domingo, enero 31, 2016

GRACIAS A TOD@S POR VUESTRAS FELICITACIONES

Abrumado por el impresionante aluvión de amig@s que me han felicitado con ocasión de mi octogésimo tercio aniversario y ante la práctica imposibilidad de escribir a cada uno de ell@s, citaré aquí los nombres de l@s que se han acordado de mí con ocasión de mi cumpleaños: Antonio Becerra, Manuel Carretero, Carmen Ortiz Vaquero, Emilio José, Nieves García, Baltasar Piédrola, Ángel Barrena, Ángeles Torres, Manuel Sánchez-Gómez Coronado, Pepe Santana, Carmen Fernández-Daza, Lupe Osuna, Dámaso Damián, Juan José Martínez Bueso y. por último (last but not least), Inmaculada Pérez de Guzmán, mi ex-alumna, actualmente catedrática de Matemáticas en la Universidad de Málaga. A TODOS (y valga la desinencia masculina para designar ambos sexos) quiero expresaros mi más profundo agradecimiento. Ilustro, una vez más, esta entrada con mi propia caricatura, mi vera effigies (perdón, mi verdadera catadura), si estamos de acuerdo con aquel dicho que afirma que 'una imagen vale más que mil palabras'. Un abrazo para todos (mejor en inglés, que abarca con más precisión los dos géneros: an embrace for all of you. Good bye.

martes, enero 26, 2016

TAL DÍA HIZO UN AÑO

                                                        Esbozo fisonómico (realizado por mí) y fotografía de Fernando Serrano Mangas.
   
El martes pasado, día 19 de enero de 2016, se cumplió un año del fallecimiento de Fernando Serrano Mangas. Nuestra amistad había terminado algunos años atrás, hacia 1999, tras la publicación de su libro La segura travesía del Agnus Dei, libro en el que se cita mi nombre en varias ocasiones, todas ellas para manifestar su disconformidad con mi traducción de la Asafrae descriptio, del holandés Enrique Cock, publicada en 1976. Es el caso que mientras mantuvimos nuestra amistad, desde muchos años atrás, no hubo reparos que oponer a la antedicha traducción; sólo tras la ruptura de esa amistad, por su parte, salieron a relucir los presuntos fallos de mi libro, comenzando por impugnar la fecha misma de la composición del poema de Cock. Dice el autor de La segura travesía... (pág. 106, nota 106): "García Gutiérrez sitúa su aparición en 1580, basándose en el verso 33 que dice que los lusitanos -portugueses- se hallaban sometidos...". Esta afirmación es sesgada, ya que la datación completa del poema de Cock la di ya desde la 1ª edición de mi traducción del documento, en mi libro Zafra y los demás pueblos del Ducado de Feria, celebrados por Enrique Cock (siglo XVI), (1976), (pág. 6) Allí se expresa claramente que la composición de la Asafrae descriptio debe acotarse entre las fechas de la derrota de los portugueses (25 de agosto de 1580) y la fecha del 14 de diciembre de 1581. La primera de esas fechas es la que señala como dato a tener en cuenta la derrota susomentada (dato postquam) y la segunda es la fecha de la carta del holandés al Duque de Feria, solicitando subvención económica para publicar su poema, ya preparado y listo para su publicación (dato antequam). Mangas soslaya la mención de esta 2ª fecha, para elaborar a su antojo una fecha posterior, más próxima al final del siglo, incluso aplazándola a los comienzos del XVII, para justificar su disparatada hipótesis de que Cock pudo conocer el texto de la carta de Pedro de Valencia en la que éste solicitaba del Duque la creación de una Universidad en Zafra. Y es que S.M. pretende que Cock toma de Pedro de Valencia los vocablos 'Emporion' y 'Emporitanus', que ya el holandés emplea en su poema, refiriéndose a Feria y al título del Ducado de Feria. Más verosímil resulta que fuera al contrario: que Pedro de Valencia tomara de Cock los susodichos términos.

En la reseña que hice sobre el libro y que fue publicada en la Gazetilla de la U.B.Ex., o Boletín Oeste Gallardo, (nº 32, pág. 2, 1999) hube de precisar estos datos acerca de la fecha de composición de la  Asafrae descriptio, además de corregir afirmaciones tan ignaras como la de que "nunca el solsticio de verano o Trópico del Cáncer puede ser un referente de localización". Cock utiliza este referente en su poema, lo mismo que el otro referente que es el Trópico de Capricornio. Es algo habitual en los escritos de Cock referirse a los puntos del horizonte "hacia donde el sol se pone en verano" (Trópico del Cáncer o solsticio de verano) o, bien, "hacia donde el sol se pone en invierno" (Trópico del Capricornio, o solsticio de invierno) Estos puntos se sitúan, respectivamente, a la derecha y a la izquierda del Castellar, como ya señalé en mi traducción.. En la Asafrae descriptio, hay sendas referencias, tanto al uno como al otro punto (versos 57 y 75)
La ignorancia supina de los autores clásicos le hace decir que "García Gutiérrez convierte Titán en el sol"; cuando tanto Virgilio como Ovidio se refieren al sol como Titán. Pero no  es necesario remitirse a los autores clásicos: el propio Cock en su poema sobre Zafra nombra al sol con el apelativo de Titán en un par de ocasiones (vv. 117 y 279)
En cuanto a los versos 109 y 110 de la Asafrae descriptio, que yo traduzco por "el Angélico Príncipe a los peregrinos acoge / y el patrono de España tiene aquí una hermosa morada", aclarando seguidamente en nota a pie de página que se trata de los dos hospitales que por entonces funcionaban en Zafra, el de San Miguel, para peregrinos, y el de Santiago, para enfermos; dice osadamente el autor de la arriesgada Travesía: "Ni el Angelicus Princeps  es San Miguel ni Hesperia es España" (pág. 173) Pues se equivoca una vez más, de palmo a palmo, ya que 'el Angélico Príncipe' es, efectivamente, San Miguel; como vuelve a insistir Cock en otro lugar de su poema (verso 181): "En las fiestas del Príncipe Angélico y de San Juan"... (alude a las dos fiestas más notables de Zafra, la del 28 de septiembre, comienzo de la famosas ferias de San Miguel, y las de San Juan, fiestas estas últimas que se perdieron y que han sido recuperadas en fechas recientes, ahora bajo la denominación "De la luna al fuego".
En cuanto a que "Hesperia no es España", me remito al poema de Cock y, en concreto, a los versos 19, 30, 51, 110 y 146; en todos los cuales el holandés se refiere a España con este nombre.
En fin, el profesor universitario FSM, narrador de la apasionante aventura del Agnus Dei, naufragó de manera lamentable en su presuntamente segura travesía.
Que Dios y la Historia le hayan redimido de sus errores, si es que alguna vez se arrepintió de ellos.

martes, enero 19, 2016

LORCA, DALÍ Y MIGUEL HERNÁNDEZ


 La antipatía de Federico García Lorca hacia Miguel Hernández llegó a ser un hecho por demás conocido entre los poetas de la generación del 27. Especialmente tuvo que lamentar esta incompatibilidad visceral, sobre todo por parte de Lorca hacia Hernández, el amigo común de ambos, Vicente Aleixandre. La resuelta animosidad de Lorca hacia el poeta de Orihuela impedía reunirlos en convivencias y actos comunes, ante la manifiesta renuencia del poeta de Granada:"Si va ese no voy yo".
 
 ¿Cómo se generó tan gran desavenencia? Hay un detalle menor que sentó mal a Lorca, quien en principio había aceptado ser mentor del principiante, aconsejándolo desde su mayor edad y experiencia. Probablemente Hernández se apresuró a tratar de igual a igual a Lorca, bromeando a propósito del célebre Romancero gitano de éste, y llamando a su autor “calorré de nacimiento”; atribuyéndole, aunque fuese en broma, una etnia que sólo había que entender en un sentido artístico, simbólico. Bien es verdad que el de Orihuela se tomó esta confianza con el poeta granadino sólo en el terreno de una carta privada.
Sin embargo, a mi modo de ver, la causa de esa profunda incompatibilidad mutua era la condición inequívocamente viril de Hernández frente al carácter homosexual del granadino. No era que Hernández censurase a Lorca por la homosexualidad de éste, sino que la virilidad del oriolano contrastaba de lleno con la opción sexual del autor del Romancero gitano.
Cuando una sexualidad está tan definida en una determinada dirección (la virilidad, en el caso de Miguel Hernández) no es compatible con ningún género de ambigüedad en este sentido. No fue, por ejemplo, el caso de Dalí. Éste reconoció implícitamente haber practicado, activa o pasivamente, la sodomía, al afirmar que no le gustaba “porque dolía mucho”. Tanto la mujer inequívocamente femenina como el hombre inequívocamente masculino repugnan la pedicatio. Ya me he referido, en alguna ocasión, al poema XI, 104, de Marcial *, en el que una mujer niega a su marido el coito anal, “pedicare negas” (v. 17) por lo cual, entre otros motivos, él quiere echarla de casa. Esa mujer se nos revela ‘inequívocamente femenina’. En cambio, el presunto varón de cierta anécdota, que presumía de ‘machote’, cuando le preguntaron en qué fundaba su presunción, dicen que contestó: “En que me han dao por c. y no me ha gustao”.
Tanto el genuino varón como la genuina fémina rechazan la penetración anal. Y no necesitan probarlo para convencerse. Si por complacer a su pareja hay quien accede a prestarse a ciertas prácticas nefandas de la sexualidad, hay que admitir que, tanto quien las demanda como quien las consiente, están fuera de los cánones de la sexualidad natural. Tanto el varón como la fémina, normalmente constituidos en su respectiva sexualidad, rechazan la pedicatio. Si ésta se da es porque la  naturaleza de quienes la ponen en práctica ha equivocado, de alguna manera, sus caminos.
______ 

* Publicado en Alor Novísimo, pp. 67-69, Badajoz, 1989


domingo, enero 10, 2016

EL FALECIO, TÍPICO VERSO CATULIANO

 El beso, por A. Rodin
Lo hemos dicho ya en la entrada anterior: el falecio es un verso de cinco pies, a saber: un espondeo, un dáctilo y tres troqueos. Muy empleado por Catulo. El ejemplo que aquí voy a copiar es el poema V, de los 116 de que consta su colección. Escrito en versos falecios, en ellos invita a su amada Lesbia al mutuo amor, cifrado en besos por cientos y por miles. La vida es fugaz, muy corta, como diría muchos siglos después el español Bécquer (Al brillar un relámpago nacemos / y aún dura su fulgor cuando morimos)
 

Vivamos, Lesbia mía, y amémonos.
Y las hablillas de los severos ancianos
valorémoslas todas por el precio de un as.*
El sol puede ponerse cada día
y volver al siguiente.
Cuando se extingue nuestra breve vida,
una perpetua noche nos espera.
Dame mil besos y después un ciento,
luego otros mil y otros cien más.
Nuevamente otros mil, más otros cien.
Después de habernos dado muchos miles,
perderemos el cuento y no sabremos
precisar bien el número, de modo
que ningún malicioso nos envidie
cuando sepa que puede
darse tan grande cantidad de besos.
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* Significa aquí una cantidad de muy escaso valor