Estoy al tanto, gracias a los buenos oficios de mi amigo Alfonso Limpo, archivero, cronista oficial y bibliotecario de la histórica villa oliventina, de la actividad editorial de su corporación municipal. Actividad que se traduce en ciertas publicaciones a plazo fijo, tales como el Boletín Mensual que edita el Ayuntamiento, por el que se da cuenta prácticamente de todo lo que se realiza a través de la citada corporación en las diversas áreas de su competencia.
Una de las más recientes publicaciones versa sobre el Homenaje a tres intelectuales oliventinos, con motivo de habérseles concedido sendos títulos de Hijos Predilectos a dos de ellos: los hermanos Marzal Fuentes. Naturales de la vila, se les otorga el distintivo de Hijos Predilectos por su reconocido prestigio intelectual y la labor social desarrollada en la Universidad española, el uno, y americana, el otro. Al profesor Abadíe se le distingue con el título de Hijo Adoptivo de Olivenza, por sus trabajos de investigación acerca de las relaciones luso-españolas en la América meridional. Y por haber legado a la Biblioteca Municipal de Olivenza un estimable tesoro bibliográfico, el de su biblioteca particular, cedida al Ayuntamiento oliventino a título de legado personal, sin que haya tenido que abonarse otra cantidad que la de cubrir los gastos de transporte, desde Uruguay a España.
Al mayor de los hermanos Marzal, posiblemente le conociera yo de la época del Seminario de Badajoz. Se dice en este librito homenaje que “estudió en el Seminario de San Atón de Badajoz, donde fue compañero de don Apolonio Noriega” (pág. 31). Es decir, era del curso de los que estudiaban 3º de Filosofía cuando yo ingresé en ese mismo centro. Yo recuerdo sobre todo a don Apolonio, que amenizaba las aburridas misas con un variado repertorio de intermedios musicales que interpretaba al armonio. Melodías que nos eran familiares y que recordábamos mucho tiempo después. Pero de Marzal no me acuerdo nada.
Después de su paso por San Atón se hizo jesuita, para terminar secularizándose en 1970. Se dedicó a la docencia universitaria que alternaba con sus colaboraciones periodísticas (“Cuadernos para el diálogo”, “La Vanguardia”, “El Mundo”…) Fue decano de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, donde falleció en el año 2005.
En cuanto a Manuel Marzal, la mayor parte de su actividad apostólica y docente (“id y enseñad”, fue la misión que Cristo confió a los apóstoles) transcurriría en America Meridional, más concretamente, en Perú, como profesor de Antropología de la Universidad Católica.
Como historiador, el bibliotecario y cronista oficial de Olivenza se declara en deuda con él, ya que Manuel Marzal fue quien le puso en la pista de un dato muy a tener en cuenta para comprender la historia del contencioso oliventino. Olivenza fue, en efecto, enajenada a Portugal por un acto de conquista. Una guerra en la que, en vez de tiros, hubo naranjas. Pero que no se emplearon como proyectiles, sino como una especie de trofeo que el primer ministro, Manuel de Godoy dedicó galantemente a la reina María Luisa de Parma. No obstante, Portugal recibiría como compensación por parte de España un amplio territorio de las colonias americanas: “Olivenza, no jurídica sino fácticamente, fue permutada por Siete Pueblos guaraníes que constituían como dos tercios del actual estado de Rio Grande do Sul” (pág. 54)
Los 400 kms. cuadrados perdidos en la metrópoli eran compensados con la ganancia de 90.000 kms. cuadrados en tierras americanas. ¡Un terreno 225 veces mayor! Fue, realmente, "la perla que costó un tesoro", según la significativa valoración que hace Limpo de aquella histórica transacción (Ver su OLIVENZA, LAS RAZONES DE ESPAÑA, pp. 133 ss.)
El libro homenaje, cuidadosamente editado, se avala con firmas de conocidos personajes de la política y de las letras: José Juan Toharia, Carlos Losada, Pedro Altares, Miguel Roca i Junyent, Fernando Suárez, Alain Surpiot…
Y un artículo final del único superviviente entre los homenajeados, el profesor Abadíe.
Y un par de trabajos más de Alfonso Limpo, el factótum de esta publicación y eficaz colaborador como jefe de prensa del Ayuntamiento oliventino.Trabajos que versan sobre Manuel Marzal y sobre el profesor Abadíe-Aicardi.
Una de las más recientes publicaciones versa sobre el Homenaje a tres intelectuales oliventinos, con motivo de habérseles concedido sendos títulos de Hijos Predilectos a dos de ellos: los hermanos Marzal Fuentes. Naturales de la vila, se les otorga el distintivo de Hijos Predilectos por su reconocido prestigio intelectual y la labor social desarrollada en la Universidad española, el uno, y americana, el otro. Al profesor Abadíe se le distingue con el título de Hijo Adoptivo de Olivenza, por sus trabajos de investigación acerca de las relaciones luso-españolas en la América meridional. Y por haber legado a la Biblioteca Municipal de Olivenza un estimable tesoro bibliográfico, el de su biblioteca particular, cedida al Ayuntamiento oliventino a título de legado personal, sin que haya tenido que abonarse otra cantidad que la de cubrir los gastos de transporte, desde Uruguay a España.
Al mayor de los hermanos Marzal, posiblemente le conociera yo de la época del Seminario de Badajoz. Se dice en este librito homenaje que “estudió en el Seminario de San Atón de Badajoz, donde fue compañero de don Apolonio Noriega” (pág. 31). Es decir, era del curso de los que estudiaban 3º de Filosofía cuando yo ingresé en ese mismo centro. Yo recuerdo sobre todo a don Apolonio, que amenizaba las aburridas misas con un variado repertorio de intermedios musicales que interpretaba al armonio. Melodías que nos eran familiares y que recordábamos mucho tiempo después. Pero de Marzal no me acuerdo nada.
Después de su paso por San Atón se hizo jesuita, para terminar secularizándose en 1970. Se dedicó a la docencia universitaria que alternaba con sus colaboraciones periodísticas (“Cuadernos para el diálogo”, “La Vanguardia”, “El Mundo”…) Fue decano de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, donde falleció en el año 2005.
En cuanto a Manuel Marzal, la mayor parte de su actividad apostólica y docente (“id y enseñad”, fue la misión que Cristo confió a los apóstoles) transcurriría en America Meridional, más concretamente, en Perú, como profesor de Antropología de la Universidad Católica.
Como historiador, el bibliotecario y cronista oficial de Olivenza se declara en deuda con él, ya que Manuel Marzal fue quien le puso en la pista de un dato muy a tener en cuenta para comprender la historia del contencioso oliventino. Olivenza fue, en efecto, enajenada a Portugal por un acto de conquista. Una guerra en la que, en vez de tiros, hubo naranjas. Pero que no se emplearon como proyectiles, sino como una especie de trofeo que el primer ministro, Manuel de Godoy dedicó galantemente a la reina María Luisa de Parma. No obstante, Portugal recibiría como compensación por parte de España un amplio territorio de las colonias americanas: “Olivenza, no jurídica sino fácticamente, fue permutada por Siete Pueblos guaraníes que constituían como dos tercios del actual estado de Rio Grande do Sul” (pág. 54)
Los 400 kms. cuadrados perdidos en la metrópoli eran compensados con la ganancia de 90.000 kms. cuadrados en tierras americanas. ¡Un terreno 225 veces mayor! Fue, realmente, "la perla que costó un tesoro", según la significativa valoración que hace Limpo de aquella histórica transacción (Ver su OLIVENZA, LAS RAZONES DE ESPAÑA, pp. 133 ss.)
El libro homenaje, cuidadosamente editado, se avala con firmas de conocidos personajes de la política y de las letras: José Juan Toharia, Carlos Losada, Pedro Altares, Miguel Roca i Junyent, Fernando Suárez, Alain Surpiot…
Y un artículo final del único superviviente entre los homenajeados, el profesor Abadíe.
Y un par de trabajos más de Alfonso Limpo, el factótum de esta publicación y eficaz colaborador como jefe de prensa del Ayuntamiento oliventino.Trabajos que versan sobre Manuel Marzal y sobre el profesor Abadíe-Aicardi.


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