lunes, septiembre 01, 2008

Jane Anderson de Cienfuegos (tercera entrega)

Tras su salida de la cárcel en Madrid, Jane Anderson regresó temporalmente a los Estados Unidos, convertida en una activa propagandista de la causa de los sublevados y difundiendo, a través de los medios de comunicación de su país, su visión negativa de la República española como sinónimo de barbarie, desorden público y persecución religiosa.
Esta visión, necesariamente parcial, de la situación española predispuso entonces a muchos de sus paisanos en contra de la República y a favor de la sublevación militar. A consolidar esta opinión en el mundo católico contribuyó, en gran medida, la famosa proclama de los obispos españoles, redactada por el Cardenal Gomá y publicada con fecha de 1 de julio de 1937. La adhesión solidaria con este escrito de 32 países y unos 900 obispos de todo el orbe católico consagró la sublevación militar de Franco y sus secuaces como una Cruzada y le otorgó una especie de legitimidad de la que hasta entonces carecía. Los intereses políticos se tiñeron de celo religioso y, en cambio, las mejoras sociales que buscaba la República se asimilaron a una persecución religiosa, el plan diabólico del ateísmo marxista. Se acuñó la famosa consigna de “Por Dios y por España” que monopolizó el patriotismo a favor de la derecha. Esta y otras consignas por el estilo se emplearían como salvoconducto para justificar toda clase de atropellos contra los leales a la causa republicana. Todo estaba justificado para aquellos que creían que ‘Dios estaba de su parte’.
En 1938 los mandos de Falange consideraron que la periodista Jane Anderson, con experiencia como corresponsal de campaña en la I Guerra Mundial y, sobre todo, como ex prisionera de los ‘rojos’, sería un buen fichaje para la causa del Movimiento. Las penalidades que había sufrido durante su encarcelamiento en Madrid eran prendas de garantía de que serviría con fervor a la causa falangista. Pero, sobre todo, el elogio del arzobispo católico Monseñor Fulton Sheen, al declararla una “mártir viviente”, eran una suerte de credenciales para hacer de ella una especie de embajadora en los EEUU de los ideales de la Falange. Y Jane Anderson cumplió a satisfacción su cometido:
Millones de americanos leían sus crónicas en los periódicos −la ‘marquesa’ tenía buena prensa− y la circunstancia de ser una sencilla chica de Georgia daba a su testimonio cierto aire de cercanía y autenticidad. Millares de personas se inclinaban a su favor cuando peroraba en las tribunas públicas y cientos de americanos influyentes que se codeaban con ella en recepciones oficiales estaban por completo inclinados a la causa franquista, ganados para ella, por la habilidad de la ‘noble dama’ americana que había sufrido cautiverio a manos de los ‘Rojos’… (FALANGE…, pág. 218)
En ese mismo año de 1938 viajó por los Estados Unidos abogando por la causa falangista y pudo desempeñar un papel decisivo en la campaña que desarrolló el Eje para evitar que se levantara el embargo de armas a la República española, una medida que muchos americanos de toda clase y condición estaban demandando de su gobierno.
Las cosas, sin embargo, iban a torcerse para Jane Anderson, a partir del ataque japonés a Pearl Harbour. Jane, desde Berlín (la ‘otra’ capital de España en aquellas fechas), en sus emisiones en inglés para EEUU, seguía defendiendo la causa fascista, por más que sus alegatos en pro del nazismo perdían credibilidad de día en día.
Los hechos cotidianos desmentían a la locutora que ensalzaba al Führer como “an immortal crusader, a great lover of God”. Estos elogios y otros por el estilo estaban en flagrante contradicción con la realidad. ¿Quién se iba a creer afirmaciones como que Hitler fuese “the great exponent of Catholic civilization”?
Las emisiones de Jane Anderson se interrumpieron bruscamente en abril de 1942. La ‘marquesa’ de Cienfuegos regresó a España donde se sentía más segura. En 1943 fue acusada ‘in absentia’ junto a otros siete intelectuales americanos por hacer propaganda radiofónica del nazismo. Los demás acusados eran: Robert H. Best, Douglas Chandles, Edgard Delaney, Constance Drexel, Frederick Kaltenbach, Dr. Max Koitschwitz y Ezra Pound. En 1945 los periódicos de Norteamérica proclamaban a Jane Anderson “the most sought- after woman in the world” (la mujer más buscada del mundo)
¿Quién se iba a imaginar que esta mujer se había refugiado en tierras extremeñas? Dicen las crónicas que en 1947 se levantaron los cargos contra ella por falta de pruebas. Y añaden que, a partir de ahí se esfumó, dejó de ser vista públicamente: When and where she died remain a mystery (‘Cuándo y dónde murió continúa siendo un misterio)
Bueno, yo no sé cuándo ni donde murió. Pero sé que en 1957 aún vivía y que asistió a la primera misa de mi ex condiscípulo Miguel Garci-Gómez en Almoharín.
En el caso, bastante improbable, de que aún estuviera viva, tendría entre 115 y 120 años.
Aquí ponemos punto final a la historia de Jane Anderson. Queda en suspenso que fuese ella la dama que salía a pasear con el cura Galán. No quiero que se me acuse de hacer juicios temerarios.

domingo, agosto 31, 2008

Jane Anderson de Cienfuegos (continuación)

La biografía de Mrs. Jane Anderson de Cienfuegos es mucho más densa y compleja de lo que yo podía imaginar. Lo veo por las cosas que sobre ella he podido encontrar en Google. Uno de sus biógrafos ocasionales afirma (tal vez un tanto pomposamente) que “algún día alguien compondrá una ópera acerca de ella y la titulará “The Georgia Peach” (El melocotón de Georgia) “Su argumento está ya esbozado: probablemente, más jugosos detalles aguardan ser descubiertos” (tomado de Courtroom Battles of WWII) (o sea, Batallas judiciales de la Segunda Guerra Mundial)

“Juana Anderson fue, desde niña, una chica inquieta y rebelde. Se cuenta de ella (‘she is said’) que en el pueblo a donde fue a vivir con sus abuelos, en Georgia, fue expulsada del colegio, con 11 años (en 1904). Luego fue enviada a una “escuela privada, para ser educada según las normas de la alta sociedad”. De allí se escapó, con “16 años, para casarse. Su primer marido (o, al menos, entre los primeros que tuvo) fue “Deems Taylor, compositor y hombre de la radio neoyorquina. Juana, después de haber vivido algún tiempo en Nueva York, se convirtió en reportera del London Daily Mail y adquirió notoriedad como corresponsal de guerra durante la Primera Guerra Mundial.

Alta, esbelta y atractiva, fue, según se rumoreaba, sucesivamente la ‘querida’ de los autores Joseph Conrad y H.G. Wells. Se divorció de Taylor (1918) y volvió a Nueva York.

Juana estaba justo en el comienzo de la representación. En el segundo acto se convirtió en condesa. Esto lo consiguió al casarse con el conde (?) Eduardo Cienfuegos, un español.*
Por estas fechas, Mrs. Cienfuegos se convirtió al Catolicismo (ella era protestante) y se decantó en política por el fascismo, incluso de la extrema derecha (shifted her political allegiance to the far, even fascist, right)

El 23 de septiembre de 1936, cuando cubría información sobre la guerra civil española, como corresponsal extranjera a favor de Franco, fue hecha prisionera por las fuerzas leales a la República y encarcelada en Madrid en condiciones inhumanas, sometida a crueles interrogatorios y sentenciada a muerte por un tribunal revolucionario. Después de obligarla a presenciar las torturas y ejecuciones de otros prisioneros, fue puesta en libertad hacia mediados de octubre, como resultado de una intervención del gobierno de los Estados Unidos (Departamento de Estado) Milagrosamente, Juana escapó del pelotón de fusilamiento, por el grosor de un cabello…

En ese mes y medio de prisión sufrió bastante deterioro la belleza de la prisionera. El relato de esta dolorosa transformación lo pinta con tintas trágicas el autor del trabajo que estamos tratando de traducir ahora: “Ella había entrado en la cárcel como una de las mujeres más bellas de España. Salió macilenta y anémica y con la cicatrices de haber sido mordida por las ratas”. De ahí la afirmación de Monseñor Fulton Sheen, el arzobispo norteamericano, comparando a Jane con “one of the living martyrs”.

Claro que no fueron sólo los sufrimientos de la cárcel los que minaron la belleza de Jane Anderson. Ya antes de la guerra civil, el alcohol y las drogas habían comenzado a echar a perder “su legendaria belleza”. (Continuará)
_______
*En otros pasajes el título nobiliario que se le supone a este señor es el de Marqués. En otro lugar se dice de este personaje que era “a gigolo and a professional gambler” (una especie de chulo y un tahur profesional)

sábado, agosto 30, 2008

Mrs. Jane Anderson de Cienfuegos, una activista del fascismo

La descripción que hacen mis amigos Jaime y Charo de la presunta ‘austriaca’ que salía a pasear con sus perros y con el cura Galán (llevando como acompañantes a dos chicos del poblado, uno de ellos, Jaime) coincide, en buena medida, con el aspecto que por esas fechas tenía la persona llamada Jane Anderson de Cienfuegos. Jaime y su esposa la recuerdan como una mujer alta, rubia y bien parecida: lo que diríamos una ‘mujer de bandera’, por más que ya frisaba en los cincuenta (dos fechas diferentes nos han llegado de su nacimiento, 1888 y 1893) Si elegimos la más favorable de esas fechas resulta que en 1942, año de los hechos, tenía 49 años.
Acontece que la Sra. Anderson residía en Extremadura por aquellos años y, concretamente, en la provincia de Cáceres. Hacia 1952 residía en Almoharín, con una familia que la cuidaba. Desde esa población recibí carta suya, que ya no conservo, pero de la que recuerdo varios párrafos. Verán: en el verano del 51, o quizás el 52, la Sra. Anderson estuvo en mi pueblo, Aceuchal, invitada por mi paisana Mahizflor. Yo por entonces era seminarista. Y visitaba con frecuencia a Mahizflor, que me tomaba por asesor religioso de sus lecturas (cargo que yo procuraba desempeñar lo mejor que sabía) Mahizflor me presentó a la exótica señora y recuerdo que, como en aquellas fechas yo hacía mis primeros pinitos con el inglés, intercambiamos unas palabras en este idioma. La señora Anderson debió percatarse enseguida de que yo era un pardillo en su inglés nativo y procuraba hablar lentamente, separando las palabras. Sólo recuerdo la pregunta suya:
­− With whom did you study (¿con quién estudió usted? –el inglés, se sobreentiende- Y mi contestación:
Alone. All by myself (Sólo. Por mi cuenta)
All by yourself? It’s astounding! (¿Por su cuenta? ¡Es asombroso!)

Por aquellos años yo tenía un ‘hobby’ en el dibujo. Y cuando la Sra. Anderson regresó a su residencia yo le escribí a la dirección que probablemente me facilitó Mahizflor, y que era: La Vega de Oro, ALMOHARÍN, Cáceres. Le envié una reproducción de un dibujo de Doré, una estampa romántica que representaba a unas damas remando en una barquichuela. A los pocos días recibí una carta suya de la que recuerdo las siguientes frases:

My esteemed friend: Your letter reached me today and gave me the greatest pleasure. It was indeed kind of you to send me such a charming gift for the holidays. Your pen captured very readily the fine irony and the fragile elegance of Gustav Doré, a task of much merit which establishes, beyond any doubt, your exceptional talent.
……………… (Con respecto a los autores en inglés que debería leer, me recomendaba:
Seek no other guidance than that of Shakespeare. He is the greatest of the Anglosaxons.

También se refería en su carta a que estaba trabajando en la redacción de un libro que iba a publicarse en América y cuyo título sería The Crusade (La Cruzada) Posiblemente se refería a lo que la jerarquía eclesiástica de la época llamó “cruzada”: el exterminio de los ‘rojos’ y de toda la ‘canalla marxista’.

Por entonces yo no sabía nada acerca de la personalidad de la Sra. Anderson. Después he conocido, a grandes rasgos, su biografía, verdaderamente novelesca.

Me tomo un respiro en este punto y procuraré seguir informándoles acerca de la apasionada vida de Dª Juanita (así parece que se la conocía en Almoharín) En el mundo exterior se la conocía por otros sobrenombres: The Nazi Georgia Peach (La Nazi, Melocotón de Georgia) y Lady Haw-Haw.

Dejemos el asunto para otro día.

martes, julio 29, 2008

INSÓLITO

Y, hablando de ordeñarse, es lo que vemos en el you-tube anexo, en el que una señora, camarera al parecer, va por las mesas de los clientes, obsequiando sorpresivamente a éstos con el néctar lácteo de sus pechos de parida. Por razones argumentales de peso, como son el hambre y la necesidad, vimos que la recordada directora de cine que fue Pilar Miró introdujo en su película “El crimen de Cuenca” una escena de gran impacto, en la que uno de los acusados, más bien acosado por el hambre, mamaba del pecho de su mujer, que por entonces amamantaba a su hijo. No recuerdo muy bien el argumento, pero sí lo patético de la escena.
En este caso no hay nada de patetismo. El hecho de que una joven señora vaya por las mesas de una cafetería añadiendo a las tazas de ¿café? de los clientes un poco de su propio jugo lácteo, más bien parece una extravagancia provocadora. Nadie, por educación, parece mostrar repulsa a la acción de la dama nodriza. Hay una cliente que hace el ademán de impedir a su ¿marido? que ingiera el líquido que la joven señora ha depositado liberalmente en la taza de él. A otros parecen habérseles despertado sus viejos hábitos, olvidados, de la lactancia. Todo resulta tan insólito, extravagante y surrealista.
La gente se queda atónita, incapaz de reaccionar. La sorpresa impide cualquier reacción.
Si la escena durara un poco más, probablemente brotaría algún que otro comentario jocoso:
− ¡Camarera! Mi café está muy negro. ¿Sería tan amable que me pusiese un chorrito más de su rica leche? Gracias.



Memoria de Aceuchal

Había muchas tradiciones en Aceuchal que no sé si con los años se habrán ido perdiendo. Aparte de las folklóricas (culinarias, festivas, etc.) las había de carácter costumbrista, social. Una de éstas era la de la cita diaria, al anochecer, de los enamorados. Dependiendo del grado de confianza, estas citas tenían lugar a la puerta de la casa de la novia, en el mejor de los casos o, lo más frecuente, en el recinto de la ermita de la Soledad, sitio común del encuentro de las parejas que aún no habían cogido confianza. Otro buen sitio de encuentro, particularmente los domingos, era el de Las Piedras, carretera arriba pasado el cuartel, en dirección de Almendralejo.
Esas piedras piporras saben mucho de lides amorosas y callan mucho también de lo que saben: “Si las piedras conversaran”… diríamos, modificando la vieja melodía del tanguero. Allí muchos paisanos se entregaban al amoroso ejercicio, un poco al resguardo, a la recacha, de las piedras y… de las distancias. No faltaban los mirones que se ocupaban de espiar a los demás, desatendiendo las propias obligaciones. Pero es que había cosas, y casos, que saltaban a la vista. Un día me llamó la atención mi entonces novia y hoy esposa de otro, sobre ciertos movimientos sospechosos que provenían de una pareja situada cien metros más allá. El faldón de la chaqueta del varón se movía de manera rítmica, perceptible desde lejos, y pudimos darnos cuenta de que ella tocaba la zambomba. Y otro día, al cruzarse la pareja con nosotros, mi novia, que era muy dada a la guasa y a la chunga, me comentó con un guiño:
─ Recuerdo florido.
Ciertas prácticas de tipo erótico eran corrientes en aquellos tiempos, siempre que no implicaran riesgo de embarazo. Hoy día supongo que los preservativos habrán facilitado mucho las cosas y habrán arrumbado las viejas prácticas. Pero, in illo tempore, era habitual que los mozos, al anochecer, acudieran a la cita puntualmente con la novia, tras una jornada de trabajo, las más veces, fatigoso. Y no era raro escuchar, como a mí me ocurrió en cierta ocasión, esta breve conversación entre dos mozos en una esquina:
− ¿A dónde se va?
A lo que el otro contestó, en el tono resignado del que tiene cierta obligación ineludible:
− ¡Onde va uno a : a ordeñase!
______


* Foto tomada de la web del Ayuntamiento de Aceuchal. Un grupo de piporros y piporras junto a la ¿Piedra El Librito?. Distingo a Campos (el del cigarro) y a Agustina, hoy marido y mujer. En la parte más alta reconozco a un tal Cipri, que vivía en la calle Postrera Baja. Un tipo fortachón al que yo le envidiaba la musculatura.En la parte derecha de la foto, (con cofia y delantal blancos) ¿no aparece Rosita, la de La Alberca, hermana de Antonio, el que casó con Aurora Ramos?. Conozco de vista a dos o tres personas más, de las que ahora no recuerdo los nombres.

sábado, julio 26, 2008

El amor y la labranza

La procreación humana es una actividad a la que, desde tiempo inmemorial, se le han encontrado semejanzas con la agricultura. El acto de depositar la semilla en la tierra nos lleva a considerar que ésta es la imagen de la mujer cuando recibe en su vientre el semen masculino. Las semejanzas entre una y otra actividad nos permiten establecer un paralelismo entre ambas, y los actos e instrumentos empleados en cada una de ellas tienen, en la otra, su correspondiente imagen analógica. Así el falo, o miembro viril, tiene como imagen la del azadón, o la reja del arado, que abre el surco de la tierra para en ella depositar esa simiente, que en el caso de la procreación llamamos semen. Esa secuencia de imágenes correspondientes a cada una de esas actividades nos permite ver a cada una de ellas como alegoría de la otra. De ahí que, por ejemplo, la palabra ‘surco’ admita, en su acepción figurada, el significado de “las partes pudendas de la mujer”[1]. La alegoría establece una analogía de proporcionalidad entre dos o más metáforas. En este caso, ‘surco’ es a ‘genitales femeninos’ como ‘arado’ es a ‘genitales masculinos’. De esta alegoría se obtienen otros tantos circunloquios, o perífrasis, para referirse, mediante un rodeo, a las partes pudendas, viriles o femeninas, evitando su mención directa. Recursos expresivos relacionados con estos últimos son los llamados eufemismos.
El resultado es que la agricultura queda ligada a la procreación humana por estos vínculos analógicos y esta ligazón constituye uno de los tópicos más arraigados de la tradición literaria universal. En el mundo clásico una de las más antiguas referencias que conocemos del tópico la encontramos en la Antígona de Sófocles. Creonte dialoga con Ismena, a cuya hermana repudia como nuera, y le dice que Antígona no es la única ‘tierra de labor’ adecuada a su hijo, porque

también pueden roturarse los campos de las demás
(v. 569)



En su poema De rerum natura Lucrecio equipara el coito al acto del laboreo que es la siembra, y advierte que no es bueno que la mujer mueva excesivamente los muslos en el acto, puesto que



Eicit enim sulcum recta regione viaque
vomeris atque locis avertit seminis ictum
[2]
(DRN, 4. 1272-3)

Boccaccio en su Decamerón (jornada 9ª, novela 10ª) cuenta cómo el truhán Gianni embauca a su compadre Pietro prometiéndole convertir en yegua a la mujer de éste, para que pueda disponer de un animal de carga más para el negocio que comparten. Hace que se desnude la mujer y se ponga a cuatro patas sobre el suelo, luego le va tocando las diversas partes del cuerpo, comenzando por la cabeza y acompañando cada uno de esos tocamientos con el ensalmo ‘haz que este miembro se convierta en el miembro correspondiente de una buena yegua’. Cuando llega al rabo, se levanta él la ropa y “cogiendo la ‘estaca’ y metiéndola rápidamente en el ‘surco’…dijo: “Y que esta ‘cola’ sea una buena cola de yegua”. El marido le interrumpe diciendo que no quiere que su yegua tenga cola y, en ese momento, el ensalmo pierde su efecto, pues no se cumplió la condición que había impuesto el autor del encantamiento y que era que el marido no hablase hasta que no terminara la operación.
Otro genio de la literatura universal, que incide en el tópico, es Shakespeare. En el soneto III aconseja a un hombre joven que se mire a un espejo y que memorice bien los rasgos de su rostro juvenil. Si quiere perpetuarlos, deberá engendrar hijos, pues esa es la única forma eficaz de conseguir el fin propuesto. Seguro que encontrará la pareja con quien realizar su propósito, porque



¿dónde está la mujer, por bella que sea,
cuyo seno virgen
[3] desdeñe tu marital cultivo?


(vv. 5-6, traducción de L. Astrana Marín)

En la tragedia del mismo autor titulada Antonio y Cleopatra (act. II, esc. II) se insiste en este aspecto agrícola del acto sexual. Agripa se refiere a Cleopatra con estas palabras:



¡Real cortesana! Forzó al gran César a acostar en su lecho su espada: él la labró y ella extrajo la cosecha.



(Traducción de L. Astrana Marín)


Los términos señalados en negrita tienen sentido metafórico. El primero de ellos, 'espada', está en sustitución del término real que es el 'miembro viril'. Congruente con esta metáfora, el órgano sexual femenino se llama 'vagina' (que en latín servía para designar la 'vaina', o funda de la espada) Los dos términos siguientes, 'labró' y 'cosecha' corresponden al campo semántico de la agricultura. César puso la 'simiente' en Cleopatra y ella recogió el fruto (Cesarión, o Tolomeo XV, fue el fruto de esa coyunda entre César y Cleopatra)

Mediante este intercambio semántico, “metáforas tales como ‘plantar’, ‘cavar’, ‘labrar’, ‘arar’ para el acto sexual, o ‘arado’, ‘azadón’, ’reja’, para el miembro viril y ‘huerto’, ’pegujar’,’viña’, ‘majuelo’, ‘surco’, ‘rastrojo’, ‘barbecho’, etc., para el sexo femenino, son tópicas”.[4]

Entre los autores de rango universal que han incorporado el tópico tenemos que mencionar a Walt Whitman, quien en su poema titulado “Song of myself” (segmento 24) incide en los símbolos femeninos ‘surco’ y ‘tierra’ junto al masculino de la ‘reja’ y el ‘arado’:

Surcos y tierra húmeda: eso eres tú; la reja firme y masculina del


arado, todo cuanto en mí se cultiva y se labra;eres mi sangre fecunda


y tus corrientes pálidas de leche las ordeñas en mi vida.



(Paráfrasis de León Felipe, traduciendo a Walt Whitman)





Dentro de esta línea tradicional del tópico, asimilado por la vía de la experiencia (no libresca) está el caso de Miguel Hernández, familiarizado con las tareas agrícolas desde su niñez. El poeta podía recrear el tópico a partir de sus propias vivencias. Así lo vemos con frecuencia a lo largo de sus escritos. El amor está en él asociado, de manera natural, a la experiencia cotidiana de las faenas agrícolas:



He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre al que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo.




(“Canción del esposo soldado”, de Viento del pueblo)



El poeta se ve a sí mismo como tierra propicia para el amor y recibe en su pecho las faenas penosas del agricultor:

En él se dio el amor a la labranza,
y mi alma de barbecho
hondamente ha surcado
de heridas sin remedio ni esperanza
por las ansias de muerte de su arado

(“Sino sangriento”, Poemas sueltos III, O.C. t. I, pág. 538)

El drama de la mujer célibe, que la sensibilidad de Lorca reflejó en su Doña Rosita la Soltera, o el lenguaje de las flores, o el drama de la mujer estéril (tierra infértil) de Yerma, los refleja Miguel Hernández, ocasionalmente, en las metáforas de la tierra sin arar. Miguel ve a la mujer soltera, aún fértil, como



Labradora que no encuentra yunta para su campo arar

Y en su poema “Vecino de la muerte” dedica su recuerdo, pleno de simpatía hacia aquellas mujeres que murieron célibes contra su propia voluntad:



Las niñas que expiraron de amor por la entrepierna
donde jamás tuvieron un arado y dos bueyes
.



El amor y la labranza, como acabamos de ver, comparten campos semánticos, en un recíproco intercambio de imágenes: los términos reales en uno de ellos funcionan como imágenes en el otro. Desde el punto de vista agrario, la vulva es surco y el miembro viril (“la herramienta del macho” que dijera el propio Miguel Hernández) es la reja (como parte) o el arado (como el todo) Y la tierra es mujer en cuyo vientre se deposita la semilla. Tierra madre y esposa. El hombre tiene vocación de semilla y anhela el regazo femenino donde perpetuarse mediante la procreación. La semilla está destinada a caer en la tierra y germinar. Lo expresa el poeta de manera inequívoca cuando solicita a la mujer ese elemento indispensable para llevar a cabo la siembra:



Dame tierra, mujer, dame hoyo, dame paz.




_____



[1] Cf. Lexicon Totius Latinitatis, de J. Facciolati y A. Forcellini: "sulcus ponitur pro pudendo muliebri".
[2] ‘la reja del arado echa fuera del surco / y desvía la semilla de su sitio’
[3] Literalmente ‘unear’d womb (vientre sin roturar). La explicación que ofrece la crítica textual de este pasaje es la siguiente: "as the plough enters into the soil so does the man enter into the woman and sowing it with seed (semen) leads to children as ploughing and sowing the lands lead to crops" (como el arado penetra en la tierra, así penetra el hombre en la mujer, y esta siembra de la semilla (o semen) da lugar al nacimiento de los hijos, como arar y sembrar la tierra dan lugar a la cosecha)
[4] Véase I. Arellano, “Un chiste de Coquin: el epigrama a Floro en El médico de su honra, de Calderón", publicado en las Actas del X Congreso de la AIH (1989), pág. 757 (el trabajo puede localizarse a través
de Google) En la página citada, la nota 10 a pie de página incorpora una cita tomada de la Poesía erótica del Siglo de Oro (Barcelona, Crítica, 1984) La cita dice:



Galán.- ¡Oh, quién fuera su hortelano!


−Dama.- Cuando lo fuera, ¿qué haría?




G.- No dejara en todo el día


el azadón de la mano
(vv. 12-15)




Donde la palabra ‘azadón’ tiene la consabida acepción sexual.

jueves, julio 03, 2008

La traducción del poema anterior




La Venus del espejo, por Velázquez



Para completar lo escrito en el blog sobre el poema que abre el libro 4º de las Odas de Horacio, voy a poner aquí una traducción propia, sin someterme estrictamente a ninguna estrofa concreta ni verso de los modelos que la métrica y la versificación española tienen catalogados.
En latín, el poema horaciano en cuestión está escrito en dísticos formados por un verso más largo (que es un asclepiadeo mayor, en este caso) y otro más corto (que es un gliconio o glicónico)







Después de cotejar algunas traducciones (Lorenzo Riber, Fernández Galiano, Vicente Cristóbal, etc.) pongo aquí mi personal versión del texto latino:

Intermissa Venus diu… (Hor. C. IV
, 1)
(Traducción con algunas variantes de ayer a hoy)

Después de larga tregua,
¿de nuevo vuelves contra mi tus armas?
¡oh, Venus, combativa!
Déjame, te lo ruego, te lo imploro:
Ya no soy el que era,
cuando la buena Cínara
era la reina de mis pensamientos.
Tú, la madre implacable
de los dulces deseos,
¡deja de someterme
a tus blandos preceptos!
Mira que estoy ya duro
para estos menesteres,
porque ando cerca ya del medio siglo. Vete
a donde te reclaman
los blandos ruegos de la gente joven.
Mucho más oportuna-
mente a la casa irás de Paulo Máximo,
tu pavón * en pomposa comitiva
de inmaculados cisnes; si es que buscas
corazones propicios a tus fuegos.
Pues él es noble y apuesto,
y no se corta haciendo la defensa
de los reos que temen por su suerte**;
y, mozo de mil mañas,
muy lejos llevará tus bélicas insignias.
Y cuando, prepotente,
menosprecie las dádivas de algún rival rumboso,
te hará marmórea estatua,
bajo dosel de cítrica madera,



en los predios vecinos
de los Albanos lagos.
Allí incienso abundante
por tu nariz aspirarás.
Y te deleitarás con los sonidos
de la lira y la flauta berecintias,
mezclados con canciones,
sin que falte tampoco la zampoña.
Dos veces en el día,
tu deidad alabando,
tiernos niños y niñas



la tierra golpearán con triple salto,
y con sus blancos pies



imitarán la danza de los Salios.***
A mí ya no me atrae
ni la moza ni el mozo,
ni la esperanza de una mutua entrega,
ni competir haciendo libaciones,
ni mis sienes ceñir de flores nuevas.

Pero, ay, Ligurino, ¿por qué,
por qué por mis mejillas



rueda, a veces, una furtiva lágrima?
¿Por qué mi lengua, tan locuaz de suyo,
cae, a veces, en mutismo vergonzoso?

En mis sueños nocturnos,
unas veces te apreso; otras, te sigo,
a ti que vas volando
por el Campo de Marte,
o por sobre las aguas, a ti, que eres conmigo
tan duro y tornadizo y cambiante
.

_____
* "Pavón de Venus es, cisne de Juno" (Góngora, Fabula de Polifemo y Galatea, v. 104)



** Parece deducirse, por este verso, que el oficio de este Paulo Máximo era el de abogado.



*** Los Salios, antiguos sacerdotes romanos, en sus procesiones ejecutaban saltos ('salire' = saltar)

miércoles, julio 02, 2008

Intermissa Venus diu...

El Nacimiento de Venus, de Sandro Boticelli




Hoy me despierto pensando en estos versos de Horacio, el poeta romano. Versos del comienzo de la oda primera del libro cuarto. Unos versos de humor agridulce, en los que el poeta, ya cincuentón, interpela a la diosa del placer sexual y del amor, que parece volver a la carga contra él, a tan ‘avanzada’ edad. ¡Horacio se consideraba viejo a los 50 años!
¿Otra vez mueves guerra, /contra mí y movilizas tus legiones/ después de larga tregua?/ ¡Oh,Venus, reina de los corazones!/¡Por favor, deja, deja / de acosarme con tus incitaciones! (Intermissa Venus diu / rursus bella moves? Parce, precor, precor)


En su apóstrofe a la diosa del amor, el poeta le pide que elija, para sus batallas, a personas más adecuadas para esas lides, como son, en general, los jóvenes. Y, concretamente, le sugiere que vaya, en su carroza tirada por cisnes, a casa de Paulo Máximo, el joven y exitoso abogado que está en la edad más propicia para recibirla con todos los honores. Porque, dice:

A mí no me apetece ya/ amor de hembra ni efebo, /y no tengo esperanza/ de ser correspondido,/ ni de competir bebiendo/ ni de ceñir mis sienes con flores nuevas…

Como puede deducirse, en aquellos tiempos se hacía a todo, al amor heterosexual y al homosexual, especialmente a través del trato con los efebos. Y parece que Horacio lo veía como la cosa más natural.

El poeta rechaza, pues, ‘a su edad’, las solicitaciones de Venus. Y, sin embargo, a pesar de todo lo dicho, viene a sincerarse confesando tener un amor de signo homosexual.

Pues, a pesar de pedir a la diosa del amor que se vaya con sus huestes a otra parte, después de rogarle que lo deje tranquilo y en paz, a pesar de todo...

-¿Por qué, Ligurino, una lágrima furtiva resbala por mis mejillas?¿Por qué mi palabrería cae, de pronto, en un profundo silencio? Todavía sueño contigo, sueño que te tengo cogido, o que voy tras ti volando por sobre las verdes praderas del Campo de Marte y por encima de las aguas te persigo, a ti, tan desdeñoso e inconstante…

lunes, junio 30, 2008

PLAUTO EN ZAFRA, XXII* SIGLOS DESPUÉS

Con motivo de las fiestas del solsticio de verano, De la luna al fuego, se han venido desarrollando en Zafra diversos actos culturales, entre ellos, varias representaciones teatrales. La del sábado, día 28, ha consistido en la puesta en escena de la obra Miles gloriosus (‘El soldado fanfarrón’) del comediógrafo latino Plauto. La célebre comedia del autor romano, en la que se describe al personaje fachendoso y engreído que es el protagonista de la obra, el militar Pirgopolinices, sigue manteniendo fresca su comicidad a través de los siglos, gracias a las acertadas adaptaciones de los traductores actuales. Plauto consiguió estereotipar una serie de personajes cómicos que mantienen plena vigencia, si se sabe identificar esos estereotipos a través de sus recreaciones actuales, de su acomodación a los tiempos presentes. Los caracteres plautinos preservan su innata vis comica, si acertamos a ‘ponerlos al día’, o hacer que el espectador consiga actualizar, a su manera, la situación que al antiguo le producía hilaridad y regocijo.
Hay ciertas deformidades que ya resultan de por sí ridículas, como la presunción del oficial fantoche, la desenvoltura de la cortesana Acroteleutia o la salacidad de viejo verde, aunque impotente, que es Periplectómeno, el vecino del presumido militar. Y es risible, per se, la astucia del parásito adulador y sus trapisondas para engañar al mílite y al vigilante que éste ha puesto para que Filocomasia ‘no se la pegue’.

El espectador va entrando poco a poco en el entramado del asunto y la comicidad va brotando ocasionalmente, a veces adobada por referencias de clara actualidad, como, por ejemplo, cuando el grupo de mujeres, presuntas fans del soldado, le gritan:

- ¡Miles, capullo, queremos un hijo tuyo!

El anacronismo hace ocasionalmente acto de presencia, con efectos cómicos menos apreciables para quien no está familiarizado con el latín. Los actores no pueden evitar, a veces, el tic reflejo del latinismo y sueltan, ocasionalmente, alguna frase para que se recuerde que todo ese divertimiento se expresó un día en la antigua lengua de Roma. Entre esas frases, una de efecto especialmente hilarante es la frase Alea jacta est! (‘La suerte está echada’) que puede que ya se utilizara en tiempos de Plauto, pero cuya referencia histórica corresponde a un siglo y medio después, ya que fue pronunciada por César en la memorable ocasión de pasar el Rubicón. El anacronismo tiene su efecto cómico, pero, bien mirado, podemos pensar que, antes que la pronunciara César, la frase podía ser de uso corriente, por más que las circunstancias solemnes en que el general romano la pronunciara la hayan hecho famosa: el momento decisivo de cruzar el Rubicón, río fronterizo de Galia con el territorio romano.


César fue un general golpista, un dux perduellis (un traidor a la patria) como lo fue Franco en su día.
En fin, con el Miles nos hemos reído y lo hemos pasado bien. Los aplausos lo avalan. Aplausos que, por cierto, solicitó nuestro antiguo colega Quique Serviá (en el papel de Palestrión) dirigiéndose al público con el plaudite, plaudite, de rigor.
(Por cierto, Quique, se pronuncia pláudite. Aunque puede resultar cómico pronunciarlo como se escribe. Los latinos no usaban tildes ortográficas y tú, evidentemente, no tienes la culpa de eso)
Muy oportuna la invocación penúltima (antes del plaudite) que cierra la versión actualizada de la comedia:
-Donde has de meter la olla


_________


* El Miles gloriosus se estrenó hacia el año 205 ó 204 a. de C.

viernes, junio 27, 2008

Reencuentros en la tercera fase

En un blog anterior, de fecha 27-11-06, iniciabamos una serie de tres artículos con el título de BOCETOS Y PERFILES (I) . El primero de estos estaba dedicado a un antiguo colega del Seminario, Miguel García Gómez, cacereño de Almoharín y, como ilustración al texto, se acompañaba un apunte fisonómico de la figura, entonces juvenil, del interesado.
El recuerdo de nuestra juventud y la mutua estimación que, desde aquellas fechas, guarda cada uno del otro, ha hecho que volvamos a encontrarnos, especialmente a través de este “buscador de objetos perdidos” que es Internet. Ya contaba, en el escrito al que me he referido más arriba, que Garci-Gómez es actualmente ciudadano USA, y que está vinculado a la Duke University, de Carolina del Norte. Allí ha magistrado durante bastantes años y ahora, ya alcanzada la edad de la jubilación, mantiene una página web a través de la cual da a conocer diversos trabajos de crítica literaria. Son los llamados cibertextos, a los que ya remitía al lector en mi aludido trabajo.

Recientemente ha puesto a punto un trabajo que, sin duda, ha de reportar indudable utilidad a los estudiosos de la literatura española. Se trata de lo que, los que manejamos textos literarios, denominamos “concordancias” y que, antes de que se aplicaran las técnicas de la informática, se solía tratar por la vía Gutenberg. Pesados volúmenes se utilizaban en los que se podía localizar determinados pasajes de los autores estudiados, mediante un prolijo sistema de combinación de palabras y frases. Eso, actualmente, puede hacerse en un pis pas, utilizando los medios que la electrónica pone a nuestro alcance.

Yo quería informar al lector de este blog acerca de esta actividad docente que ya, más bien por hobby, sigue realizando Garci-Gómez. Y recomendar vivamente la lectura de sus artículos de crítica literaria, siempre jugosos y vitales de contenido, aderezados de una erudición nunca empachosa o cargante, sino todo lo contrario: muy agradable al paladar, por grata y atrayente.

En el terreno de la literatura comparada, Miguel se encuentra en su elemento natural. Esto es posible, especialmente, porque está familiarizado con las lenguas clásicas, además de tener el español y el inglés como idiomas de uso cotidiano, y leer otros varios idiomas europeos. Con este bagaje lingüístico y una innata propensión a la síntesis, es casi inevitable sentir la atracción de la literatura comparada: la vocación surge porque se da el terreno abonado y propicio para ese cultivo.
Pongo aquí una foto de Garci-Gómez, en su aspecto actual. Sobre todo, para que se coteje con aquel boceto que yo hice de su fisonomía a principio de los años 50 del siglo XX.
Recomiendo que busquen sus trabajos de crítica literaria en los referidos cibertextos. Una vez abierta la página, hagan clic en el segundo de los apartados (Obra crítica) y comprobarán que se leen con fruición y auténtico deleite intelectual sus estudios de “endocrítica”, sobre el Cid, La Celestina, y otras obras de autores medievales, barrocos o modernos.
__
*
Para facilitar el manejo de las Concordancias de las obras procesadas con el sistema MGARCI, haga clic en Obras Completas de Cervantes; allí, en el marco de la izquierda, se encuentra la explicación o descripción del sistema.

martes, junio 24, 2008

Los solsticios en su referencia al Castellar

El sol en el Trópico del Capricornio
(Solsticio de invierno)


El pasado 21 de junio, sábado, hemos subido a las torres del Parador (el Alcázar que fue residencia de los duques de Feria, ya a partir del segundo de los duques, bajo la tutoría de la primera duquesa de Feria, Dª Juana Dormer). Aprovechando la circunstancia de que, en dicho día, se programó una visita guiada por las almenas y los pasadizos de los torreones, una buena ocasión para contemplar la ciudad de Zafra desde una posición privilegiada. La visita había sido programada entre las actividades ofrecidas por los organizadores de los festejos que se conocen con el nombre De la Luna al Fuego, y quise aprovechar la oportunidad de la fecha (día del solsticio de verano) y de la hora (el atardecer) para verificar la localización geográfica del fenómeno particular que esa fecha conmemora: el de la máxima elongación hacia el NW (Noroeste) de la puesta del sol. En esta tarde el astro rey invierte su carrera hacia el norte y vuelve grupas hacia el sur. El punto de inflexión es el solsticio. Mañana, cuando se ponga, ya lo hará ‘con el paso cambiado’, tras el viraje. La misma operación, pero en sentido inverso, tendrá lugar el día 21 de diciembre próximo, día del llamado solsticio de invierno, cuando el antiguo dios Febo detenga su marcha hacia el sur y realice el viraje correspondiente hacia el norte. En este recorrido de ida y vuelta el referente es la sierra del Castellar. El roquedal (como el espinazo fósil de un monstruo prediluviano) viene a ser una especie de biombo tras el que se retira a dormir el astro del día. Ese punto que marca el cambio de dirección de la carrera solar es, en el verano, el Trópico del Cáncer; y, en el invierno, el Trópico del Capricornio. Sendos pórticos por los que el sol se va a dormir a su alcoba (el holandés Enrique Cock llamaba al Castellar ‘la alcoba del Sol’, cubilia solis) El autor del poema latino Asafrae Turdetanorum descriptio solía fijarse en estos puntos de referencia, muy corrientes en su tiempo, para localizar direcciones y rumbos. En sus crónicas de viajes (realizados durante su época de servicio en la guardia personal del rey Felipe II) vemos frecuentemente citados esos puntos de referencia mediante las expresiones hacia donde el sol se pone en verano, o, en su caso, hacia donde el sol se pone en invierno. En el poema descriptivo sobre Zafra * estas referencias se expresan, respectivamente, por el Trópico del Cáncer y el Trópico del Capricornio. Así la ladera suroeste marca las estribaciones del Castellar que descienden hacia la ermita de Belén. Cock hace alusión a las fuentes que se hallan a esta parte del Castellar, como son la propia fuente, cercana a la ermita del mismo nombre. Fuente de la que hasta mediados los años 70 del siglo pasado se suministraba agua a los zafrenses que aún no se adaptaban bien al sabor del agua clorada. La otra fuente situada en las proximidades a este lugar es la llamada fuente de la Nava.
He tomado, desde uno de los torreones del Parador, una vista de la puesta del sol en el día del solsticio de verano. El 21 del pasado diciembre, desde la azotea de la fachada del palacio ducal, tomé una foto de la puesta del sol situado en el Trópico del Capricornio. Aquí reproduzco una y otra, a fin de que el lector pueda hacerse idea de lo que fue aquel antiguo sistema de referencia geográfica.




El sol en el Trópico del Cáncer


(El solsticio de verano)
_____

* Véase J. García Gutiérrez, Zafra y los demás pueblos del Ducado de Feria, celebrados por Enrique Cock (siglo XVI), 2ª edic. patrocinada por Imprenta RAYEGO (2006)
La primera edición fue patrocinada por el Excmo. Ayuntamiento de Zafra, en 1976.

miércoles, junio 11, 2008

EL ARTÍFICE DE LAS DOS ESPAÑAS

Ahí tienen, en esbozo, la figura del dictador, el hombre que tuvimos los españoles que acatar, aceptar, aplaudir y aclamar, so pena de no tener derecho a ser españoles.
Lo llamaron ‘caudillo’, ‘salvador’, ‘liberador’, ‘vencedor del comunismo’, ‘defensor de la patria’, ‘salvaguarda de la Iglesia católica’…
Su efigie se acuñó en monedas, rodeada de la leyenda ‘caudillo de España por la gracia de Dios’. Se le dedicaron monumentos, calles, plazas, pueblos; se ensalzó como ‘héroe nacional’, ‘adalid’, ‘cruzado’, ‘defensor de la fe’; se le recibía en los templos solemnemente bajo palio y se diría que los jerarcas eclesiásticos no sólo lo equiparaban al Santísimo Sacramento, sino que lo consideraban con las atribuciones propias de Dios, particularmente facultado por Él para matar en su nombre. Era el Señor con derecho a disponer de la vida de sus súbditos: el ius vitae necisque (derecho de vida y de muerte)
Fue el artífice de las dos Españas, la de los vencedores y la de los vencidos, y durante toda su vida procuró que perdurase esta dicotomía. Y aunque una de las consignas del régimen era la que proclamaba “España, Una”, lo que se quería dar a entender era: la de los vencedores. La otra era la derrotada, encarcelada, exiliada, asesinada, anulada. El lema completo decía: ‘Una, grande y libre’. Lema falaz, porque el Caudillo siempre estuvo a la defensiva: una sólo por negación y eliminación de la otra; y, en consecuencia, no grande; al estar mermada o disminuida de esa otra; y, lo de libre, tampoco era verdad: no había libertad, ni de expresión, ni de religión, ni, por supuesto, libertad política. Los que pensaban de modo diferente estaban, por lo menos, inhabilitados.
Pues este hombre "providencial" fue, en realidad, patrióticamente hablando, un parricida: perduellionis reus (así llamaban los romanos a quienes se levantaban en armas contra su propio pueblo) Franco fue ese hombre. Toda la parafernalia que lo encumbró mentirosamente por encima de sus falsos méritos, ha quedado reducida, ante la historia, a su verdadera dimensión: la del militar que se levantó en armas contra sus conciudadanos. Pero El Dueño del Adjetivo (Foxá dixit) calificó ese 'alzamiento' de glorioso. ¿Puede llamarse tal el declarar la guerra a su propio país invitando a dos potencias extranjeras a intervenir militarmente contra él?

lunes, junio 09, 2008

Los pálpitos de Rubén

Cogollo de humanidad. Cantor de la vida y la esperanza. Pero, también, atormentado por la angustia y el pesimismo, él, que cantó brillantemente el triunfo y el optimismo con la trompetería más entusiástica.
Su alma se sintió estremecida por ramalazos de desaliento, siendo él un hombre tan positivo, tan dispuesto a creer en la vida. Presagios, como nubarrones, se cernieron, a menudo, sobre la espléndida claridad de su espíritu. Y no pudo evitar ser, él mismo, avisador de desgracias, aunque aborrecía y predicaba el aborrecimiento de aquellos que las pronosticaban:


Abominad la boca que predice desgracias eternas
("Salutación del optimista")

Estos días vuelven a estar de actualidad sus presagios y barruntos. Todo aquello que de sombrío él captaba en las noticias de los teletipos tableteando en las redacciones de los periódicos (él trabajó en uno de éstos) martilleaba sobre su sensibilidad. Y en un poema titulado “Agencia” (del Canto errante) enumera, con los versos más telegráficos (los pareados) una porción de noticias alarmantes:

¿Qué hay de nuevo? Tiembla la tierra.
En La Haya incuba la guerra...

Y sigue la enumeración de una serie de sucesos, a manera de “presagios funestos”, señales apocalípticas, inquietantes ‘ecos de sociedad’, algunos de ellos teñidos de contradictoria ironía:

Henry de Rostchild es poeta *

O, también,

Desembarcó el Marqués de Sade
procedente de Seboín **

Rubén recelaba, incluso, la legalización de perversiones como la pederastia:

Se organizará por un bill
la prostitución infantil.



Hoy me he acordado de este Rubén, inquieto por la proximidad del Apocalipsis. Nuestras actuales ‘agencias’ nos traen noticias preocupantes: Huelga de transportes. Tiembla la tierra en el Peloponeso y tembló hace poco en China, con efectos calamitosos. Hay desbarajustes climáticos. No faltan guerras en varios puntos del planeta. Y se nos arruina visiblemente la casa que llamamos ‘medio ambiente’: calentamiento global, especies en peligro de extinción (la humana, entre ellas) “¿Hay algo más, Dios mío?”, nos preguntamos con Rubén.
Peligran seriamente la vida y la esperanza, querido Rubén, poeta universal.
____
* El hombre más rico de su tiempo. Una contradicción, pues la opulencia y la poesía no han ido nunca de la mano. Recordemos aquello de “aquí enterraron de balde / por no hallarle una peseta…(no sigas: era poeta)”
** El Marqués de Sade era un crápula. Su regreso de Seboín (junto con Sodoma y Gomorra, una de las cinco ciudades más corruptas de la antigüedad) no presagiaba nada bueno.

sábado, junio 07, 2008

Recuerdos de Aceuchal

* Actual logotipo de Correos


(Siglo XX)




La Señá Miguela vivía en la calle Badajoz. Era especialmente devota de San José y fomentaba la correspondencia epistolar con este santo. La cercana capilla de San Felipe (cercana a su casa y a la de mi abuela paterna, en la calle del Llano de Postrera) hacía de estafeta de Correos a través de la cual se tramitaba esta correspondencia. Gracias a las diligencias de Miguela, San José (que tenía por norma no contestar a ninguna carta) recibía peticiones de sus devotos por la vía epistolar. ¿Qué pasaba con aquellas cartas? ¿Las leía alguien antes de que fueran destruidas? ¿Se quemaban? ¿Las guardaba Miguela en algún archivo, como si fueran ex-votos?
El caso es que daba la impresión de que los santos eran tan humanos que incluso podían recibir cartas. Y hasta hacer más caso a los ruegos por escrito. Algo así como más tarde hacían los monitores de los llamados Cursillos de Cristiandad, cuando en algunas de aquellas tácticas de conversión, que aplicaban a los catecúmenos, los invitaban a acercarse lo más posible al altar para que el Cristo eucarístico los oyera mejor. La sugestión de la proximidad.
Yo, aunque fue sólo en una ocasión, también envié una carta al casto, prudente y abnegado santo.
Lo que prueba que uno, alguna vez, también ha sido ingenuo. Claro que ¡hace tantos años!

¡Que se besen!

Alguna vez los compromisos de carácter social, o familiar, nos llevan a asistir a esos rituales en los que dos personas quieren dejar constancia de que van a dar un paso crucial en sus vidas. El ritual del matrimonio suele incluir una serie de trámites conocidos: ceremonia civil o religiosa (preferentemente esta última, en las familias tradicionalistas), banquete nupcial (pre-banquete, también llamado buffet), banquete propiamente dicho y post-banquete ('barra libre', con o sin, discoteca)
Toda esta parafernalia, aun siendo normalita, no suele durar menos de ocho horas. Durante ese tiempo se pueden hacer hasta tres digestiones.
En el transcurso del banquete no tendremos más remedio que corear (por supuesto, con decidido entusiasmo) los ‘¡vivas!’ a los novios, cuando algunos de los comensales lancen el grito de rigor:


- ¡Vivan los novios!
Éstos suelen mostrarse, como es natural, muy complacientes y receptivos con los invitados, desplazándose, incluso, en torno a las mesas para preguntar a los convidados qué tal se lo están pasando.
En uno de los momentos (habrá más de uno) el animador de turno pedirá a los cónyuges que se den, ante el público, una prueba de su mutuo amor:
- ¡Que se besen! ¡Que se besen!
Lo que suele ser coreado inmediatamente por la mayoría.
A los novios (¡qué remedio!) no les queda otra salida airosa más que complacer al respetable y demostrarse su cariño con un tierno y casto beso. Pero a algunos no les parece suficientemente apasionada la muestra y se atreven a proponer:
Con la lengua! ¡Con la lengua!
Sólo que, esta vez, la osada propuesta no alcanza el voto unánime, como la anterior. Los novios no son, en este caso, tan complacientes como para acceder a la desaforada petición, que va contra el más elemental derecho a la intimidad y al buen gusto.
En fin: que está bien lo de la broma y la chanza, pero sabiendo guardar las formas.
-Nâo acham? (¿No les parece?)

miércoles, junio 04, 2008

UN TÓPICO LITERARIO




* Busto de Lucio Anneo Séneca (Séneca el Menor)



(Los impossibilia o adýnata)









Un suceso se considera de improbable realización cuando contradice los datos de la experiencia, o se opone a las leyes de la Naturaleza. De acuerdo con este criterio, se puede deducir la posibilidad, o imposibilidad, de que algo ocurra: Juzgamos inviable lo que está en flagrante contradicción con esas leyes. De ahí el recurso expresivo que ha dado origen al tópico de los impossibilia, lo que en griego se llama adýnata (= los imposibles)
La presencia del tópico en cuestión se nos revela en ese recurso de la literatura oral que recalca la improbabilidad de un suceso, haciéndolo coincidir en el tiempo con la realización de otro que juzgamos irrealizable. Tal cosa sucederá cuando…
En el idioma inglés el dicho popular es…when the cows jump over the moon (cuando las vacas salten sobre la luna).
En España, el dicho equivalente es: cuando las ranas críen pelos.
En mi pueblo natal se solía decir: cuando San Juan baje el deo. (En referencia a una imagen de San Juan Bautista, señalando con un dedo hacia arriba)
Una modalidad del tópico es la que sitúa la realización del suceso (considerado improbable) en una fecha inexistente en el calendario: el 30 de febrero. O, como decían los romanos, ad Kalendas Graecas (no existía en el calendario griego, a diferencia del romano, una fecha con el nombre de Kalendas)
Afín al tópico de los impossibilia es el tópico llamado “el mundo al revés”. Un mundo que sería contrafigura del mundo de la experiencia y que consideramos constitutivamente utópico: es un mundo que se descubre por referencia al llamado mundo real, sólo que no es el real. Es el mundo de Alicia: el mundo de los sueños y el mundo del espejo. El mundo, en fin, de la realidad…virtual.
Curtius, en su ya imprescindible libro de referencia a los tópicos literarios[1], remonta la antigüedad del tópico de los impossibilia a la época de Arquíloco, quien parece haber sido su inventor (seguro que existen precedentes, aunque no los conozcamos)
Lo cierto es que, si nos ponemos a seguirle la pista al tópico, encontraremos numerosos ejemplos del mismo en la literatura de todos los tiempos (y, conjeturamos, de todas las lenguas; por más que sólo por unas pocas tengamos noticia de su existencia)
El tópico de los impossibilia se identifica, en muchas ocasiones, con el tópico del 'mundo al revés'; y, en algunas, con el recurso literario que llamamos hipérbole (que consiste en una exageración)
Podemos allegar ejemplos tomados de Virgilio, Horacio, Ovidio, u otros clásicos; pero por mor de la brevedad vamos a referirnos a unos pocos autores, nacidos todos en la península ibérica. Sus nombres son: Séneca (Lucio Anneo), el portugués António Ferreira, Garcilaso, Lope de Vega, Vicente García de la Huerta. La influencia de Séneca en el autor portugués fue estudiada por J.P. Wickersham Crawford hace ya muchos años[2]
Comencemos por Séneca, nacido en Córdoba (4 p.C), preceptor de Nerón y condenado a muerte por éste. Entre las obras dramáticas de Séneca podemos encontrar ejemplos del tópico de lo imposible. Veamos algunos:
Antes nacerán las mieses en el fondo del mar,
o será apacible el sonido de sus olas encrespadas;

antes la Osa Polar se bañará en sus vedadas aguas [3],
que las naciones dejen de alabarte (Herc. Oet., 1582-6)
___
Antes podrás casar el agua con el fuego,
o la Syrte traidora ofrecerá a los barcos segura travesía;
antes el mar Hesperio hará nacer el sol por ese lado;
y los lobos vendrán a lamer a los ciervos;
que yo ceda, vencido por la fémina,
o me muestre rendido a sus encantos
. (Phaed. 568-73)
___

Antes se unirá el fiero mar con las estrellas,
el fuego con el agua,
con el sañudo infierno el claro cielo,
la luz con las tinieblas,
la noche con el día;
que yo mi mente acople
con el cruel asesino que es mi cónyuge*:
jamás olvidaré a mi hermano muerto
. (Oct. 222-6)
___

¿Thyestes ama a su hermano? Antes la Osa
en el mar se bañara, o la vorágine
del siciliano mar se detuviera;
o en el Jónico piélago
las mieses maduraran;
o la noche cerrada iluminara
la Tierra, o el viento con el mar hiciese pacto
y fe se prometiesen.
(Thy. 476-82)
En la obra dramática del cordobés se inspira el autor portugués del Quinientos, António Ferreira. Y, a su vez, en la tragedia Castro, de este último, se inspira el autor gallego Jerónimo Bermúdez, autor de Nise lastimosa y Nise laureada, sendas tragedias sobre la vida de Inés de Castro. El español Vicente García de la Huerta, en su Raquel, se inspira en la obra del portugués y, probablemente, también en la del orensano Bermúdez. El caso es que, si no directamente, sí indirectamente, también recibe la influencia de Séneca.
Veamos algunos ejemplos del tópico de los impossibilia, tanto en Ferreira como en nuestro paisano, el zafrense García de la Huerta.
En uno de los pasajes de Castro, el secretario y consejero del infante hace las siguientes reflexiones:
Quem ajuntar poder com agoa o fogo,
Quem misturar co dia a noite escura,
E quem o mau pecado com a virtude,
Este no amor ajuntará razâo,
Este em falsa lisonja a lealdade
(vv. 239-43)

Y el infante Don Pedro, jurando amor a Inés, le dice:
que primeiro
a terra subirá onde os ceos andam,
o mar abrasará os ceos e terra,
O fogo será frio, o sol escuro,
a lua dará dia, e todo mundo
andará ao contrário de sua ordem
que eu, ó Castro, te deixe, ou nisso cuide
(vv. 393-99)
___
Como se ve por este último ejemplo, aquí se hace coincidir el tópico de lo imposible con el del “mundo al revés”. El amante considera algo “contra Natura” el hecho de que él pueda no ser fiel a su amada. En este mismo sentido se manifiesta el zafrense Vicente García de la Huerta:
que antes el sol apagará sus luces
y se hundirá la máquina del cielo,
que Fabio deje de adorar a Lisi
a pesar de sus iras y desprecios
(Poema 59, vv. 41-4)[4]
Pero el poema 79 de ese mismo libro (un soneto) está montado, como un engarce, sobre el consabido tópico. Transcribo solamente el primer cuarteto:
Antes al cielo faltarán estrellas,
al mar peligros, pájaros al viento,
al sol su resplandor y movimiento
y al fuego abrasador vivas centellas

Algunos ejemplos más del tópico en la obra de Huerta se pueden encontrar en la Raquel
(Jornada II, vv. 44-48 y Jornada III, vv.653-62) En ambos ejemplos el tópico reviste una forma hiperbólica.
Atrás hemos dejado de mencionar sendas citas de Garcilaso y de Lope. Del primero nos encontramos un ejemplo en la égloga I. Lo ponemos a continuación:



La cordera paciente
con el lobo hambriento
hará su ayuntamiento,
y con las simples aves sin rüido
harán las bravas sierpes ya su nido
(vv. 102-8)


Por último dos ejemplos más en los que el tópico reviste forma de hipérbole. El primero corresponde a La Circe, de Lope de Vega. Ponderando la fuerza de Polifemo, dice el poeta:


De una mina de mármoles previene
un gran peñasco y, tan feroz lo arroja,
que la cara del sol retira y moja
. (Canto II)

Finalmente, el muestrario lo cerraremos con un ejemplo de Miguel Hernández, en su poema titulado “Mi sangre es un camino”, (Ed. de A. Sánchez Vidal y C. Rovira,t.I, pág. 534) donde el poeta pondera el ardimiento de su sangre enamorada,




capaz de despertar calentura en la nieve (Poemas sueltos)


Con esto ponemos fin a este breve repaso por el tópico llamado de los impossibilia, o también, adýnata. Evidentemente, los ejemplos aportados constituyen, como puede suponerse, sólo una mínima parte de la presencia de este tópico en la literatura universal.




* Nerón


_____
[1] E.R. Curtius, Literatura europea y Edad Media latina, (1995), t. I, pág. 144
[2] “The influence of Seneca’s tragedies on Ferreira’s Castro and Bermúdez Nise lastimosa and Nise laureada, en Modern Philology, XII, (1914), pp. 171-186
[3] Las constelaciones de la Osa Mayor y la Osa Menor no tocan nunca el mar. Virgilio anota esta observación (Georg.I,246) Nuestro Fray Luis de León se hace eco del verso virgiliano en su “Oda a Felipe Ruiz” (“por qué están las dos osas/ de bañarse en el mar siempre medrosas”)
[4] Cito por la edición de Miguel A. Lama, V.García de la Huerta, POESÍAS, Editora Regional de Extremadura (1997) p. 442

viernes, mayo 30, 2008

EL ENIGMA DE UNOS VERSOS

*Caricatura de Rubén Darío, por Gallego




Hay, no obstante, que ser fuerte,
pasar todo precipicio,
y ser vencedor del vicio,
de la locura y la muerte..
.
(Rubén Darío)



***


El escepticismo y la perplejidad son la tónica de estos versos de Rubén.


“No obstante…” es el título de este pequeño poema de sus Cantos de Vida y Esperanza, integrado por tres redondillas, la última de las cuales (citada en el encabezamiento) ha sido malentendida por algunos editores y mal interpretada por otros tantos críticos y glosadores del poeta de Nicaragua.
Estos intérpretes equivocados han creído que el tono de los versos de Rubén es, en este caso, asertórico; exhortativo, incluso, para no dejarse ganar por el desaliento y superar los trances más duros con presencia de ánimo.
No obstante… nuestra interpretación es muy otra, ya que creemos que esos versos son reveladores del escepticismo y la incredulidad consiguientes a la quiebra de la fe, o al desengaño subsiguiente a la decepción.

Si los versos citados hubiesen estado encuadrados por signos de admiración (¡!) tal vez hubiera podido apreciarse, a primera vista, cuál fue la intención del poeta al escribirlos. Pero, no: el poeta ha eludido aquí el gesto dramático, suprimiendo esos signos y rematando su reflexión por unos puntos suspensivos, significativos, a nuestro entender, del desconcierto y la perplejidad del hombre ante el contrasentido que supone postular tal cosa, después del cataclismo mental al que aluden los versos precedentes.

En efecto, las dos estrofas anteriores dan idea de la tremebunda conmoción que ha dejado al alma en suspenso, echando por tierra los soportes en los que se fundamentaba su fe en la realidad:

¡Oh, terremoto mental!
Yo sentí un día en mi cráneo
como el caer subitáneo
de una Babel de cristal.

De Pascal miré el abismo
y vi lo que pudo ver
cuando sintió Baudelaire
el ala del idiotismo
.

Y remata el poema con los versos da capo (es decir, los que citábamos al principio) que ahora se nos revelan plenos de sentido. Y es que resulta un contrasentido pedir que, después de ese terremoto interior, el hombre pueda estar en condiciones de poner en práctica lo que esos versos pretenden.




martes, mayo 27, 2008

LA GUERRA DE LOS ALFILES

Como los alfiles (bishops, en inglés, es decir, obispos) los jerarcas de la COPE atacan en diagonal al Gobierno, empeñados en comerle una pieza que consideran importante en su lucha estratégica contra el Estado democrático. La pieza en cuestión es la asignatura llamada Educación para la Ciudadanía que, pese a su inofensivo título, encierra por lo visto, para ellos, un solapado ataque a los principios de la moral católica. Ellos ven la serpiente oculta bajo la aparente inocuidad de ese título: latet anguis in herba (bajo la hierba se oculta la serpiente) La hierba encubridora del peligro latente son aquí las palabras ‘educación’ y ‘ciudadanía’, tapaderas del mal. ¿Quiénes sino ellos, avezados a distinguir este mal y conocedores, como nadie, del principio que reza “detrás de la cruz está el diablo”, podrían detectar que, tras esas palabras respetables, se disimulan y esconden las más abyectas aberraciones, esas que el perverso PSOE acaba legalizando?
Ahora bien, exhortar a sus prosélitos a la desobediencia civil, incitarlos a la objeción de conciencia frente a una disciplina cuyo principal objetivo es la formación de los educandos en los principios que inspiran el Estado de derecho, entre ellos el de la libertad de conciencia, es obrar en oposición a ese estado y, en definitiva, en contra de la democracia. La objeción de conciencia se convierte, en el presente caso, en oposición política, obstrucción al Estado de derecho, para que éste pueda cumplir su obligación de formar a los ciudadanos en los criterios cívicos. Si el estado de derecho, que es el democrático (jamás una dictadura fue estado de derecho, sólo de hecho) no educa a sus conciudadanos en los principios de la democracia, aquellos no podrán distinguirla de los totalitarismos, no adquirirán conciencia de sus derechos y deberes como ciudadanos.
¿Suponen los señores obispos que la educación para la ciudadanía consiste sólo en promulgar leyes que, no todos, aunque sí la mayoría estima necesario consensuar en aras del bien común?
La Educación para la Ciudadanía no requiere (para ser una disciplina recomendable de aplicar en un estado de derecho) ni tan siquiera mencionar aquellas disposiciones legales concretas, tendentes a evitar discriminaciones de cualquier índole, que menoscaben el derecho a ‘ser diferente’.
La Educación para la Ciudadanía es, simplemente, la disciplina que enseña al alumno a ser buen ciudadano, esto es, a ser demócrata. Le bastaría con que sus contenidos se limitaran a glosar la Constitución. A ser un prontuario de la ciudadanía, como los manuales de Urbanidad fueron antaño los prontuarios de la buena educación.

jueves, mayo 22, 2008

Reflexiones al margen de la crisis en el PP

El ex-presidente Aznar se ha pronunciado, según parece desprenderse de sus más recientes declaraciones, a favor de la línea dura de la derecha tradicional, la de la COPE y sus adherentes, ante el nuevo rumbo que Rajoy parece querer imprimir a la formación política que lidera, una vez que el partido ha perdido lastre con las defecciones de los más duros: los Acebes, los Zaplana y, últimamente, solidaria con ellos, la lideresa del PP vasco, María San Gil.
Aznar postula un PP “sin complejos”, para alcanzar los objetivos inmediatos de su partido, entre los cuales está el principal que es la recuperación del poder. ¿Qué entiende Aznar por la expresión “sin complejos”? En mi modesta opinión el ex-presidente entiende por esa expresión la postura engallada que consiste en “no achicarse en la actitud de profesar los principios tradicionales de la derecha, a cuya defensa (la de esos “principios”) convoca a todos los militantes de su partido.
Pero ¿cuáles son esos “principios”? Convendría explicitarlos una vez más para ver si, por ventura, no habrá algunos de los que convendría prescindir por anacrónicos y/u obsoletos. Por ejemplo, ¿convendría desprenderse de los últimos residuos del franquismo o, por el contrario, mantener la memoria de una dictadura “salvadora de España”? ¿Sería recomendable insistir en la cláusula del Estado aconfesional, recogida en la Constitución, o seguir con el antiguo colaboracionismo Iglesia-Estado, primando abiertamente la religión católica sobre cualquier otro credo religioso? (De hecho, un trato deferente hacia el credo católico ya se admite, si no recuerdo mal, en el vigente texto constitucional) Y, por último, ¿habrá que continuar dando caña por sistema al Gobierno, atizando la llamada crispación, de acuerdo con las prácticas de los francotiradores de la COPE?
En resumen, el sector duro del PP parece querer imponer a su líder la continuación de una línea de conducta que, en cierta medida, ha sido la que ha contribuido al anterior descalabro electoral (a pesar del éxito relativo, y engañoso, de haber aumentado el número de escaños en el Congreso). Con lo cual parece querer constreñir la libertad de su líder para aplicar el viejo principio que dice “rectificar es de sabios”. ¿No es preferible corregir el rumbo, en vez de mantener el orgulloso “sostenella y no enmendalla”? Reflexione, por su bien (y el bien común) el PP y acepte esta amistosa observación: el PP sólo podrá presentar con éxito batalla al PSOE desde una posición de centro.

jueves, mayo 15, 2008

ADIVINANZAS ANTIGUAS PUESTAS AL DÍA

*
“Soy la redondez del mundo,
sin mí no puede haber Dios;
Papas, Cardenales, sí;
pero Pontífices, no”.




Tampoco puede haber obispos. Ni COPE. Ni Jiménez Losantos (Federico). Ni Pedro Jota. No me ando por las ramas y me encuentro en todos los caldos. No tengo la mayoría, pero soy la que tiene más votos en la oposición. En los comicios, a pesar de estar entre las opciones más votadas, no paso del 25% de los votos. Una de las que más votos cuentan.
Di mi apellido a una popular tonadilla del famoso trío Quintero, León y Quiroga. En realidad, yo era la única cosa que tenían en común los componentes de la famosa terna.
Soy la imprescindible ‘O’, siempre en la oposición. Creo que me aguarda un futuro halagüeño en el PSOE. Sobre todo, si dentro del PP prospera la oposición a Rajoy. Porque la oposición de la oposición no puede más que beneficiar a Zapatero.


____


* Fragmento del grabado de Goya "Los signos del alfabeto" para sordomudos.

miércoles, mayo 14, 2008

De cuando Eugenio D'Ors se hizo armar caballero falangista

*Eugenio D'Ors en 1937



Parece que, a instancias de algunos amigos falangistas, Eugenio d’ Ors fue invitado a enrolarse, de manera oficial, en la Falange, ya que de hecho pertenecía al bando de quienes estaban a favor del Alzamiento, cuya inopia doctrinal fue provisionalmente disimulada mediante la adopción, más aparente que efectiva, de la ideología falangista.
Eugenio d’Ors, ya madurito para cualquier tipo de noviciado (tenía 56 años en 1937, fecha de su ingreso en la orden de los mitad monjes, mitad soldados) se tomó la propuesta con talante lúdico. Ya unos años atrás (concretamente, en 1931) había profesado solemnemente en la orden del Barroco, en la abadía francesa de Pontigny, tomando los hábitos a los que le inclinaba una vieja vocación. Su credo intelectual pertenecía a la religión barroca, cuya más genuina manifestación del “desprecio del mundo” (contemptus mundi) consiste en tomárselo como una representación teatral. La conseja barroca data de mucho tiempo atrás en la historia de la Humanidad. Ya el egipcio Paladas, que figura en la Antología Palatina, había dejado escrita, de manera sentenciosa, una de las más claras formulaciones de ese consejo:
La vida toda es teatro y farsa: o aprendes a fingir,
dando de lado a lo serio, o tendrás que padecer las molestias
consiguientes.
(A.P. X, 72)

D’ Ors llevó a cabo con la mayor seriedad que cabía esperar de su talante barroco todo el ceremonial de ser armado caballero falangista. La ceremonia (de la que no conocemos detalles) tuvo lugar en una iglesia de Pamplona. No sabemos (no lo sé yo, al menos) si tuvo lugar la vela de armas, si hubo espaldarazo, etc. En alguna parte debe haber quedado constancia de la ceremonia.
Lo que de ella percibo claramente es la teatralidad barroca que la caracteriza. Ese tipo de seriedad, trufada de ironía, que los griegos entendían mediante la frase ‘spoudé charientídsomai’ (bromear seriamente).
¿A qué venía todo aquel ritual? ¿Podría alguien haberse tomado en serio la ceremonia?



Los turiferarios de Franco

*Retrato de Manuel Machado


Frente a los que Foxá llamó “los Homeros rojos”, los fascistas tuvieron sus correspondientes “Homeros azules”, los poetas e intelectuales que cantaron al dictador y la gesta que junto con sus conmilitones llevó a cabo. Hubo poetas ilustres que celebraron a sus respectivos héroes, de uno u otro bando. Así los hermanos Machado dedicaron sendos sonetos, cada cual a su líder, Antonio a Líster y Manuel a Franco:
Caudillo de la nueva reconquista,
señor de España que a su fe renace…

Uno cantó a un héroe de la democracia y el otro a un paladín de la dictadura. ¿Se prostituye la poesía si canta al tirano? Hay quien cree que sí. El poeta romántico catalán Manuel de Cabanyes admiraba a Horacio. Sin embargo, reprochaba a éste que dedicase sus elogios a Augusto, el dictador. El catalán exalta “la independencia de la Poesía”, personificada en una doncella que


las cumbres vaga en desnudez honesta.


Entre los panegiristas de Franco, hubo poetas y “sophoi”, intelectuales de diversa calaña. Uno de estos fue el reputado Eugenio D’ Ors, autor de un ditirámbico panegírico al Caudillo, ditirambo que el poeta de Villanueva y Geltrú, antes aludido, hubiera considerado una “envilecida loa”. Hay que decir, en descargo de D’Ors, que el autor del Glosari tenía a tres de sus hijos militando en las filas de Franco, jugándose la vida en las trincheras. Era comprensible, pues, que la euforia del triunfo, el respiro de alivio al ver que, por fin, gracias a la suerte y la pericia del Caudillo, sus hijos estaban a buen recaudo, lo llenara de gratitud y le hiciera pronunciar el encendido elogio que posteriormente se publicaría en Mio Cid. El autor asume en ese texto el papel del Precursor, Juan el Bautista:
Entre nosotros tenemos ya aquel de quien no soy digno de desatar las correas de la sandalia**. De Sotero y Paracleto te bautizo, de Salvador y Consolador. Y, aunque la tarea de prenuncio haya concluido, mi vocación me murmura «Et nunc dimittis»…; porque su mandato es que se imponga cada cual un «Et nunc laboremus»…; la nueva etapa del trabajo comienza en su nombre y en el del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Del Espíritu Santo, en la cúspide triunfal, porque Él es inteligencia, paz y alegría.
(Palabras pronunciadas en el acto inaugural del «Instituto de España», publicadas en Mío Cid, 28-II-1939)

Si esto no es un ditirambo en toda regla que venga Dios y lo vea. Se trata de un panegírico, en el que la figura del Caudillo se exalta hasta la apoteosis, con calificativos hasta entonces sólo empleados para ensalzar a la divinidad. Una especie de hipérbole rayana en lo sacrílego, por la que el exaltado panegirista, ebrio de entusiasmo, atribuye al dictador honores reservados a Dios, lo mismo que un enfervorizado clero recibía bajo palio en los templos al Generalísimo, agravio comparativo, por la irreverencia que supone equiparar al Santísimo Sacramento con la figura del dictador.
Esta hipérbole es comprensible en un hombre como fue Eugenio D’ Ors, un ingenio como hemos de ver en seguida, fuertemente inclinado a los excesos del Barroco.


__




** Ioan, 1.26-28

lunes, mayo 12, 2008

COMENTARIO EN OFF

Era mi intención haber insertado un comentario a la reseña de José María Lama sobre el libro de Preston, recientemente publicado, El gran manipulador. La mentira cotidiana de Franco. Pero otras ocupaciones impidieron mi propósito y ahora me parece tarde para insertar un comentario a la reseña de Lama. El comentario rezagado podría pasar inadvertido, debajo de otros escritos posteriores. Así que, por haber dejado pasar la fecha, incluyo aquí, fuera de plazo, este comentario en off.


La segunda parte del título que da Preston a su libro presenta al dictador como un producto de la propaganda política en torno al personaje, una personalidad resultado de la publicidad, que él terminó por creerse.
En realidad, la culpa de que el dictador tuviera esa visión distorsionada acerca de sí mismo no fue sólo suya, sino de quienes, desde la autoridad que les conferían sus cargos de carácter jerárquico o académico, contribuyeron a que se creyera un hombre providencial, un elegido de Dios, el verdadero ‘salvador de la patria’.
El estamento eclesiástico, que bendijo como Cruzada lo que fue rebelión militar, contribuyó en gran medida a esa tergiversación. Y los elogios de la “gloriosa gesta” por parte de algunos intelectuales, más o menos oportunistas, del momento, tales como Pemán, Manuel Machado, Eugenio d’ Ors… glorificaron esa rebelión militar que, a partir de ahí se convirtió en “glorioso Alzamiento”.

Se consolidó así una visión deformada de la realidad con inversión de imágenes, como en una cámara oscura: la imagen invertida se tomó como la real. Y se produjo el fenómeno del ‘mundo al revés’. El leal fue tildado de rebelde, y viceversa.

Llamar ‘cruzada’ a lo que fue genocidio del pueblo, llamar ‘patriota’ y ‘salvador’ al que fue perduellionis reus, o reo de lesa patria, son aberraciones sólo explicables por esa radical inversión de valores.

La propaganda del régimen, al institucionalizar esa visión deformada de la realidad, institucionalizó la mentira, oficializándola.

Recuerdo un brillante artículo de Foxá que mereció el premio Mariano de Cavia en 1948. El artículo se había publicado en ABC, el 10 de marzo del citado año y se titulaba “Los cráneos deformados”. En el museo etnográfico de Lima, había visto Foxá los cráneos de algunos indios a los que les vendaban las cabezas desde la infancia para que crecieran en una determinada dirección. Esa especie de manipulación genética sugería al poeta otro tipo de manipulación: la que consiste en deformar, no la corteza, sino el interior de los cráneos: la manipulación de las ideas por una propaganda tendenciosa. Foxá imaginaba que ‘el Gran Manipulador’, en este caso, era un personaje siniestro al que él llamaba “El dueño del adjetivo”, personaje poderoso por encima de los mismos gobernantes. El artículo rezumaba una asombrosa veracidad, aun dejando traslucir una cierta apología del régimen que entonces gobernaba en España, pero sin reparar en que, en este caso, el “Dueño del Adjetivo” era el aparato propagandístico del Régimen. No está de más que reproduzcamos aquí algunos de los párrafos del galardonado artículo:

No interesa que un gobernante dicte las más justas leyes, si el dueño del adjetivo ha ordenado que se le llame “tirano”.
El dueño del adjetivo determina quiénes son héroes, aunque a sus pies humeen las ciudades, y quiénes criminales.
En toda una guerra civil no ha habido más que un muerto: el que interesaba al dueño del adjetivo.
Los crímenes, cuando convienen, son “justicia” del pueblo. Los juicios más legales de un Estado con el que no se simpatiza se denominan asesinatos.
Al capricho del dueño del adjetivo, los heroicos “guerrilleros” se transforman en “bandoleros”.¡Desgraciado del que en una guerra es calificado por él de “rebelde”!

Y termina el brillante artículo con este golpe de efecto:

Los quichuas deformaban el cráneo, es decir, la cáscara del pensamiento. Nuestro gusano corroe la carne, la pulpa jugosa.
Este gusano se llama “la Mentira”.

Consciente o subconscientemente, Foxá estaba retratando la realidad del franquismo.

jueves, mayo 08, 2008

LAÍN Y VESALIO: AFINIDADES EN LA ADOPCIÓN DE UN LEMA

Recientemente traíamos a colación en estas páginas la egregia figura de Laín Entralgo, a propósito de las inscripciones latinas esculpidas en el llamado Arco de la Victoria, en la Moncloa madrileña. Laín era un humanista de altos vuelos, buen conocedor de las lenguas clásicas, por lo que no tuvimos dificultad en dar crédito al testimonio de uno de sus más ilustres discípulos, el sacerdote e historiador de la Medicina D. Antonio Paniagua Arellano, quien afirmó haber oído de labios del maestro que él era el autor de los textos de aquellas inscripciones. De paso, nos recordaba el discípulo el lema que al maestro le gustaba repetir y que era La fuerza se consume, el ingenio siempre dura.



Pues bien, el lema es de la autoría de Diego Saavedra Fajardo, escritor y político español que vivió en la primera mitad del siglo XVII.





El haber adoptado Laín ese lema me lleva a pensar en el caso de otro médico humanista, éste de la época del Renacimiento. Se trata de Andrea Vesalio, natural de Bruselas, que vivió a comienzos del siglo XVI. Este médico, autor de un tratado de Anatomía escrito en Latín (De humani corporis fabrica) adoptó un lema filosófico muy similar al de Laín. El lema se encuentra en el poema titulado Elegiae in Maecenatem, entre una serie de obritas menores atribuidas a Virgilio. Todas esas obritas se incluyen en la llamada Appendix Vergiliana. En el verso 38 de la I Elegía encontramos la frase que Vesalio adoptó como lema vital:





Vivitur ingenio, cetera mortis erunt.





(Se vive por el ingenio, todo lo demás pertenece a la muerte)










Frase, como se ve, muy parecida a la de Saavedra Fajardo, que Laín Entralgo adoptó como lema de su vida.