latín” y, finalmente, “La personificación del viento en la literatura”.
En cuanto al antiguo capítulo VIII, se ha desglosado en dos, respectivamente, el IX (“Utopías esenciales”) y el X, (“De la Filosofía, del Amor y de la Muerte”)
Las 'utopías esenciales' para mí son aquellas que están basadas en la innata aspiración del hombre a la felicidad. A esta aspiración, típica de la naturaleza humana, corresponde el estudio titulado “La nostalgia del Paraíso en la poesía”. Por su parte, la filosofía del placer (hedonismo) y la filosofía de la abstinencia y el aguante (estoicismo y cinismo), la primera con su máxima carpe diem y, las otras, con su consejo de ‘soportar y abstenerse’ (sustine et abstine) se pueden entender como otras tantas actitudes del hombre frente al problema de su infelicidad. La reaparición de algunas de estas actitudes ante la vida es periódica en el tiempo. Así los cínicos del siglo IV a. C. se reencarnaron en los hippies de los años sesenta del siglo pasado.
El capítulo X aborda las relaciones entre la Filosofía, el Amor y la Muerte. De esta trilogía se conoce mejor la relación entre el Amor y la Muerte, por su presencia constante en el folklore. Por último, añado un “Epílogo sobre el error”. En un libro como éste, de carácter marcadamente humanista, no podía faltar la alusión al error, como tema de obligada referencia. Pues, como sabemos, uno de los axiomas fundamentales del humanismo es el que dice “Errare humanum est”. Contamos, pues, con el error, con la posibilidad de su presencia, acaso inadvertida, en las páginas de este libro. El prevenir sobre el error (algo tan característico de lo humano) es una manera de curarse en salud. Lo consigno aquí, por si acaso. Y ya sabemos que “el que avisa no es traidor”.

viernes, mayo 03, 2013

CON OLOR A TINTA DE IMPRENTA

Desde Bloomington, IN (USA), me han enviado el primer ejemplar de la 2ª edición de mi libro DE LA VIDA A LA TEORÍA. Espero que en los próximos días dispondré del suficiente número de ejemplares como para poder organizar la presentación de este libro en Zafra, mi ciudad de residencia, y posteriormente en Badajoz, aprovechando la circunstancia de celebrarse en fechas próximas la Feria del Libro, correspondiente a la edición del año 2013.
Esta nueva edición era para mí importante, puesto que con ella he procurado renovar algunos aspectos mejorables del libro y, sobre todo, subsanar ciertos fallos que se colaron en la 1ª edición, en particular las erratas inadvertidas, algunas de bulto, como por ejemplo la fecha del fallecimiento de mi buen amigo Antonio Holgado, a cuyo homenaje va dedicado uno de los capítulos del libro: ¡1888!... por 1988.
En la presente edición se incorporan nuevos trabajos que completan y, en definitiva, mejoran determinados capítulos. Este es el caso, precisamente, del capítulo II, que ahora cobra mayor relieve con la incorporación del estudio titulado “Dos aspectos de la cosmovisión barroca: la vida como sueño y el mundo como teatro”.
El estudio de la literatura comparada, ya abordado en la 1ª edición, en los capítulos V y VIII (respectivamente, “Semejanzas e influencias” y “Tópicos y recurrencias”) se amplía ahora con la incorporación de nuevos trabajos, como son los titulados “El tópico de la personificación de un río”, “Del ‘ángulo’ al ‘rincón’: un motivo literario del castellano y del latín”, y “La personificación del viento en la literatura”. El libro se cierra con un “Epílogo sobre el error”, incorporando uno de los temas ineludibles del humanismo (por cuanto que constituye uno de sus axiomas fundamentales) . Me refiero al que se expresa mediante el conocido aforismo errare humanum est.
Tan pronto como disponga del número suficiente de ejemplares para llevar a cabo la presentación del libro, trataré de facilitar al lector, interesado en el asunto, dónde y cuándo se realizará la correspondiente presentación. En principio están previstas sendas presentaciones en Zafra y en Badajoz, como he dicho ya más arriba.
Reproduzco, a manera de ilustración de esta entrada, la fotografía en la que aparecen en un mismo plano la contraportada y la portada del libro en su más reciente edición.

martes, abril 30, 2013

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA

Alegoría del Árbol de la Ciencia en
la sede del CSIC de Madrid
La localización mítica del Árbol de la Ciencia estuvo en el Paraíso Terrenal, el primer Jardín Botánico de la historia de la Humanidad. Hubo en ese mismo jardín otro árbol, que fue el Árbol de la Vida. De los frutos de este árbol nuestros ancestros, Adán y su costilla, no llegaron a comer nunca. El relato del Génesis lo deja bien claro. Para desdicha suya y nuestra, nuestros primeros padres concentraron su interés en el Árbol de la Ciencia, al que solía trepar el Maligno, bajo la forma de una serpiente. Y ésta, como nos cuenta el relato bíblico, indujo a Eva a comer del fruto prohibido. El Demonio persuadió a Eva de que, si comían el fruto de aquel árbol, serían como Dios, conocedores del Bien y del Mal.
El Demonio le dijo la verdad a Eva, lo malo fue que no le dijo toda la verdad. Esto lo sabemos por las propias palabras de Dios, cuando ya Adán, convencido por la mujer, había quebrantado el mandato divino: “He aquí que Adán se ha hecho semejante a Nosotros como conocedor del Bien y del Mal (Dios usa el plural, ya que, según nos enseña el Catecismo, “es Uno en esencia y Trino en persona”) Y siguió Dios diciendo entre sí: “Procuremos que ahora no coma del fruto del Árbol de la Vida, no vaya a ser también inmortal como Nosotros" (Gen. 3.22)
Adán y Eva, por tanto, no habían tenido la precaución de inmunizarse contra la muerte, probando la fruta milagrosa de aquel árbol, pudiendo hacerlo, puesto que, en principio, sus frutos no figuraban entre los prohibidos. Dios no les volvió a dar la oportunidad de hacerlo, pues tras haber infringido el primero y único mandato de no comer el fruto del Árbol de la Ciencia, envió a un Querubín (así lo leemos en la Vulgata) y una espada flamígera que, según parece dar a entender el texto bíblico, se movía sola (versatilem) como la ‘porrita, componte’ del cuento.
El fruto del Árbol de la Ciencia fue, pues, la perdición del hombre. El principio de su desgracia. Pero el hombre inocente lo era, precisamente, porque no sabía lo que era bueno (y, por ende, ignoraba, correlativamente, lo que era malo) Lo supo después de haber probado el fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal (que es el nombre completo del espécimen arbóreo) Desde entonces, la desgracia del hombre se asocia al conocimiento, el funesto fruto del Árbol de la Ciencia. La pérdida de la inocencia va asociada al conocimiento del Bien y del Mal.
Pero también resulta una verdad palmaria el hecho de que, antes de delinquir, el hombre no sabía, a ciencia cierta, lo que era lo bueno y lo malo. Hubo de comer la fruta para saberlo.
La mala fama del Árbol de la Ciencia proviene de  que  lo asociamos, convencionalmente, con la pérdida de la inocencia y, con ella, de la felicidad. La tradición literaria de esta asociación viene de muy antiguo, como espero poder demostrar. De momento, me vienen a la memoria unos versos del primer Lorca, en su Libro de Poemas. Pertenecen al poema titulado “Balada interior” y dicen:

El corazón / que tenía en la escuela / donde estuvo pintada / la cartilla primera, /¿está en ti, /noche negra?
(Frío, frío, / como el agua / del río)
(...)
Pero mi corazón / roído de culebras, / el que estuvo colgado / del árbol de la ciencia, / ¿está en ti, / noche negra?
(Caliente, caliente, /como el agua / de la fuente)
(...)
En literatura, la expresión “Árbol de la Ciencia” se ha convertido en un símbolo que se emplea para resaltar el contraste entre el saber y la felicidad, expresando una suerte de incompatibilidad entre ambas cosas. Se ha convertido en una especie de tópico literario el oponer conocimiento y felicidad. Ya en el Eclesiastés bíblico (1.18) se nos advierte aquello de “quien añade ciencia añade dolor” (más bien dice el texto “trabajo”, fatiga, o malestar) Otra cita, corroborando el mismo sentir, la encontramos en unos versos del Manfredo, de Byron: “Sorrow is knowledge: they who know the most / must mourn the deepest o’er the fatal truth: / The Tree of Knowledge is not that of Life(act. I, vv. 10-12) (Tristeza da el saber: aquellos que más saben son  los que han de lamentar más profundamente  esta fatal verdad: Que el Árbol de la Ciencia no es el Árbol de la Vida)
Y todo esto concuerda con la noción que, desde ese conocimiento que llamamos filosofía, nos aportan los filósofos (o, al menos, un significativo número de ellos) cuando descubren que su saber consiste en una toma de conciencia de su no-vivir. Dice a este respecto Platón:

Es muy posible, en efecto, que pase inadvertido a los demás que cuantos se dedican por ventura a la Filosofía, en el recto sentido de la palabra, no practican otra cosa que el morir y el estar muertos (Fed. 64 a.4-6) *
No es el único filósofo que nos sorprende con esa afirmación tan extraña, al menos a primera vista. No tan extraña cuando la vemos reiterada en otros filósofos de épocas muy posteriores, entre otros Fichte, Unamuno u Ortega y Gasset. Fichte afirma rotundamente que filosofar es propiamente no vivir, vivir es propiamente no filosofar (philosophieren heisst eigentlich nicht leben, leben heisst eigentlich nicht philosophieren)
Ortega lo explica a su modo con estas palabras: “la verdad decisiva es ésta: que la metafísica (=la filosofía) es, en su primaria autenticidad, aquel quehacer u ocupación que se inicia cuando caemos en la cuenta de que todos nuestros demás quehaceres y ocupaciones, todo nuestro vivir es negativo, ilusorio, absurdo y sin sentido”.

Unamuno, por su parte, explica la paradoja con estas palabras: “Como el filósofo antes que filósofo es hombre, necesita vivir para poder filosofar y, de hecho, filosofa para vivir”.
Con lo cual queda sobreentendido que ese ‘vivir’, desde el que parte el filósofo, no es considerado por él como el verdadero vivir, puesto que filosofa para alcanzar el vivir auténtico al que aspira.
Si a todo esto se añade eso que hemos llamado “crisis de la realidad”, característica, sobre todo, del modo de pensar barroco, tendremos el cuadro completo de cómo se ve la vida desde la perspectiva del filósofo. El fruto del Árbol de la Ciencia, o del conocimiento, es la convicción de que eso que normalmente llamamos vida, no es tal.
Desde el más allá, así lo confirma el testimonio de alguien que ya cree vivir la vida verdadera. Me refiero al pasaje de Cicerón (R.P. VI, 9 ss.) conocido como “Sueño de Escipión”, en el que Escipión el Mayor, o el Africano, se aparece en sueños a su nieto Escipión Emiliano. Al cual le dice, entre otras muchas cosas: ...hi vivunt, qui e corporum vinculis tamquam e carcere evolaverunt; vestra vero, quae dicitur vita, mors est (R.P. 6.14.5-6) (quienes de verdad viven son aquellos que escaparon de los vínculos del cuerpo, como de una cárcel; pues eso que vosotros llamáis ‘vida’ es, en realidad, muerte)
O sea, que el fruto del conocimiento, que se obtiene del Árbol de la Ciencia, nos confirma que, en realidad, la pérdida del Paraíso consistió en la pérdida de la posibilidad de saborear el fruto más deseable: el del Árbol de la Vida.
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NOTA: En la novela de Baroja El Árbol de la Ciencia, IV parte, cap. III, titulado “El árbol de la ciencia y el árbol de la vida”, se compendia lo más sustancial del pensamiento barojiano al respecto.

* La traducción del texto de Fedón es de Luis Gil Fernández

lunes, abril 22, 2013

ANECDOTARIO HISTÓRICO DE ZAFRA, NUEVA ENTREGA DE CROCHE

Consecuente con sus propósitos de presentar la historia de su ciudad natal (de la que es cronista oficial) de una manera amena y didáctica, Croche nos brinda su más reciente libro, escrito en forma de anecdotario. Los sucesos son tratados tal como en su día pudieran haber sido objeto de tertulias y comidillas de actualidad. Aquellos sucesos cuya coletilla periodística (de haber existido prensa escrita en aquella época) podría responder a la fórmula de "el suceso fue muy comentado". Éste es, creo, el propósito de nuestro autor, al aderezar la historia de su patria chica bajo la textura de un anecdotario. Lo que en los corrillos y paliques de actualidad se comentó en su momento en los 'foros zafrenses' de la época (y las cajas de resonancia de los aludidos comentarios serían, especialmente, las Plazas Chica y Grande) parece haberlo registrado el autor, tal como pudiera hacerlo hoy día un reportero con micrófono en mano.

De ahí que el libro se lea con interés y curiosidad, salpimentado con esos condimentos, tan del gusto popular.

Hay que felicitar al autor como en ocasiones anteriores, por acertar a conectar con las preferencias del lector medio y presentar la historia de forma, sin duda, amena y entretenida.

¿SERÁ MAYOR OREJA RELEVADO DEL PARLAMENTO EUROPEO?

Ilustración para una entrada * anterior relacionada con el tema de hoy
Un artículo de opinión en la prensa digital, aparecido recientemente, especula con la noticia del probable relevo, por parte del Presidente del Gobierno Español, de su representante en el Parlamento Europeo, Sr. Mayor Oreja. Ya va siendo hora de que se corrija el anacronismo de mantener como representante de un país democrático (al menos de nombre) a un señor que en su día se negó a condenar el franquismo. Imaginemos que Alemania hubiera enviado, para representarla en dicho foro, a un simpatizante del nazismo. Pues algo tan inconveniente y escandaloso viene a ser negarse a condenar al dictador que fue aliado de Hitler, y que solicitó del mismo ayuda militar para combatir a los defensores de la República.
Por más que se alegue que el gobierno del PP ganó por mayoría absoluta las elecciones que lo elevaron al poder (el cabreo contra la torpeza y la incapacidad del anterior gobierno socialista pudo lograr esa especie de paradoja democrática que consiste en...votar a la oposición). No es de recibo que el partido actualmente en el Gobierno mantenga en su cargo de representante de España (país que se supone democrático) en el Parlamento Europeo a Jaime Mayor Oreja, con su desfasada aquiescencia con el franquismo. España nunca podrá ser democrática, en tanto que no se desmarque y condene explícitamente el franquismo. Toda remolonería en este sentido es síntoma de no estar en la verdadera ‘onda democrática’. Sépanlo quienes sintonizaron con Mayor Oreja en aquella coyuntura, que equivalía a un ‘test’ para calibrar la calidad de la democracia española.
Por cierto, soy de los que opinan que el sistema de los partidos políticos no es más que una rémora para un eficaz funcionamiento de la democracia. Ésta se vería mucho más expedita para trabajar en pro del bien común sin ese lastre de la servidumbre a los partidos políticos. El mejor proyecto con el que echó a andar esta especie de sucedáneo de la democracia que ahora tenemos fue el de la UCD, las siglas del primer partido integrador que inició nuestra timorata, pero esperanzada andadura democrática. Logró desterrar del vocabulario político las palabras ‘derecha’ e ‘izquierda’, integrándolas en el ‘centro’. Y resaltando, sobre todo, las palabras ‘unión’ y ‘democrático’, características del proyecto político que mereció mejor fortuna de la que tuvo. Hay que empezar de nuevo el proyecto democrático que entonces consiguió crear una ilusión de unidad en los españoles. Convendría desechar el sistema de partidos políticos, arrumbar en el desván de los trastos inútiles las siglas del PSOE y del PP. Y, por supuesto, las demás siglas, con mayor o menor perspectiva de engrosar el número de sus afiliados. Se puede construir una democracia prescindiendo de esas rémoras de los partidos. Hoy mismo veo reflejada en la prensa esta idea que ya hace algún tiempo me viene rondando por la cabeza. Búsquese mediante el siguiente enlace el artículo de opinión que con esta misma fecha inserta en sus páginas El País.

Desde luego, la condena del franquismo será el primer paso político que dé en este sentido la nueva democracia que soñamos, la Democracia, a secas. Y la jubilación de Mayor Oreja como representante de España en el Parlamento Europeo puede, en este aspecto, ser interpretada como el inicio de una etapa que sirva, a manera de 'prueba del algodón', para que comience a 'tomarse en serio' la calidad de la democracia española.
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* Ver La ejemplaridad de la Transición española (2009-04-09)  enlace

miércoles, abril 17, 2013

EL RAPTO DE EUROPA (y III)

La jaca del picador es una 'europa cabalgada',
según M.H.

En esta tercera y última entrega sobre el mito del rapto de Europa me ocuparé de rastrear los últimos vestigios del mismo en la poesía de  Miguel Hernández, sobre todo la de la primera época, la de Perito en lunas. La preocupación por la mitología fue uno de los temas que el poeta primerizo abordó, como algo preceptivo para dar un aire culto a sus poemas iniciales. Se puede comprobar la existencia de abundante material mitológico en esos poemas primerizos, previos a la publicación de Perito. Basta ojear los mismos para encontrarnos en ellos, profusamente citados, los nombres de los antiguos dioses de la mitología grecolatina: Pan, Venus, Apolo, Diana... así como lugares tópicos de esa mitología: Arcadia, el Olimpo y, en general, los parajes que sirven de escenario a los míticos personajes que son los sátiros y las ninfas y demás pobladores fabulosos de esa naturaleza arcádica y feliz, aunque tópicamente convencional.

Pero pronto la mitología se va a desleir en la chanza irreverente que el poeta segrega, a manera de anticuerpo, contra ese convencionalismo cultural que se supone que da lustre a la poesía. Y, a partir de ahí, los personajes mitológicos empiezan a cosificarse, a cotidianizarse, para ser objetos o personas corrientes, menestrales, pongo por caso, con los que cabe encontrarse en la vida común. Así, por ejemplo, el barbero es, en la visión del poeta, “Blanco narciso por obligación”. (El Narciso mitológico se enamoró de sí mismo al mirarse en el espejo del agua. Este ‘narciso’, que arregla el pelo en la barbería, vistiendo un guardapolvo blanco, no tiene más remedio que mirarse en el espejo, en tanto que acicala, afeita o corta el cabello a sus clientes).


En general, el nombre del personaje mitológico se suele escribir, en este caso, en minúscula. Así Polifemo, el gigante que tenía un solo ojo en la frente, sirve para designar el trasero y se escribe con minúscula ‘polifemo’, de modo que el lugar ‘donde la espalda pierde su honesto nombre’, recupera otro nombre, éste con empaque mitológico, que podemos pronunciar sin caer en lo chabacano.


En cuanto a Europa, la mítica doncella que Júpiter, metamorfoseado en toro, raptó en su día y llevó a la isla de Creta, ahora sirve para designar a la jaca del picador. ¿Por qué Europa? Pues porque se tiene en cuenta que Europa es el continente de la raza blanca y porque blanco suele ser el color de las jacas de los picadores. Esas 'europas', en vez de cabalgar, son ahora 'cabalgadas' por el picador, que monta sobre ellas. El toro Júpiter, va a embestirlas y, pese a la resistencia del varilarguero, que castiga al animal con la pica, los cuernos del toro convertirán el vientre de la jaca en el corazón de una virgen dolorosa, atravesado por las espadas*:


Tu presteza de Júpiter raptora
europas cabalgadas acomete.
(“Elegía media del toro”)


Pero es que, en el lenguaje poético hernandiano, reciclado de la vieja mitología, ‘Europa’ va a tener otro significado, esta vez nefando: ‘Europa’ es ahora la taza del WC. Es ‘Europa’, como asiento de la raza blanca (el material sanitario suele ser, convencionalmente, blanco).


En este sentido aparece, por lo menos un par de veces, en las octavas de Perito en lunas. Recordemos los pasajes en cuestión:


Las últimas mejillas, viento en popa,
irán sobre la, un punto china, Europa. (XII)
                         _                     (Perito en lunas)
                        
Silban sierpes y bajan amarillas
pero delgadas, asias sobre Europa.
                         (Poemas sueltos, 22)
                          _


Las ‘últimas mejillas’, es un eufemismo para referirse a las nalgas. Lo del ‘viento en popa’ se sobreentiende. Las ‘sierpes’, que son también ‘amarillas asias’, son los chorros de orina y la 'un punto china, europa' es la taza del inodoro. 
La vieja Europa del mito ha venido a designar ahora la copa del WC. ‘Aquella de la cuenca luna monda /sólo habéis de eclipsarla por completo / donde vuestra existencia más se ahonda, / en el lugar preciso y recoleto’.


Es la máxima banalización en la que se resuelve el mito de Europa en la poesía de Miguel Hernández. Lo culto de la mitología sirve para adecentar lo escabroso de los temas, sicalípticos o escatológicos, abordados por el poeta con la misma precaución que decía poner para evitar 'los obstáculos de estiércol' que tenía que sortear, por su antiguo oficio de pastor, en las corralizas del ganado.

Finalmente, otros ejemplos de esta utilización de la mitología para uso doméstico los tenemos en las siguientes palabras: "saturno", el dios del tiempo, es también, como sabemos, el nombre del planeta de los anillos. Y, lo mismo, puede usarlo el poeta para referirse a la plaza de toros (el saturno de sol y piedra), porque, como dice en otro lugar, la plaza de toros es una 'concurrencia de anillos'. Cuando suena la música, bien por la buena faena del torero, bien por la casta y bravura del toro, ese 'saturno' que es el ruedo, se musicaliza, como si fuera el carillón de un reloj que marcase la hora del éxito.

Por último, los 'príapos' (Príapo es el antiguo dios de los huertos, que se caracteriza por su enorme falo) son los genitales que se marcan bajo los pantalones cortos de los futbolistas. Las abejas que liban el néctar de los higos son como 'angélicas' que chupan los labios de sus 'medoros',que son los higos.

En conclusión, el poeta enriquece su lenguaje con una especie de mitología para andar por casa. Una mitología al alcance de todos.
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* En la época en que M.H. escribe su "Elegía media del toro" aún no era preceptivo el peto en los caballos de los picadores. Los espectadores tenían que contemplar, a menudo, el despanzurramiento de las pobres bestias sin protección.

La 'otra'  Europa, según M.H., es la taza del inodoro.  Si el agua de la taza 'amarillea', estamos ante 'la un punto china, Europa'.

martes, abril 16, 2013

EL RAPTO DE EUROPA (II)


El rapto de Europa, por Fernando Botero
En el terreno del arte y de la literatura, el tema del rapto de Europa ha dado mucho juego a lo largo de la historia. La pintura europea se ha ocupado del tema desde antiguo, ya desde los frescos de Pompeya y, en épocas posteriores, con los pintores del Renacimiento y del Barroco que, repetidamente, volvieron sobre él. He aquí la relación de algunos de los pintores que lo trataron: Tiziano, Rubens, Lucas Giordano, Rembrandt, El Veronés... Y así otros pintores menos conocidos, hasta llegar a nuestra época, en la que se ocuparon del tema, entre otros, Picasso y Fernando Botero. Reproducimos aquí la pintura de este último, una de sus representaciones típicas, en la figura de una Europa más bien entrada en carnes, como suelen ser los personajes característicos de este artista.

En el aspecto literario existen referencias al mito desde muy antiguo, muy especialmente en Ovidio, cuya obra, Las metamorfosis, es recopilación de una de las más famosas colecciones de mitos de la antigüedad clásica. El episodio que ha glosado Pettinelli, como hemos vista en la primera parte de esta entrada, lo podemos leer en el libro II, vv. 848-75. El glosador utiliza, en parte, el vocabulario empleado por Ovidio en el citado episodio.

En otros aspectos, la trascendencia del mito se aplica, en un sentido alegórico, para abonar una de las ideas que más ocuparon a los pensadores y teóricos de la primera mitad del siglo XX , preocupados por el temor de que Europa estuviera en vías de perder la preponderancia que había tenido hasta entonces en la cultura de Occidente. A esta preocupación responden obras como la Decadencia de Occidente, del alemán Oswald Spengler. Y, de manera más concreta, reaparece la misma preocupación en la obra del ensayista hispano Luis Díez del Corral, titulada, precisamente, El rapto de Europa.

La temática de estos libros tiene, como sustrato común, esa perceptible alienación de la cultura y la preponderancia europeas, ante el visible auge de otras civilizaciones que han ido adquiriendo importancia (sobre todo, en el terreno de la técnica) pudiendo competir con ventaja sobre la decrépita Europa. Hoy día es el continente amarillo el que pudiera plantear de alguna manera la colonización del continente blanco. El simbólico toro del rapto mitológico tendría hoy, más bien, el aspecto de un dragón. Esa especie de tarasca de guardarropía que ya vemos en algunas fiestas folklóricas de nuestros pacíficos invasores.

lunes, abril 15, 2013

SOBRE EL RAPTO DE EUROPA (I)

 (La trascendencia de un mito literario)

A través del intercambio de la asociación de latinistas europeos GLL, recibo el texto que transcribo y cuya traducción castellana les daré a continuación. El nombre del autor del texto es Matteo Pettinelli.
Se trata de un poema en dísticos, escrito en versos ‘ecoicos’, una especie de aplicación de la figura llamada ‘epanadiplosis’, figura de repetición, que consiste en que un verso concluya con la misma palabra, o grupo de palabras, con las que comienza el verso precedente.

Iuppiter altitonans decepit Agenore natam
Sic Tyriam rapuit Iuppiter altitonans
Induit ora bovis nive candidiora recenti
Quae candore nitent induit ora bovis
Et modo colla dedit manibus plaudenda
                                                      [puellae
Inpedienda rosis et modo colla dedit
Et modo virgineos amplexus fertur inire
Demulcere pedes et modo virgineos
Nescia quem premeret tauri considit in armos
Paulatimque timet nescia quem premeret
Cornua marmoreis virgo tenet utraque palmis
Vara tenet manibus cornua marmoreis
Tum deus inposita praeda secat aequor
                                                        [adulter,

Virgine gaudet amans tum deus inposita.

La traducción de los versos copiados puede ser ésta:

Júpiter, el que truena en las alturas, engañó a la hija de Agénor (=Europa): de esta guisa raptó el altitonante a la doncella fenicia. Adoptó el aspecto de un toro con la piel más blanca que la nieve recién caída. Con ese blancor reluce la grupa del níveo toro. Y así ofreció su cuello para que sobre él palmeasen las manos de la muchacha. Y así, también, para que ella colocara sobre ese cuello una guirnalda de rosas. Y así es como, según se cuenta, comenzó a recibir los abrazos de la doncella y las caricias de sus virginales pies. Ignorando a quién cabalgaba, subió a lomos del toro y, poco a poco, siente miedo, sin saber sobre quién estaba cabalgando. La doncella se agarra a los combos cuernos, con sus manos blancas como el mármol. Y entonces el dios adúltero, con su presa a cuestas, surca el mar y goza de la doncella que lleva en su grupa, como su amante dios.

viernes, abril 05, 2013

UNA PORTADA CON CHISPA

Cuando se publicó por primera vez en el año 2001 mi librito de ensayos DE LA VIDA A LA TEORÍA traté con mi ex-colega Segismundo Piédrola acerca de la posibilidad de que me hiciera una ilustración para la portada del libro. Segis (como familiarmente se le llama en el Instituto) me dijo que él tenía ya un dibujo, realizado tiempo atrás, y que me lo iba a traer, por si yo creía que podría valer como portada. Le dije que era cuestión de verlo y comprobar si convenía, o no, con el contenido del libro. Cuando vi el dibujo lo acepté de inmediato, sin reparar, por aquel entonces, en el sentido alegórico que podía encerrar aquella ilustración. A decir verdad, lo hice un poco al buen tuntún (perdónese el modismo, pero diré, en mi descargo, que viene recogido en el María Moliner) sobre todo porque me resolvía el problema de tener una portada, fuese o no fuese lo suficientemente acorde con el contenido del volumen. El caso es que el sentido profundamente alegórico del dibujo me resultó desapercibido por el momento. Pero ahora que me he visto en la ocasión de reeditar el libro y que opté por una portada sin imágenes, caigo en la cuenta de que merecía la pena haber conservado la portada de la primera edición. ¿Cómo es que no reparé antes en la alegoría que, más o menos subconscientemente, nos da a entender el creador en su ingenioso dibujo? La verdad es que, a veces, nuestros sentidos parecen embotados, romos, para percibir las ocultas motivaciones del artista. Se ve, en principio que el autor  ha dibujado un árbol, alrededor de cuyo tronco unos niños parecen jugar al corro. Un detalle curioso, en el que también se repara pronto, es que el atuendo de esos niños presenta una curiosa semejanza con la propia naturaleza del árbol, como si los niños fueran esquejes, o hijos, del propio árbol.¿No es curiosa esta especie de asimilación, esta identificación con el entorno, que nos quiere decir que las criaturas que juegan alrededor del árbol son sus hijos, han nacido de él?

Creo que, subconscientemente, el artista ha representado al Árbol de la Ciencia, o del Conocimiento; y, en torno suyo (el consabido ‘peri’  de los griegos), los filósofos, en una especie de danza lúdica, retoños o esquejes de la misma naturaleza del árbol que representa la Sabiduría. La alegoría del Árbol de la Ciencia, tan antigua como la Biblia, presenta un aspecto más optimista que el que nos dejó la vieja prevención bíblica contra la ciencia: “quien añade ciencia añade dolor” (Eclesiastés, 1.18) Esta visión lúdica del Árbol de la Ciencia, tal como la concibe la imaginación de Segis, es mucho más amable que la del viejo resabio bíblico. Con esta visión amable es con la que preferimos quedarnos. La de unos niños-filósofos que gozan jugando “en torno al Árbol de la Sabiduría”.

Los retoños que pinta Segis se adaptan al modelo paterno. Hecho que está de acuerdo con el folklore de nuestra idiosincrasia, reflejado en canciones y refranes: Honra merece quien a los suyos se parece, De tal palo tal astilla, Bendita sea la rama que al tronco sale...etc.

Los hijos del Árbol del Conocimiento (el Árbol de la Ciencia en el Génesis) retozan en torno a él, dichosos por ser ramas, o esquejes, o brotes de su misma índole.
Los filósofos (también pudiéramos referirnos a ellos como 'filii sophiae', aun a sabiendas de torcer la recta etimología) tienen parecido con su progenitor. El conjunto árbol/esquejes denota la filiación de éstos, jugando, (es decir, siendo felices) en torno suyo:
περὶ τοῦ τῆς γνώσεως δένδρου οἱ ἀνθρώπωι παίζομεν) (en torno al árbol de la ciencia jugamos los hombres) (sobreentendemos: los filósofos, hijos de ella)

  Sin saberlo, el artista ha plasmado en su dibujo una profunda verdad.

martes, abril 02, 2013

LIBRO A LA VISTA

(Alegoría: En torno al Árbol de la Ciencia los humanos jugamos al corro)
Περὶ τοῦ τῆς γνῶσεως δένδρου οἱ ἀνθρώπωι παίζομεν

Para mediados de este mes espero que estará disponible la 2ª edición de mi libro DE LA VIDA A LA TEORÍA, esta vez en autoedición. Con ella espero subsanar algunas de las deficiencias de que adolecía la primera y ‘primeriza’ edición (con lo que de inexperiencia conlleva el adjetivo entrecomi-llado). Se corrigen algunas erratas y errores que se deslizaron en el texto en aquella primera ocasión.
Pero, sobre todo, he tratado de dar mayor coherencia al libro, completando con nuevas aportaciones algunos de los temas estudiados en la 1ª edición. Así, por ejemplo, el capítulo II (LA CRISIS DE LA REALIDAD) se completa con un nuevo estudio, publicado con posterioridad a la edición del libro, en 2001. Este trabajo apareció en la Revista de Estudios Extremeños (t. 58, nº 3, pp.863-876, el año 2002), con el título de “Dos aspectos de la cosmovisión barroca: la vida como sueño y el mundo como teatro”. El estudio contribuye a esclarecer el fenómeno estético que hemos caracterizado como crisis de la realidad.

En esta reedición se amplía con nuevos trabajos el tema de los tópicos literarios, ya abordado en el capítulo VIII de la primera edición. Y se suprimen algunos de los estudios publicados en aquella edición. Por ejemplo, el titulado “Miscelánea marítima”. En el capítulo VII se suprimen los dos estudios dedicados a glosar sendos poemas de Marcial, sustituyéndolos por otros estudios dedicados a humanistas extremeños, especialmente relacionados con Zafra. Se trata de Arias Montano y Pedro de Valencia. Se añaden dos nuevos capítulos, el IX y el X, entre los que se reparte el resto de los temas que antes se englobaban en el capítulo VIII.

Por último, se incorpora un “Epílogo sobre el error”, considerando a éste como tema de obligado tratamiento en el Humanismo, de acuerdo con el conocido aforismo que sentencia: errare humanum est.

Su inclusión temática en esta gavilla de ensayos sobre el humanismo trata de conseguir, sobre todo, el efecto preventivo que manifiesta la expresión “curarse en salud”.

Anticipo a los lectores de este blog, en primicia, el anuncio de esta publicación. Incluyo aquí la portada de la 1ª edición, que dibujó mi amigo y ex colega Segismundo Piédrola. Esta vez la portada no incluye ninguna representación gráfica. Sólo el título del libro y el nombre del autor. Con el subtítulo de ‘Artículos y ensayos’, como la primera vez. Por cierto que el dibujo de Segis puede considerarse una alegoría del Árbol de la Ciencia. La Teoría, en este caso, equivale al único fruto que nos deja el Árbol de la Vida. Dentro del libro se recuerda la frase melancólica del Manfredo de Byron:

The Tree of Knowledge is not that of Life (Manfred, act. I, v. 12)
(El Árbol de la Ciencia no es el árbol de la vida)

Pero del Árbol de la Vida se obtienen los frutos no perecederos del conocimiento. Y esos frutos representan lo que aquí llamamos la  Teoría.

sábado, marzo 30, 2013

ASUNTOS DE LA LIRA

“Mientras haya esperanzas y recuerdos  
¡ habrá poesía !”  (Bécquer)


Bécquer auguraba la permanencia de la poesía, vinculándola a una serie de motivaciones que se pueden reducir a cuatro principalmente: el espectáculo de la naturaleza, la tendencia natural del ser humano a desvelar los misterios que esa naturaleza encierra, la existencia de los sentimientos y las emociones y, por último, los dos principales estímulos de esos sentimientos, que son el amor y la belleza.
La ‘lira’ es la personificación del instrumento, puesto en el lugar del que lo maneja (se llama a esta figura metonimia) Naturalmente, ‘enmudecer’ es propio de las personas, no de las cosas. Pero Bécquer dice “enmudeció la lira”, desplazando hacia el instrumento lo que es propio de las personas. Rubén Darío también ‘personifica’ el instrumento musical que es el clavicordio de la princesa melancólica:“está mudo el teclado de su clave sonoro”.

Para Bécquer ‘habrá poesía’ en tanto que siga habiendo esas cosas bellas, que despierten los sentimientos que menciona. Entre ellos están los recuerdos y las esperanzas. Si éstas miran hacia el futuro, aquéllos miran hacia el pasado. Al recuerdo querencioso del pasado se le puede llamar también nostalgia. Era el dolor que experimentaba, especialmente, el que estaba alejado de su patria y deseaba el regreso. (Según los ‘étimos’ griegos de esta palabra, ‘nóstos’ es, en griego, el ‘regreso’, la vuelta; y ‘álgeon’ es el dolor) .Cuando se es joven priman las esperanzas sobre los recuerdos. Cuando se es ‘mayor’ (o, para decirlo sin eufemismo, ‘viejo’) priman los recuerdos sobre las esperanzas. Pero tanto aquéllas como éstos actúan, invariablemente, como estimuladores de la actividad poética.

Así pues, tenemos una actividad, el recuerdo, proyectado hacia el pasado y, otra, la esperanza, proyectada hacia el futuro. Eventualmente, puede ocurrir que el recuerdo se proyecte hacia el futuro y, en cambio, la esperanza se retrotraiga, en cierto modo, al pasado. En poesía no faltan ejemplos de este tipo de trascordamientos. Por ejemplo, Juan Ramón Jiménez, en algún momento de su vida, desea vivir...

...con los recuerdos, nada más,
de lo que no ha pasado todavía,
de lo que va a venir seguramente.
                         (Piedra y Cielo, 46)
De este modo se podría definir el recuerdo como una esperanza retrospectiva y, viceversa, la esperanza como el recuerdo prospectivo.
Hay una memoria que trasciende el recuerdo personal, y es la ‘reminiscencia’. Así Alberti pudo trascender esa memoria, que sólo alcanza los confines del tiempo, y alcanzar a rebasar esos confines por la reminiscencia. Y en su libro Sobre los ángeles, nos habla de “tres recuerdos del cielo”. En el ‘prólogo’ de este tríptico, el poeta evoca un estado de conciencia en el que era “todo anterior al cuerpo, al hombre y al tiempo”. Se trata de ese lugar de la memoria colectiva en el que se ubica lo que se llama la ‘reminiscencia’. Platón ha teorizado sobre esa experiencia, en alguno de sus diálogos, especialmente, en el titulado Fedro. Muchos son los poetas que, a lo largo de diversas épocas y países, han hablado de ese recuerdo ‘anterior al tiempo’, que se ha llamado ‘reminiscencia’, para distinguirlo del recuerdo, siempre ligado al tiempo; siendo la reminiscencia algo intemporal. Dice Camões, distinguiendo netamente la memoria de la reminiscencia:


Mas ó tú, terra de glória,
se eu nunca vi tua essência,
cómo me lembras na ausência?
Não me lembras na memória,
senão na reminiscência.


Esa reminiscencia consiste en el recuerdo del lugar ‘supraceleste’ del que habla Platón. El recuerdo del Cielo. La nostalgia de ese ‘lugar supraceleste’, tiene en los poetas a los principales testigos de su existencia. Los estudiosos de esa nostalgia (que en Portugal se denomina saudade) saben a quiénes han de llamar como testigos a la hora de explicar el origen de ese sentimiento: “os testemunhos literários da vivência da saudade, principalmente de poetas”, dice el estudioso portugués Joaquim Carvalho, son de dos clases: unos se refieren a la repercusión del fenómeno propiamente dicho, a su modo de afectarnos; y, otros, a la causa que los produce: la pérdida de un bien del que ya se tuvo conocimiento en alguna forma de existencia anterior. Tal vez por eso es por lo que Aleixandre dice de los poetas que son:

Ángeles desterrados de su celeste origen.

La reminiscencia, ya bien conocida por Platón y de la que se habla en los versos que citamos más arriba, es, según el teólogo José Mª Cabodevilla, no la memoria personal, sino la memoria de la especie, “esa que guarda el recuerdo de un paraíso anterior a toda historia y prehistoria. ¿En qué vida astral, en qué remotísimas entrañas maternas supimos que existe la felicidad?” (Feria de utopías, p. 199)

La interacción entre el recuerdo y la esperanza se verifica de modo especial en la saudade. Ella realiza el milagro de transmutar el recuerdo (la reminiscencia) en esperanza. Respecto a esa interferencia recíproca que se da entre el recuerdo y la esperanza (en el caso concreto de la saudade), se ha dicho alguna vez que "a esperança é saudade do futuro, a saudade é esperança no passado", según esa especie de viaje de ida y vuelta que se da entre el recuerdo y la esperanza, como apuntábamos más arriba.


Bécquer sentía que la Poesía tenía asegurado el futuro. Y que, en gran manera, ese futuro consistía en recorrer el puente que nos trae y nos lleva del recuerdo a la esperanza, y viceversa.