en la calle García Gutiérrez
¿A qué instancia superior tendrán que recurrir los afectados para continuar los trámites de recuperar los restos de sus familiares, asesinados por el franquismo? ¿A la misma Astrea en persona, la diosa de la Justicia?Es sabido que esta diosa tuvo que emigrar al Cielo, en vista de que en la Tierra le hacían la vida imposible. Resistió cuanto pudo entre los hombres, yéndose a vivir con los pastores en las montañas, donde todavía era respetada. Hasta que la corrupción general de la Edad de Hierro la forzó a trasladarse al Cielo. Allí sigue en forma de constelación, siendo conocida por el nombre de Libra.
Sus representantes acá abajo hacen cosas que no acaban de parecernos justas. Ahora parece que la Ley de Amnistía (1977), pactada en la Transición, resulta un obstáculo para alcanzar unos objetivos que son, a todas luces, de justicia; como es el de la recuperación de los restos de los asesinados por el franquismo y enterrados en fosas comunes.
La transición, como es bien sabido, consistió en asegurar la democracia (en afianzarla) por la vía de concesiones recíprocas entre los vencedores (y sus descendientes) y los vencidos (y los suyos). Es decir, la transición tuvo mucho de transacción o de cambalache (como hemos dicho en otra ocasión, evocando la letra del famoso tango).
Con la Ley de Amnistía los beneficiarios del franquismo se cubrieron las espaldas cediendo poder a cambio de impunidad. Pero, siendo el poder usurpado, no es moneda de curso legal. Porque la moneda legal hubiera sido el poder otorgado por las urnas. Cuando tuvieron éste, condenaron el franquismo (2002) con la boca chica. Pero, de nuevo en la oposición, dieron marcha atrás en el Parlamento europeo (2006) para replegarse a sus cuarteles de invierno. Esa vacilación en condenar, esa renuencia, delata la dudosa vocación democrática de la derecha. La consabida ‘prueba del algodón’ que la pone en evidencia.
Si los crímenes del franquismo fueron crímenes contra la Humanidad y los crímenes contra la Humanidad no prescriben, no puede haber subterfugios legales que entorpezcan su condena.
Otra cosa es la impunidad que, de facto, han alcanzado los principales responsables de aquellos crímenes, ya fallecidos casi en su totalidad. La época del castigo ha prescrito. Y, en consecuencia, en el 99’99 % de los casos esos crímenes han quedado, de hecho, inultos.
Por la Ley de Amnistía se puede renunciar al castigo de los culpables, pero no al carácter imprescriptible de los delitos mismos. El presunto ‘descargo de conciencia’ que la Audiencia parece querer ejercer frente a la Memoria Histórica es improcedente. La obstrucción de las exhumaciones perjudica una causa justa, como es la de dar honrosa sepultura a los que fueron enterrados en fosas comunes, sin que se diera a los familiares la oportunidad de ejercer los deberes de la piedad con sus muertos.
La Historia ha juzgado ya a Franco y lo ha puesto en el lugar de los grandes genocidas, amén de considerarlo traidor a la patria (reus perduellionis) Sin embargo, anoche mismo se podía asistir en el canal 10 de televisión (Gato y Cía) a la reivindicación del franquismo por dos afectos a la figura del ‘Generalísimo’ (uno el ex−ministro y ex−gobernador Utrera Molina y, otro, el que hacía de moderador del programa) ensalzando la figura y la obra de Franco en la Historia. A ver quién hace algo así en la Alemania actual con la figura de Hitler.



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