jueves, enero 26, 2017

FERNANDO MORENO MÁRQUEZ EN EL MUSEO DE SANTA CLARA

Reproducimos aquí el cartel de la exposición que actualmente se celebra en el Museo de Santa Clara, de Zafra, sobre la obra del pintor zafrense Fernando Moreno Márquez. La caricatura del pintor, que aparece en el cartel que anuncia la exposición, es obra del caricaturista Alberto, habitual colaborador artístico del diario HOY, allá por las décadas de los 40 a los 60 (o más).
 Moreno Márquez realizó numerosos retratos, entre ellos los titulados "Agustina y Otilia", dos jóvenes de Atalaya, por los años cuarenta del siglo pasado. También hizo el retrato del profesor D. Antonio López Martínez, de Atalaya, que aún alcancé a ver yo en la casa del retratado, al que conocí y traté personalmente durante mi estancia en esta población, en la que ejercí como maestro de enseñanza primaria.

NOTA: Clicar sobre la imagen para ver más detalles del cartel.

NOTA BENE: Por cierto, me gustaría ver el retrato de las dos mozas atalayeras de antaño, Agustina y Otilia, a las que yo conocí, ya siendo ellas señoras mayores, casadas y con hijos. ¿Dónde estará en la actualidad ese retrato? (¿Ande' andará?, como dice la frase que ha puesto de moda un conocido humorista actual)

miércoles, enero 11, 2017

LO QUE PIENSO, EN DEFINITIVA, DE LA INSCRIPCIÓN DE ALCÁNTARA

Nos ocupábamos, en días pasados, de la inscripción latina del dintel en el templete de Alcántara. Seis dísticos (doce versos) que, a través de los siglos, sufrieron la erosión de los agentes atmosféricos y las subsiguientes 'reparaciones' de diversos 'arreglistas' que trataron de reponer los versos desgastados. La redacción actual corresponde a la última de las reparaciones que se hicieron en el monumento y que data de 1859, durante el reinado de Isabel II.

Los seis dísticos del templete los compuso el  propio arquitecto que trazó el puente y la capilla. La inscripción debió ser renovada más de una vez a lo largo de la Edad Media, como consecuencia del desgaste ocasionado en el texto por efecto de la erosión. Esas sucesivas reparaciones debieron alterar el texto original de Lácer. Éste parece que concibió la inscripción con una estructura ternaria basada en las tres principales palabras clave: "Templum", "pontem" y "Lacer". Se trataba, pues, de dos objetos, "templum" y "pontem", más un sujeto, "Lacer". Esas palabras-clave se repiten cada una tres veces a lo largo de los doce versos. Templum aparece en los versos 1º, 7º y 11º. A su vez, pontem aparece en los versos 5º, 7º y 9º. Por último, Lácer se repite en los versos 6º, 7º y 10º. Pero la palabra "templum" aparece numéricamente alterada en el verso 7º (nova templa)  
Así el 4º dístico presenta estas dos alteraciones importantes:  a) Se pone en plural "templum", siendo evidente que se trata sólo de un templo; y b) se supone, gratuitamente, que en el puente se cumplen las promesas que previamente se formulan en el templo (illic se solvunt, hic sibi vota litant) La construcción sintáctica resulta francamente chapucera, utilizando la forma reflexiva, aunque parece querer darse a entender que se trata de sendas formas de la llamada 'pasiva refleja' (= illic solvuntur vota, litantur at hic) Como si cada una de esas cosas, a saber, el templo y el puente, tuviese sus finalidades respectivas: una la de la formulación de los votos (en el templo) y, otra, el cumplimiento de esos mismos votos en el puente.
Esa falsa, rebuscada simetría (una función específica para cada cosa) proviene de una deformación del texto primitivo cuya redacción sería, más o menos, la siguiente:

                     illic se solvit, dis nisi vota litant

 (allí cumplió su voto, si a los dioses no los propician sino los votos)

Esta fue, al menos, la lectura que obtuvo el humanista portugués André de Resende, cuando llevó al lugar una escalera y, subido en ella, restituyó por el tacto los caracteres desgastados por la erosión.

En resumen, nuestra opinión es que la actual redacción que figura en el dintel del templete debe ser modificada en lo que respecta al 4º dístico, que debería quedar así:

 Qui pontem fecit, Lacer, et templum ipse dicavit:
             illic se solvit, dis nisi vota litant.



(El que hizo el puente, Lácer, dedicó, así mismo, el templo: allí cumplió su voto, si a los dioses no los propician sino los votos [cumplidos])

jueves, enero 05, 2017

ARIAS MONTANO ANIMA Y ACONSEJA A SU AMIGO Y DISCÍPULO PEDRO DE VALENCIA


          En la segunda y última de las compilaciones poéticas de Arias Montano, titulada Hymni et Saecula (1593) se inserta una larga composición en 42 estrofas asclepiadeas (asclepiadea B) en las que el sabio maestro de Fregenal aconseja y anima a su querido discípulo de Zafra, Pedro de Valencia, y en la que pone de manifiesto cuán grande era la predilección que el frexnense sentía por el de Zafra. Aquí voy a intentar trasladar al castellano los versos latinos de Montano, para todos aquellos que no pueden gustar directamente de los versos originales en latín. El poema lleva como título De mente et electione y es el primero de los poemas del libro III de los Saecula. Dice:

DE LA MENTE Y SU ELECCIÓN

1. ¿Cómo animar con versos
    al dilecto Valencia,
    decidido a emprender con mente pura
    la recta vía que la piedad nos muestra,
    por muy ardua que sea?

2. Inspírame tú, Cristo, cómo hacerlo;
    inspira a tu poeta,
    tú a quien el Padre bueno
    concedió ser la luz que iluminase
    a todos los nacidos de la tierra;
    con tal que del pecado
    y de su ciega noche se arrepientan*.

3. Aviva, Pedro, tu piadoso empeño;
    créeme, la vida breve
    y su breve carrera
    te traerán la palma del triunfo,
    la gloria sempiterna.

4. Ya desde ahora puedes abstenerte
    de goces y deleites
    que restan a tus miembros ligereza,
    retardando tus pies para impedirte
    que ganes la carrera.

5. Mas, como dueño de ellos,
    pronto podrás coger los áureos frutos
    que en los huertos sagrados
    Dios para ti reserva;
    frutos de los que bebas
    los jugos de la salvación eterna.

6. Esos frutos que la culpa primera
    quitó a los descendientes de Adán y Eva, 
    todavía les aguardan hoy, maduros,
    y Dios omnipotente
    reparte a sus electos providente.

7. Aparta tu mirada
    de la vana humareda de la envidia,
    que a tus planes se opone:
    Habrás vencido. Piensa
    que nada en torno tuyo hay que te impida
    proseguir tu carrera.

8. La avaricia reprime, que genera
    tu propio corazón;
    que sus miembros no crezcan
    y el amor del dinero
    te ciegue la visión.

9. La soberbia depón, odiosa al cielo,
    que en la cabeza tiene su mansión.
    De estos tres vicios líbrate,
    para que mandes tú en tu corazón.

10. Pues el Sumo Hacedor del ser humano
     al hombre concedió
     que pudiera estos males quebrantar;
     para ello les dotó de mente apta
     y a su divina luz les asoció.

11. Él juntó del varón la fortaleza
     a la femínea sensibilidad,
     para que la virtud de aquél, primera,
     unida a la segunda,
     el vital equilibrio mantuviera.

12. Y no porque una vez ya la mujer
     al varón persuadiera
     a transgredir la prohibición divina,
     será aquélla quien mande
     y el orden de las cosas contravenga.

13. Antes bien, por entero sometida
     al varón ordenó Dios que estuviera;
     y a este fin se la dio: ser gobernada
     según normas sujetas a obediencia.

14. Esto te hará sentir el buen mentor
     que a  Caín  ya  previniera,
     cuando éste, abrasado por la envidia,
     maquinaba ya el crimen
     de la muerte fraterna.

15. ¿Qué vas a hacer?, ¿qué planes homicidas
     en tu pecho fomentas?,
     ¿de dónde ese semblante
     tan distinto del tuyo,
     de dónde esa tristeza?

16. Puede, sí, acometerte
     de la innata maldad la ciega fuerza:
     mas no puede vencerte,
     en caso de que tú no lo consientas.
     Haz presto que conozca
     que tú eres quien gobierna.

17. Estoy, para ayudarte, aquí a tu lado,
     con obras y consejos.
     Cuando te lance sus ataques fieros,
     muestra tu fortaleza.
     Y en el siguiente encuentro
     habrás tú resistido y caerá ella.

18. Tú, vencedor, mutilarás su cola;
     pisarás su mortífera cabeza;
     de manera que, habiendo procurado
     liarte en sus espirales envolventes
     deplore su impotencia.

19. No te vayas confiado,
     por más que la perversa
     vencida se retire, mas sigue vigilante,
     pues, fingiendo letargo,
     te prepara, falaz, insidias nuevas.

20. A tan graves avisos, no queriendo,¡ay!,
     desistir de sus planes homicidas,
     se hundió a sí mismo y a los suyos todos
     en el atroz delito de la muerte fraterna.

21. Por la sangre inocente mancillado,
     preso de la locura y la mala conciencia,
     el padre Dios de las misericordias
     lo llama nuevamente
     al orden y a la salvación eterna.

22. Y le muestra que el mal que había hecho
     puede llorarlo largamente el tiempo
     restante y enmendarlo
     los días venideros
     con los preceptos que a la vida llevan.

23. Así también cualquiera, si quisiere,
     (pues esto es lo importante) prevenir
     puede el mal, como aconseja
     la palabra sagrada que, del alto
     Cielo, Dios verdadero proclamó [en la Tierra].

24.  Pues si el error, mudable, perjudica
     los débiles recursos de la naturaleza
     humana, no falta quien remedio
     le ponga a esta dolencia.

25. El mismo que se duele cuando ve
     caer enfermos a quienes Él creó sanos;
     el mismo es quien promete que no quiere
     que hombre alguno se pierda.

26. Creador de la vida se muestra cada día,
     visita los hogares, enseña y aconseja
     qué es lo que más conviene
     a cuantos de la vida gozar quieran.

27. Testigo de mis versos es la densa
     multitud de poetas
     cuya labor constante fue avisar:
     VE AL MÉDICO SI SIENTES
     QUE TU SALUD FLAQUEA.

28. Así lo enseña la Naturaleza,
     que de siempre dispuso que las mentes
     de los varones sabios promulgaran
     nobles leyes y justos
     principios del Derecho establecieran.

29. El principal empeño de estos hombres
     fue deslindar lo lícito y lo ilícito,
     delimitar sus campos respectivos,
     distinguir lo sagrado y lo profano
     en sus demarcaciones verdaderas.

30. De qué modo conviene
      tratar por una parte los asuntos
      privados y, por otra,
     los públicos; qué cosa
     sea la conyugal fidelidad.
     y cuál otra el deber de los hijos con los padres.

31. Cuáles son las conductas apropiadas
      al joven; el respeto a los ancianos,
      el decoro y recato convenientes
      para la formación de las muchachas
      y los niños de loable condición.

32. Y,  aun más, cómo un juez debe
      librar a un ciudadano envuelto en un litigio
      de  un mal conciudadano;
      y con qué justas penas
      reprimir los delitos criminales.

33. Todo con el objeto de lograr
      que para los buenos el camino
      de la vida sea cómodo y seguro;
      y, aquél que lo perturbe
      con tramposos manejos,
      caiga y perezca siempre
      por el daño causado.

34. ¿Puedes tú creer, acaso,
      que, en los pasados siglos,
      se ocuparan en vano los antiguos
      en estos menesteres?
      Tantos preceptos y consejos dados
       para hacernos más grata la existencia

35. por la divina luz iluminados;
      y, aún más, con argumentos,
      se demostró con más profundidad
      qué es lo que puede el recto
      sentir y las potencias
      del alma rehuir o conseguir.

36. Pero aquellos, sagaces por demás,
      en decir grandes cosas
      que uno admira por bellas y que aprueba,
      por haber sido dichas
      con tino y elegancia,
      sintieron, a la postre,
      el pesar de su fin.

37. Juzgándolos indignos
      del coro celestial de los espíritus,
      a las densas tinieblas rechazándolos,
      Dios como juez los arrojó
      al fiero batallón de los gigantes. **

38. Por haber osado atribuirse
      los dones luminosos, usurpados
      a Dios, y por haberse
      apoyado en las fuerzas
      demasiado ambiciosas del humano ingenio.

39. De ahí que cualquier sabelotodo
      se obstine, pertinaz, en mantenerse
      en sus propios hallazgos y opiniones
      y que llame feliz únicamente
      a la selecta minoría.

40. Por más que ningún otro, Pedro amigo,
      conozca como tú las obras de éstos,
      o sea, como tú, versado en ellas,
      tanto en las griegas como en las latinas.

41. Procura que la fama no te inquiete
      ni sientas semejante presunción,
      cuyo veneno principal consiste
      en adueñarse de mente y corazón.

42. Mas en la creencia de que, cuanto ocurre,
      ocurre por la voluntad de Dios,
      admitirás que para bien sucede:
      y, por agradecido,
      Dios te concederá benignamente
      muchos favores más. 
     ________      

* La metáfora que equipara el pecado a la noche se encuentra ya en Prudencio (Cath. 1.27)
** Se refiere aquí Montano a los sabios de la gentilidad.

domingo, enero 01, 2017

VALDERRAMA Y EL EMIGRANTE

Fue en los años de la posguerra, años 40 y yo iba a la escuela del Pozo de Arriba (en los altos de una vivienda que en la actualidad es propiedad del Chico de Carretero) Una de las canciones de la época era "El emigrante", que cantaba Juanito Valderrama. En la letra, fetichista a más no poder, el cantante declaraba su propósito de hacerse un rosario con los dientes de la novia: "Tengo que hacerme un rosario / con tus dientes de marfil". Recuerdo que Santa Pavón (era prima segunda de mi madre) se choteaba del absurdo fetichismo que suponía la letra de la canción: arrancarle los dientes a la novia para fabricarse con ellos el objeto devoto. ¿Qué haría la infeliz novia, desdentada, por el fetichismo de su enamorado? No le quedaría otro remedio que ponerse una dentadura postiza. ¿Para qué quería Valderrama el rosario, para rezarlo? Primero, para poder "besarlo cuando esté lejos de ti". Así lo proclamaba la letra de la canción: "Tengo que hacerme un rosario / con tus dientes de marfil,/ para que pueda besarlo / cuando esté lejos de ti". Bueno, también para rezarlo: "Sobre sus cuentas divinas,/ hechas de nardo y jazmín,/ rezaré pa que me ampare / a aquella que está en San Gil". Creo que se trataba de la Virgen de la Macarena, aunque no estoy muy al corriente de la geografía urbana de Sevilla. "El emigrante" fue una de las canciones de mayor éxito en los años 40. Radiada en casi todos los programas radiofónicos de la época (aún no se había generalizado el uso de la televisión) La de Valderrama era una de las voces más difundidas a través de las ondas. Luego, también la de Antonio Molina. Sin olvidar la voz extraordinaria de Rafael Farina, O las pegadizas canciones de Antonio Machín. Y, entre las folklóricas, la inolvidable Mari Fé de Triana.