martes, mayo 27, 2014

LA HUELLA DE CATULO (C.iv) EN OVIDIO (Trist 1.10)

Voy a atreverme a ensayar una traducción, un tanto libre, del poema IV (Phasellus ille quem videtis, hospites...) para cotejar algunos versos que me recuerdan un poema de Ovidio (Trist. 1.10) del cual ya di en este mismo blog, hace tiempo, una traducción en verso, bastante libre también ("Mi nave Minerva", de fecha 24-3-12). Vamos en primer lugar con los versos de Catulo. Con permiso de aquellos que piden traducciones bien ajustadas al texto original, yo voy a traducir los primeros versos del poema catuliano como sigue:
         Esta que veis aquí, ¡oh. forasteros!, / presumida y ufana barquichuela, / blasona de haber sido la más rauda / y veloz de las barcas que transitan / por los anchos caminos del océano, / ya sea por los remos impulsadas, / ya por el viento que el velamen infla.

Y, seguidamente, vamos a poner en conexión estos versos de Catulo con los correspondientes de Ovidio. En su viaje al destierro en el Ponto Euxino, el poeta de Sulmona hubo de utilizar varios medios de transporte.Uno de ellos, el barco. El poeta en su travesía llega a familiarizarse con la nave y sentirse orgulloso de ella, como si se tratara de una competición en la que él toma partido por su propio medio de transporte, seguro de la superioridad del vehículo que lo transporta:

Vuela a la más leve brisa, / si hace falta usar la vela, / y, si hay que usar de los remos, / a golpe de remo vuela. / Y no se contenta sólo / con vencer en la carrera / voladora a sus rivales: / les toma la delantera / a los que han salido antes / por mucho antes que salieran.

Catulo había nacido en el 84 a. C. y Ovidio en el 43. El primero le llevaba, pues, más de 40 años al segundo. Contemporáneos de Catulo, aunque más jóvenes que él, eran Virgilio y Horacio. Al primero de éstos llegó a conocerlo personalmente Ovidio: Vergilium vidi tantum (Tr. 4.10.51) Es decir, llegó a verlo, ya que no a tratarlo.
Del segundo no dice nada, aunque bien pudo haberlo visto alguna vez en Roma. Virgilio murió en el 19 a.C. y Horacio en el 8 a.C. Ovidio murió en el destierro, el año 17 p. C.

La influencia de Catulo y de los grandes poetas de la época de Augusto se hace sentir en la poesía de Ovidio y ha sido tratada por los estudiosos del poeta al que el emperador nunca perdonó.

sábado, mayo 24, 2014

VIRGINIA, LA MODISTA

Tengo el privilegio de resucitar a mi madre, siempre que sea a condición de hacerlo por medio del dibujo. Es el arte el taumaturgo, no yo. Mi madre murió el 20 de junio de 1997. Pero puede resucitar a través de mi lápiz, tantas veces como yo lo desee, a condición de que mi mano disponga de los instrumentos adecuados para trazar su figura.

Virginia se ganaba su sustento (y el de la familia a su cargo) trabajando como costurera, o modista. Así mantenía a sus dos hijos, huérfanos de padre, Juan y Eloísa. Y también a su madre anciana, cuando ya ésta no podía valerse.

Virginia quedó viuda en 1936, con 31 años. Sacó adelante a sus hijos, que se aplicaron (conscientes desde pequeños de su situación) a estudiar y consiguieron terminar sus estudios de Magisterio. Y luego aprobaron las oposiciones para conseguir un puesto de trabajo, una plaza fija. Así nuestra madre pudo aliviarse de su trabajo en la costura. Cuando yo me casé, quedó a vivir con mi hermana. Y con ella siguió viviendo cuando ésta se casó.

Virginia era querida y admirada en su pueblo, Aceuchal, por la entereza con que soportó su viudez. Nunca inculcó en sus hijos el odio contra quienes le habían hecho tanto sufrir. No nos enseñó ningún tipo de resentimiento.

No estuvo amargada de por vida. La sonrisa que se refleja en el dibujo adjunto era uno de sus gestos más habituales.

viernes, mayo 02, 2014

CASANDRA O LA VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO


La verdad es reiterativa y ésta es una de las características que nos ayudan a su reconocimiento. Lo grave es que quien la proclama sea Casandra, pues sobre ella recae la maldición de Apolo, el dios de la poesía y de la profecía. Esa maldición hace que no se tengan en cuenta sus pronósticos.

Casandra vuelve a estar de actualidad porque sus vaticinios no versan ahora sobre la ruina de Troya, sino de la civilización entera. Digo esto a propósito del artículo de opinión que aparece en el diario HOY, en esta fecha (2-5-14) y que firma Reyes Mate, investigador del CSIC. Da la coincidencia de que en la misma línea de opinión que hoy se manifiesta el artículo citado y en el mismo medio de comunicación, me había pronunciado yo hace ahora 21 años. Mi artículo apareció en el mismo diario extremeño con fecha 11-1-93 y bajo el título escueto de "Casandra". Lo he incluido en mi recién publicado libro Artículos de Ayer y de Hoy, pp. 19-20. Los pronósticos del articulista colaborador del CSIC (y de HOY como vemos aquí) vienen a coincidir con los míos de 1993. Sólo que el progesivo deterioro del medio ambiente, del que ya entonces avisábamos (asumiendo el papel de Casandra) se ha ido agravando en estos últimos años de modo preocupante y ostensible en lo que se viene llamando el "cambio climático". Se manifiesta en forma de inundaciones, sequías, tornados, y otros fenómenos afines, que ocurren en diversos lugares del planeta.

Pese a los aparentes esfuerzos por remediar la situación, se ve que no se toman las medidas eficientes para atajar el problema. De nada han servido los diversos planes conocidos con los nombres de "protocolos de Kioto", o las llamadas convenciones de Río de Janeiro, o Estocolmo, o Madrid. Humo de pajas. El mundo está que arde, bajo los efectos de esa "combustión generalizada" que ha llegado a ser la civilización del llamado Progreso. La inercia alcanzada por este tren de nuestra civilización hace inútil el intento de accionar el "freno de mano". Vamos lo que se dice lanzados. Y, en lo que me incumbe, resignados a aguantar estoicamente lo que venga.

Repito la frase con la que remataba mi artículo premonitorio de hace 21 años:  "Casandra es la conciencia del hombre de nuestro tiempo".

domingo, abril 27, 2014

LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ EDITA EL EPISTOLARIO COMPLETO DE ENRIQUE COCK

Para quienes conocen la historia de Zafra el nombre de Enrique Cock no puede resultarles desconocido, ya que es el autor de un poema en latín cuya traducción castellana me cupo en suerte realizar, hace ahora casi 40 años. Este poema lleva por título Asafrae n o b i l i s s i m i Turdetanorum Beturiae oppidi Ducatusque Emporitani brevis descriptio (Breve descripción de Zafra, muy noble ciudad de la Beturia Turdetana y del Ducado de Feria)  Había sido mencionado por todos los investigadores locales y transcrito por uno de éstos como fue el cura Vivas Tabero. También el erudito Rodríguez Moñino publicó una transcripción en la Revista de Estudios Extremeños (vol X, nos. 1-4, pp. 359-68) Pero ninguno de esos investigadores, ni otros anteriores, como pueden ser Bartolomé José Gallardo o Vicente Barrantes, osaron emprender la tarea de su traducción. Cuando yo llegué a Zafra en 1967, empecé a interesarme por este curioso documento y vi que podía adjudicarme la tarea de traducirlo. Esta tarea no podía hacerse efectiva basándose en las transcripciones existentes: tanto la de Vivas Tabero, de 1901, como la de Rodríguez Moñino, de 1954, presentaban erratas de bulto y se hacía por completo imposible realizar la traducción sin el manejo del manuscrito original. Así que me puse en contacto con la sección de reprografía de la Biblioteca Nacional de Madrid y me hice con una fotocopia del documento original. Había que llevar a cabo, ante todo, una transcripción fidedigna, pues las anteriores no servían para este fin. Tuve la satisfacción de que el profesor y amigo Don Antonio Holgado considerase esta transcripción como "definitiva". Su fidelidad al texto del manuscrito era la más fiable de las existentes hasta el momento.

La traducción del poema de Cock me llevó a ocuparme de otros escritos del autor holandés y a leerme otros poemas similares salidos de la pluma del cantor de Zafra. Cock tenía otros poemas en latín en los que se había ocupado en describir otras ciudades de España, como Madrid o Toledo y tuve la curiosidad de buscar en esos poemas cuantas informaciones pudieran serme de utilidad para mi traducción. Entre estas informaciones las más relacionadas con los avatares personales del holandés son las relaciones de los viajes que realizó por España, como miembro de la escolta personal de Felipe II. Y, sobre todo, las noticias que conocemos a través de su interesantísimo epistolario.

Este es el libro que ahora tenemos ocasión de conocer, fruto de las investigaciones del profesor Don Antonio Sánchez González. Se trata de la tesis doctoral del mismo, trabajo minuciosísimo y sólidamente documentado, que obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude en la Universidad de Cádiz.

Un trabajo de excepcional relevancia para conocer la personalidad del holandés que cantó a Zafra.

IN MEMORIAM AMICI FIDISSIMI QVI OBIIT MENSE FEBRVARIO MMXII

No lo supe hasta ayer. Pero mi viejo amigo de Aceuchal, Francisco Márquez Buenavida, había fallecido ya hacía dos años, en Guadix (Granada), en una de las varias casas que tienen en diversas poblaciones de España los Hermanos Fossores de la Misericordia.

Y es que, intrigado por su largo silencio, yo que estaba acostumbrado a recibir puntualmente por la Navidad su felicitación anual, intenté comunicar con él, llamándolo por teléfono a la casa madre de Guadix. El hermano de la orden que atendió a mi llamada me informó que Francisco (Fray Tobías María de Fátima, rebautizado en la religión de su comunidad) había fallecido hacía varios años. Enseguida se puso al teléfono otro de los hermanos de la orden, de mayor antigüedad, y me precisó que el fallecimiento tuvo lugar el 5 de  febrero de 2012. Éste hermano me conocía de nombre, seguramente porque Francisco le había hablado de nuestro paisanaje y amistad: habíamos sido vecinos en la calle Santa Marta de Aceuchal, cuando ambos vivíamos en este nuestro pueblo natal. Francisco era 7 u 8 años mayor que yo.

Francisco me profesaba un afecto que yo agradecía y al que procuraba corresponder. Nuestros orígenes eran por igual modestos, pero yo tuve la suerte de recibir una formación superior desde el Seminario y poderme situar en un mejor nivel de estudios. Francisco había sido víctima de la "desigualdad de oportunidades" de la época que a ambos nos tocó vivir con el franquismo. Toda la formación que a duras penas fue adquiriendo fue la de un autodidacta. Era gran aficionado a la poesía, pero consciente de sus propias limitaciones y de su carencia de formación adecuada. Yo procuraba ayudarle en este sentido, aunque en la época en que mejor  podría haberlo hecho ya vivíamos en poblaciones diferentes.
Su vocación religiosa fue casi de la misma época de la mía (salvada la diferencia de edad) pero supongo que tendría dificultades de ingreso en algunas de las órdenes religiosas al uso. Encontró por fin su sitio apropiado en una comunidad de nueva creación, siendo él uno de los primeros cofrades de la misma, si es que no intervino en su propia fundación. Esta comunidad religiosa se llamó (y se llama actualmente) Hermanos Fossores de la Misericordia. Tienen casa (como he dicho anteriormente) en varias poblaciones de España y su principal objetivo se centra en prácticar dos de las llamadas por el viejo catecismo "obras de misericordia", una de ellas de las llamadas "espirituales" y, otra, de las llamadas "corporales". Tanto la una como la otra hacen, respectivamente, el número siete dentro de las respectivas listas. Entre las corporales está la de "enterrar a los muertos". Y entre las espirituales, también la séptima, es la de "rogar a Dios por vivos y muertos".

Francisco, el misericordioso, está ya en la casa del Padre, tras haber practicado humildemente esas obras de misericordia que el Ripalda enumera en último lugar, tanto de las corporales como de las espirituales, y que consisten en dar cristiana sepultura a los muertos y en rogar por ellos (y también por los vivos) a Dios nuestro Padre. Descansa en paz, amigo. 

domingo, abril 13, 2014

SANCHO BAJO LOS EFECTOS DEL BÁLSAMO DE FIERABRÁS (Copia a grandes rasgos de una ilustración de Doré)


Con ahorro de líneas respecto al original, aquí se han reproducido los rasgos esenciales del escudero Sancho y de su señor Don Quijote, al representar los efectos que en el cuerpo de Sancho tuvo el emético o purgante llamado bálsamo de Fierabrás.
 El amo solícito presta su auxilio al fiel escudero en el molesto trance de las bascas y fatigas que éste sufre por el efecto del vomitivo.

El dibujo original está, por supuesto, más acabado en sus detalles. Pero la copia reproduce con fidelidad el gesto solícito del caballero, así como el semblante desencajado del escudero, en tanto que no logra deshacerse de las bilis que lo atosigan.
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NOTA: Clicar sobre el dibujo para verlo en ampliación

ALGUNOS DIBUJOS DE ADOLESCENCIA

Entre mis 12 y mis 20 años, practiqué con asiduidad el dibujo a plumilla y tinta china. Llegué a conseguir cierta soltura en reproducir aquellas ilustraciones que me gustaban. De los ilustradores nacionales me gustaba, especialmente, el catalán Apeles Mestres, del que reproduje multitud de dibujos: muchos de ellos los regalaba. Así una de las ilustraciones del artista catalán para uno de sus cuentos (creo recordar que el título del mismo era "El señor del castillo") fue a parar al doctor Aixalá, en agradecimiento a que me estuvo tratando de unos infiltrados en el pulmón derecho en el año 1956) Ahora echo de menos ese dibujo y otros que regalé y que tenía en gran estima. Según esta estima, veo que el no poder pagar en monedas de curso legal me hacía pagar en una moneda para mí de valor superior: la moneda del arte.

En las vacaciones del 48 (siendo seminarista) me dediqué a dibujar una colección de figuras de personajes ilustres que aparecían en el diccionario que llamábamos familiarmente "el 4 kilos" (eso pesaba el libro) y que compró tío Jerónimo por aquellas fechas, con intención de llevarlo a su casa cuando dejara de vivir en los cuarteles, como militar de oficio.

Aquí voy a reproducir, como muestra, la figura de Dante, copiada de dicho diccionario. La colección del 48 alcanzaba el medio centenar de figuras.

También reproduje algunas ilustraciones de Doré para el Quijote. Sobre todo, me gustaban las viñetas de final de capítulo. No las conservo todas pues algunas fueron a parar a los amigos, como mi muy estimado Benito Acosta.

En ésta y en sucesivas entradas reproduciré algunas muestras de aquella vieja habilidad que ya hace muchos años dejé de practicar.

MÁS SOBRE LA SEGUNDA PARTE DEL QUIJOTE

Tirteafuera, el presunto médico encargado
de regular la dieta de Sancho en la ínsula
La mayor parte del contenido sobre el que versa la segunda parte del Quijote trata de las burlas que les prepararon los duques y la comparsa de sus domésticos, cuando el caballero y el escudero acertaron (o desacertaron) a pasar por el territorio de propiedad de aquéllos. Los duques conocían las aventuras del caballero y del escudero, porque andaban ya impresas en libro. Ahora tenían la oportunidad de tratar a los personajes de la ficción literaria y entrar ellos mismos a ser parte integrante de la obra, como figurantes de excepción. Los duques disponían de dinero abundante y de la comparsa de su numerosa servidumbre, entre los que se encontraba un tal doctor Tirteafuera, que parecía proponerse matar de hambre al pobre Sancho, no sin antes haberle estimulado el apetito al nuevo gobernador de la ínsula Barataria, poniéndole delante de los ojos las viandas más apetitosas. Los duques debían mondarse de risa cuando el intransigente Tirteafuera retiraba, una tras otra, esas viandas, alegando que no convenían a la salud del señor gobernador.
Burlas y más burlas, aunque bien aderezadas, excepto algunas que quisieron, por su cuenta, hacerles los propios criados y criadas de palacio, como fue la de tratar de lavar las barbas a Sancho con agua sucia de jabonaduras. Sancho se percató de la tomadura de pelo y lo mismo Don Quijote, que se apercibió de la burla y salió en defensa de su escudero: - Hola, señores caballeros, vuesas mercedes dejen al mancebo y vuélvanse por donde vinieron, o por otra parte, si se les antojare; que mi escudero es limpio tanto como otro, y esas artesillas son para él estrechos y penantes búcaros; tomen mi consejo y déjenle, porque ni él ni yo sabemos de achaques de burlas.

Más finas eran las burlas que los duques aprobaban y con las que se regocijaban. Por ejemplo, la de la penitencia de Sancho, por haber encantado a Dulcinea, transformándola, para el crédulo de Don Quijote, en una aldeana labradora.

No reparaban en gastos los potentados duques, como los que costaría organizar la fastuosa cabalgata en la que aparecía el mago Merlín (el mayordomo y artífice de todas las bromas que se tramaban para reírse del valiente caballero y de su escudero) Según Merlín, para desencantar a Dulcinea:
- ...es menester que Sancho, tu escudero, / se dé tres mil azotes y trescientos / en ambas sus valientes posaderas / al aire descubiertas, y de modo / que le escuezan, le amarguen y le enfaden...

Burla sobre burla, los palaciegos se divertían, ideando situaciones en las que se ponían a prueba tanto el valor de Don Quijote como el talento natural de su escudero (no tan zafio y tonto como algunos pensaban) Sancho se daba cuenta de muchas cosas que sus burladores creían que ignoraba. Incluso Don Quijote no creía en las capacidades de Sancho, como lo demuestran las palabras que le escribe a éste a propósito del gobierno de la ínsula: "Cuando esperaba oir nuevas de tus descuidos e impertinencias, Sancho amigo, las oí de tus discreciones, de que di por ello gracias particulares al cielo, el cual del estiércol sabe levantar a los pobres y de los tontos hacer discretos". Por cierto, en la respuesta a esta carta de Don Quijote, Sancho refiere a su señor los ayunos a los que le somete la dieta del doctor Tirteafuera, un verdadero suplicio que le hace odiar el cargo de gobernador.

Con Sancho se equivocan los burladores duques: Sancho les da lecciones de sabiduría práctica y les demuestra que no es tan tonto como ellos creían.

La última burleta a Don Quijote corre a cargo de una de las doncellas de la duquesa. Por cierto, de esta burla no estaban apercibidos los ilustres duque y duquesa, anfitriones. Se trata de la presuntamente despechada Altisidora, que se siente desairada por Don Quijote, el cual se lleva, según ella, unas prendas que de ella ha obtenido. Prendas de las que los amantes fetichistas suelen apoderarse, como pueden ser unas ligas.
El duque sigue la broma y hasta se permite el farol de retar a Don Quijote, para que devuelva las ligas a la doncella. Don Quijote le asegura que jamás sacaría su espada contra un señor al que sólamente debe favores y buen trato. Que todo debe ser un malentendido y que si algunas de estas prendas las ha guardado Sancho que las devuelva. Sancho dice guardar tres tocadores (?) pero que no hay tales ligas, como dice la despechada Altisidora. Que mire por sí misma, pues pudiera ser que las llevase puestas, como efectivamente sucede.

Con esto se cierra la estancia de Don Quijote y Sancho en el palacio de los duques. Quienes nunca dejarán de echar de menos el sabroso entretenimiento que les proporcionó la estancia en su palacio de la singular pareja de aventureros. 

viernes, abril 04, 2014

LA DESMEMORIA DE ADOLFO SUÁREZ


Pienso que la desmemoria del ex-presidente Suárez, recientemente fallecido, debió de ser un mecanismo de autodefensa frente a la incomprensión y la ingratitud que hubo de soportar por parte de aquéllos que más decididamente deberían de haberle apoyado, incluido el propio rey. Suárez había elegido la opción democrática, con todas sus consecuencias y, por lo tanto, hubo de tomar decisiones consecuentes con esa opción; una de ellas muy duramente criticada por una sociedad en la que los hábitos del franquismo aún estaban muy vigentes en la clase política. Esa decisión, tan coherente como valiente, de quien ha optado por la vía democrática para su país, le colocó en el punto de mira del más recalcitrante franquismo. Y le enajenó las simpatías de muchos timoratos, que consideraban como un paso peligroso y mal calculado lo de la legalización del partido comunista. Algo incompatible con la idea de democracia que ellos estaban dispuestos a admitir. Fue la piedra de toque en la que tropezó la idea clara de Suárez sobre la democracia verdadera y las falsas ideas de los que pretendían engañar al personal con la democracia de pacotilla que el franquismo y sus secuaces estaban dispuestos a consentir: la seudo-democracia en la que, a fin de cuentas, hemos degenerado los españoles. Tras la muerte del que quiso para España la democracia auténtica, todo se ha vuelto alabanzas y honores para el ex-presidente. Pero la triste realidad es que el nefasto franquismo, enquistado en la sociedad española, no fue capaz de apreciar, en su momento, la grandeza de miras de Suárez y la coherencia de su concepción política de la democracia. Fue el rechazo de lo que él juzgó, con recto proceder y acertado criterio, el camino políticamente correcto de la democracia.

Lo desagradable propende a olvidarse. Es una forma de autodefensa. Y Suárez comenzó a perder la memoria. Tal vez la verdadera causa de esa dolencia física que llamamos Alzheimer sea de índole psíquica. Propendemos a olvidarnos de aquello que nos aflige. Y Suárez comenzó a liberarse de esa carga molesta perdiendo la memoria. Incluso dejó de conocer a la persona del rey. El pasado está detrás de esa imagen histórica en la que ambos, el rey y él, han sido fotografiados, de espaldas a la cámara. Es una foto de contenido altamente simbólico. Suárez ya ha cruzado el mítico Leteo, el río de la desmemoria, y camina apaciblemente, libre de la carga de una realidad desagradable.
Ahora queremos colmarle de honores, para resarcir su memoria, de las pasadas incomprensiones e ingratitudes. Es verdad que el rey se adelantó a reconocerle estos honores, cuando aún estaba vivo. La foto se hizo con motivo de entregarle los reyes personalmente la Orden del Toisón de Oro. La foto la tomó el hijo mayor de Suárez en el jardín de la casa del ex-presidente. Entre los honores póstumos está el haberle dado su nombre al aeropuerto principal de la capital de España.
No sería descaminado otorgarle el título de Padre de la Democracia Española, cuando ésta se encarrile por las directrices que él le trazó desde un principio. 

NOTA: Hoy he recibido por un correo electrónico la entrevista a Pilar Urbano sobre el turbio asunto del 23 F y la actitud del rey frente a Suárez a propósito del golpe de Estado que se fraguaba. Estoy perplejo: ya no sé qué pensar acerca de los implicados en aquel complot antidemocrático. Sólo que sigo pensando bien de Suárez.

domingo, marzo 30, 2014

HIDALGO BAYAL GALARDONADO CON EL PREMIO "DULCE CHACÓN"

El diario regional HOY inserta con esta misma fecha un amplio reportaje sobre la entrega del premio "Dulce Chacón", en su IX Edición, al profesor y novelista Gonzalo Hidalgo Bayal. Gonzalo es un escritor que encaja perfectamente en el ámbito de mis preferencias literarias. Ampliamente imbuido de cultura clásica, he creído siempre que su especialidad era la filología grecolatina. Pero resulta que no, que su titulación profesional corresponde a la filología hispánica. Es su mujer, María José, la que tiene la titulación en filología clásica, concretamente en latín, y se da la circunstancia de que ambos conseguimos la condición de catedráticos en la misma fecha, con un tribunal presidido por el ya desaparecido Agustín García Calvo.

Me gusta cómo escribe Gonzalo y ya me ocupé anteriormente de él en este mismo blog (27-07-2009) en una entrada que puede verse a través del siguiente enlace:   

Sus recursos estilísticos denotan un amplio dominio del lenguaje y en esto consiste, a mi manera de ver, el principal atractivo de su lectura. Esos instrumentos lingüísticos que el autor, Gonzalo en este caso, maneja con especial maestría, tienen nombres bien conocidos por los que se dedican al conocimiento de la técnica literaria: calambures, paronomasias, paradojas y... palíndromos. El título de una de sus novelas consiste, precisamente, en un palíndromo: Amad a la dama (se puede leer de izquierda a derecha y viceversa). En otro de sus títulos el autor anuncia ya el contenido de la novela como la Paradoja del interventor. La sabia utilización de estos instrumentos estilísticos hacen de Hidalgo Bayal un narrador ameno, ducho en el empleo de tales recursos, como aderezo que sirve para adobar unos contenidos, siempre interesantes, bien que la sustancia conceptual  prevalece sobre el mero juego verbal.

NOTA: Los datos de lugar, fecha y hora de la ceremonia de entrega del Premio Dulce Chacón aparecen en el programa cuya fotografía adjuntamos a esta entrada.  

viernes, marzo 28, 2014

LISÍSTRATA SE HACE FUERTE EN UCRANIA

            "No se lo des a los rusos"
Es verdad que la historia se repite. Podemos confirmar el dicho consultando el enlace que hoy mismo encontramos en fb:  Aquí va anotado: http://es.globalvoicesonline.org/2014/03/27/boicot-sexual-de-las-mujeres-ucranianas-contra-los-hombres-rusos/

 En este caso se trata de la estrategia de Lisístrata, nombre que en la lengua original griega significa “la licenciadora de ejércitos”. Y el teatro de operaciones para la reposición de la obra de Aristófanes ha sido esta vez Ucrania. Si las ucranianas tienen éxito, sus maridos pro-rusos no van a tener más remedio que capitular. “¡Hermanas ucranianas! − arengará la nueva Lisístrata − la patria está en peligro. Se os pide un pequeño sacrificio que, por el bien común de nuestra nación, espero que estaréis dispuestas a llevar a efecto, a fin de preservar nuestra independencia como estado libre: negaos al débito conyugal en tanto que vuestros esposos se muestren partidarios de la anexión a Rusia. Si nos mantenemos firmes en este propósito, ellos no tendrán más remedio que deponer su actitud. Ya nos daremos traza nosotras para que se armen en el buen sentido de esta expresión".A tenor con el plan de Lisístrata, podríamos imaginar un diálogo apócrifo-sicalíptico entre Mirrina (fiel seguidora de Lisístrata) y su marido Cinesias a quien la abstinencia sexual va ya obligando a capitular:
CIN. - Entonces, ¿no me lo vas a dar?
MIRR. -No, si te empeñas en seguir siendo pro- ruso.
CIN. -  En ese caso, no me dejas otra opción que irme de Putin.
MIRR. - Es precisamente lo que pretendo. Que estés del lado de Ucrania y de los ucranianos.

Habrá que esperar acontecimientos. Sólo aventurar que, hasta ahora, el efecto Lisístrata siempre ha dado resultado. Es el consabido perfecto consuetudinario.
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NOTA: En el dibujo anexo, las manos juntas simbolizan la entrada de la vulva.




lunes, marzo 24, 2014

UN TÓPICO A REBATIR ("Segundas partes nunca fueron buenas")

El tópico al que en este caso me refiero es el que va entre paréntesis y entrecomillado. A esta clase de tópicos pertenecen ciertas frases mostrencas que, por lo general, no tienen su refrendo en la experiencia. Pese a que se nos presentan, por lo común, con la pretensión de estar avalados por ella. Se pueden rebatir fácilmente con ejemplos que los desmienten, poniendo de manifiesto su falsedad. Un ejemplo bien claro: la segunda parte del Quijote es, con mucho, mejor que la primera. Su categoría como obra cumbre de la literatura universal la alcanza la novela cervantina precisamente en la existencia de esa segunda parte. Que no sólo es buena: es mejor que la primera.

Pero analicemos la frase “segundas partes nunca fueron buenas”. Se emplea el verbo en pasado, en lo que los gramáticos llaman “perfecto consuetudinario”. El perfecto consuetudinario parece pretender establecer un límite temporal: hasta aquí ha ocurrido siempre así. De aquí en adelante puede que no ocurra igual. Un ejemplo de este perfecto consuetudinario es la conocida y citada frase de Virgilio que el uso ha convertido en presente consuetudinario: “el trabajo constante todo lo vence”. Pero no fue así como lo redactó el poeta de Mantua. Los textos más fiables nos dan “labor omnia vicit /... (en perfecto del verbo “vincere”. Perfecto “consuetudinario”, precisamente. Esto me lo aclaró mi bueno y sabio amigo Antonio Holgado, pues yo era de los que decían “vincit” (= vence), cuando lo que dijo Virgilio es “labor omnia vicit / improbus et duris urgens in rebus egestas” (el trabajo ímprobo y la necesidad acuciante en las situaciones de apuro siempre consiguió superar todas las dificultades) Esto nos viene diciendo hasta ahora la experiencia. Se deja abierta la puerta a la suposición de que en adelante no sea así.

No es verdad, por tanto lo de que “segundas partes nunca fueron buenas”. Hay numerosos ejemplos que demuestran lo contrario: que las segundas partes son buenas y aun mejores que las primeras, como hemos dicho a propósito del Quijote. Otro ejemplo que podría consignar aquí es el de mi personal experiencia. Me ha ocurrido con la 2ª edición de dos de mis libros: De la Vida a la Teoría y Zafra y los demás pueblos del Ducado de Feria, celebrados por Enrique Cock (siglo XVI). Ambos libros han alcanzado una segunda edición y en ambos casos estas ediciones han salido más completas y mejoradas respecto a las primeras.

El objeto principal de esta entrada (y que espero haber conseguido) es demostrar que el tópico en cuestión es falso, pues la experiencia viene a confirmar que, en la mayoría de los casos, las segundas partes suelen ser mejores que las primeras. Pues, como también es sabido, rectificar es de sabios. Aunque también decía un viejo profesor mío de la época del Seminario: Sed sapientioris est non mutare  (Pero es de más sabios no tener que rectificar)

sábado, marzo 15, 2014

CONTRAPORTADA

Juan García Gutiérrez es catedrático emérito de Latín y miembro correspondiente de la Real Academia de las Letras y las Artes de  Extremadura. Ha colaborado en diversos periódicos y revistas, tanto a nivel nacional como internacional. Así en Nuevo Índice (Madrid) y en Nova Renascença, revista que se editaba en Oporto por los años 80 del siglo pasado. Fue colaborador asiduo del periódico HOY, especialmente en las décadas de los 80 y los 90. Entre sus libros publicados están Zafra y los demás pueblos del Ducado de Feria, celebrados por Enrique Cock (siglo XVI), Poemas panegíricos latinos de Vicente García de la Huerta a los primeros reyes BorbonesDe la Vida a la Teoría (2ª edición en 2013) y, por último, el que ahora se presenta en esta edición, Artículos de Ayer y de Hoy. En este libro se recoge una serie de artículos publicados, en su mayoría, en el diario HOY de Badajoz. Van agrupados temáticamente según su contenido de carácter ecológico, erótico (no en el sentido nefando del vocablo), poético y, por último, los referidos a la cosa pública. Finalmente, hay un grupo más numeroso y heterogéneo, en el que se tocan varios asuntos sobre diversos temas.

El libro se lee con agrado, tanto por el contenido de los temas que toca cuanto porque, en general, éstos van salpimentados, en buena parte, por el peculiar tono de humor con que el autor los trata.

lunes, marzo 10, 2014

CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN

El coro Son de Los Santos. Fotografía del grupo musical, facilitada por mi buena amiga Reme Candelario
Como los productos de calidad suelen llevar el marchamo que se conoce con el nombre de “denominación de origen”, así el grupo musical que dirige Juan Antonio Candelario, en Los Santos de Maimona, incluye el nombre de su pueblo natal. El grupo se denomina “Son de Los Santos”. Pues, en efecto, la mayoría de los componentes del mismo, si no ya su totalidad, son naturales de esta población. Son de allí. Pero es que, además, la palabra “son” es ambivalente: puede ser también sustantivo, como equivalente a tonada, o melodía. Al son, o a los sones, de sendos instrumentos de cuerda, o de cuerda y púa, actúa este coro de bien timbradas voces masculinas, con un escogido repertorio de canciones que constituyen éxitos permanentes. Esas canciones pertenecen, en su mayoría o en su totalidad, al siglo XX. Son éxitos encuadrables en ese siglo, son canciones de nuestra época, de la época de la mayoría de los asistentes al acto. Desde las más antiguas, como puede ser el tango “Volver”, de Gardel, a las más recientes, como son las del Dúo Dinámico (“Resistiré”) o la de Joaquín Sabina “Y nos dieron las diez y las once...”.
Los componentes del grupo son personas maduras, lo que se revela en el detalle de sus testas canosas. En todo caso, se puede admitir la veteranía de los componentes del grupo, en modo alguno la vejez. Porque el grupo musical del que hablo irradia juventud, y, lo que es más maravilloso aún, es que nos hace recuperarla a través de esas melodías por las que no parecen pasar los años.
En estos cantos parece encontrarse, como por arte de magia o de en-cantamiento, el elixir de la eterna juventud. Y en eso consiste una parte importante de su encanto, en que nos transportan, siquiera momentáneamente, a “aquellos maravillosos años”, a la época de nuestra juventud.

Así la canción “Mirando al mar”, de Jorge Sepúlveda, me hace evocar nítidamente un episodio de mi juventud: me veo en mi pueblo, Aceuchal, en la esquina de la zapatería de los Muñoz. Por la calle de enfrente baja un grupo de muchachas veinteañeras que vienen cogidas del brazo y cantando, a voz en grito, “Mirando al mar”. La canción del momento. Deben ser los primeros años de la década de los 50.

Otras canciones son de fechas mucho más antiguas, como por ejemplo todas las que popularizó Gardel, más bien de la época de mi madre. El repertorio de Son de los Santos constituye una acertada elección de éxitos, capaces de mantenerse en cartel por décadas y décadas. Bellas músicas y buenas letras constituyen una combinación generalmente exitosa. El carácter de las canciones varía según las diversas motivaciones que las inspiraron: la nostalgia (o saudade) en “Lisboa antigua reposa”, o “Volver”; la firme voluntad de sobreponerse a la adversidad, como el “Resistiré”, del Dúo Dinámico, o la aventura amorosa de Joaquín Sabina “en un pueblo con mar / una noche, después de un concierto”...

Y como fin de fiesta, ante el entusiasmo de un público que aplaudió a rabiar, el plus "Viva el pasodoble", que interpretaba, no hace todavía muchos años, la inolvidable Rocío Jurado. En fin, el grupo Son de Los Santos nos hizo revivir el pasado, y nos trajo a la memoria el vivo recuerdo de nuestra juventud.

lunes, marzo 03, 2014

LA IRA DE DIOS

Moisés en el Sinaí rompe las Tablas de la Ley
Dice la Biblia que Dios hizo al hombre a su “imagen y semejanza” (Gen.1.27), pero lo que pasa es que, recíprocamente, el hombre imaginó a Dios a imagen y semejanza del hombre mismo. Y, consecuentemente, lo creyó susceptible de padecer accesos de cólera como cualquier ser humano. Ahora bien, ¿puede ser Dios accesible a pasiones de cualquier tipo, de forma que alteren la perpetua placidez y felicidad inherentes a su condición divina? He aquí una cuestión teológica que nos plantea dudas de enorme trascendencia. Hay razones para sostener cualquiera de las dos tesis opuestas: la de la compatibilidad, o no, de la ira con el ser divino. Recientemente me encontré, curioseando por Internet, con un artículo interesante sobre el asunto, unas reflexiones acerca del tema, por el profesor Enrique Otón Sobrino, catedrático de Latín en la Universidad Complutense.* La tesis de que la divinidad no es susceptible de ira la propugna Arnobio. La contraria es defendida por Lactancio.

Desde luego, la tradición bíblica y, en general, la doctrina católica nos enseñan que Dios puede enfadarse con nosotros, en el caso de que no nos portemos bien. A lo largo de toda la historia del llamado Pueblo de Dios está presente el temor de ese pueblo y su cuidado de no incurrir en su ira, hasta el punto de considerar como el principio mismo de la sabiduría el temor de Dios: Initium sapientiae timor Domini (El temor de Dios es el principio de la sabiduría, Proverb. 1.7)
Este temor se entiende como la forma más genuina del respeto. El argumento más sólido de los que creen que Dios es susceptible de airarse es precisamente el de los que afirman, como Lactancio, que “aquello que no se teme no se respeta”. La cita que el profesor Otón Sobrino aduce es concluyente. Dice “lo que no se teme se menosprecia. Lo que se menosprecia no se adora. Así ocurre que la religión y la majestad y el honor se basan en el miedo. Pero no hay miedo allí donde nadie se encoleriza. Es, por lo tanto, preciso que Dios actúe por la ira contra quien violare o menospreciare esta ley eterna y divina” (De ira Dei, 12)
El argumento principal de Arnobio se basa en la consideración de que la ira como pasión del ánimo repugna a la misma naturaleza de la divinidad. ¿Cómo va Dios a dejarse llevar por la ira, algo más bien propio de los hombres que de la augusta divinidad?

“¿Es que no veis qué clase de afectos tan torpes, qué insanias tan inapropiadas atribuís a la Divinidad?”. Y añade: “los dioses de verdad y los que son dignos de llevar el nombre de tales, ni se irritan ni se enojan, ni maquinan insidiosas acciones para hacer daño a otros” ( Adversus nationes, 1.17)

Pero Lactancio piensa que la ira de Dios está ordenada al bien de la Humanidad. Dios se aíra y castiga al hombre cuando éste no sigue los preceptos y consejos encaminados a su propio bien. La ira de Dios está justificada como garante del respeto que emana del siempre saludable temor de Dios.

El temor de Dios tiene profundo arraigo en la tradición bíblico cristiana. El viejo catecismo Ripalda lo considera incluso uno de los dones del Espíritu Santo: el séptimo, don de temor de Dios.

El Ripalda determina también cuántas naturalezas, voluntades, entendimientos, personas... hay en Cristo. Así, las naturalezas en Cristo son dos: la divina y la humana. En cambio, cuando se pregunta cuántas personas, la respuesta es terminante: “una y divina”. Así que, cuando Cristo se encolerizó con los mercaderes del templo y arremetió contra ellos, fue la persona divina la que se irritó. Ergo Dios es susceptible de ira. Toda la tradición bíblico-cristiana nos amonesta a resguardarnos de incurrir en la ira divina. Incluso en las Letanías de los Santos se incluye el ruego “ab ira tua, libera nos, Domine”. Y en numerosos pasajes litúrgicos se hace mención de la ira divina. Así en el motete conocido como el  Rorate, caeli,desuper " se ruega: No te encolerices, Señor, no te acuerdes más de nuestra maldad”... Y en el fúnebre canto medieval conocido como Media vita, se salmodia: “¿en quién buscaremos ayuda sino en Ti, Señor?. Tú que por nuestros pecados justamente estás enojado con nosotros”... (...qui pro peccatis nostris iuste irasceris)

Tengo que decir, al respecto, que yo estoy a favor de la tesis de Arnobio y en contra de Lactancio. Lo que éste ha intuido es que si quitas el temor de Dios (incluso con la sana intención de sustituirlo por el amor) se viene abajo el tinglado que sustenta la religión, uno de cuyos pilares apologéticos se basa en el miedo.Y es que "el miedo guarda la viña". Sobre todo, la viña... del Señor. Pero el miedo y el amor son incompatibles, como decía Ovidio con respecto a la majestad y el amor, que son igualmente incompatibles:
                                     
     Non bene conveniunt nec in una sede morantur
     maiestas et amor...  (Met. 1.846-7)

Lo que Lactancio intuye es que si la religión se basa únicamente en el amor y en la confianza en Dios, si se suprime el miedo, dejan de ser justificables las llamadas "guerras santas". Y les quitas la razón a aquellos que matan y torturan en el nombre de Dios, con el pretexto de ser "el brazo de la Ley Divina". Y se van al traste las inquisiciones de cualquier tipo. Había una vez en un pueblo (de cuyo nombre no quiero acordarme en este momento) un botarate que pretendía ser el brazo ejecutor de la ley divina. Probablemente hubo alguien que le hizo creer que tenía este privilegio. No creo que a semejante badulaque se le ocurriera la idea de que Dios lo había elegido a él precisamente, para descargar su ira divina sobre los rojos ateos. Tan convencido estaba que les decía a los que iba a fusilar:

_ No te mato yo, te mata Dios.
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* Véase “La Polémica de Arnobio y Lactancio en torno a la Ira Dei” (buscar en Google)


viernes, febrero 28, 2014

MÁS SOBRE EL EMINENTE ARTISTA SIRIO

De nuevo vuelvo sobre el tema de mi admirado Sirio. Como sabemos por la astronomía, Sirio es el nombre de la estrella más rutilante de la constelación del Can Mayor. Y en el arte de la caricatura, el nombre de Sirio es para mí esa estrella rutilante. Por si alguien no lo sabe, se llama catasterización a la acción de colocar en el firmamento de la fama a una persona, o a un animal, o incluso a una cosa inanimada. En el zodíaco, especialmente, encontramos animales, y personas catasterizadas (Leo, Libra, Tauro...) Y las dos osas, Mayor y Menor, y los dos canes, lo mismo, etc. En el cielo del Arte, Sirio el caricaturista brilla con luz propia. Vuelvo sobre su radiante figura en estas páginas porque he acertado a encontrar por Internet el artículo de la revista Estampa en la que venía su foto junto con unas palabras de despedida en las que daba a entender que se iba de España a buscar otros horizontes, tal vez a Nueva York, en alguna legación diplomática de su querida Cuba natal. ¿Se llegó a realizar este viaje? No lo sé a ciencia cierta. Pudo ser también una forma de despedirse como colaborador de la revista Estampa, por causas de fuerza mayor. Desde luego, sus trabajos siguieron apareciendo en otras publicaciones periódicas de la época, como el diario ABC y el semanario Blanco y Negro. La foto que he reproducido aquí es de la revista Estampa, de fecha 17 de enero de 1928. El artista anuncia su despedida: “Me voy, pero no se hagan ilusiones, que volveré y van ustedes a tener Sirio para rato”.


Personalmente, pienso que no llegó a irse. Ojalá se hubiera ido, pues se avecinaban tiempos “terribles e infaustos” para España. No sabemos (no lo sé yo, al menos) qué ocurrió con el artista y con su refugio preferido como era el Café Castilla, al advenimiento del fatal Alzamiento Nacional. Parece ser que el citado café, sede predilecta de artistas e intelectuales, fue uno de los objetivos preferidos de los partidarios del “¡muera la inteligencia!”. El citado café y sus habituales contertulios parece que fueron víctimas del odio selectivo de los partidarios del régimen que llevó la desolación a España. ¿Qué fue del infortunado artista Sirio? No lo sabemos (no lo sé yo, al menos, a ciencia cierta) pero esa su enfermedad y su prematura muerte en plena guerra civil se debieron a las penalidades sufridas con ocasión de dicha guerra. Algo de todo ello intuimos en estas palabras de José Juan Cadenas (ABC, 10 de julio de 1947) en el periódico que tanto se había prestigiado con la firma del artista: ...”Y los hombres de aquellos días, terribles y crueles, le dejaron morir de hambre y de asco, como un pájaro asfixiado. Una tarde, poseído de una náusea que le obligaba a asomarse aterrado a aquellos dos inmensos redondeles de sus gafas, decidió poner fin a aquellas visiones dantescas, se acostó, cerró los ojos... y se murió...Así... Con esa facilidad”.
(El artículo de ABC está ilustrado con una caricatura del autor, realizada por Sirio)

Así que mi admirado caricaturista siguió la misma suerte que mis otros admirados artistas y poetas contemporáneos suyos: García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández...Malditos salvapatrias que dejaron a España en cruz y en cuadro, quitándole a sus mejores hombres.

lunes, febrero 24, 2014

SIRIO VISTO POR SIRIO



Esta es una de las autocaricaturas de Sirio. No he podido incluirla en la entrada anterior, porque los "que manejan mi barca" (la barca de mi propio blog) me imponen desde fuera sus normas. Una de ellas parece ser que no se pueda incluir más de una imagen por entrada. Si alguien sabe cómo resolver este problema técnico que me lo diga. Le quedaré eternamente agradecido (es un decir)

Obsérvese lo chulo que está el caricaturista con su gorra a tono con el cuello de pajarita. En la autocaricatura de Estampa aparecía sin gorra.

SIRIO (1901-1937) ¿UN GENIO MALOGRADO?

He aquí algo de lo que he averiguado sobre Sirio. Primero, que su nombre completo era Sirio Abel García Hernández. Era cubano de nacimiento y llegó a España muy joven. Concretamente, en 1917. Pronto, yo diría que precozmente, comenzó a colaborar en revistas y diarios como un hábil caricaturista. Sobre todo lo fichó muy joven la editorial Prensa Española y comenzó a colaborar como caricaturista en ABC y Blanco y Negro. Más tarde colaboraría en la revista Estampa. La pila de números de esta revista que mi padre guardaba en su casa de Los Silos, en Aceuchal, casa donde tenía un pequeño huerto, con un pozo y unos árboles frutales, fue saqueada por los que se creyeron en el derecho de quitarle (además de la vida) sus modestas pertenencias: una bicicleta, que utilizaba para ir al trabajo a pueblos cercanos, y algunas cosas más, entre ellas la colección de varios años de suscripción a la citada revista.

En esa revista (que yo pude consultar en la Biblioteca Nacional) leí un artículo sobre Sirio, ilustrado con una autocaricatura. Sirio era entrevistado por algún colaborador del semanario y era optimista sobre su porvenir: "tenéis Sirio para rato", afirmaba ufano. Se equivocó. Murió en el año 1937, en plena guerra civil, de una pleuresía que degeneró en tuberculosis. ¿Un artista malogrado? No. No son artistas malogrados quienes, como él, dejan huella imperecedera de su genio. Tampoco fue malogrado Miguel Hernández, muerto con 31 años. Y tantos otros que murieron en plena juventud, cuando su ingenio podía haber dado muchos más frutos. Pero, como dijo el griego Menandro, "muere joven aquél a quien los dioses aman". La cita es de Leopardi, en el encabezamiento de uno de sus poemas (Canti, Amore e morte) 

Quiero incorporar una autocaricatura de Sirio, pero la mejor prueba de su poderosa capacidad de síntesis para captar una fisonomía la tenemos en ejemplos como el retrato de la divina Greta Garbo, una de las actrices más célebres de la época. La reproduzco aquí copiada por mí, a ojo, de un número de ABC antiguo.
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NOTA: Clicar en la imagen para verla ampliada

domingo, febrero 23, 2014

ORTEGA VISTO POR SIRIO


En mi entrada anterior quise incorporar la imagen de Ortega y Gasset según el genial caricaturista de ABC y BLANCO Y NEGRO que firmaba sus trabajos como Sirio. No me lo permitieron las normas que, desde fuera, alguien nos impone. Antes me era posible añadir más de una imagen por entrada y creo que en este blog hay ejemplos de ello. Pero ahora, por más que lo intento, no lo consigo. Ahí va, pues, en entrada aparte, la imagen de don José Ortega y Gasset, el otro filósofo español parangonable con Unamuno. Otro día hablaré en este blog del caricaturista Sirio, uno de los más geniales sintetizadores de fisonomías que se conocen en la España de los años 20 y 30. Creo que era de origen hispanoamericano, concretamente, argentino. Ya buscaré información en los lugares pertinentes.

MEMORIA DE UNAMUNO

A mi ex-colega del I.E.S. "Suárez de Figueroa", Mercedes Santos Unamuno, biznieta del ilustre autor de la Vida de Don Quijote y Sancho

 Soy lector veterano del admirado autor de la Vida de Don Quijote y Sancho, aun mucho antes de conocer el valeroso enfrentamiento de don Miguel con el impresentable Millán Astray en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, un 12 de octubre de 1936. En aquella ocasión, el escritor y filósofo vasco demostró su valor personal, su honradez y coherencia con sus propias ideas, su quijotismo doctrinal, ya puesto de manifiesto en obras como la que se menciona el inicio de estas líneas. Fue aquel un memorable discurso cargado de razón y de razones: la fuerza de la razón frente a la razón de la fuerza. La fuerza contundente de la verdad se manifestó en aquel su breve discurso, rematado con el rotundo epifonema* venceréis pero no convenceréis.
Don Miguel fue consecuente con sus propias ideas y expresó en la obra más arriba mencionada el propósito idealista de “rescatar la tumba de don Quijote”. Claro que este propósito conllevaba el riesgo de afrontar numerosos peligros. Especialmente en la praxis, en la forma cómo habría de realizarse la empresa de rescatar esa tumba de don Quijote. ¿Cómo habría de llevarse a cabo esa arriesgada empresa? Respondía don Miguel:
“¿Cómo? ¿Tropezáis con uno que miente?, gritarle a la cara ¡mentira!, y ¡adelante! Tropezáis con uno que roba?, gritarle ¡ladrón!, y ¡adelante! ¿Tropezáis con uno que dice tonterías, a quien oye toda una muchedumbre con la boca abierta?, gritarles: ¡estúpidos! y ¡adelante! ¡Adelante siempre!”.

Claro que ese quijotismo a ultranza comporta riesgos innumerables. Y uno de los que encontró desmesurados esos riesgos del bueno de don Quijote y del bueno de don Miguel de Unamuno, fue otro filósofo, más comedido y menos “donquijotesco”. Este hombre se llamaba José Ortega y Gasset. Más "raciovitalista" y menos apasionado que don Miguel, Ortega disentía de seguir esos arriesgados procedimientos de quien él llamaba “el máximo morabito del energumenismo español”. Porque el “donquijotesco don Miguel de Unamuno” (como lo llamó Antonio Machado) recomendaba unas normas de conducta rayanas en lo temerario.

(caricatura de Unamuno por Sirio)
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* La corrección ortográfica automática me avisa de que "epifonema" es femenino en castellano. A mí me suena mejor el "epifonema" que la "epifonema"



ACEUCHAL AÑOS CUARENTA

Esta entrada remite, ante todo, a otra anterior, de fecha 11-03-2007 cuyo enlace debe ser:
En la primera mitad de esos años yo no era aún  teenager*. Iba a la escuela del Pozo de Arriba. Mi casa de la calle Santa Marta (hoy la habita Purichi, mi antigua vecina, después de haberla reformado) tenía a las traseras el llamado Lejío (el egido, dicho por lo fino) Allí solíamos ir a jugar los niños, mientras que la calle propiamente dicha la dejábamos a las niñas. Algunas veces nos quedábamos a verlas jugar a ellas: nuestras vecinas, o vecinitas. Entre ellas, las hijas de Felisa Parra: Juana, Micaela, Francisca. Josefa era ya adolescente y no participaba en los juegos de las niñas: la comba y el corro. El folklore de las letras del corro era abundante. Ya traje a colación algunas muestras en la anterior entrada de la que he hecho mención. Ahora me voy a referir a una de las canciones de aquel corro de muchachas que hoy son, por lo menos, abuelas, si es que aún existen. Las letras de las canciones del corro eran variadas, abundantes. Se podría intentar una clasificación de las mismas, según el asunto. Unas eran de tipo “narrativo” (por ejemplo, “A un capitán sevillano siete hijos le dio Dios / y tuvo la mala suerte que ninguno fue varón”) Pues claro, es que se trataba de siete hijas, no siete hijos. Y seguía la narración contando cómo un día “a la más pequeña le vino una inclinación: Madre, me voy a la guerra vestidita de varón”. Otras letras eran de contenido francamente humorístico, adobadas con la llamada “sal gorda” del humor escatológico. Ahí les dejo un ejemplo: "Tío Manué, qué gordo está usté,/ - Pues sí, sí, hija mía, / yo como muy bien,/ me voy al casino, /me ‘jarto’ de vino, / me voy a mi casa,/ me ‘jarto’ de pasas,/ me siento a leé: / me pego tres ‘peos’ para mi mujé,/ el más chiquitito, / el más grandecito, / el más grandullón,/ que llega a la punta de Salvaleón"...

Y los chavales nos reíamos de la gracieta de las niñas. Nuestras futuras compañeras, quién sabe. Así Antonio “el de Señá Antoñita” vendría a maridar a Juana la de Felisa Parra, uno de mis amores primerizos.

Lo que pasa es que poco tiempo después, ya al comienzo de mi etapa de teenager, yo renuncié al mundo, “a sus pompas y a sus obras”, para ingresar en el Seminario de San Atón, en la Cañada de Sancha Brava. Atrás quedaban las canciones del corro de las niñas piporras, en el archivo de mi memoria.
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* teenager es una persona que está entre los 13 y los 19 años (números que en inglés terminan en -teen)

jueves, febrero 13, 2014

EL TIEMPO DE SOBRA Y EL TIEMPO QUE FALTA

                                                    
Hace años, no puedo determinar cuántos, se celebraron unas Jornadas de Latín en Badajoz y en ellas intervino el profesor Enrique Otón Sobrino, catedrático de la Complutense. Su intervención versó sobre el poeta Lucrecio. El profesor Otón es hombre de gran facilidad de palabra y, a lo que pude colegir en aquella prédica suya sobre el poeta romano, había conectado con el pensamiento lucreciano, pesimista, según puede deducirse de ciertos pasajes de su obra principal, Sobre la naturaleza de las cosas (De rerum natura)

La charla de Otón parecía transmitir un regusto amargo de la vida, el de aquellos versos que ya trajo a colación el culto Don Juan Valera, en su celebrado prólogo a  Azul..., de Rubén Darío:

                                     ...medio de fonte leporum
surgit amari aliquid quod in ipsis floribus angat                                                                                     (R.N. 4.1133-4)

(...en medio de la fuente de los placeres / aparece un no sé qué de amargura que hasta en las flores mismas nos angustia...)

Ese regusto sombrío de los versos lucrecianos era lo que nos transmitían las palabras de Otón. Recuerdo que una de sus reflexiones versaba sobre el particular sentido que, en su opinión, tenía cierta frase del poeta romano: quod aevi superest. No he podido localizar esta secuencia en el texto del poema. Y eso a pesar de que, con los medios de que hoy día disponemos, resulta posible localizar cualquier texto de cualquier autor clásico en cuestión de segundos.

Otón interpretaba esa presunta frase de Lucrecio como si el poeta quisiera llamar la atención sobre la existencia de “un tiempo de sobra”, que se da a ciertas alturas de la vida. Algo así como un tiempo “que estuviera demás”. A mi modo de ver, si no nos dejamos llevar por esa propensión al pesimismo, la expresión latina “quod aevi superest” lo mismo se puede entender como “el tiempo que queda”. El tiempo que nos queda por vivir puede ser, según nuestra actitud hacia la vida, corto o largo. Puede parecer una cosa o la otra, según se desee, o no se desee, vivir.

Cuando llegamos a cierta edad de la vida, ya comenzamos a pensar que “nos queda poco tiempo por vivir”. En este sentido comentaba irónicamente el obispo Don Antonio Montero: “Ya falta poco”. La frase es aplicable, de manera especial, a los eméritos como él y...como yo.

Lo importante es que ese tiempo que nos queda (o que nos sobra, según se quiera interpretar la frase lucreciana) lo vivamos con optimismo, con ganas de vivir, con deseos de hacer algo.

Entonces no veremos ese “quod aevi superest” (suponiendo que esto lo haya dicho Lucrecio en alguna parte)* como un “tiempo de sobra”, sino como el tramo, siempre apetecible, del tiempo que nos queda por vivir.
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* Nota: Sí: puede encontrarse en Lucrecio, R.N. 3.904-5: ... sic eris aevi / quod superest cunctis privatu' doloribus aegris.

martes, febrero 11, 2014

PORTADA DE MI PRÓXIMO LIBRO

Ofrezco hoy aquí en primicia al lector de este blog un adelanto de lo que será la portada del libro que espero publicar en breve. La realización de esta portada es obra de un joven diseñador que colabora con la empresa Rayego, de Zafra. La idea, no obstante, de la composición ha sido de mi propia cosecha. Puesto que el título del libro estaba ya decidido hace bastante tiempo (Artículos de Ayer y de Hoy) diré que con dicho título se trata de poner en conexión el pasado con el presente. Imaginad una balanza en la que se sopesen esos dos aspectos del tiempo. Al fin y al cabo, las palabras "pensar" y "pensamiento" proceden del verbo latino que significa "determinar el peso" de algo: "pensare". Puestos en cada uno de los platillos de la balanza el pasado y el presente, consideramos (pensamos) que aquél tiene más peso que éste. Mientras que aquél representa lo definitivo, lo inmodificable, éste continúa en el aire, ingrávido en relación con aquél. Y eso es lo que simboliza la posición de los respectivos platillos, el del ayer y el del hoy, el del pasado y el del presente. El pasado gravita sobre nuestro vivir, es el ancla que fijará definitivamente el barco viajero de nuestra existencia.

El presente, el "hoy", constituye lo efímero por antonomasia, lo pasajero. No hay mejor título para definir la esencia de lo pasajero que el adverbio HOY, el título adoptado precisamente por nuestro diario regional extremeño. La palabra de etimología griega "efímero" significa literalmente 'lo que dura un día'. Los periódicos o diarios tienen fijada su fecha de caducidad en la fecha que figura en sus cabeceras.

Una de las maneras de alargar esa fecha de caducidad consiste en reunirlos en un libro. Pero el procedimiento no garantiza de por sí la duración del artículo, si éste no contiene en sí mismo los valores que aseguren su permanencia. Si los 'artículos' a conservar contienen esos valores, se puede afirmar que su fecha de caducidad es indefinida.

Mi esperanza es que los trabajos reunidos en el libro cuya portada adelantamos aquí, tengan la consistencia suficiente para alcanzar su pervivencia en el futuro.
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NOTA:  Clicar sobre la portada del libro para verla en un tamaño mayor

sábado, febrero 08, 2014

LA FARSALIA DE LUCANO Y LA GUERRA CIVIL DEL 36

Lucano, el gran poeta cordobés sobrino de Séneca, escribió un poema que él tituló Bellum civile (Guerra civil) pero que, con el tiempo, vendría a ser más conocido con el nombre de Farsalia, en memoria de uno de los episodios de aquella guerra. Un latinista extremeño, por desgracia ya fallecido, mi gran amigo Antonio Holgado, ha sido uno de los grandes estudiosos de este poema del que publicó una de las mejores traducciones que existen en español. Por ella su autor mereció el Premio Nacional de Traducción que recibió en 1985, tres años antes de su muerte. La traducción fue publicada en la colección de Clásicos Gredos, en 1984.

Hoy traigo aquí a colación el poema de Lucano porque, en no pocos aspectos, a mi modo de ver no baladíes, tanto en el título como en el contenido, el poema lucáneo me parece una prefiguración de la gran “farsa” que fue nuestra guerra civil española. Por lo pronto, entre “farsa” y Farsalia existe ya una coincidencia de principio.

Se ha dicho de la Farsalia que es un poema “sin héroes” y “sin dioses”, a diferencia de otros poemas épicos de la literatura clásica, como por ejemplo la Ilíada, o la Eneida. No vemos en la Farsalia héroes como un Eneas, un Aquiles o un Héctor. Y es que no hay guerras civiles épicas. ¿Cómo pueden considerarse épicas, o heroicas, guerras civiles como la de César y Pompeyo, o la de Franco y sus secuaces contra la República, cuando en ellas se “otorgó legalidad al crimen? (Luc. B.C. 1.2)

Más relaciones entre la Farsalia y la farsa de la guerra civil del llamado Glorioso Alzamiento Nacional y hasta Cruzada. Comienza el poema de Lucano con el siguiente verso hexámetro y parte del segundo:

Bella per Emathios plus quam civilia campos
iusque datum sceleri canimus...

(guerras más que civiles cantamos, libradas en las llanuras de Emathia,
y el crimen investido de legalidad...) *

El primer verso se podría referir a España cambiando sólo la palabra Emathios por Hispanos, sin que el cambio afectara al hexámetro. El segundo verso le cuadra a la guerra civil española, en particular lo de “se otorgó legalidad al crimen”. En cuanto a la expresión “más que civiles”, cabría decir que resulta exacta en la medida en que intervinieron en ella las potencias extranjeras de Alemania e Italia; podríamos decir que de manera oficial (con participación de su máquina militar) En cambio, la intervención de las llamadas brigadas internacionales a favor de la República tuvo carácter voluntario.

Todo el aparato épico con el que se quiso exaltar la guerra civil española tiene hoy un aspecto de farsa. Uno de los exaltadores de la presunta epopeya fue José Mª Pemán en su Poema de la Bestia y el Ángel. La “bestia” estaba encarnada en el “rojo”, es decir, el sectario del comunismo. Y el “ángel” (¿cómo no?) en los sublevados que se habían alzado por la causa buena. La Farsalia española puede entenderse mejor trasponiendo las letras de esa palabra de manera que la “l” ocupe el lugar de la “r”, y viceversa: La Falsaria.

Pero sigamos con el paralelismo: como en el poema de Lucano, también aquí “la causa vencedora complació (o complugo) a los dioses” (victrix causa deis placuit), pero la causa vencida complació (o complugo) a Catón (es decir, a los que estaban de parte de la República). Catón era un republicano íntegro y un verdadero patriota.

Y, por último, también en la Farsalia auténtica hubo “novios de la muerte” (tipo Millán Astray) a los que sólo les faltaba gritar “¡Viva la muerte!”. El amor de Millán Astray por la muerte era émulo del amor del legionario Esceva, en el poema de Lucano, amor declarado por el mismo Esceva, con ocasión de morir matando a Aulo, del bando de Pompeyo. Las palabras del legionario fueron en aquella ocasión: “Vuestro amor a Pompeyo y a la causa del senado es menor que el mío a la muerte”*. Esceva es un legionario, un “novio de la muerte” en toda la plenitud de la expresión. El otro legionario, también “novio de la muerte”, es (¿cómo no?) del bando cesariano. Su nombre es Vulteyo. Para éste es preferible el suicidio a morir a manos del enemigo. En una enardecida arenga (B.C. IV, 519 y ss.) intenta persuadir a los suyos a que se den muerte a sí mismos, antes de caer en las manos del enemigo. He aquí las palabras de Vulteyo, según la traducción de Antonio Holgado: “He arrojado fuera mi vida, camaradas, y estoy, todo entero, empujado por los aguijones de la muerte inminente: es un delirio. Sólo a quienes ya roza la cercanía del destino les es dado conocer lo que los dioses ocultan a quienes han de vivir, para que puedan seguir viviendo: que morir es una felicidad”. Naturalmente, tanto Vulteyo como Astray eran en esto generosos: preferían hacer felices a los demás antes que a sí mismos. Sólo si la situación lo requería, o si no había más remedio, procuraban “amar a la muerte, antes que temerla”. La letra de una de las canciones patrióticas de aquellos tiempos decía, aludiendo a la patria:

Que por verte temida y honrada
contentos tus hijos irán a la muerte.

(Pese al contrasentido de que, una vez muertos, ya no podrían verla temida y honrada, ni de ninguna otra manera)
Claro que, referidos a la guerra civil, estos versos no tienen sentido: todos éramos hijos de la misma patria. Por eso las guerras civiles todas son luchas cainitas: fratricidas.
La causa vencedora se hizo con el monopolio del concepto de patria. Se expolió a los compatriotas no sólo de la patria, sino también de la vida.
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* Doy la traducción de Antonio Holgado