miércoles, julio 20, 2016

SVNT LACRIMAE RERVM

 ¿Cómo interpretar la famosa frase de Virgilio? ¿Es que las cosas, lo inanimado en general, pueden tener capacidad de llorar? No. Somos nosotros los que podemos emocionarnos ante la contemplación de las cosas que suscitan en nosotros viejas emociones  y logran conmovernos  hasta el llanto. La memorable frase de Virgilio se encuentra en la Eneida (I.462) El verso completo dice:
    
Sunt lacrimae rerum et mentem mortalia                                   [tangunt
(de las cosas brotan lágrimas y su caducidad nos conmueve el alma)
El recuerdo de las cosas perdidas suscita en nosotros  el deseo de llorar. Deseo que aflora, a veces, ante la contemplación de imágenes que evocan en nosotros viejos recuerdos:

           Y ese árbol roto en el camino blanco
           hace llorar de lástima. (A. Machado)

Lacrimae rerum: Las lágrimas de las cosas sobre las que proyectamos nuestros propios sentimientos y recuerdos:

¡Dime si sabes, vieja amada, dime,
si son mías las lágrimas que vierto! 
            (A. Machado, Soledades,37)

          "Sunt lacrimae rerum", 
querido poeta. Lo que pasa es que las vertemos nosotros. Conmovidos por un infortunio  que nos toca el alma:
et mentem mortalia tangunt.

domingo, julio 17, 2016

LA HUELLA DE OVIDIO... (2ª PARTE)

El verso de Heroidas, XVI, 148, nos ofrece un ejemplo del llamado 'tópico del sobrepujamiento. Se cotejan dos elementos de los que uno de ellos sobrepuja, o predomina, sobre el otro:
                     
                     et tuă materiā / gloriă victă suā est

Si atendemos a la cantidad de las vocales en los sustantivos  susceptibles de formar sintagma, vemos que al sustantivo ‘materiā le corresponde el adjetivo ‘suā’, mientras que al sustantivo ‘gloriă’ le corresponde el adjetivo ‘tuă’. La coherencia métrica recoloca los sustantivos con sus adjetivos correspondientes. Sin embargo, cada uno de los hemistiquios constituye sendos sintagmas de posición: ‘tuă materiā’, de una parte, y ‘gloriă suā’, de la otra. Asignemos al sintagma del primer hemistiquio el signicado de ‘tu  belleza’ y al del segundo el de ‘su fama’. En la frase que dirige Paris a Helena, le explica que, antes de conocerla personalmente, sabía de su belleza por las referencias de la ‘fama’. Pero que, ahora, al conocerla personalmente, se da cuenta de que esa ‘fama’ es menor que la verdad, que ‘se queda corta’ en relación con ésta. Y que, a fin de cuentas, lo que hace esa ‘fama’ es, más bien, perjudicarla en lugar de favorecerla:
                  famaque de forma paene maligna tua est
       (la fama de tu belleza casi, más bien, es perjudicial para ti)

Porque (sigue diciendo Paris): 

         plus hic invenio, quam quod promiserat illa, 
               et tuă materiā / gloriă victă suā est

(encuentro aquí más que lo que ella (= la fama) me había prometido: la fama de tu belleza ha sido superada por su presencia material)

Paris ‘riza el rizo’ del halago en este verso final, el mejor y más sutil requiebro: tu fama, con ser muy grande, se queda corta en comparación con tu presencia.
Esta sutileza ha sido imitada por el autor de la inscripción latina del templete del puente de Alcántara, el arquitecto Cayo Julio Lácer. El primer pentámetro de la inscripción (el verso 2º) dice:

                      ars ubi materiā vincitur ipsa suā

Dice el autor de la obra que ‘el arte queda  superado por su propio contenido, que es, en este caso ‘la divinidad de los dioses y del César’ (Trajano)

      Templum in rupe Tagi Superis et Caesare 
                                                           [plenum,
             ars ubi materia vincitur ipsa sua.

  Los moradores del templo constituyen el contenido del mismo: la divinidad, que supera en dignidad la del propio arte.

De modo que Lácer ha tratado de reproducir de alguna manera el tópico del sobrepujamiento de valores. Los que aquí se comparan son el arte y la divinidad, como respectivas excelencias. El arte queda en situación de inferioridad con respecto a la divinidad, que habita en el templo, como su propio contenido material. Si Lácer, como constructor del puente y del templo, ha aportado el arte, los dioses, a su vez, han aportado la divinidad y el César, Trajano, la dignidad cesárea.

La paradoja que plantea Lácer lo es con respecto al pasaje de Ovidio (Met.2.5) en el que éste afirma que ‘la obra (del artífice Vulcano, en este caso) superaba en calidad artística la calidad de los materiales preciosos (oro, plata, marfil y bronce) de que estaba hecho el Palacio del Sol.

Recordemos que, salvo los dos primeros dísticos, la autoría de los restantes se difumina tras los diversos intentos de restaurar el texto erosionado. Así que no podemos responder de la autenticidad de los versos restantes. Sí, queremos tomar en consideración los meritorios esfuerzos de quienes se tomaron el trabajo de rehacer el texto borrado, como el humanista portugués André de Resende, que llevó una escalera hasta el lugar, y allí en las condiciones más adversas (era un día lluvioso) consiguió reconstruir, por el tacto, el verso desgastado:

                     illic se solv[it dis nisi] vota litant

El verso hexámetro precedente (4º dístico) sería:

     Qui pontem fecit Lacer et nova templa dicavit

La traducción de ese 4º dístico sería:
    
El que hizo el puente, Lácer, también consagró el nuevo templo: allí cumplió su voto, si a los dioses no los propician sino los votos [cumplidos].

Esto si damos por aceptable la lectura de Resende. En todo caso nos movemos entre conjeturas, con lo que parece lo más recomendable adoptar la actitud de Morales: considerar el texto ilegible.

Lo que sí parece quedar claro es el empeño de Lácer en dejar constancia de que él es el autor del puente y del templete. En éste se harían las promesas (probablemente de forma colectiva, por parte de los habitantes del lugar) de llevar a cabo la construcción del puente. La construcción del puente presupone el voto previo, realizado, a título personal, o bien, colectivamente, en la capilla o templete.






lunes, julio 11, 2016

A VUELTAS CON LA INSCRIPCIÓN DE ALCÁNTARA


   Quedamos en atribuir la autoría de la inscripción sobre el frontis del templete de Alcántara al propio arquitecto que diseñó el puente y la capilla, Cayo Julio Lácer. La     inscripción tendría que ser renovada, inevitablemente, a lo largo de los siglos (desde comienzos del siglo II p. C.) debido al deterioro causado en la misma por los agentes atmosféricos. La última vez que se renovó fue en el año 1859, durante el reinado de Isabel II.

El texto de la inscripción está distribuido en dos lápidas yuxtapuestas. Consta de seis dísticos, cada uno de los cuales ocupa una línea. De esos seis dísticos sólo se han mantenido invariables, a lo largo de las diversas restauraciones, los dos primeros. Sólo en estos primeros dísticos la autoría de Lácer parece más segura. Por el primer dístico (concretamente, el primer pentámetro) se puede deducir que el autor alude a un pasaje de Ovidio (Met. 2.5) en el cual este poeta se refiere al palacio del sol, edificado por Vulcano. Construido con materiales preciosos (oro, plata, marfil y bronce), sobre ese valor material prevalecía el valor artístico de la obra:
                                                 
                               materiam superabat opus


El artista de Alcántara se sitúa en un plano más modesto con relación a Vulcano. Lo que el autor del puente y de la inscripción peralta sobre su propia obra es la ‘divinidad’ de los dioses y del propio emperador (Superis et Caesare plenum) Y a esto es a lo que llama ‘materia’: a la divinidad que preside el templo. Así se explica la paradoja de

                      ars ubi materia vincitur ipsa sua

    Este verso recuerda otro, también de Ovidio, donde también se aplica el tópico del sobrepujamiento:
              
         et tua materia gloria victa sua est  (Her. XVI, 148)

   En este caso el poeta hace prevalecer, sobre la 'fama' de la belleza de Helena, la realidad de su presencia física.

    Con estas previas observaciones podemos acometer ya la tarea de la traducción de la inscripción de Alcántara en estos términos:

Este templo, edificado en la roca del Tajo, habitado por la divinidad de los dioses y del emperador, / donde el arte es sobrepujado por su propio contenido./ Quién y en virtud de qué promesa ofreció construirlo  es, tal vez, lo que indagará / la curiosidad de los viajeros  a quienes gusta la publicidad de lo nuevo./ El que llevó a cabo la construcción de este puente enorme, de vastas proporciones,/ Lácer, lo hizo para quien se propusiera realizar las ofrendas honorablemente./ Un puente que habría de permanecer a perpetuidad por los siglos del mundo,/ lo hizo con arte divina el noble Lácer./ Quien hizo el puente, Lácer, también dedicó el nuevo templo./ Allí cumplió su voto, si a los dioses no los propician sino los votos cumplidos./  Él mismo construyó el templo a los dioses de Rómulo  y al César conjuntamente, / una cosa y la otra, felizmente consagradas.

CAYO JULIO LÁCER HIZO ESTA CAPILLA Y LA DEDICÓ A SU AMIGO CURIO LACÓN, DE IDAÑA. (Esta inscripción, erosionada por los temporales, la mandó renovar Felipe IV,  e Isabel II decretó que se grabase de nuevo en mármol)       

domingo, julio 03, 2016

MÁS SOBRE EL JUICIO DE PARIS












En la entrada precedente me he referido al célebre juicio de Paris en el que éste actuó como juez en el pleito entablado por las tres diosas, Venus, Juno y Minerva, sobre cuál de las tres era la más hermosa. Para poder apreciar mejor quién de ellas era la más atractiva, Paris exigió que se mostraran desnudas ante él. A esta exhibición hacen referencia los poetas Propercio y Ovidio. El primero dice, comparando a su amada Cynthia con aquellas legendarias bellezas:

Daos por vencidas ya, diosas, a las que el pastor* viera antaño despojarse de sus túnicas en las cumbres del Ida (Prop. II, 2.13)

En cuanto al segundo, en un pasaje de Heroidas (V, 35 ss.) este poeta se refiere a Paris:
          ...aquel día en que Venus, Juno y Minerva (más decente, ésta última, si hubiera acudido vestida con sus armas habituales) acudieron desnudas a tu juicio.

Ya dijimos que cada una de ellas intentó sobornar al juez. Sólo que Venus recurrió a un ardid mucho más eficiente que el soborno: la seducción. Y lo hizo en forma vicaria, en la persona de Helena, la esposa de Menelao, rey de Esparta. Helena fue el 'cebo' que determinó a Paris a emitir su juicio a favor de Venus.

Venus consiguió que Paris la considerase la ganadora, ya que la diosa del amor le prometió, como recompensa, darle el amor de Helena, considerada la mujer más bella de aquellos tiempos.
___  
* El 'pastor', por antonomasia, era Paris. A él se refiere Horacio en sus odas (C. 1.15)
                      

LA HUELLA DE OVIDIO EN LA INSCRIPCIÓN ROMANA DEL PUENTE DE ALCÁNTARA



De la inscripción romana del puente de Alcántara me he ocupado anteriormente en tres ocasiones, en sendos artículos publicados, respectivamente, en las VI Jornadas del Humanismo Extremeño (Real Academia de Extremadura, 2008, pp. 87-96) y en la Revista de Estudios Extremeños, 2.011, (t. LXVII, nº 3, pp. 1.163-1.173) y en el Boletín de la Real Academia de Extremadura de las Letras y de las Artes (t, XIX, pp.277-83) 2.011

Una reciente averiguación fortuita  me obliga a retomar el tema de la referida inscripción y ha sido la circunstancia, inesperada, de haber descubierto la huella de un verso de Ovidio en el segundo verso de la inscripción del puente, que dice:
                    ars  ubi  materiā / vincitur ipsa  suā
En este verso (pentámetro) el autor de la inscripción imita un verso de Ovidio (Her. XVI, 148) El verso ovidiano dice: 
                    et tuă materiā / gloria victă suā est  
Comparando ambos versos (pentámetros ambos) apreciamos las características siguientes:
a) el primer hemistiquio de cada uno de ellos termina con la palabra ‘materia’.
b) el verbo empleado en el segundo hemistiquio del primer ejemplo (‘vincere’) es el mismo que el empleado en el segundo hemistiquio del ejemplo segundo, bien que en distintos tiempos: presente, en el primero, y pretérito perfecto en el segundo. Ambos en voz pasiva.
c) la palabra ‘materia’ es, tanto en el primer ejemplo como en el segundo, complemento agente de los verbos en pasiva.
d) ambos ejemplos plantean la superación, o sobrepujamiento, de una cosa por otra: en el primer ejemplo, el arte está superado por su propio contenido (‘materia’) que es, en este caso, la divinidad de los dioses y del propio César ('Superis et Caesare plenum') . En el segundo ejemplo es la ‘fama’ la que se coteja con la realidad a la que esa ‘fama’ está referida.
Existen, pues, suficientes afinidades entre el verso ovidiano de Heroidas, XVI, 148, y el de la inscripción de Alcántara. Se puede afirmar con toda seguridad, que el autor de la inscripción de Alcántara copió a Ovidio en ese verso concreto. Parece que el autor de la inscripción fue el propio arquitecto que diseñó el puente, Cayo Julio Lácer, o Lacro.
Si es así, en efecto, Lácer ha querido imitar en su inscripción la sutileza de Ovidio, al poner en boca de Paris el elogio de la belleza de Helena.
Paris, como sabemos por la mitología, fue designado como juez que debía dirimir el pleito planteado por las tres diosas (dos de ellas, a saber, Venus y Minerva, hijas de Júpiter y, la otra, Juno, hermana y esposa del mismo). Zeus, Júpiter, se mantuvo neutral, procurando no intervenir en los pleitos familiares.

El objeto del pleito era, en este caso, dirimir cuál de las tres diosas era la más hermosa. Cada una de ellas trató de sobornar al juez con diversas recompensas, si resultaba elegida. Juno le prometió un extenso reino; Minerva le prometió dotarlo de un valor extraordinario; y, por último, Venus le prometió el amor de Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta, la más hermosa de las mujeres. Paris optó por este último galardón. O sea, falló a favor de Venus.

Pero, volviendo al asunto principal de este artículo, que no es otro que delatar la huella de Ovidio en el texto de la inscripción de Alcántara, concretamente, en el verso segundo, se pueden destacar las analogías que ya hemos anticipado en los diversos apartados.
El punto principal sobre el que debemos concentrar nuestra atención es determinar qué es lo que se entiende por la palabra ‘materia’ en el texto ovidiano y en el de la inscripción. Al parecer, el vocablo ‘materia’ es susceptible de diversas interpretaciones. En los versos de Alcántara, parece que la palabra alude a las divinidades (incluida la del César Trajano) que tienen como habitáculo el templo, o templete, más bien. El arte se subordina a la presencia de estas divinidades. Dice el primer verso (hexámetro) que ‘el templo en la roca del Tajo está habitado por los dioses y por el César’. *
En cuanto al verso de Heroidas, referenciado, los conceptos que se comparan son los de ‘fama’ y ‘belleza’, referidos a la persona de Helena. Paris opina (y no olvidemos el valor de su criterio, probado en litigios más importantes) que la ‘fama’ (gloria, de Helena)  pese a ser grande, no está a la altura de su ‘belleza’ real. Esto es lo que se expresa en el verso:
                 et tuă materiā  / gloriă victa suā est
       (y tu fama se ve superada por tu presencia real)***

La fama de Helena (‘gloria’) se ve superada cuando la comparamos con la presencia material de la propia interesada.
Se trata, sin duda, de un artificio retórico. Es, más o menos, lo que va ‘de lo vivo a lo pintado’. Sobre todas las ponderaciones que de su belleza se hagan, prima la presencia material de la misma Helena.
Así también la majestuosa presencia de la fábrica, en el puente de Alcántara, prima sobre el arte mismo que se dice haberlo inspirado.

                                                                        


NOTA: El texto del templete, adoptado por la restauración de Isabel II, no corresponde al texto más aceptable para la crítica (especialmente el pentámetro 4º) ILLIC  SE  SOLVVNT, HIC SIBI VOTA LITANT. En la redacción más aceptable (la del llamado Anónimo de Turín) ese octavo pentámetro dice ILLIC SE SOLVIT, DIS NISI VOTA LITANT. A este texto corresponde nuestra traducción.

* El César aquí aludido es el emperador Trajano
** Clicar sobre las imágenes para que la inscripción resulte cómodamente legible
*** Hay un juego adrede sobre la correspondencia de los sustantivos con los adjetivos: 'tua' adjetiva a 'gloria' y 'sua' a 'materia'. Pero la proximidad de 'tua' con 'materia' y de 'gloria' con 'sua' hace pensar en que 'tua' corresponde a 'materia' y 'sua' a 'gloria'. Y no deja de tener sentido que 'gloria' y 'sua' se com-plementen de alguna manera: 'la fama' 'que ellos te atribuyen' ('sua') y la 'presencia material' es la 'tuya'.