Las síntesis poéticas, cualquiera que sea el grupo en que se encuadran, pueden invalidarse como tales síntesis, destruyendo la pretendida equivalencia que a través de ellas se persigue. Así, por ejemplo, la metáfora que pondera el valor del tiempo equiparándolo con el valor del oro, se desmonta con el siguiente chiste:– El tiempo es oro, amigo.
– Pues cóbrese con él
(La equivalencia tiempo = oro no es extrapolable al terreno de los valores mercantiles. Es cierto que time is money, siempre que tengamos en cuenta que esa ‘moneda’ no tiene curso legal)
Así por el estilo sucede con otras muchas síntesis poéticas. He recogido diversos ejemplos de estas síntesis poéticas, reducibles a chistes, en un pequeño trabajo inédito que titulo “Los fundamentos retóricos del chiste”. Copio a continuación algunos de los ejemplos recogidos en ese breve ensayo.
Así, entre las síntesis del 2º grupo (por contigüidad) tenemos la metonimia, según la cual podemos tomar una cosa por otra con la que tiene una relación de parte a todo, causa a efecto, valor a precio...Lo explico con el chiste siguiente:
Cierto cliente distraído olvida pagar su consumición en el bar. Al día siguiente, el dueño del establecimiento le recuerda:
– Tiene usted aquí un café de ayer.
– Pues tráelo. Me lo tomaré aunque esté frío.
Evidentemente, se trataba de un café ‘a deber’, no de un café ‘a beber’. El interesado ha confundido (aposta o sin querer) el precio de la consumición con el artículo consumido.
Entre las síntesis por contigüidad (sinécdoque y metonimia, entre otras) están las que toman el singular por el plural, el instrumento por el que lo maneja, la cantidad contable por la mensurable, etc. Pondremos ejemplos concretos para hacernos entender mejor:
Por ejemplo, siguiendo con la metonimia (síntesis que pertenece al grupo de las asociaciones por contigüidad) y la sinécdoque (relaciones de parte a todo, de efecto a causa, autor a su obra, singular por plural, y viceversa, etc. etc.) vamos a ver algunos ejemplos de comicidad, en los que la síntesis queda invalidada por una operación diametralmente opuesta: el análisis. Veamos, por ejemplo, la sinécdoque consistente en el uso del singular por el plural, o viceversa:
.En aquel lugar, las mujeres llevan la falda por las rodillas (o por la rodilla, si son cojas)
Otro ejemplo: Si tomamos al pie de la letra la famosa rima becqueriana “¿Qué es poesía? –dices, mientras clavas / en mi pupila tu pupila azul”. Como, en realidad, solemos tener dos pupilas, una en cada ojo, se sobreentendería que tanto el poeta como la amada son tuertos de un ojo.
A veces, solemos confundir lo numerable con lo mensurable, o la cantidad discontinua con la cantidad continua. A base de esta metonimia podemos obtener el consiguiente efecto cómico. Así cuenta Pérez Zúñiga, en su novela Viajes morrocotudos, que en cierta ocasión los obligaron a torear, para demostrar su condición de españoles, en una ciudad de Asia. No podían negarse, so pena de ser condenados por aparentar una falsa nacionalidad, así que pidieron los enseres necesarios para la lidia. Y, en primer lugar, pidieron “dos toros con pocos cuernos”. O sea que no tuvieran los cuernos muy grandes. Les trajeron dos toros con unos cuernos descomunales. Y, cuando protestaron por el tamaño de los mismos, les advirtieron que ellos habían pedido “dos toros con pocos cuernos” y por allí no los habían encontrado con menos de dos.
La paronomasia es una síntesis del grupo de las asociaciones por semejanza. Su utilización como recurso cómico representa un buen filón del que suelen abastecerse los payasos y caricatos circenses. Casi todos los chistes de sordos, o paletos, o miopes, suelen consistir en tomar una palabra por otra (se ha oído mal, se ha leído mal, se ha entendido mal) Las paronomasias se dan entre palabras que suenan de modo parecido. Ahorramos al lector ejemplos que puede encontrar por sí mismo.
El eufemismo es una síntesis del grupo de las asociaciones por contigüidad. Como la perífrasis, consiste en expresarse mediante un rodeo, al objeto de evitar algún efecto desagradable. Lo malo es cuando se pone al descubierto lo que se pretendía ocultar. Y se llega a caer en el ridículo. Ejemplo, la superiora de un convento aconseja a las novicias no utilizar expresiones vulgares como, por ejemplo, “el culo del vaso”. Deberán decir mejor “el fondo del vaso”. Pero un día, el director espiritual del convento, alabando la bondad de la madre superiora, dice a las monjas: “Tenéis que amar a la abadesa, porque es muy buena. Yo conozco muy bien el fondo de la madre superiora”.
Apenas hay síntesis poética, sea cualquiera el grupo asociativo al que pertenezca, que se libre de poder ser reutilizada como recurso cómico. Así, hasta la misma apóstrofe (que como figura poética se encuadra en el grupo de las llamadas figuras patéticas) se presta a ser ridiculizada como síntesis poética. Es lo que hace el escritor festivo Juan Pérez Zúñiga, parodiando el tono grandilocuente de los románticos:
¡Oh, Naturaleza, cuán maravillosa y bellamente se manifiesta usted a los ojos del Universo todo!
Y añade en nota a pie de página:
Nota: Decir ‘te manifiestas’ nos parece demasiada confianza.
De ese modo el autor se 'cargaba' esa síntesis poética que se conoce como apóstrofe.
En resumen, todas, o casi todas, las que aquí hemos llamado síntesis poéticas, o figuras literarias, son susceptibles de ser recicladas, transformándolas en los correspondientes recursos cómicos.














