martes, octubre 28, 2014

LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA EN VÍAS DE DESPRESTIGIO

 "Dictaturae ad tempus sumebantur"
(Tac.Ann.1.1.2-3) 

En el comienzo mismo de sus  Anales el historiador romano Tácito nos dice, en un sucinto recorrido de la historia de Roma, que "las dictaduras se adoptaban con carácter temporal". Es decir, se trataba de estados de excepción, como emergencias políticas cuya duración se suponía corta. Si suponemos que el estado caótico en el que cayó la 2ª República española reclamaba la solución de una dictadura, podríamos concluir que ésta era necesaria si la hubiera guiado la buena intención de restaurar el orden público trastornado por continuas alteraciones. Pero si los fautores de la dictadura militar hubieran tenido buenas intenciones, tendrían que haber respetado, ante todo, el estado de derecho que se había instaurado por refrendo popular y este estado era el de la República. No era este el propósito de los militares sublevados, sino el de derrocar el estado constitucional. Los mandos militares no conspiraban para restablecer el orden, sino con el pretexto de restablecer el orden, que es algo muy distinto. ¿Cuáles eran, entonces sus verdaderos propósitos? Pues, sencillamente, los de derrocar a la República. Se vio enseguida que los sublevados tomaban partido por las clases acomodadas y que el levantamiento militar no tenía otro propósito que restablecer la situación anterior a la República, o sea, prolongar la injusticia social que ésta pretendía corregir. Por eso la dictadura que se iniciaba con la revuelta militar no iba a tener carácter temporal, sino vitalicio: aspiraba a mantenerse indefinidamente en el poder, como así ocurrió. La sublevación no venía a restaurar el orden, sino a instaurar a perpetuidad la situación de privilegio de unas clases con respecto a otras. Y, desde luego, a secuestrar por tiempo indefinido el régimen de libertades que pedía la república. Venía sobre todo a defender la causa de los ricos, no a defender al pueblo como tal.

La connivencia entre los mandos militares y la derecha fascista se organizó muy pronto a raíz del golpe militar. La derecha se armó (o fue armada) y el mando militar delegó en los paramilitares de la Falange la tarea de organizar la guerra sucia contra el adversario político inerme y totalmente indefenso. En seguida se procedió a detener a quienes habían mostrado sus preferencias por la república, para conducirlos de la cárcel al paredón, antes de que pudieran incorporarse a los frentes de lucha.


Franco instituyó una de las primeras dictaduras vitalicias de la Edad Moderna. Hizo y deshizo a su antojo y ordenó fabricar una legislación a su propia medida, cual fue el tinglado jurídico que se llamó la Causa General. El dictador nunca soltó el poder que venía detentando desde hacía casi 40 años. Y trató de prolongarlo en sus seguidores, de modo que a su muerte todo quedara “atado y bien atado”

No hay democracia fiable mientras persista ese franquismo larvado, enquistado en el cuerpo de la democracia española. Ya nos están previniendo las naciones que saben de la tragedia española y los crímenes de la dictadura, crímenes de lesa humanidad que son por tanto imprescriptibles.
La validez de la democracia española estará en entredicho, en tanto que no se desmantele por completo ese franquismo residual.
Ni siquiera se ha conseguido, por parte de quienes lo han intentado, anular condenas tan clamorosamente inicuas como la del poeta Miguel Hernández (se le conmutó la pena de muerte por la de cadena perpetua) Y se le dejó morir en la cárcel, negándole los cuidados que su grave estado de salud requería.
No hace mucho tiempo, la nuera del poeta, Lucía Izquierdo, solicitó la anulación de la condena. Y su solicitud fue denegada por el tribunal nombrado al efecto. Y eso después de la generosa amnistía que, en nombre de la izquierda, firmaron en 1977 quienes decían representarla, sin contar con la opinión de los demás. La derecha, por su parte, ni se dignó firmar esa amnistía.
Esta es la precaria y “valetudinaria” democracia de la que gozamos... y penamos los que padecimos aquella dictadura.

lunes, octubre 27, 2014

EL DESPRESTIGIO DE LA 2ª REPÚBLICA ESPAÑOLA

La 2ª República española, votada masivamente en un 14 de abril de 1931, tuvo sus adversarios y detractores, especialmente por parte de las clases privilegiadas, que veían amenazados sus privilegios y la preponderancia social de la que gozaban. Ese primer intento de implantar un Estado democrático en España contó, desde un principio, con la enemiga de sus oponentes, que procuraron difamarla equiparándola a la anarquía y al desorden. Muy posiblemente, debido a que el ejercicio de la democracia requiere la suficiente madurez y cultura por parte de la clase popular, y dado que ésta no tenía fácil acceso a esa cultura, se producía el círculo vicioso de que las masas no podían acceder a la democracia porque previamente no podían acceder a la cultura necesaria para gozar de las ventajas de un Estado democrático. Los gestores de esos gobiernos republicanos bisoños fueron los principales responsables del fracaso de la República. El pueblo inculto entendió mal la libertad y la entendió de la más crasa manera que podía entenderse: la de campar por sus respetos o, utilizando la expresión de Platón, “hacer cada uno lo que le viniera en gana” (poieîn hoti tis boúletai). Así los intelectuales que se habían en principio decantado por este sistema de gobierno, como por ejemplo Ortega, se desmarcaron enseguida de aquellos derroteros descaminados que tomaba la mal entendida libertad y desaprobaron con su dictamen el desorden: “¡No es esto, no es esto!”, clamaba Ortega. Si las autoridades de la República no hubieran actuado con la lenidad e irresponsabilidad que lo hicieron, tal vez se hubiera evitado la ruina del sistema. Si se hubiera encausado de inmediato a los libertarios que incendiaban iglesias o conventos y mataban religiosos (unos desmandados o, quién sabe, si ‘mandados’ por quienes estaban interesados en el fracaso de la República), si se hubiera encarcelado a los derechistas que asesinaron al teniente Castillo y a los izquierdistas que mataron a Calvo Sotelo, si se hubieran atajado desde un principio los desórdenes que los ineptos gestores de la República no supieron atajar, acaso no se hubiera producido el desorden mayor y decisivo que supuso la sublevación militar y el golpe de Estado desencadenante de la Guerra Civil. Desorden mayúsculo y definitivo, porque, como decía Séneca el Mayor: “¿Quién, para corregir desórdenes públicos trastornó el Estado de Derecho?” (Es mi particular interpretación de la frase en latín "quis ut seditiones leniret turbavit rem publicam?”) (L.A. Séneca el Mayor, Contr. 2.6.4.22-24) Los interesados en derrocar la República pretendieron corregir un desorden con otro mayor. Y concluye Séneca : Non coercet vitia qui provocat. (ibid.): “No reprime los desórdenes quien los promueve”. El Alzamiento no tenía otro objetivo que el derrocamiento de la República y hacer al pueblo víctima de los desórdenes por parte de uno y otro bando. “Se revistió de legalidad el crimen” (Luc.B.C. 1.2)


Se constituye un doble frente, político y militar. El primero está integrado por los paramilitares armados de la Falange y la derecha. La ciudadanía inerme de la izquierda es la víctima de la represión de la derecha, apoyada por los mandos militares. La propaganda del llamado Movimiento justificará el exterminio del enemigo político basándose en un presunto doble motivo: el patriótico y el religioso: es lo que preconiza la consigna “Por Dios y por España”.
La publicidad del Régimen se pone en marcha, santificando la propia causa y demonizando al enemigo. Pemán escribirá su Poema de la Bestia y el Ángel y Manuel Machado prostituirá su musa con el soneto panegírico a Franco, Caudillo de la nueva reconquista... ( De todos modos, M. Machado consideraba que ser poeta era ya una manera de ejercer la prostitución: "Hetairas y poetas somos hermanos")
Pero la  publicidad máxima del Régimen proviene de la jerarquía eclesiástica española que, por medio del Cardenal Gomá, califica la sublevación militar como Cruzada (1937) Es el definitivo espaldarazo que consagra la rebelión militar, la perduellio, o alta traición, como una defensa de los valores religiosos.

Y volvieron las “banderas victoriosas / al paso alegre de la paz”. ¿La paz? Sería la paz a la que se refería irónicamente el jefe britano Calgaco, quien hablando de los romanos decía: “llaman paz al hecho de sembrar la desolación” ("ubi solitudinem faciunt pacem appellant" (Tácito, Agr. 30.6.2-3) También la paz de los sepulcros. La propaganda del Régimen justificó los propios crímenes con el  lema de “caídos por Dios y por España”. En todos (o la mayoría) de los pueblos de España se erigió una Cruz de los Caídos y se pusieron en las paredes de los templos parroquiales las listas de los caídos del Régimen, incluidos aquellos pueblos en los que no hubo ni un solo caído de derecha.

Y todo esto lo tuvo que soportar el pobre pueblo español de los vencidos.
¿Hay o no hay motivos suficientes para renegar de aquel régimen que masacró al pueblo español, inocente como tal pueblo, mientras quedaban impunes los crímenes propios?

UNA FORMALIDAD INDISPENSABLE DE LA DEMOCRACIA

La condena de las dictaduras constituye una formalidad exigible de la democracia, algo así como la piedra de toque de su autenticidad. Los damnificados del Régimen vienen reclamando esta mínima satisfacción a fin de partir de un acuerdo básico sobre lo que debe ser la idea de la democracia, en la que se debe coincidir. Consiguieron del PP en el año 2002 la unanimidad en el Parlamento en condenar la dictadura franquista, el día 20 de noviembre del citado año. Pero cuatro años después, el 4 de julio de 2006, el representante del citado partido, entonces en la oposición, se negó a refrendar en el Parlamento Europeo la anterior condena del franquismo. Esto constituía un paso atrás en lo que atañe al proceso democrático de lo que se convino en llamar Transición. El Sr. Mayor Oreja bien pudo en aquella ocasión dejar en un lugar decoroso a su partido y, con él, a España; con sólo alegar que este partido ya se había pronunciado anteriormente sobre el particular y que él no tenía por qué modificar en nada aquel pronunciamiento. Y hubiera demostrado la coherencia deseable en un partido que se supone democrático, de hecho y de derecho.

Pero no lo hizo así y esta renuencia nos induce a replantearnos la demanda en términos constitucionales. ¿Por qué no incluir en el texto constitucional, a revisar en un próximo futuro, una cláusula en la que, explícita o implícitamente, se condene el franquismo? Sé que, en buena lógica, la redacción de unas normas constitucionales supone la apuesta por la democracia y, en consecuencia, el implícito rechazo de la dictadura. Pero lo cierto es que no se puede creer en la sinceridad democrática de los que se niegan a condenar la dictadura, el sistema diametralmente opuesto a la democracia. Es algo así como una “cabezonada” que no tiene otra explicación que el empeño de llevar la contraria. La oposición es la oposición, pero la democracia exige un punto de acuerdo en cuanto al repudio de la dictadura, su contraria.
No se replantearía este requisito de no haberse dado la retractación, por parte del PP, del previo acuerdo aceptado en el Parlamento en la fecha 20-N-02. De manera que, o se rehabilita la cláusula en la que se aprobó aquel acuerdo o se refleja, en una nueva cláusula del texto constitucional reformado, el repudio y condena de la dictadura, como condición previa para el establecimiento formal de la democracia.
Se podrá con razón tildar de lenidad a una democracia que transige con la no condena del franquismo, o sea, de la dictadura; y se revisarán publicaciones de carácter filofranquista, como es el caso del Diccionario Biográfico Español, recientemente publicado, con el patrocinio de la RAH, en el que se pasa por alto el hecho de que el llamado Alzamiento Nacional fue un “golpe de Estado” y un delito de perduellio, es decir, de alta traición.
Si la más alta institución de la nación en materia de Historia se aplica a maquillar la verdad histórica, además con dinero público, ya me dirán qué clase de credibilidad merece no ya la propia institución, sino el sistema democrático que lo permite.

Pero habrá que explicitar, en posteriores reflexiones, por qué las dictaduras militares y, en particular, la franquista, constituyó un hecho 'francamente' repudiable.

martes, octubre 21, 2014

DE CONSTITUTIONE RENOVANDA

Me pongo a fantasear sobre las modificaciones que se podrían introducir en el texto de la Constitución de 1978, todavía vigente, caso de que se promulgara (como parece postularse) una puesta al día de esa constitución, como remate y final de esta ya larga etapa que convinimos en llamar Transición. Se me ocurre que podríamos añadir, si todos estamos de acuerdo, un par de artículos cuya redacción sería, más o menos, la siguiente:


Artículo 1º 
Se declara constitucionalmente ilegítima toda dictadura y, por ende, condenable. 

                                                    Artículo 2º
En consecuencia, condenamos la dictadura que abarca el periodo 1939-1975 y el golpe de Estado que la propició.

Estamos, naturalmente, fantaseando, según hemos dicho más arriba; pero de ninguna manera saliéndonos de los límites de lo razonable, puesto que ya hubo una condena unánime del franquismo en una memorable sesión del Parlamento, en la fecha del 20 de noviembre de 2002, (20-N-02) fecha capicúa, como puede observarse, para que fuese de más fácil recordación.
Se trataría, pues, de poner por escrito, en el sitio donde debe estar, una resolución ya acordada por unanimidad en el parlamento democrático que era el vigente en 2002; por más que, inconsecuentemente con aquel acuerdo, el representante del PP en el Parlamento Europeo, señor Mayor Oreja, se desdijera de lo consensuado años atrás por su partido. Desde esta retractación, se supone que asumida por su propio grupo, se ha hecho necesaria la inclusión, en la futura ley de leyes, de una cláusula que condene explícita  o implícitamente  el  franquismo, ya que un texto constitucional que omita este requisito es incompatible con un estado que pueda considerarse democrático. Si, por boca de su portavoz en el Parlamento Europeo, el PP se echó atrás, en 2006, de lo acordado en el Parlamento Español en 2002, se hace preciso replantear la condena anulada, y restituir su validez como garantía de democracia, ya que la renuencia a condenar la dictadura pone en entredicho la credibilidad de cualquier sistema político que aspire a llamarse democrático.
Estoy de acuerdo en que los dos artículos que he sugerido aquí tienen todas las trazas de ser sendas redundancias, pero a ello conduce el empecinamiento absurdo del PP en no condenar el franquismo, hasta el punto de que pueda ponerse en duda la sinceridad de su apuesta por la democracia.
Y es que condenar el franquismo por parte del PP equivale a renegar del pasado y, en cierta medida, renunciar a sus propias raíces.
Pero su opción por la democracia, si es como esperamos sincera, bien merece la pena el sacrificio. El pueblo español que sufrió la represión de aquel régimen aceptará la derecha como alternativa democrática con toda normalidad cuando ésta prescinda por completo de su vieja adhesión al franquismo.

miércoles, octubre 15, 2014

BREVE COMENTARIO A UNA DE LAS OCTAVAS DE MIGUEL HERNÁNDEZ


Las octavas no incluidas por el autor de Perito en lunas en su libro son 45 en total. Las que aparecen en el libro son 42. De haberse publicado todas las suprimidas hubiera resultado un voluminoso tomo de 87 poemas. De modo que, por razones económicas seguramente, hubo forzosamente que seleccionar, dejando inéditas las demás, por el momento. Sólo la edición de las Obras Completas, publicada por Espasa-Calpe, ha recogido esos poemas, que muy bien pudieron haberse incluido, por su estilo y su temática, en aquel primer libro del poeta.
Alguno de los motivos de exclusión pudo haber sido que el poema fuese más explícito de lo conveniente en su contenido, ya sicalíptico, ya escatológico; temas que el poeta aborda en varios de los poemas del libro aludido. También, claro, debió de tenerse en cuenta la cuestión económica. No es lo mismo publicar 42 poemas, que son los que contiene el libro, que los 87 que hubiera tenido de haberse incluido los poemas descartados en la selección final.

Ya he glosado, en otras ocasiones, algunos de estos poemas. Así los que llevan el número 22 y 33, respectivamente, ambos de tema escatológico. El que ahora me propongo comentar brevemente se puede clasificar de tema sicalíptico. El poeta expresa su reprimido deseo de tocar el trasero y los senos de su enamorada.
Como en otras ocasiones, las metáforas se disfrazan de greguerías:

Ese carrillo en popa que,¡ay!, no hiño,
−temo por tu percal−, si tanto acecho;
esa sangre en dos cascos,¿no? ¿ese armiño
que ciernes, si interior, contra tu pecho?...
Hermanitos de leche, sí, aquel niño
y este otro: el izquierdo y el derecho,
tu mejor par blancura que precinta,
tiene tu corazón, la zurda, encinta.

Procedamos a interpretar lo que creemos que quiere expresar el poeta.
Creo que lo que llama el poeta “carrillo en popa” se refiere al trasero cuyo nombre vulgar (culo) siempre elude Miguel empleando diversos circunloquios: “las últimas mejillas”, “popa”, “el más que opuesto, bello lado”; que el poeta desearía tocar (“heñir” es amasar) pero que no lo hace por temor a alguna reacción de enfado. Seguidamente pasa a referirse a los apetecibles senos, “esa sangre en dos cascos” (si hubiera dicho en dos copas, se hubiera podido equiparar la metáfora con lo que actualmente designa las partes del sujetador en contacto con los senos). “Armiño” es la metáfora convencional para referirse a la blancura. Es una feliz greguería llamar a los senos “hermanitos de leche”, “niños” ambos, por lo jóvenes y pequeñitos.
 Lo de la “blancura par” es el tropo llamado hipálage, que consiste, en este caso, en referirse a lo concreto (los blancos senos) por lo abstracto (“blancura par”). Imagina el poeta que “la zurda” (sobreentendido, inequívocamente, la “teta”) está encinta de esa criatura que se mueve y que es el corazón. Todo ello resulta de lo más bienhumorado y divertido. Bien que algo complicado de entender.

lunes, octubre 13, 2014

THELMA & LOUISE

 (Un alegato contra el machismo)

En el año 1993 vi en Madrid la película de este mismo título, en alguno de los cines de la Gran Vía que ahora mismo no recuerdo. Sí recuerdo el impacto psicológico que me produjo: el sentimiento de simpatía hacia las protagonistas, Geena Davis y Susan Sarandon, respectivamente, en los papeles de Thelma y Louise. Ambas mujeres protagonizaban un mismo alegato contra el machismo, que era lo que en el fondo suscitaba la simpatía del público hacia ellas, como si se tratase de sendas heroínas de la causa feminista. Era su decidida actuación frente a  las conductas humillantes o, simplemente, dominadoras por parte de los varones, lo que nos inducía a simpatizar con ellas, pese a las atrocidades que, sin duda, cometían para castigar las altanerías y faltas de respeto recibidas por parte masculina.

Thelma y Louise son, ante todo, dos formidables rebeldes contra el machismo. Firmemente decididas a escapar de él, en la más épica y accidentada de las escapadas. Uno de los episodios (una de las varias escaramuzas que tienen que afrontar en esa simbólica huída hacia la libertad) es el encuentro con el camionero que las provoca soezmente y al que castigan haciendo volar a distancia el tanque de combustible que transportaba en su camión.

Después de éste y otros escarmientos o castigos a la insolencia machista, con la que tropiezan en su loca huida hacia la libertad, sienten aproximarse los coches de la policía, lanzados en su persecución. Copadas por sus perseguidores, se detienen ante la proximidad de un precipicio. Parecen dudar si se entregan a la policía (hombres al fin), lo que vendría a significar la derrota final por el hombre, o lanzarse adelante hacia el precipicio. La lógica del argumento parece exigir este desenlace: así se dan de ojo y arrancan a todo gas el motor de su coche que cae al abismo, en el empeño de decidir por sí mismas, en libertad, su propia muerte.

Y ese suicidio las consagra como heroínas de su propia causa, la emancipación del varón, la propia libertad. Thelma y Louise son dos heroínas del feminismo y, al parecer, las primeras mártires de esta causa en el campo de la filmografía mundial.

Su osadía nos asombra al par que nos conmueve. Pero, a fin de cuentas, sus reacciones frente al machismo concluyen por situarlas fuera de la ley. Esas reacciones resultan desproporcionadas. Y, desde luego, su opción final por la muerte es ilícita y de ninguna manera loable. Recuerdo a este propósito un pasaje del ciceroniano “Sueño de Escipión”, en el que Escipión Emiliano ve en sueños a su padre, Lucio Emilio Paulo y al padre de éste, Publio Cornelio Escipión, el Africano. Emiliano argumenta a su progenitor que, puesto que esta vida terrena es vana y engañosa en comparación con la vida verdadera, que es la eterna, por qué no abreviar la estancia en la tierra, emancipándose cuanto antes de la vida. El padre le razona que hay que resistir en la vida hasta que la voluntad de Dios lo disponga, procurando así mejorar este mundo:

..."por lo cual tenéis la obligación, Publio, tanto tú como las demás personas piadosas, de retener el alma en la cárcel del cuerpo y de no huir de la vida sin el consentimiento de Aquél por quien esa vida os ha sido concedida; para que no parezca que rehusáis la obligación que os ha sido asignada por Dios" (Rep.6.15.14-17)

Thelma y Louise combaten contra el machismo por las bravas. Por medios violentos. Y al final, copadas por la policía, prefieren despeñarse a entregarse. El suicidio, para ellas, equivale a la liberación definitiva.

jueves, octubre 09, 2014

VENCEDORES Y VENCIDOS

Invictis victi victuri. La frase está escrita en una lápida de un gimnasio en Bamberga*, en Alemania. Juega con las formas del tema de supino del verbo “vincere” (= vencer) Estas formas son el participio pasivo y el participio de futuro activo (“vict-us” y “vict-urus”): A los invictos, los vencidos, futuros vencedores. Es la dedicatoria a los vencedores por parte de los vencidos, que esperan la oportunidad de la revancha.
No es, desde luego, el caso de España y de su guerra civil (1936-1939) Nadie se plantea que pueda haber en España ningún tipo de revancha, después de 75 años, para los vencidos de dicha guerra. La guerra civil española se debió a un conflicto de clases: la proletaria, de los asalariados y la de los ricos o propietarios, particularmente los terratenientes. La república parecía la forma de gobierno más idónea para satisfacer las aspiraciones de la clase trabajadora; pero su gestión, en manos de políticos ineptos, degeneró en desgobierno, lo que fue aprovechado para actuar contra el pueblo, en general, por medio de una sublevación militar: la traición de unos cuantos mandos que quisieron “meter en cintura al pueblo”, impidiendo las reformas que hubieran podido mejorar las condiciones de vida de la sociedad española. El descontrol del gobierno de la república en lo referente a los ataques violentos a la religión católica (persecución religiosa del clero y quema de iglesias) contribuyó a demonizar la causa republicana. Y sirvió de justificante a la sublevación militar, hasta el punto de que algunos jerarcas religiosos pudieran dar el nombre de Cruzada a lo que fue, lisa y llanamente un delito de “perduellio”: alta traición a la patria.

La lógica de la guerra no pretende convencer sino vencer. Por esto, el pronóstico de Unamuno (por lo demás certero) a Millán Astray (“venceréis pero no convenceréis”) les traía sin cuidado a los que sólo les importaba la victoria, a cualquier precio: “Al precio que sea” (incluso matando a media España, según Franco respondió a Jay Allen, corresponsal del Chicago Daily Tribune, en una entrevista, el 27 de julio de 1936)
La moral del felón carece absolutamente de ética; la ética le traía sin cuidado, le importaba un bledo. La única lógica de la guerra civil era exterminar al enemigo político por los medios que fuesen, incluidos la traición y el dolo. Y, desde luego, prescindiendo en absoluto de la clemencia. Cicerón así lo aconsejaba a Bruto, cuando éste pensaba que había que ejercer la clemencia con el vencido: “Discrepo totalmente de ti, Bruto, y no estoy de acuerdo con tu clemencia, pues la saludable rigurosidad vence a la vana idea de la clemencia: si queremos ser clementes nunca nos faltarán las guerras civiles” (Ep. ad Brut 8.2.5-8). Esta fue la mentalidad que prevaleció en la guerra civil, promovida por los militares rebeldes. Para éstos no hubo más ética que la que conducía a la victoria. Para lograr ese objetivo “a cualquier precio”, había que practicar, si era preciso, la traición, la ruptura de cualquier pacto previo que pudiera retardar la victoria total y absoluta. Así los pactos municipales como el que se firmó en Aceuchal, cuando aún estaban los socialistas en el poder y que consistía en la promesa de “respetar la vida del contrario, en caso de conflicto armado” resultaron, a la hora de la verdad, papel mojado, una vez en marcha la sublevación militar. Desde luego, Yagüe no estaba dispuesto a transigir con este tipo de pactos. De modo que la derecha y su brazo militar, la Falange, asesinaron en los pueblos a quienes habían tenido connivencias con el socialismo, convenciendo previamente a los familiares para que los hicieran volver, si estaban escondidos, con la promesa de que no iban a sufrir daño alguno. Previamente habían difundido la idea de que aquellos que “no tenían delitos de sangre” (como era el caso de la mayoría de los de izquierda) podrían regresar a sus casas, en la seguridad de que no iban a sufrir ningún daño. Con esta añagaza convencieron a mi tío J. para que fuese en busca de su hermano (oculto en un cortijo a varias leguas del pueblo) y allá fue para convencerlo. (El ardid no era, en absoluto, nuevo. Ya lo habían aplicado durante la guerra civil entre César y Pompeyo. Lo relata el primero en su Bellum Civile (B.C, 3.28.3-5**)
Fue, pues, mi tío J. en un carro a por su hermano. Nada más llegar al pueblo, vinieron a detenerlo para meterlo en la cárcel y asesinarlo a los pocos días. Yo recuerdo que iba a llevarle con mi madre la comida a la cárcel. Y recuerdo que él no tenía ganas de comer.
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* Ortega solía españolizar los nombres de ciudades alemanas, terminados en "berg", añadiéndoles una "a": Nuremberg: Nuremberga. Imitándolo, escribimos "Bamberga", en vez de Bamberg)
** Otacilio Crasso... se disponía al ataque, a la vez que prometía la inmunidad a quienes se entregaran voluntariamente. De las dos naves (nuestras) que habían alcanzado la costa, una llevaba soldados bisoños, en número de 220, y la otra iba ocupada por soldados veteranos en numero aproximado a los 200. Los primeros, debilitados por el mareo y la fatiga del mar, aceptaron entregarse, bajo la promesa con juramento de que no sufrirían daño alguno. Conducidos a la presencia de Otacilio, fueron todos asesinados sin que se respetara el juramento que se les había hecho. (Los veteranos, en cambio, no accedieron a entregarse y esperaron los refuerzos de César. Se salvaron porque aplicaron a rajatabla la norma de que nunca hay que fiarse de las promesas del enemigo)



sábado, septiembre 27, 2014

EL TORO DE ESPAÑA

La silueta del llamado "toro de Osborne"
según el diseño del cartelista Manolo Prieto
Como ya sabemos, existen animales em-blemáticos, represen-tativos de un país o nación, bien sea moderna o antigua. Así la loba siempre la vemos asociada a la Roma primitiva y la lechuza a la Atenas clásica. El oso, como animal emblemático fue, alguna vez, representativo de Rusia, pero también lo encontramos en el escudo de Madrid, ciudad conocida como la “villa del oso y del madroño”. El nombre antiguo de Madrid, según nos relata el humanista holandés Enrique Cock, fue Ursaria, debido a la abundancia de osos en sus cercanas montañas. Luego, tras consolidarse la conquista romana se añadió el nombre de Mantua Carpetana (cf. “El Madrid de Felipe II, visto por el humanista holandés Enrique Cock”, por V. E. Hernández Vista, Instituto de Estudios Madrileños, Madrid, 1960, vv. 47 y 54) Todo esto es, más o menos, leyenda; sin que existan más referencias concretas en los antiguos historiadores y geógrafos griegos y latinos.

Pero hablando de animales emblemáticos, el que con más antigua prosapia representa a España creemos que es el toro. Especialmente si tenemos en cuenta las pinturas rupestres y otras representaciones primitivas como pueden ser los llamados “toros de Guisando”. Se dirá que el animal que más se representa en esas pinturas es propiamente el bisonte, el primitivo toro salvaje. Algo así como el abuelo del actual toro de lidia.
A todo esto hay que añadir que el perfil geográfico de la Península Ibérica semeja el de una piel de toro extendida. Una de las más usuales perífrasis para referirse a España es la que la nombra como “la piel de toro”.
El toro como animal totémico es invocado por el poeta Miguel Hernández (“llamo al toro de España”) para que se revuelva contra aquellos que pretenden someterlo, privarlo de su libertad, lo que se dice castrarlo. Fue una apelación dramática, pero ya sabemos que en las lides taurinas prevalece la astucia sobre la bravura y la valentía. El toro de España estaba destinado al sacrificio y en aquella ocasión tenía que cumplirse su “sino sangriento”:

                 Como el toro he nacido para el luto
                 y el dolor, como el toro estoy marcado
                 con un hierro infernal en el costado
                 y por varón en la ingle, con un fruto.

Al “toro de España” hay que defenderlo con otros recursos de la inteligencia, muy especialmente con el de la cultura. El pueblo cultivado difícilmente consentirá que lo vuelvan a torear en ninguna plaza de toros, sea de Badajoz o de cualquier otra ciudad de España.

EL P. MÁXIMO PEINADOR VENERA EN LATÍN A SANTA EULALIA DE MÉRIDA

El antiguo templo de Marte, hoy dedi-
cado a la veneración de Santa Eulalia 

El benemérito P. Máximo Peinador tenía el hobby de escribir versos en latín, cosa que hacía con bastante soltura, pues había aprendido la lengua de Roma  a fondo, con la eficacia que solían hacerlo los misioneros de la orden claretiana, en la que sobresalieron muchos de los más destacados latinistas del siglo XX en España, entre ellos el P. Jiménez Delgado y el P. José Mª Mir, autores de excelentes trabajos sobre la lengua latina y en lengua latina. Sin olvidar al benemérito P. Manuel Jové, a cuya iniciativa se debió la fundación de la revista en latín titulada Palestra, fundada en 1930. La comunidad claretiana se distinguió desde siempre por su dedicación a las lenguas clásicas y, especialmente, al latín. El P. Máximo era un fiel continuador de esta tradición claretiana. Debido a esta afición común, yo frecuentaba su trato en Zafra, durante los últimos años de su residencia en esta ciudad y, cuando por necesidades de reajuste, la comunidad hubo de trasladarse a Granada, continué su trato mediante la correspondencia epistolar. 

Entre los hermanos de religión hubo muchos que fueron víctimas de la saña anticlerical que, desgraciadamente, se desató en los comienzos de la guerra civil del 1936. Entre esas víctimas que con toda propiedad podemos llamar "mártires", estuvo el insigne P. Manuel Jové, del que ya hemos hablado anteriormente. Y pudo estarlo el mismo P. Máximo, cuando de viaje hacia Ciudad Real (1936) la  desmandada chusma clerófoba  registró el convoy e hizo que se apearan los novicios (14 en total) que estaban siendo trasladados hacia la casa madre que había en esa capital. El P. Máximo iba vestido de paisano, en un departamento distinto, acompañando a su padre anciano.

Y por esto se libró de morir fusilado junto a la vía del tren, como les ocurrió al resto de sus compañeros. No faltó, por parte del P. Máximo, el correspondiente homenaje en versos latinos (estrofas sáficas) a estos desventurados hermanos de religión. Fue 25 años después del suceso, en 1961, con ocasión de inaugurarse el monumento en Fernán Caballero, conmemorativo del  sacrificio de estos mártires. En el "Apéndice documental" de su libro La amargura de la memoria (pp. 561-3), el autor José Mª Lama reproduce estos versos acompañándolos de la traducción mía. Hasta entonces los versos y su traducción habían permanecido inéditos.

Pero, a lo que iba, el P. Máximo dedicó unos versos en latín a otra mártir, otra víctima, esta vez de la persecución de Diocleciano. Me refiero a Santa Eulalia de Mérida. Esos versos, traducidos por mí, fueron publicados en un folleto conmemorativo del 450 aniversario del nacimiento de Pedro de Valencia. Todo el poemita está en versos alcaicos decasílabos katà stíjon (dos dáctilos seguidos de dos troqueos) Los dos primeros versos enuncian el propósito del poema. Los ocho siguientes se refieren a Eulalia. Y los trece restantes se refieren a Mérida. Aquí va el texto en latín seguido de la traducción:

PROPOSITVM

Laudibus Eulaliam canamus
Emeritae decus atque lumen.

EVLALIA

Corpore tu gracilis nitescis,
fortis, inermis, ades tyranno,
sanguine namque tuo triumphas,
virgo manens sine labe quavis.
Duplicem habes merito coronam
ac triplicem impositam videmus,
sidus uti capitalis urbis:
sic rutilabis in orbe toto.

EMERITA

Te celebrent monumenta tanta
quae tibi Roma reliquit olim;
splendidior tamen omnibus sis,
Eulalia superante cuncta.
Martyre es inclita adhuc puella
cuius et ossibus es superba.
Pace fruare per ipsam in aeva
cuius et auxilio iuveris,
virginis et cineres recondas
perpetuus vigil atque custos.
Prospera cuncta tibi auspicabor
dum veniam peto, christiani
ausus et aemulus esse vatis.

                                 TRADUCCIÓN

PROPÓSITO

Alabemos con cánticos a Eulalia,
gloria y esplendor de Mérida.

EULALIA

Esbelta de cuerpo, llegas a la pubertad.
Con fortaleza, compareces ante el tirano, indefensa,
pues en tu sangre cifras tu victoria,
siendo doncella sin tacha alguna.
Merecidamente llevas la doble corona
y aun triple, que ostentas sobre tu cabeza*,
pues como estrella de tu ciudad natal,
así brillarás en el mundo entero.

MÉRIDA

Que te den fama tantos monumentos 
como la antigua Roma te dejó antaño.
Pero más que por todos ellos,
seas famosa por tu santa Eulalia,
porque Eulalia a todos los supera.
Eres ilustre por la mártir niña
de cuyos huesos estás orgullosa.
Que por ella goces de paz duradera
y que su auxilio te proteja siempre.
Y que tú guardes las cenizas de tu virgen
como su perenne celadora.
Te auguraré prosperidad sin cuento
mientras pido perdón por atreverme
a emular al poeta cristiano **
_____  

* A la doble corona de virgen y mártir se añade la de ser patrona de la ciudad emeritense.

** Alusión a Prudencio, el primer panegirista de la santa (Per. 3)
                                                                                      
                                                                                                                                                                                                              

lunes, septiembre 15, 2014

SILUETAS (IV)


Maria Soledad Santiago era una paisana de Aceuchal a la que di clases, creo que de Lengua y Literatura, en la Academia que regentaba Pérez de Guzmán en esta localidad, hacia la primera mitad de los años 60.                

SILUETAS (III)

Esta silueta o perfil me recuerda  a un antiguo condiscípulo, compañero de curso, de nombre Lucio. Se hizo cura y, después de ejercer el ministerio durante algunos años, se secularizó y se casó. Y tuvo varios hijos. Lucio era natural de Los Santos de Maimona. Decía guardar en su casa un ejemplar del Romancero gitano, de la edición de 1928. Recuerdo este detalle. Era un libro que pertenecía a su padre. El cual había muerto (no sé si en circunstancias parecidas a las del mío) o, acaso, de muerte natural.

Además de haber concidido en el Seminario como estudiantes, coincidimos muchos años después, como profesores, en el instituto de Segunda Enseñanza "Suárez de Figueroa", en Zafra. Él en la especialidad de Historia y yo en la de Latín. Lucio falleció hace ya algunos años.

martes, agosto 26, 2014

CITAS OPORTUNAS Y CENTONES

Un ejemplo de citas oportunas puede ser la de aquel predicador que estaba hablando sobre la pasión de Cristo. En esto que su sermón se vio interrumpido por la entrada en el templo de la reina y su comitiva. Era preceptivo, en tales casos, que el predicador interrumpiera su sermón en tanto que el regio personaje ocupaba su sitial y, una vez acomodado, el orador estaba obligado por cortesía a dar un breve resumen de su discurso, al objeto de que el importante personaje estuviese al tanto de lo dicho hasta ese momento. Como si el personaje importante no estuviera obligado, a su vez, a la cortesía de la puntualidad. Pero así era la norma aceptada. De modo que el orador tuvo que repetir el tema de los sufrimientos de Cristo. Antes de hacerlo, creyó oportuno justificarse con una cita de Virgilio, muy acorde con las circunstancias:
                  Infandum, regina, iubes renovare dolorem
                                                                  (Verg. A. 2.3)
             (Me mandas, reina, renovar un dolor indecible)

Se trata de la frase con la que Eneas accede al deseo de Dido, que pide al héroe troyano que le cuente de primera mano cómo ocurrió la destrucción de Troya.
Otra cita oportuna es la de cierto opositor que aspiraba a una cátedra en competencia con otros importantes rivales. Estos rivales se apellidaban, respectivamente, Aspe, Basilio, León y Mondragón.
Temibles competidores a los que, sin embargo, confiaba superar, ya que, según decía, las Sagradas Escrituras estaban a favor de él; lo que se podía colegir de cierto versículo de los Salmos. Concretamente, el 13, del salmo 90:

 Super aspidem et basiliscum ambulabis et conculcabis leonem et draconem.
(Por encima del áspid y del basilisco caminarás, y pisotearás al león y al dragón)
 Todos los apellidos de sus rivales estaban reflejados en la cita bíblica.

Esto por lo que respecta a las citas aisladas oportunas. Pero ahora supongamos que se quiere reunir, a propósito de algún tema concreto una serie de 'citas oportunas', cuantas pueden venir al caso a propósito de ese tema. Esto es, más o menos, lo que ocurre en el caso de los llamados 'centones'.

Tenemos un ejemplo próximo de 'centón' en la descripción que el holandés Enrique Cock hace de la ciudad de Zafra que él visitó en el siglo XVI:
 Est locus Hesperiae Asafram quod nomine dicunt, (1)
 terra antiqua potens armis atque ubere glebae, (2)
 Lusiadas contra studiis asperrima belli, (3)
 nunc victos miseris quoniam sors omnia versat, (4)
 quam Turdetani multos coluere per annos.
 Totius Emporii merito regina ducatus,
 namque haec tantum alias villas caput extulit
                                                            [inter (5)
 quantum lenta solent inter viburna cupressi (6)

 (Hay un lugar de España, con el nombre de Zafra lo
                                                                       [llaman,
 tierra antigua, poderosa en armas y de ubérrimo
                                                                       [suelo,
 en extremo aguerrida, fronteriza con los Lusitanos,
 (hoy sometidos pues la suerte versátil todo lo muda)
 y que los Turdetanos habitaron por años sin cuento.
 Reina por méritos propios de todo el ducado de Feria,
 pues tanto sobresale entre todas las villas del feudo
 cuanto al flexible mimbre el enhiesto ciprés aventaja)

(NOTA: Los números que corresponden a cada verso
reproducen total o parcialmente sendos versos de
Virgilio, tomados de: Eneida, 1.530-1;ibid.3.164;ibid.
1.14; Egl.9.5; y Egl. 1.24-5)

En resumen, gran parte de este poema está compuesto de retazos tomados de Virgilio o de otros poetas. Apenas hay trechos de versos que son del propio autor, y que sirven de aglutinante para 'pegar' más versos de Virgilio o de otros autores.

Pero esta clase de citas oportunas 'en serie' se  pueden tomar también, y sobre todo, 'en broma'; esto es, con una finalidad  cómica. Este es el propósito que inspira el célebre "centón nupcial" de Ausonio (poeta del siglo IV de nuestra era). Se trata de referir los diversos episodios de una boda, incluidos los relativos a la consumación del matrimonio.

Los efectos obtenidos de la aplicación de numerosos versos del púdico Virgilio, interpretados en un sentido lascivo, son de una comicidad superlativa. Para reír a mandíbula batiente.

Recordando esos conocidos versos, aplicados ahora en un sentido obsceno, la risa brota de manera irreprimible. Los órganos sexuales tanto el masculino como el femenino, son aludidos con sus respectivas bellezas y fealdades. Así el femenino se asemeja a una cueva, 'specus horrendum' y, no menos horripilante, se presenta el miembro masculino con el verso que el casto Virgilio aplica al gigante Polifemo: "monstrum horrendum informe ingens cui lumen ademptum" ('Monstruo horrendo, deforme, enorme, al que se privó de su único ojo') La enormidad del gigante se pone de manifiesto por medio de la sinalefa que 'empalma' todas esas palabras haciendo de ellas como una sola palabra: 

                 monstr(um)horrend(um)inform(e)ingens
                               

Sólo cuando se está familiarizado con los versos virgilianos puede apreciarse la magnitud del efecto cómico resultante de aplicarlos a describir el acto sexual. Simplemente desternillante. 

domingo, agosto 24, 2014

¿ES LÍCITO ATRIBUIR CARÁCTER METAFÍSICO A LA POÉTICA DE JRJ?

Remedando el eco de una conocida rima de Bécquer, escribió en cierta ocasión Ortega y Gasset con modestia no exenta de ironía: "Por una idea diéramos nuestra escasa fortuna; por una teoría, nuestra vida; por un sistema... yo no sé qué diéramos por  un sistema".

Si el propio Ortega, cuya dedicación vital se consideró siempre adscrita al campo de la filosofía, reconocía su incapacidad para crear un sistema filosófico, ¿qué diremos de Juan Ramón, que llegó a la filosofía de la mano de la poesía? Pues que ni por asomo tuvo el propósito de crear alguna vez algo parecido a lo que pudiera ser considerado un sistema filosófico.

Hablar, pues, de la "metafísica de JRJ" tenía que resultar, por fuerza, algo chocante para quienes lo consideran convenientemente enmarcado en el campo de la poesía y la literatura.

Y, no obstante, no resulta descaminado atribuir a la poesía juanramoniana características propias de la metafísica. El poeta Basterra y el filósofo Ortega coincidieron en señalar el carácter metafísico del libro que serviría de arranque a lo que se dio en llamar la "segunda época" de la poesía de JRJ. Y el propio autor se mostraría completamente de acuerdo  con ese calificativo. En realidad, poesía metafísica o metafísica poética, han existido de siempre. Señalemos el hecho de que los más antiguos filósofos, los llamados "presocráticos" consideraron el verso como el vehículo más apropiado para dar cuerpo a sus filosóficas lucubraciones.
Por otra parte, ya hubo un grupo de poetas en Inglaterra que se conoció por el apelativo de "metaphysical poets". Son contemporáneos del Barroco español, de manera que bien podría afirmarse que fueron, en cierto sentido, los representantes del barroco inglés. Aunque esta representación se reserve, más propiamente, para otra corriente poética que se llamó Euphuismo. Ambas pueden considerarse modalidades del barroco inglés, lo mismo que en el barroco español se consideran los conceptistas y los culteranos. Prescindamos ahora de los motivos concretos que dieron lugar a que se les aplicara, en este caso, el nombre de "metafísicos".Es de suponer que hubo algunas razones para llamarlos así. Una de ellas bien pudo ser la de preguntarse por el ser de las cosas, por la consistencia de la realidad y tratar de  dar respuesta a esas cuestiones desde el ámbito de la poesía. Este creemos que es el caso de Juan Ramón. Su poética revela su pronunciamiento personal acerca de dichas cuestiones.

Pero algunos profesionales de la literatura, celosos de que esa disciplina afín a la poesía, que es la metafísica, pudiera arrebatarles algunas de sus más relevantes figuras, se empeñan en negar la condición de 'metafísicos' a quienes, desde el campo de la lírica, se atreven a hacer incursiones en el terreno de la metafísica. Este es el caso, al que ya me he referido en una ocasión anterior, del profesor Ynduráin (senior) quien se negaba a reconocer que JRJ fuera un lírico "metafísico":
 
 Para mí tengo muchas dudas acerca de la capacidad de JRJ para especular en un plano metafísico. Lo que pasa, me parece, es que la lírica suele en sus más altos vuelos rondar lo metafísico en intuiciones más ocasionales que sistemáticas, que no le pertenecen ni le son exigibles" (Carta al autor de estas líneas)

Leídas estas palabras de Ynduráin cabe pensar que la Poesía sólo "en sus más altos vuelos" puede alcanzar las alturas de la Metafísica; pero que no es lo suyo llegar a esas alturas, reservadas sólo a la Metafísica; por lo que esas intuiciones de carácter metafísico son 'ocasionales', más propiamente que 'sistemáticas', ya que éstas no le corresponden a la lírica:  'no le pertenecen ni le son exigibles'.

No entendemos por qué no puede estar la poesía a la altura de la metafísica más que de manera excepcional. Esa lírica de "altos vuelos" es la que practica JRJ en su 2ª época y de ahí que podamos admitir la compatibilidad entre lírica y metafísica; puesto que, en este caso, la lírica aspira a darnos una visión de la realidad y una interpretación de la misma en una clave que es, a la par, poética y filosófica.                                                  

jueves, agosto 21, 2014

HERÁCLITO, UN FILÓSOFO DE PRIMERA FILA

Heráclito,  fragmento  del  cuadro  de
Rafael titulado "La escuela de Atenas"
Sabemos poco de él, pero ese poco que sabemos nos hace concebir la idea de que fue uno de los grandes intuitivos que ha tenido la Humanidad. Anticipó el ”conócete a ti mismo”, de Sócrates, practicando el autoconocimiento como método para investigar la Humanidad. Dio testimonio de la utilidad de esta práctica en uno de los fragmentos que se conservan, por el que sabemos que la clave de su sabiduría giraba en torno al autoconocimiento: “Me he investigado a mí mismo” (ἐδιζησάμην ἐμεωυτόν) (frag. 101) 

En el conocimiento de uno mismo se fundamenta el conocimiento de la Humanidad, ya que cada uno de nosotros es el hombre que tenemos más al alcance. Por esta razón resulta tan fecundo el conocerse a sí mismo, porque cada uno de nosotros puede ser el espejo en el que se refleja la Humanidad. Todas las grandes manifestaciones del pensamiento y del arte se nos revelan a través del propio conocimiento: comprendemos, por ejemplo, el Barroco a través de nuestro propio barroquismo; el Romanticismo, a través de nuestra propia experiencia de lo que es ser romántico, etc.


El ejemplo heraclíteo es una de las grandes enseñanzas, como método de acceso al conocimiento. Método sencillo y económico, si los hay, para acceder a la ciencia del hombre.


Sólo por haber sido, si no el primero, sí uno de los primeros en revelar a los demás ese sencillo método, Heráclito merece ser considerado uno de los grandes maestros de la Humanidad.

LA POLÉMICA SOBRE LA CONNOTACIÓN METAFÍSICA DE LA POESÍA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Es hasta cierto punto justificable que un profesor de Literatura se sienta incómodo si algún crítico espontáneo (yo, por ejemplo) se permite la licencia de considerar la poética de JRJ dentro de una disciplina que, en principio, parece ajena a la poesía, como sería, en este caso, la metafísica. Y esto es lo que me ocurrió, hace ya bastantes años, con el benemérito catedrático de Literatura de la Universidad de Zaragoza, el profesor Dr. Don Francisco Ynduráin. No era mi intención, ni mucho menos, desplazar del campo de la literatura a uno de sus poetas más gloriosos, como es JRJ, para adscribirlo al campo de la filosofía. Por mucho que se reconozcan, desde antiguo, las afinidades que existen entre ambas disciplinas. Recuérdese sólo un nimio detalle: los primeros filósofos, los presocráticos, escribían en verso. Desde muy antiguo, la Filosofía y la Poesía nacieron como hermanas gemelas.
En el caso de Juan Ramón, esta afinidad entre poesía y filosofía se hizo patente, de modo especial, a partir del libro Diario de un poeta recién casado, libro que, convencionalmente, inicia lo que se ha dado en llamar “la segunda época” de la poesía juanramoniana. En todo caso, el epíteto de metafísico se comenzó a aplicar a esa nueva manera de hacer poesía y en esta apreciación coincidieron algunas prestigiosas figuras del momento, entre ellas Ortega, el filósofo, y Basterra, el poeta. Juan Ramón asentía de acuerdo con ellos y parecía particularmente complacido en reconocer ese carácter metafísico que de manera especial comenzaba a hacerse perceptible a partir de ese libro. En el ya vasto campo de la bibliografía juanramoniana (de la que da una referencia casi exhaustiva el libro de Antonio Campoamor González, Bibliografía general de Juan Ramón Jiménez (Taurus, 1983) hay varios autores que han abordado el tema de la “metafísica” de JRJ, entre ellos la autora de una tesis de licenciatura. * Otros autores que se han ocupado con el tema de la “metafísica” de JRJ son Manuel Sánchez Tello (Metafísica juanramoniana, charla pronunciada en 1981 en la Caja Provincial de Ahorros de Huelva) y Oreste Macrí en su Metafísica e lingua poética di Juan Ramón Jiménez, (Parma, 1958) Y, por último, el modesto autor de estas líneas. En el citado libro del compilador bibliográfico aparecen, recogidos de diversas publicaciones (nn. 5.491 al 5.495 bis) todos esos trabajos. Los estudios publicados en diversos medios se reducen a dos, que han sido incluidos en el capítulo IV de mi libro De la Vida a la Teoría (2013) pp. 67-89
En la opinión de Don Francisco Ynduráin (persona de mi mayor aprecio y estima) que he recogido en el primero de los dos estudios anteriormente aludidos, no parece pertinente incluir al poeta de Moguer entre los metafísicos. “Lo que pasa –me parece- es que la lírica en sus más altos vuelos suele rondar lo metafísico en intuiciones más ocasionales que sistemáticas, que no le pertenecen ni le son exigibles”.
Opinión respetable, por venir de tan cualificado profesor, pero que tiene en contra el hecho nudo de que el pronunciamiento del poeta acerca de la realidad, tal como ha sido vivida por él, es de índole metafísica.

_____

* El título de la tesis es El "Diario" de Juan Ramón Jiménez y su metafísica, por Mª Luisa Amigo Fernández de Arroyabe  (el nº asignado a este trabajo es el 1.698, pág. 163)

viernes, agosto 15, 2014

LA ESCATOLOGÍA EN LA POÉTICA DE MIGUEL HERNÁNDEZ

Cuadro de Tiépolo con la Virgen,
la luna y la serpiente.

La palabra "escatología" en español posee un doble étimo, de donde se desprende una duplicidad de significado. Esto no sucede en otros idiomas europeos, por ejemplo, en el italiano *, en el que cada uno de esos significados, que en español se engloban en un solo vocablo, se distinguen con una grafía distinta. Así "scatologia" se distingue de "escatologia", conforme a la distinta procedencia del griego "skatós" (excremento) y “esjatos” (último)
En cambio, en el idioma español, sólo por el contexto podemos estar seguros de que la palabra “escatología” se refiere a una cosa o a la otra: ya sea a las postrimerías (o las ultimidades) o bien a los excrementos. Las llamadas postrimerías, o ultimidades, las reduce el catecismo de Ripalda a cuatro: muerte, juicio, infierno y gloria. De forma análoga se podría reducir la escatología de la basura a una tetralogía. De hecho, esta tetralogía está recogida en el lenguaje popular en sendas palabras referidas a los excrementos, el trasero, las ventosidades y la orina.
Lo escatológico en Miguel Hernández es un tema circunstancial, accesorio. Sólo presente en su primer libro, que tenía mucho de escarceo y ensayo, entre lúdico y humorístico. En todo caso, el poeta tiene buen cuidado de atenerse a la definición que una vez dio Ortega de la poesía: “eludir el nombre cotidiano de las cosas”. El poeta suele, en este caso, eludir las palabras usuales como nefandas, recurriendo a varios de los recursos expresivos posibles, entre ellos, el circunloquio. Así, para referirse al trasero suele decir “las últimas mejillas”, o bien, “el más que opuesto, bello lado”. Los chorros de la orina, o los excrementos, son “sierpes” (‘silban sierpes y bajan, amarillas / pero delgadas asias sobre Europa’) “Europa” es la taza del inodoro, por su color blanco.
Las ventosidades se aluden con la expresión náutica de “viento en popa”. No se puede afirmar que el poeta insista demasiado en el tema escatológico. En total sólo dos de las 42 octavas de Perito y otras dos del número total de octavas (87) abordan el tema escatológico; lo que viene a representar menos de un 4’6 % del total. Las dos octavas de Perito en lunas dedicadas al tema escatológico son la XII y la XXX; y las otras dos del resto de las octavas que no se incluyeron en el libro citado son las que llevan los números 22 y 33, respectivamente. Esta última fue suprimida seguramente por su referencia explícita a la ventosidad. No entendemos bien por qué el poeta parece mostrar un sentimiento de culpa ante lo que es, a todas luces, un desahogo natural, además realizado en el debido lugar como es el WC. Dice el poemilla:

Perdóname, Señor, si sobre el pedo
alzo hasta Ti la más oscura copa.
De la gloria, Señor, por Ti me vedo
y la gloria me tira de la ropa.

Sin ella, Señor mío, ¿qué más puedo
hacer, a lo viudo, sobre Europa,
que elevarme a la esfera que Tú ocupas
y decirle a Luzbel que vuelva grupas?

No entendemos bien las claves secretas que podrían arrojar luz sobre esta extraña humorada. Parece como si el poeta entendiera que se trata de una blasfemia involuntaria. ¿De qué “oscura copa” se trata y en qué sentido se alza aquí la tal copa como en un brindis irreverente?
Si ponemos en conexión lo de ‘oscura copa’ con los versos de la octava XXX , podemos colegir que aquí se habla del inodoro. Cuando nos sentamos en la taza del WC es como si la “eclipsáramos” y, por tanto, la pusiéramos en la oscuridad (Aquella de la cuenca luna monda / sólo habéis de eclipsarla por completo / donde vuestra existencia más se ahonda, / en el lugar preciso y recoleto)

En cuanto a la palabra “gloria”, si no me engaña la intuición, está aquí tomada en el sentido verleniano, según la anécdota que recoge Rubén Darío en su Autobiografía.
Cuando Rubén conoció personalmente a su admirado poeta Verlaine, el nicaragüense preguntó al francés qué impresión le producía el disfrutar de la gloria literaria de la que gozaba. El francés apagó el entusiasmo del vate americano con la respuesta siguiente:

- La gloire, la gloire! Merde, merde encore! (Creo que podemos ahorrarnos la traducción)

Esa “gloria” es la que “le tira de la ropa”, pues le hace bajarse los pantalones. Desde luego, “Europa” es, como ya hemos dicho, la taza del WC. Y la ventosidad le hace trasladarse a la región aérea. En cuanto a Luzbel, es, si no me equivoco, el nombre que el poeta aplica en este caso al trasero.

En todo caso, pienso que es preferible prescindir de glosar este tipo de poemas, queriendo descifrar las intrincadas asociaciones de ideas que pueden presentar.

Por más que sea legítimo tratar de entender a un poeta cuya estima está, por otra parte, más allá de toda duda.
 Sí que también es verdad que la bien ganada fama de Miguel Hernández, su merecida "gloria", la debe a su poesía seria, concretamente la que se inicia con ese libro que lleva el título de El rayo que no cesa.
____  

* también ocurre otro tanto en francés y en inglés

viernes, julio 18, 2014

SOBRE LA ANTIGÜEDAD DE ACEUCHAL

¿Fue Aceuchal alguna vez un poblado romano, incluso un poblado megalítico? Desde luego, el material básico para ser esto último no le falta. Más bien le sobra. El paraje situado a las afueras del pueblo, entre la ermita de San Isidro y la carretera de Almendralejo, ofrece abundante material de esta clase. El lugar se conoce con el nombre de Las Piedras. De éstas, la más famosa es la llamada Piedra del Librito, que recuerda vagamente la forma de un libro cerrado.

Aceuchal tuvo, como bien recordarán los más viejos del lugar (o sea, mis contemporáneos) una construcción ciclópea de carácter megalítico, como fue el desaparecido puente del "Arroyo'l Prao", que semejaba una especie de dolmen de tres cuerpos (o más, ya no recuerdo bien) No sé si existe algún testimonio fotográfico del rupestre y rudimentario puente. Atravesarlo constituía un serio peligro, especialmente si el arroyo iba crecido con las tormentas del otoño. Todavía recuerdo la noche que tuvimos que cruzarlo, mi madre y yo, siendo niño, para alcanzar la calle de Santa Marta, desde el Llano de Postrera. Por debajo del puente discurría un caudal tumultuoso y rugiente aquella noche.
Mi pie derecho resbaló un poco y gracias a que mi madre me sujetó fuertemente no caí a las aguas embravecidas. Este es el recuerdo más vivo que tengo de ese Aceuchal megalítico: el puente del Arroyo El Prao.

Pero reitero la pregunta con que daba comienzo esta entrada. ¿Fue alguna vez Aceuchal un poblado romano?  Eso parece una conjetura probable si tenemos en cuenta ese curioso documento histórico que se conserva en el Museo Arqueológico de Madrid y que se conoce como "el ladrillo de Aceuchal". Se trata de una pieza cuadrangular de cerámica en la que está grabado un crismón (especie de logotipo con el anagrama de Cristo) Además del crismón están grabadas en el barro cocido las palabras del primer verso del libro V de La Eneida de Virgilio:

  Interea medium Aeneas iam classe tenebat

(Entre tanto, Eneas con su flota ya ocupaba la alta mar)
¿Por qué precisamente este verso? Mi opinión es que se trata de una elección aleatoria, arbitraria. Probablemente esas piezas decorativas eran fabricadas en serie. En ellas, aparte del símbolo cristiano inequívocamente representativo de la pertenencia a esta religión, se añadía un detalle de cultura, como era la cita virgiliana. Puede que la colección de estas piezas decorativas incluyera, precisamente, el primer verso de cada uno de los cantos de la Eneida, es decir, 12 versos en total.
Sea como fuere, el hallazgo de dicha pieza arqueológica, precisamente en Aceuchal, nos da pie a suponer que este lugar de la Lusitania romana, cuya capital era, como sabemos, Emérita Augusta, fuese un "vicus", o aldea, de cultura y civilización cristiano romana.
Se supone que en esta población, como en las restantes de la Hispania romana, se hablaba el latín. Siendo así, nada tiene de particular que la Eneida fuese, como libro de aventuras que es, una de las lecturas preferidas por una comunidad latino parlante.
Pero el nombre de Aceuchal es, sin duda, posterior. Aceuchal procede de Acebuchal (escrito también Azebuchal o Azauchal) lo que significa "terreno abundante en acebuches". El acebuche es, como sabemos, una especie de olivo bravío, u olivo silvestre. El nombre probablemente data de la Alta Edad Media. Pero, ¿cuál sería el nombre del poblado romano al que perteneció la inscripción? No lo sabemos a ciencia cierta. Lo que sí sabemos es que el nombre latino que corresponde al de acebuche es "oleaster" ¿Se llamaría así el nombre latino del lugar? ¿Por ejemplo, Oleastrium?  A mí me gusta pensar que así fue y por ese motivo he adoptado el nombre gentilicio de "Oleastrensis" (oleastrense) en la sociedad de latinistas GLL a la que pertenezco desde hace varios años
Ya lo saben mis paisanos piporros, nuestro nombre más antiguo podría ser el de 'oleastrenses'. Ese presunto "vicus" hispanorromano donde se encontró el ladrillo del crismón pudo llamarse "Oleastrium". Pero, si no es así, no pasa nada. Sigue siendo verdad que el nombre latino que corresponde a la palabra acebuche es 'oleaster' (2ª declin.) Pero, si no fue un 'vicus' (aldea) pudo ser simplemente, una 'villa', o casa de campo; una posesión de alguna familia pudiente, cristiana y culta.
Si la vegetación espontánea o autóctona pudo ser el acebuche, la vegetación inducida, característica  del lugar, es ahora el ajo. También, se cultivan la vid, el olivo y los cereales. Me dicen que el ajo piporro se exporta a varios lugares de Europa y que se puede comprar este producto incluso en los almacenes Harrod de la city londinense.*

El ajo es, pues, el producto característico del pueblo. El pueblo tiene un monumento al ajero. Representa a un vendedor pregonando la mercancía portando a los hombros la característica ristre. Hay otro monumento, dedicado a la gran trabajadora que fue la "Señá Gabina", qua diariamente hacía a pie el camino de Aceuchal a Almendralejo, y viceversa, para vender en el industrioso y rico pueblo vecino, capital de Los Barros, los productos de 'recovería' piporros.

Por último, transcribo el texto en latín del verso de Virgilio grabado en el ladrillo y acompaño esta transcripción con la fotografía del histórico documento.

INTEREA MEDI / VM AENEAS IAM / CLASSE TENE / BAT
                                   (Verg. Aen. 5.1)
(Entre tanto, Eneas con su flota ocupaba ya la alta mar)

________   

* Con la denominación de origen, por supuesto, Aceuchal (Spain)


miércoles, julio 02, 2014

EL ARCO DE LA MONCLOA O LA VICTORIA DE LA INTELIGENCIA


Vengo manteniendo desde hace años que la inscripción latina de la fachada oeste del Arco de la Moncloa (también conocido como Arco de la Victoria) manifiesta una disidencia sutil con respecto al franquismo y es que marca una diferencia entre los vencedores y los que no vencieron en aquella ocasión. De un lado se menciona a las armas que aquí resultaron vencedoras, y, del otro, a la inteligencia cuya victoria se remite a un futuro: la mente que, indefectiblemente (iugiter) ha de vencer. Traducida con la pulcritud que requiere esa sutileza (el artífice de la misma fue Pedro Laín Entralgo) se puede entender el texto de la forma siguiente: A LAS ARMAS AQUÍ VENCEDORAS• LA INTELIGENCIA, QUE, INDEFECTIBLEMENTE, HA DE VENCER • ESTE MONUMENTO • D(EDICA) • D(ONA) • D(A) Luego la victoria que este monumento conmemora NO es la de la inteligencia, sino la de las armas. La de la inteligencia se remite al futuro. Es una manera ciertamente sutil de desmarcarse del vencedor. ¿Fue el atisbo de esta sutileza (de la que pudieron advertir al dictador algunos de sus asesores incondicionales que supieran latín) lo que influyó para que éste se mostrara desdeñoso y reacio a refrendar con su presencia la inauguración oficial del monumento? ¿O fue el barrunto, por parte del dictador, de que ciertos intelectuales de la antigua Falange (Laín, Tovar, Ridruejo, etc.) no eran ya acreedores a la confianza del Régimen? Ridruejo, que pertenecía a este grupo, ya había discrepado abiertamente del dictador. El desmarque de Ridruejo convertía en sospechosos al resto de los componentes del grupo.

A donde quiero llegar es a lo siguiente: Cuando se habla de eliminar todos los monumentos conmemorativos del franquismo, se suele incluir entre ellos el Arco de la Moncloa. Ahora bien, la inscripción de Laín salva al monumento de ser destinado al derribo; ya que es, más bien, un precioso e inteligente testimonio de la disidencia con el régimen. Los intelectuales no se incluían entre los vencedores, sino entre los vencidos. La victoria de la inteligencia, es decir, de la democracia, estaba reservada al futuro.

La victoria de las armas era la de aquellos energúmenos que habían proferido el “¡muera la inteligencia!”, como Millán Astray y los de su calaña, los enemigos recalcitrantes de la intelectualidad. Aquellos a los que Unamuno había advertido con su profético "¡Venceréis pero no convenceréis!". Así pues, el Arco de la Moncloa es el arco que augura la futura victoria de la Inteligencia y debería reconocerse como tal. Su inauguración podía ser oficial a partir de 1978, y debió hacerse efectiva tras promulgarse la Constitución de la nueva etapa democrática.

La renuencia a inaugurarlo por parte del régimen es una prueba a favor de la conservación de un monumento, que el propio dictador nunca estimó como verdadero exaltador de la presunta proeza de las armas, cuando la inteligencia no se consideraba partícipe de esa victoria.

De modo que el monumento debe ser excluido del número de los símbolos franquistas. Es, más bien, un símbolo de la oposición al régimen por parte de aquellos que, en los primeros momentos, habían colaborado con él.