martes, abril 28, 2015

GARLIC DESERVES HONOUR ("El ajo merece honores")


Aceuchal está orgulloso de su producto típico, por  más que éste haya sido menospreciado y hasta denostado por gente que se las da de fina y selecta. Aceuchal le ha levantado un monumento al ajero, probablemente el único que hay en toda España y fuera de ella. Y esto prueba la singularidad del talento piporro, que se ha pretendido denigrar en alguna ocasión por algún presunto sabio de pacotilla o de 'guardarropía'. Conozco personalmente algún que otro caso. Celebro, por esto, que en el periódico HOY, correspondiente al día de la fecha, su colaborador habitual J.R. Alonso de la Torre, que aparece en la última página de este diario, se refiera elogiosamente al típico producto local de mi pueblo y escriba, entre otras cosas, lo siguiente: "El ajo castaño de Aceuchal, de los piporros, sabe mucho pero no se repite"... Al contrario del ajo al que se refiere cierto detractor, que 'sabe poco, pero se repite mucho'. En una entrada antigua de este mismo  blog  ya incluí el monumento piporro al ajero y dibujé, junto a su boca, en actitud de pregonar su mercancía, un 'bocadillo' de TBO, con la palabra 'ojalá'. Leída al revés, esta palabra remeda el pregón del ajero: ¡Al ajo! El aludido detractor 'repetía' el pregón, al revés, hasta ocho veces en su insulsa cuchufleta.

Que Dios lo haya perdonado, que, por mi parte, yo ya lo perdoné.

jueves, abril 23, 2015

EL DOCTOR PEDRO RECIO DE TIRTEAFUERA

Una considerable porción del contenido de la 2ª parte del Quijote la ocupa la narración de las burletas que organizaba el ingenioso y malévolo mayordomo de los duques a costa de los ocasionales huéspedes de éstos Don Quijote y Sancho, su fiel escudero. Toda la servidumbre de palacio participaba como comparsa en las burlas y reía a costa de la 'chifladura' de los famosos andariegos, cuyas aventuras 'andaban' ya impresas en libro, como 'tesoro de contento y mina de pasatiempos' de los desocupados lectores.

El doctor Pedro Recio de Tirteafuera era el supuesto médico encargado de velar por la salud de Sancho, cuando éste accedió a su puesto de gobernador de la ínsula Barataria. Fingía el falso médico velar por la salud de Sancho, pero lo que en realidad hacía era matarlo de hambre. El procedimiento no podía ser más refinado, en lo que tenía de tortura, con el pretexto de vigilar la salud del mandatario. Consistía en excitar su apetito, poniéndole a la vista los platos más suculentos, para retirárselos enseguida, con la excusa de que podían ser perjudiciales para su salud. Así, el apetitoso plato de perdices, le fue retirado, apelando a la autoridad de Hipócrates, el célebre médico de la antigüedad, que supuestamente había dicho lo de "omnis saturatio mala, perdicis autem pessima" (toda hartura es mala, pero la de perdiz es malísima)
Falso, radicalmente falso. Primero, porque Hipócrates no hablaba latín, sino griego. Y, segundo, porque el pobre Sancho no aspiraba a darse un atracón, sino que sólo pretendía alimentarse.

En fin, observen el acierto con el que el dibujante (Doré en este caso) ha caracterizado el severo semblante de Tirteafuera, tieso e intransigente. Todo un retrato psicológico. A tal ingenio como el de Cervantes, le venía al pelo la maestría de un ilustrador de la categoría de Gustavo Doré.

miércoles, abril 22, 2015

DORÉ, EL MEJOR ILUSTRADOR DE EL QUIJOTE


Cuando yo era alumno del Seminario de Badajoz tenía entre mis hobbies el de dibujar. Ejecutaba en fieles copias las ilustraciones de mis dibujantes predilectos, como por ejemplo, Gustavo Doré, posiblemente el mejor de los ilustradores de El Quijote. Aún conservo algunos dibujos de aquella época y hoy, a propósito de celebrarse el Día del Libro y aniversario 399 de la muerte de Cervantes (Francisco Rico nos ha recordado muy recientemente que Cervantes murió el 22 de abril de 1616 y que el día del sepelio fue el día después) En recuerdo de la efemérides y de mi antiguo hobby, reproduzco aquí una de las muchas copias que hice de aquellas ilustraciones de Doré. Se trata de la que representa al caballero de la Mancha auxiliando a su fiel escudero Sancho en el trance del efecto vomitivo que le ocasionó el llamado 'bálsamo de Fierabrás'. Don Quijote socorre a Sancho en el angustioso trance.
La reproducción prescinde de detalles superfluos para quedarse con la esencia de lo que Doré quiso representar. Pueden leerse las palabras 'Gustavo Doré', 'Juan García', 'Reproducción', 'Seminario'... Data, pues, como muy tarde, de junio de 1952. Yo abandoné el Seminario en las vacaciones del verano de ese año.


lunes, abril 20, 2015

SOBRE LA EVENTUALIDAD DE MORIR DEFECANDO


 Recuerdo, de mis tiempos del Seminario, que un día, en la clase de Don José Rodríguez Cruz, el docto profesor villafranqueño, quizás hablando sobre la imprevisibilidad de la muerte, citó un viejo dicho latino que yo nunca había oído hasta entonces. Era el de alius perit cacando ('otro murió mientras defecaba') La frase quedó grabada en mi memoria, quizás por lo insólito de esa eventualidad. Muchos años después, cuando yo me ocupaba en traducir del latín el poema del holandés Enrique Cock describiendo los pueblos de Zafra y las demás villas del Ducado, me encontré citada en este poema la ciudad de Zamora (Sentica, v. 202) Con ocasión de traducir el referido poema, leí otras composiciones del latinista holandés dedicadas a describir otras ciudades de España, por ejemplo, Madrid y Toledo. En un pasaje de este último poema encontré una nueva mención de la ciudad de Zamora en cierto pasaje del texto en el que se menciona las circunstancias de la muerte de Sancho II el Fuerte. Se trata de los versos 187-190 que traduzco aquí a continuación: "Entre tanto, el rey Sancho se levanta en armas contra su hermana Urraca, junto a la ilustre ciudad de nombre Zamora, a la que ciñe el río Duero con sus vórtices y cascadas, y es asesinado, cuando, desarmado, estaba evacuando su vientre".*
Tenemos, pues, un ejemplo histórico en la persona de Sancho II el Fuerte, al que le aconteció morir a manos del traidor Vellido Dolfos, aprovechando éste que el rey estaba desarmado haciendo sus necesidades. ¡Pobre Don Sancho! Si en vez de castellano hubiera sido catalán, sus paisanos lo habrían inmortalizado como el más ilustre de los caganers.
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* Interea Vrracae rex Sanctius arma sorori 
iuxta urbem movet egregiam cui Sentica nomen,
quam cingit rapidis et gurgite Durius undis,
cum ventrem exonerando suum mactatur inermis 
(Toleti urbis regiae heroica descriptio (vv. 187-90) 

martes, abril 14, 2015

ZAFRA TIENE YA UNA CALLE DEDICADA A ENRIQUE COCK

 Hasta ayer no me percaté de este detalle. Venía de ver a mi nietecita  ('la niña de mis ojos') y, de regreso, decidí tomar la dirección Oeste, más bañada por el sol del atardecer. Torcí finalmente hacia el N. y enfilé la calle Severiana Fernández que ha crecido en un nuevo barrio de edificaciones que sobrepasa los cien números. A la altura del número 102, giré la vista hacia una calle que desemboca en la dedicada a doña Severiana y vi, no sin sorpresa, que la calle ostentaba en la esquina el nombre de Enrique Cock. Una agradable sorpresa, sin duda, que me  producía satisfacción, al comprobar que, por fin, Zafra se mostraba agradecida con el autor holandés que escribió un poema en el que se describía en elegantes hexámetros latinos nuestra ciudad y los demás pueblos pertenecientes al Ducado de Feria. Poema que fue dedicado al segundo de los duques de Feria, Don Lorenzo IV Suárez de Figueroa. Las fechas en las que se compuso este poema, conservado en un manuscrito de la Biblioteca Nacional, fueron las que van del 25 de agosto de 1580 (derrota de los portugueses, que ya se menciona en el verso 33 del poema) al 14 de diciembre de 1581, que es la de la carta de Cock al Duque pidiéndole subvención para publicar el poema. Ambas fechas figuran como términos, respectivamente, post quem y ante quem, indicativos de que en ese intervalo hay que situar cronológicamente la composición del poema, sin tomar en consideración otros datos de muy incierta validez, tales como la supuesta alusión al poeta Cristóbal de Mesa y su publicación del poema Las Navas de Tolosa (1594) en el que se celebraban las glorias de la familia de los Suárez de Figueroa. El hecho de que en cierto pasaje del poema se aluda a una mesa (con minúscula) entre los enseres y lujos de la casa del duque, no nos da pie a deducir que se trata del poeta de ese nombre. Ese mueble, según podemos leer en versos posteriores, había sido labrado por insignes artesanos,(artificum magnorum insculpta labore) (v. 121) y en él se representaban diversas hazañas del César por antonomasia del siglo XVI, Carlos V. Nada nos autoriza a ver una alusión velada (¿por qué tendría que velarse?) al poeta Cristóbal de Mesa. Y, menos, interpretar que la palabra 'argentum' sea una inequívoca alusión a Pedro de Valencia.
Hoy sabemos muchas más cosas sobre la biografía de Enrique Cock gracias a la reciente publicación de su Epistolario, que ha sido objeto de una tesis doctoral presentada en la Universidad de Cádiz por el profesor Don Antonio Sánchez González. Tesis dirigida por los profesores Drs. Don Juan Gil Fernández y Don José Mª Maestre Maestre, catedráticos, respectivamente, de la Universidad de Sevilla y de Cádiz. Una tesis magníficamente documentada que mereció la máxima calificación.
Enrique Cock, el holandés que cantó a Zafra, tiene ya el merecido honor, después de tantos años, de que su nombre figure en el callejero zafrense. Ya era hora de que alguien tuviera la plausible idea (felicitamos a quien la propuso y al Ayuntamiento que la aprobó) de recompensar de esta forma los servicios que nuestro ilustre visitante prestó a esta ciudad, cuya fama acrecentó fuera de nuestras fronteras, gracias a ese idioma universal que, en aquella época, era el más conocido y utilizado por la Europa culta.  
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NOTA: El Sr. Secretario del Ayuntamiento de Zafra me informa, a requerimiento mío, de que la denominación  de la citada calle y de otras más, correspondientes a nuevas edificaciones de la ciudad, se tomó por el Consejo de Gobierno del citado Ayuntamiento con fecha de abril del año 2000. Es decir, este mes se cumplen 15 años de la existencia de la calle Enrique Cock, de la que yo no tenía noticia alguna de su existencia hasta ayer mismo.

martes, abril 07, 2015

LAS DOS ALTERNATIVAS QUE PARA SÓCRATES PODÍA SER LA MUERTE


Δυοῖν γὰρ θάτερον ἐστιν τὸ τεθνάναι· (Plat. Apol. Socr. 41.e.1)

En la parte final de La defensa de Sócrates, en la que Platón reproduce los discursos que el maestro hizo en su propia defensa, reflexiona Sócrates acerca de la doble alternativa que, según él, puede ser la muerte: "La muerte puede ser una de estas dos cosas: o bien la ausencia total de sensaciones, como la de un sueño profundo en el que nada se sueña, en el que la eternidad sería como 'una sola noche' (mía nyx) La otra alternativa es que, como también suele creerse, la muerte viniera a ser como un traslado o cambio de residencia de este mundo a otro, el mundo del alma, a donde van a parar quienes amaron la justicia y la verdad y la belleza: los artistas, los poetas, la buena gente, en general. En cualquiera de las dos hipótesis la muerte no es un mal. De modo que el sabio debe afrontarla con ánimo alegre. Sócrates muere con la conciencia tranquila de aquel que cree que ha cumplido con su deber.

De la muerte como sueño profundo nos hablan los poetas. Deseándola incluso, como supremo y definitivo descanso. Así Bécquer:
                                                   ¡Cuándo podré dormir con ese sueño
                                                     en que acaba el soñar!  (Rima XLVIII)
                 

En ese mismo profundo sueño piensa Manuel Machado cuando, en su poemita titulado "Morir, dormir" escribe: 
                                                     - Hijo, para descansar
                                                       es necesario dormir:
                                                       no pensar,
                                                       no sentir,
                                                       no soñar.
                                                     - Madre, para descansar
                                                       morir.
                             

Pero, en la otra alternativa, de las dos que nos habla Sócrates, en la que el alma emigra al reino de la justicia, la verdad y la belleza, también la muerte promete ser un bien, el mayor bien. Imagina Sócrates que en ese mundo donde reina la justicia, la belleza y la verdad, podrá reunirse con poetas como Homero y Hesíodo, y con jueces justos, tales como Eaco, Minos y Radamanto. Jueces que de verdad practican y ejercen la justicia; no como los de esta vida, que no siempre son justos y condenan injustamente, como puede verse en el caso de Sócrates.

 Así que, ya sea para ir al cielo que les espera a los que obraron el bien, o para caer en la nada, la muerte no debe asustarnos en ningún caso.Nuestro querido paisano, el poeta extremeño Luis Álvarez Lencero, en su libro Tierra dormida, escrito bajo la fuerte impresión que le causó la muerte de su amigo el poeta Manuel de Monterrey, nos dice en un poema, encabezado por unos versos de Antonio Machado (Yo, para todo viaje, / siempre sobre la madera / de mi vagón de tercera / voy ligero de equipaje")

                                                Cualquier día nos iremos                       
                                                donde nadie quiere ir:
                                                todos hemos de partir
                                                y nunca regresaremos.
                                                Por más que desesperemos
                                                en la vía esperará
                                                el tren que nos llevará
                                                en un vagón de tercera,
                                                o en segunda, o en primera,
                                                ¡Qué más da!

                                                 Cuando la campana dé
                                                  la hora de la salida
                                                  no habrá retraso que impida
                                                  abandonar el andén.
                                                  En punto saldrá ese tren
                                                  que no deja de silbar
                                                  y en la estación quedará
                                                  nuestra piel arrinconada
                                                  para soñar con la nada.
                                                  ¡Qué más da!

     
                                                  Desnudos nos han parido                     
                                                   y nos iremos desnudos.
                                                 ¡Para qué con tantos nudos
                                                  nos atan el apellido!
                                                  La soledad y el olvido
                                                  son puertas de par en par
                                                  por las que hemos de entrar
                                                  a ser pasto del gusano.
                                                  Sea más tarde o más temprano,
                                                  ¡Qué más da!

                                                   El título de viajero             
                                                   ya nos lo dan al nacer,
                                                   nadie se queda sin él,
                                                   no se compra con dinero.
                                                   Ni al rico ni al pordiosero
                                                   billetes les cobrarán:
                                                   todos pagan por igual
                                                   en este largo viaje.
                                                   Y no hace falta equipaje...
                                                    ¡Qué más da!