martes, noviembre 17, 2015

FLVCTVAT NEC MERGITVR


FLOTA Y NO SE HUNDE.  Esta es la leyenda en latín que figura en el escudo de la capital de Francia. Con motivo de los recientes atentados terroristas, perpetrados en la cosmopolita ciudad de París; su monumento más emblemático, la famosa torre Eiffel ha aparecido iluminada por los colores de la bandera francesa y, en el primer cuerpo de la torre, ha aparecido la divisa latina que es el lema del escudo. La traducción ocasional que se ha hecho del citado lema viene a decir "es batida por las olas (la nave simbólica del Estado) pero no se hunde". De no haber sido la situación tan señaladamente trágica, la traducción del verbo latino 'fluctuare' pudiera haber sido, simplemente, la de "flotar", o mantenerse a flote. Claro que 'fluctuar' procede de la palabra 'fluctus', que significa 'ola'. 'Fluctúa' todo aquello que flota sobre las aguas del mar. Si ese mar está ocasionalmente alborotado, embravecido, la fluctuación puede echar el barco a pique. Lo meritorio, lo digno de encomio es que, a pesar de los embates, el barco siga a flote. La reciente tragedia de París ha supuesto una fuerte conmoción para Francia, pero su decidida voluntad de superar la situación ante la adversidad se reafirma. Y eso, sencillamente, es lo que viene a proclamar el lema de la torre iluminada con los colores de la bandera nacional.
Nos solidarizamos con el país vecino y amigo que es Francia y aplaudimos su firme decisión de sobreponerse a la adversidad,  de mantenerse a flote frente a  la marejada del terrorismo homicida de los fanáticos de Isis.

domingo, noviembre 08, 2015

MIS SÍNTESIS PREFERIDAS


El concepto de síntesis es muy amplio pero, en general, resume lo que podemos considerar el producto final de una interpretación personal de la realidad. Una síntesis es, ante todo, una elaboración personal, algo que concibe el cerebro y ejecuta, habitualmente, la mano. Síntesis puede ser desde una fórmula matemática hasta una modesta caricatura. La famosa ecuación de Einstein:  
 
E = mv

es, en suma, una síntesis. En este caso, el resultado final al que se llega, tras haber averiguado la relación que guardan entre sí las magnitudes que son la energía, la masa y la velocidad de la luz.
Una síntesis es, pues, un producto mental, sea de tipo matemático o, simplemente, gráfico, como es el caso de la caricatura. Una de las síntesis de este tipo, una de las que más me siento satisfecho, es la figura que acompaña a estas líneas. La caricatura de Francisco Prieto, un paisano mío (me dicen que ya fallecido) evoca los rasgos esenciales de su fisonomía. En su día (ya hace muchos años de esto) mostré este dibujo a la más joven de las hermanas del 'retratado', Victoria, quien al punto lo reconoció.

Entre las numerosas caricaturas que guardo en mi colección (antiguos profesores, compañeros de estudios, paisanos, etc.) ésta es, a mi modo de ver, una de las más logradas.
Conseguida la fórmula fisonómica, se puede repetir de múltiples modos, con resultados más o menos satisfactorios. La figura puede presentar variantes del estado anímico del personaje representado: serio, risueño...
Esta es una de mis síntesis preferidas y, mientras yo siga vivo, mi paisano vivirá en cierto modo, resucitado al conjuro de mi lápiz. Esto puede sonar un tanto pretencioso, pero es mi versión subjetiva de la realidad.



sábado, noviembre 07, 2015

A VUELTAS CON LAS COPLAS DE MAMÁ (I)

 Virginia Gutiérrez, mi madre
 De vez en cuando me vienen a la memoria las melodías (y las letras) de las canciones que mi madre recordaba de su mocedad. Debían ser canciones de los años 20 del pasado siglo, ya que a principios de la década de los 30 ella se casó y, dadas las circunstancias que se dieron en esta década, seguro que se tuvo que desentender de la cuestión folklórica que tanto le gustaba. En efecto, a principios de esta década se casó y comenzaron a venir los niños. El primero fue un varón que nació muerto. El segundo fue el que esto escribe. Cuando 'estalló el Movimiento' (el golpe de Estado de Franco y demás militares golpistas, asociados a los intereses de los ricos) mi madre quedó viuda el 10 de septiembre de 1936. Estaba embarazada de cuatro meses. Mi hermana nació en febrero del año siguiente. Luego vino la posguerra: desde abril del 39 y los años siguientes: la década de los 40.
La joven viuda se dedicó a trabajar cosiendo por las casas. Su memoria volvió a recalar con frecuencia en la época de su juventud y a recordar el repertorio de las antiguas canciones. En alguna parte tengo guardada una lista de las que yo le escuchaba cantar con más frecuencia. Una de éstas era la que recientemente he recordado. Trataba de una joven de provincias que emigraba a la capital, bien por motivos de trabajo o, simplemente, atraída por los alicientes de la vida que la ciudad ofrece a la juventud. La letra de la canción trataba de prevenir a la incauta joven sobre los peligros que entraña la vida capitalina. Decía la letra:
 
                            Provinciana sin malicia
                           que sueñas con la delicia
                           de la vida en la ciudad...
                           Y la ciudad te fascina...
                            Pero mira que es dañina:
                           ¡Cuántas como tú quisieron
                            contemplarla y se vinieron
                            para nunca más tornar!
 
La historia debió tener lugar en la Argentina de los años 20. Argentina, con su famoso Gardel, surtía al mundo hispano-americano con sus ritmos y melodías porteños. ¿Qué fue de la 'provincianita, tan gentil y tan bonita'? Pues que ocurrió lo que era de esperar: que fue seducida por el chulo de turno. Y sucedió lo que tenía que pasar:
                            Una noche en el Maipú
                             entre el tango y el champán,
                             ¡infeliz provincianita,
                             tan gentil y tan bonita!
                             la milonga te llevó...
  
Se supone que la 'provincianita', sin malicia, acaba en el arroyo, atrapada por las redes de la prostitución. 

Bueno, por lo menos, la letra de la cancioncilla servía como 'aviso de navegantes' para todas las que se dispusieran a emprender  una parecida aventura. Era aleccionadora. Pues era aquél un 'folklore' ejemplarizante: entretenía y, a la par, enseñaba. 
 
No se podía pedir más.