miércoles, julio 20, 2016

SVNT LACRIMAE RERVM

 ¿Cómo interpretar la famosa frase de Virgilio? ¿Es que las cosas, lo inanimado en general, pueden tener capacidad de llorar? No. Somos nosotros los que podemos emocionarnos ante la contemplación de las cosas que suscitan en nosotros viejas emociones  y logran conmovernos  hasta el llanto. La memorable frase de Virgilio se encuentra en la Eneida (I.462) El verso completo dice:
    
Sunt lacrimae rerum et mentem mortalia                                   [tangunt
(de las cosas brotan lágrimas y su caducidad nos conmueve el alma)
El recuerdo de las cosas perdidas suscita en nosotros  el deseo de llorar. Deseo que aflora, a veces, ante la contemplación de imágenes que evocan en nosotros viejos recuerdos:

           Y ese árbol roto en el camino blanco
           hace llorar de lástima. (A. Machado)

Lacrimae rerum: Las lágrimas de las cosas sobre las que proyectamos nuestros propios sentimientos y recuerdos:

¡Dime si sabes, vieja amada, dime,
si son mías las lágrimas que vierto! 
            (A. Machado, Soledades,37)

          "Sunt lacrimae rerum", 
querido poeta. Lo que pasa es que las vertemos nosotros. Conmovidos por un infortunio  que nos toca el alma:
et mentem mortalia tangunt.

domingo, julio 17, 2016

LA HUELLA DE OVIDIO... (2ª PARTE)

El verso de Heroidas, XVI, 148, nos ofrece un ejemplo del llamado 'tópico del sobrepujamiento. Se cotejan dos elementos de los que uno de ellos sobrepuja, o predomina, sobre el otro:
                     
                     et tuă materiā / gloriă victă suā est

Si atendemos a la cantidad de las vocales en los sustantivos  susceptibles de formar sintagma, vemos que al sustantivo ‘materiā le corresponde el adjetivo ‘suā’, mientras que al sustantivo ‘gloriă’ le corresponde el adjetivo ‘tuă’. La coherencia métrica recoloca los sustantivos con sus adjetivos correspondientes. Sin embargo, cada uno de los hemistiquios constituye sendos sintagmas de posición: ‘tuă materiā’, de una parte, y ‘gloriă suā’, de la otra. Asignemos al sintagma del primer hemistiquio el signicado de ‘tu  belleza’ y al del segundo el de ‘su fama’. En la frase que dirige Paris a Helena, le explica que, antes de conocerla personalmente, sabía de su belleza por las referencias de la ‘fama’. Pero que, ahora, al conocerla personalmente, se da cuenta de que esa ‘fama’ es menor que la verdad, que ‘se queda corta’ en relación con ésta. Y que, a fin de cuentas, lo que hace esa ‘fama’ es, más bien, perjudicarla en lugar de favorecerla:
                 
                       famaque de forma paene maligna tua est
       (la fama de tu belleza casi, más bien, es perjudicial para ti)

Porque (sigue diciendo Paris): 

                        plus hic invenio, quam quod promiserat illa, 
                            et tuă materiā / gloriă victă suā est

(encuentro aquí más de lo que ella (= la fama) me había prometido: la fama de tu belleza ha sido superada por tu presencia material)

Paris ‘riza el rizo’ del halago en este verso final, el mejor y más sutil requiebro: tu fama, con ser muy grande, se queda corta en comparación con tu presencia.
Esta sutileza ha sido imitada por el autor de la inscripción latina del templete del puente de Alcántara, el arquitecto Cayo Julio Lácer. El primer pentámetro de la inscripción (el verso 2º) dice:

                                 ars ubi materiā vincitur ipsa suā

Dice el autor de la obra que ‘el arte queda  superado por su propio contenido, que es, en este caso ‘la divinidad de los dioses y del César’ (Trajano)

                              Templum in rupe Tagi Superis et Caesare 
                                                                                  [plenum,
                                   ars ubi materia vincitur ipsa sua.

  Los moradores del templo constituyen el contenido del mismo: la divinidad, que supera en dignidad la del propio arte.

De modo que Lácer ha tratado de reproducir de alguna manera el tópico del sobrepujamiento de valores. Los que aquí se comparan son el arte y la divinidad, como respectivas excelencias. El arte queda en situación de inferioridad con respecto a la divinidad, que habita en el templo, como su propio contenido material. Si Lácer, como constructor del puente y del templo, ha aportado el arte, los dioses, a su vez, han aportado la divinidad y el César, Trajano, la dignidad cesárea.

La paradoja que plantea Lácer lo es con respecto al pasaje de Ovidio (Met.2.5) en el que éste afirma que ‘la obra (del artífice Vulcano, en este caso) superaba en calidad artística la calidad de los materiales preciosos (oro, plata, marfil y bronce) de que estaba hecho el Palacio del Sol.

Recordemos que, salvo los dos primeros dísticos, la autoría de los restantes se difumina tras los diversos intentos de restaurar el texto erosionado. Así que no podemos responder de la autenticidad de los versos restantes. Sí, queremos tomar en consideración los meritorios esfuerzos de quienes se tomaron el trabajo de rehacer el texto borrado, como el humanista portugués André de Resende, que llevó una escalera hasta el lugar, y allí en las condiciones más adversas (era un día lluvioso) consiguió reconstruir, por el tacto, el verso desgastado:

                                         illic se solv[it dis nisi] vota litant

El verso hexámetro precedente (4º dístico) sería:

                                 Qui pontem fecit Lacer et nova templa dicavit

La traducción de ese 4º dístico sería:
    
El que hizo el puente, Lácer, también consagró el nuevo templo: allí cumplió su voto,  si es ya que los votos no fuesen del agrado de los dioses.*

Esto si damos por aceptable la lectura de Resende. En todo caso nos movemos entre conjeturas, con lo que parece lo más recomendable adoptar la actitud de Morales: considerar el texto ilegible.

Lo que sí parece quedar claro es el empeño de Lácer en dejar constancia de que él es el autor del puente y del templete. En éste se harían las promesas (probablemente de forma colectiva, por parte de los habitantes del lugar) de llevar a cabo la construcción del puente. La construcción del puente presupone el voto previo, realizado, a título personal, o bien, colectivamente, en la capilla o templete.



______     
* Independientemente de que los votos fuesen, o no, aceptables a los dioses. 



lunes, julio 11, 2016

A VUELTAS CON LA INSCRIPCIÓN DE ALCÁNTARA


   Quedamos en atribuir la autoría de la inscripción sobre el frontis del templete de Alcántara al propio arquitecto que diseñó el puente y la capilla, Cayo Julio Lácer. La     inscripción tendría que ser renovada, inevitablemente, a lo largo de los siglos (desde comienzos del siglo II p. C.) debido al deterioro causado en la misma por los agentes atmosféricos. La última vez que se renovó fue en el año 1859, durante el reinado de Isabel II.

El texto de la inscripción está distribuido en dos lápidas yuxtapuestas. Consta de seis dísticos, cada uno de los cuales ocupa una línea. De esos seis dísticos sólo se han mantenido invariables, a lo largo de las diversas restauraciones, los dos primeros. Sólo en estos primeros dísticos la autoría de Lácer parece más segura. Por el primer dístico (concretamente, el primer pentámetro) se puede deducir que el autor alude a un pasaje de Ovidio (Met. 2.5) en el cual este poeta se refiere al palacio del sol, edificado por Vulcano. Construido con materiales preciosos (oro, plata, marfil y bronce), sobre ese valor material prevalecía el valor artístico de la obra:
                                                 
                               materiam superabat opus


El artista de Alcántara se sitúa en un plano más modesto con relación a Vulcano. Lo que el autor del puente y de la inscripción peralta sobre su propia obra es la ‘divinidad’ de los dioses y del propio emperador (Superis et Caesare plenum) Y a esto es a lo que llama ‘materia’: a la divinidad que preside el templo. Así se explica la paradoja de

                      ars ubi materia vincitur ipsa sua

    Este verso recuerda otro, también de Ovidio, donde también se aplica el tópico del sobrepujamiento:
              
         et tua materia gloria victa sua est  (Her. XVI, 148)

   En este caso el poeta hace prevalecer, sobre la 'fama' de la belleza de Helena, la realidad de su presencia física.

    Con estas previas observaciones podemos acometer ya la tarea de la traducción de la inscripción de Alcántara en estos términos:

Este templo, edificado en la roca del Tajo, habitado por la divinidad de los dioses y del emperador, / donde el arte es sobrepujado por su propio contenido./ Quién y en virtud de qué promesa ofreció construirlo  es, tal vez, lo que indagará / la curiosidad de los viajeros  a quienes gusta la publicidad de lo nuevo./ El que llevó a cabo la construcción de este puente enorme, de vastas proporciones,/ Lácer, lo hizo para quien se propusiera realizar las ofrendas honorablemente./ Un puente que habría de permanecer a perpetuidad por los siglos del mundo,/ lo hizo con arte divina el noble Lácer./ Quien hizo el puente, Lácer, también dedicó el nuevo templo./ Allí cumplió su voto, si a los dioses no los propician sino los votos cumplidos./  Él mismo construyó el templo a los dioses de Rómulo  y al César conjuntamente, / una cosa y la otra, felizmente consagradas.

CAYO JULIO LÁCER HIZO ESTA CAPILLA Y LA DEDICÓ A SU AMIGO CURIO LACÓN, DE IDAÑA. (Esta inscripción, erosionada por los temporales, la mandó renovar Felipe IV,  e Isabel II decretó que se grabase de nuevo en mármol)       

domingo, julio 03, 2016

MÁS SOBRE EL JUICIO DE PARIS












En la entrada precedente me he referido al célebre juicio de Paris en el que éste actuó como juez en el pleito entablado por las tres diosas, Venus, Juno y Minerva, sobre cuál de las tres era la más hermosa. Para poder apreciar mejor quién de ellas era la más atractiva, Paris exigió que se mostraran desnudas ante él. A esta exhibición hacen referencia los poetas Propercio y Ovidio. El primero dice, comparando a su amada Cynthia con aquellas legendarias bellezas:

Daos por vencidas ya, diosas, a las que el pastor* viera antaño despojarse de sus túnicas en las cumbres del Ida (Prop. II, 2.13)

En cuanto al segundo, en un pasaje de Heroidas (V, 35 ss.) este poeta se refiere a Paris:
          ...aquel día en que Venus, Juno y Minerva (más decente, ésta última, si hubiera acudido vestida con sus armas habituales) acudieron desnudas a tu juicio.

Ya dijimos que cada una de ellas intentó sobornar al juez. Sólo que Venus recurrió a un ardid mucho más eficiente que el soborno: la seducción. Y lo hizo en forma vicaria, en la persona de Helena, la esposa de Menelao, rey de Esparta. Helena fue el 'cebo' que determinó a Paris a emitir su juicio a favor de Venus.

Venus consiguió que Paris la considerase la ganadora, ya que la diosa del amor le prometió, como recompensa, darle el amor de Helena, considerada la mujer más bella de aquellos tiempos.
___  
* El 'pastor', por antonomasia, era Paris. A él se refiere Horacio en sus odas (C. 1.15)
                      

LA HUELLA DE OVIDIO EN LA INSCRIPCIÓN ROMANA DEL PUENTE DE ALCÁNTARA



De la inscripción romana del puente de Alcántara me he ocupado anteriormente en tres ocasiones, en sendos artículos publicados, respectivamente, en las VI Jornadas del Humanismo Extremeño (Real Academia de Extremadura, 2008, pp. 87-96) y en la Revista de Estudios Extremeños, 2.011, (t. LXVII, nº 3, pp. 1.163-1.173) y en el Boletín de la Real Academia de Extremadura de las Letras y de las Artes (t, XIX, pp.277-83) 2.011

Una reciente averiguación fortuita  me obliga a retomar el tema de la referida inscripción y ha sido la circunstancia, inesperada, de haber descubierto la huella de un verso de Ovidio en el segundo verso de la inscripción del puente, que dice:
                    ars  ubi  materiā / vincitur ipsa  suā
En este verso (pentámetro) el autor de la inscripción imita un verso de Ovidio (Her. XVI, 148) El verso ovidiano dice: 
                    et tuă materiā / gloriă victă suā est  
Comparando ambos versos (pentámetros ambos) apreciamos las características siguientes:
a) el primer hemistiquio de cada uno de ellos termina con la palabra ‘materia’.
b) el verbo empleado en el segundo hemistiquio del primer ejemplo (‘vincere’) es el mismo que el empleado en el segundo hemistiquio del ejemplo segundo, bien que en distintos tiempos: presente, en el primero, y pretérito perfecto en el segundo. Ambos en voz pasiva.
c) la palabra ‘materia’ es, tanto en el primer ejemplo como en el segundo, complemento agente de los verbos en pasiva.
d) ambos ejemplos plantean la superación, o sobrepujamiento, de una cosa por otra: en el primer ejemplo, el arte está superado por su propio contenido (‘materia’) que es, en este caso, la divinidad de los dioses y del propio César ('Superis et Caesare plenum') . En el segundo ejemplo es la ‘fama’ la que se coteja con la realidad a la que esa ‘fama’ está referida.
Existen, pues, suficientes afinidades entre el verso ovidiano de Heroidas, XVI, 148, y el de la inscripción de Alcántara. Se puede afirmar con toda seguridad, que el autor de la inscripción de Alcántara copió a Ovidio en ese verso concreto. Parece que el autor de la inscripción fue el propio arquitecto que diseñó el puente, Cayo Julio Lácer, o Lacro.
Si es así, en efecto, Lácer ha querido imitar en su inscripción la sutileza de Ovidio, al poner en boca de Paris el elogio de la belleza de Helena.
Paris, como sabemos por la mitología, fue designado como juez que debía dirimir el pleito planteado por las tres diosas (dos de ellas, a saber, Venus y Minerva, hijas de Júpiter y, la otra, Juno, hermana y esposa del mismo). Zeus, Júpiter, se mantuvo neutral, procurando no intervenir en los pleitos familiares.

El objeto del pleito era, en este caso, dirimir cuál de las tres diosas era la más hermosa. Cada una de ellas trató de sobornar al juez con diversas recompensas, si resultaba elegida. Juno le prometió un extenso reino; Minerva le prometió dotarlo de un valor extraordinario; y, por último, Venus le prometió el amor de Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta, la más hermosa de las mujeres. Paris optó por este último galardón. O sea, falló a favor de Venus.

Pero, volviendo al asunto principal de este artículo, que no es otro que delatar la huella de Ovidio en el texto de la inscripción de Alcántara, concretamente, en el verso segundo, se pueden destacar las analogías que ya hemos anticipado en los diversos apartados.
El punto principal sobre el que debemos concentrar nuestra atención es determinar qué es lo que se entiende por la palabra ‘materia’ en el texto ovidiano y en el de la inscripción. Al parecer, el vocablo ‘materia’ es susceptible de diversas interpretaciones. En los versos de Alcántara, parece que la palabra alude a las divinidades (incluida la del César Trajano) que tienen como habitáculo el templo, o templete, más bien. El arte se subordina a la presencia de estas divinidades. Dice el primer verso (hexámetro) que ‘el templo en la roca del Tajo está habitado por los dioses y por el César’. *
En cuanto al verso de Heroidas, referenciado, los conceptos que se comparan son los de ‘fama’ y ‘belleza’, referidos a la persona de Helena. Paris opina (y no olvidemos el valor de su criterio, probado en litigios más importantes) que la ‘fama’ (gloria, de Helena)  pese a ser grande, no está a la altura de su ‘belleza’ real. Esto es lo que se expresa en el verso:
                 et tuă materiā  / gloriă victa suā est
       (y tu fama se ve superada por tu presencia real)***

La fama de Helena (‘gloria’) se ve superada cuando la comparamos con la presencia material de la propia interesada.
Se trata, sin duda, de un artificio retórico. Es, más o menos, lo que va ‘de lo vivo a lo pintado’. Sobre todas las ponderaciones que de su belleza se hagan, prima la presencia material de la misma Helena.
Así también la majestuosa presencia de la fábrica, en el puente de Alcántara, prima sobre el arte mismo que se dice haberlo inspirado.

                                                                        


NOTA: El texto del templete, adoptado por la restauración de Isabel II, no corresponde al texto más aceptable para la crítica (especialmente el pentámetro 4º) ILLIC  SE  SOLVVNT, HIC SIBI VOTA LITANT. En la redacción más aceptable (la del llamado Anónimo de Turín) ese octavo pentámetro dice ILLIC SE SOLVIT, DIS NISI VOTA LITANT. A este texto corresponde nuestra traducción.

* El César aquí aludido es el emperador Trajano
** Clicar sobre las imágenes para que la inscripción resulte cómodamente legible
*** Hay un juego adrede sobre la correspondencia de los sustantivos con los adjetivos: 'tua' adjetiva a 'gloria' y 'sua' a 'materia'. Pero la proximidad de 'tua' con 'materia' y de 'gloria' con 'sua' hace pensar en que 'tua' corresponde a 'materia' y 'sua' a 'gloria'. Y no deja de tener sentido que 'gloria' y 'sua' se com-plementen de alguna manera: 'la fama' 'que ellos te atribuyen' ('sua') y la 'presencia material' es la 'tuya'.

miércoles, junio 08, 2016

EPICEDIO EN MEMORIA DE MI MADRE

Vuelvo a reproducir aquí el epicedio (palabra relacionada con epitafio, se refiere a un poema mortuorio) que compuse en recuerdo de mi madre. Está escrito en estrofas asclepiadeas de tipo A (tres asclepiadeos menores y un gliconio) La última estrofa, en vez de concluir en un gliconio, concluye en un ferecracio (tiene una sílaba menos que el gliconio):

O dulcis genetrix, alma parens mea,
quae iam transieris limina Tartari,
hos versus pia nunc accipe, amabilis,
flores quos tibi dedico.

Annus iam volucris transiit octies
ex quo mors tua nos reddidit orphanos,
cum te amisimus, heu, et valediximus,
mater lumine carior.

Lecto iam recubans morteque proxima,
vitae praeteritae dum reminiscere,
vestem sollicite condere quaeritans
sutricis petis forficem.

Etsi post obitum tardior affui 
laturus tibi, heu, oscula postuma,
servasti tepidos corporis halitus
donec basia venerint.

Sic vitae calor haud deseruit tuum
corpus dum veniunt filia filiusque,*
ad Manes abiens laeta viatico
almo dulcis amoris.**

TRADUCCIÓN

Oh, dulce progenitora, madre mía nutricia,
que ya atravesaste los umbrales de la muerte,
recibe piadosa y amablemente estos versos,
como flores que te ofrezco.

Volanderos los años pasaron en número de ocho,
desde que tu muerte nos dejó en la orfandad;
cuando te perdimos y te dijimos adiós,
madre más querida que la luz.

Ya en el lecho yacente y cercana la muerte,
recordando tu vida pasada, afanosamente
soñabas acabar un vestido y pedías
que te diéramos las tijeras.

Aunque llegué a tu lecho cuando ya habías muerto,
para llevarte, ay, mis postreros besos,
conservaste el calor de tu cuerpo,
mientras que llegaban esos besos.

Así el calor de la vida no abandonó tu cuerpo, 
en tanto que llegaban tu hija y tu hijo,
partiendo hacia el viaje final, contenta,
con las provisiones del amor más dulce. 
                         ______

NOTA FINAL: El perfil dibujado de mi madre es también obra mía
___   
* En la última estrofa se da sinalefa entre el segundo y el tercer verso.
** El último verso de esta estrofa (asclepiadea A) que, normalmente es un glicónico, es aquí un ferecracio 
(heptasílabo en vez de octosílabo)

sábado, junio 04, 2016

DEL TIEMPO QUE ESTÁ DEMÁS


Glosando en cierta ocasión el profesor Otón Sobrino unos versos de Lucrecio (R.N. 3.904-8) sugirió la posibilidad de entender la expresión 'quod aevi superest' como referida a 'un tiempo que sobra', o que estuviera demás en la vida. El pasaje en cuestión dice:


Tu quidem ut es, leto sopitus, sic eris aevi
quod superest cunctis privatu' doloribus aegris;
at nos horrifico cinefactum te prope busto
insatiabiliter deflevimus aeternumque
nulla dies nobis maerorem e pectore demet.

(Tú, ciertamente, tal como estás dormido en la muerte, así estarás lo que resta de la eternidad. Pero nosotros te hemos llorado inconsolablemente, convertido en ceniza junto a la tumba horrenda y ningún día nos arrancará del pecho el eterno pesar)

Comentando estos versos, el profesor Sobrino, Catedrático de la Complutense, interpretaba la expresión 'quod aevi superest' como sugeridora de la posibilidad de un tiempo "de sobra"; no simplemente de un tiempo 'restante'. En realidad el significado de ese 'superest' no parece referirse a algo más allá de 'lo que resta'. Pero la interpretación puede ir más allá y sugerir que se trata de un tiempo 'que sobra', o que 'estuviera demás', especialmente para el afectado por la pérdida del ser querido, para el doliente.
El "taedium vitae" es una posible secuela, subsiguiente a ciertas pérdidas dolorosas, generadoras de esa vivencia de un tiempo "que sobra", o que 'está demás'. En los casos de los amantes, la muerte de uno de ellos acarrea la muerte del otro, como en los casos, inmortalizados por la literatura, de Hero y Leandro, Píramo y Tisbe o Romeo y Julieta. Ninguno de ellos sobrevive a la muerte de su respectivo amante. El tiempo restante (quod superest) sería, en realidad, un 'tiempo de sobra'.

miércoles, mayo 25, 2016

DE LICENCIATURAS Y DOCTORADOS

 El título de doctor se considera el summum, que es como decir el no va más de una determinada especialización en el conocimiento de una materia cualquiera. La licenciatura es un grado inferior, el título que faculta al interesado para ejercer la docencia en la materia que sea, la licentia docendi en esa materia concreta. Claro que quien ejerce la enseñanza de esa materia concreta, ejerce propiamente como doctor, por cuanto esta palabra significa "el que enseña", el enseñante. Yo, que he sido 'enseñante' durante toda mi vida (académica) no tengo oficialmente el título de doctor. Mis saberes, o conocimientos, se nutren, en buena parte, de la experiencia. A este propósito, he bromeado alguna vez diciendo que yo soy doctor 'doloris causa', como otros lo son 'honoris causa'.
Pude haber obtenido el doctorado hace muchos años. De hecho estuve matriculado, en la Universidad de Extremadura, de los Cursos de Doctorado, durante los bienios 93-95 y 95-97. Pero, por falta de información (no se me asignó ningún tutor que me orientase en este aspecto) no se me acumularon los créditos del primer bienio a los del 2º, por no haberlo solicitado previamente (era preceptivo hacerlo, pero nadie me informó) En resumen, me quedé en licenciado, a secas.
En la Complutense realicé los estudios de licenciatura en la especialidad de Filosofía y obtuve mi titulación. Luego, en la Universidad de Extremadura, leí mi tesina de licenciatura que versó sobre Poemas panegíricos latinos de Vicente García de la Huerta a los primeros reyes Borbones. Repárese: me licencio oficialmente en una Facultad que no fue la que expidió mi titulación, y en una asignatura que no fue la de mi especialización. A esto se llama, en puridad, 'hacer lo que se puede'. Porque por razones de trabajo (y de carencias básicas pecuniarias) tuve que hacerlo todo 'por libre'.
¿Tesis doctoral? No la escribí. Pero mi libro De la Vida a la Teoría puede, muy bien, pasar por una tesis doctoral. Las enseñanzas de la vida se plasman en él. Uno de los ensayos en él incluidos podría muy bien ampliarse y presentarse como tesis doctoral. Me refiero al titulado "Dos aspectos de la cosmovisión barroca: la vida como sueño y el mundo como teatro". A falta del título académico de doctor, me he resignado a ser sólo doctor 'doloris causa'. 

viernes, mayo 13, 2016

AYER Y HOY DE LA CRUZ DE LOS CAÍDOS DE ACEUCHAL

 

  Entre una y otra foto pueden muy bien me-diar hasta sesenta años.
En la primera foto, en blanco y negro, se ven las casas de Montero (un señor adinerado que no residía allí, pues su residencia habitual estaba en Villafranca) y la casa más alta, al fondo de la cruz de los caídos, que era la vivienda del médico, Don Agustín Delgado Mayoral y familia. En la primera foto las palmeras aún eran pequeñas. En la foto de la derecha, en color, se puede apreciar cuánto han crecido respecto al tamaño que tenían a principio de la década de los 50. Los tres cuerpos visibles de la iglesia parroquial corresponden, de izquierda a derecha, respectivamente, a la sacristía (con una ventana a la cruz de los caídos), a la capilla del sagrario (sin ventana al exterior por este lado) y a la nave central de la iglesia, con la puerta lateral de entrada que corresponde al lado del evangelio. La torre aparece ya reformada en lo que respecta al campanario y a la casilla del reloj.
 A esa torre subí muchas veces, siendo monaguillo, a dar cuerda al reloj. La obligación correspondía al sacristán, el señó Lorenzo, pero me la endosaba a mí. No sé cómo no me descalabré bajando a la carrera aquellos escalones de bordes desgastados. La escalera tenía dos tramos: el primero, que va del coro a la que se llamaba la 'tabluna'; el segundo era el que conducía al campañario, a cielo descubierto. Desde arriba se 'repicaba' mejor, al ser menor el trayecto de las sogas a las campanas. Estoy hablando de la época en la que tenía yo entre 11 y 12 años, pues a los 13 ingresé en el Seminario de Badajoz. El párroco Trenado (con el que fui monaguillo) falleció en el año 50. Dos años después yo abandoné el Seminario. Mi primer trabajo fue el de profesor contratado de Latín en el colegio de San Antonio, de Almendralejo. Iba y venía diariamente desde Aceuchal, en bicicleta. Por cierto, recuerdo a la célebre señá Gabina, que hacía el mismo camino a pie. Ella tiene un monumento en Aceuchal. Y yo tengo la suerte de vivir para contarlo.
 
 

sábado, mayo 07, 2016

FERNANDO SERRANO MANGAS DESPLAZA A LUIS CHAMIZO EN SALVALEÓN


 El pueblo natal del profesor e historiador Dr. D. Fernando Serrano Mangas ha dado recientemente el nombre del fallecido catedrático de la Universidad de Extremadura a un centro cultural de la localidad que, anteriormente, había llevado el nombre del poeta de Guareña, Luis Chamizo. Si existe un valor local que lo merezca, ¿a qué recurrir a otro foráneo, por más que sea también extremeño (como es el caso de Luis Chamizo)? El hecho es que, cuando se dio al centro cultural aludido el nombre del poeta del Miajón de los castúos, aún no existía, o aún no había hecho los méritos suficientes, ese valor local que podía desplazar al foráneo. Se da la circunstancia de que ese valor local había fallecido en fecha relativamente reciente (19 de enero de 2015), lo que en cierto modo puede servir de justificante añadido al hecho de despojar de su nombre al titular anterior del referido centro cultural. Desde el momento en que hay un valor nativo que lo haga merecedor del título, se debe optar por el valor local, a costa del foráneo.
En suma, han hecho bien los porrineros al (como dice la expresión popular) "desnudar a un santo para vestir a otro": suum cuique. (A cada cual lo suyo)Descansa en paz, amigo Fernando, homenajeado por tus paisanos.

viernes, mayo 06, 2016

LA CRUZ DE LOS CAÍDOS, SÍMBOLO DE LA PROPAGANDA FRANQUISTA

Cruz de los Caídos de Aceuchal (años 50)

Las cruces de los caídos, todavía existentes en no pocos pueblos y ciudades de la geografía española, representan un anacronismo persistente de la propaganda franquista, que debería desaparecer definitivamente del panorama urbano. No es nada contra la religión, sino contra su utilización política por la propaganda del régimen que secuestró, durante más de 40 años, las libertades de los españoles.
En algunos pueblos de la geografía extremeña (este es el caso de Zafra) la cruz de los caídos ha sido definitivamente reubicada en el cementerio. En muchos otros pueblos se ha mantenido el símbolo, aunque procurando ponerlo al día, de manera que se entendiera también como representativo de los caídos del ‘otro bando’. Hubo que tratar de readaptar las inscripciones, a fin de  que se comprendiera que la cruz amparaba también a esos ‘otros caídos’. Para dar a entender que la cruz abarcaba, bajo sus brazos, a los caídos por cualquiera de las dos causas en liza, se aplicó la palabra ‘todos’. Pero ese afán de abarcar se extendió a los caídos en ‘todas las guerras civiles de España’. Incluso, como figuraba en una inscripción de Almendralejo, “a todos los caídos en las guerras de España”. En la actual inscripción de la cruz de los caídos que hay en mi pueblo (Aceuchal) se lee: “A todos los caídos de Aceuchal en las guerras civiles de España”. Se difumina un poco la más reciente de esas guerras civiles (la que más cerca está de nosotros) en una pluralidad de presuntas guerras civiles. No. Ese monumento se hizo, como tantos otros en España, para cohonestar las matanzas franquistas a instancias de Yagüe, Varela y otros, que dieron carta blanca a la derecha para exterminar a sus conciudadanos y convecinos. Esos monumentos perpetúan el franquismo y es torpe tratar de reciclarlos para la democracia. La memoria histórica debe hacerlos desaparecer.

sábado, abril 16, 2016

UN SONETO DE MONTERREY A YAGÜE

 Leo, en el libro Vicente García de la Huerta y su obra (1734-1787), (editado por Jesús Cañas Murillo, Miguel Ángel Lama y José Roso Díaz) (Visor, 2015) que el relojero poeta (?) Manuel Monterrey hizo un soneto laudatorio ensalzando las 'hazañas' del general Yagüe, uno de los militares golpistas de Franco, apodado "el carnicero de Badajoz".* Es sabido que muchos poetas (algunos de ellos, incluso, buenos como poetas) han prostituido su musa con el elogio de personajes que no lo merecían. Ya lo dijo Manuel Machado: "Hetairas y poetas somos hermanos". Por cierto, que él también prostituyó a la suya con el elogio del principal golpista que fue Franco: "Caudillo de la nueva reconquista..."
Reconozco la calidad de la poesía de Manuel Machado, al que Borges sobrevaloraba en comparación con el hermano de aquél, Antonio ("¡Ah, pero ¿Manuel tenía un hermano?") Esta boutade del autor argentino servía para manifestar su predilección por el mayor de los Machado.
 Pero volviendo a Monterrey y a su soneto a Yagüe, hay que decir, ante todo, que la calidad del relojero pacense, como poeta, estaba muy por debajo de la de Manuel Machado. Antes de conocer el malhadado soneto a Yagüe, yo sentía cierto respeto por Monterrey, ya que mi gran amigo y gran poeta (éste sí), que fue Luis Álvarez Lencero, estimó a Monterrey hasta el punto de escribir un poemario en su honor, como fue el libro titulado Tierra dormida. Probablemente Lencero ignoró que su anciano amigo había celebrado en un soneto las 'hazañas' de Yagüe en Badajoz, particularmente la tristemente célebre matanza de la Plaza de Toros. Estoy por afirmar que Lencero no supo nunca que su amigo Monterrey había, en otro tiempo, celebrado en un soneto al genocida Yagüe, "el carnicero de Badajoz". Porque un libro como Juan Pueblo resulta totalmente incompatible con el elogio de un general golpista.
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* pp. 69-70

jueves, abril 14, 2016

MODERNA CAMISETA CON VERSOS DE CATULO

 Reproduzco en esta entrada unos versos del poeta latino Catulo (84-54 a. C.), concretamente el poema V, del que ya me había ocupado en una ocasión anterior. Escrito en endecasílabos falecios, como otros tantos, entre los 116 que integran su colección. Y es que se ha celebrado por estos días el llamado "Día Internacional del Beso". Besos... pero no darlos, dijo el poeta de "Adelfos", es decir, Manuel Machado, en esa especie de loa de la indolencia y la desgana que inspira el poema nombrado. (Por cierto, en otra 'lectura', probablemente errónea, de este poema se lee la variante: Besos... para no darlos. 
El parnasianismo relegó los besos de la poesía, los borró del mapa poético. Catulo fue todo lo contrario: un poeta besucón.Y le pide a su amada Lesbia besos por cientos y por miles.
Así que hoy, 13 de abril, se celebra el Día Internacional del Beso. La publicidad aprovecha la oportunidad de beneficiarse con la venta de camisetas, en este caso. Aquí se reproduce el logotipo con el que la publicidad quiere potenciar, en este caso, la venta de camisetas. Viste mucho (nunca mejor dicho) eso de publicitar una camiseta con unos versos en latín del gran acuñador de versos falecios (espondeo, dáctilo y tres troqueos) que fue Catulo.
 
Carmen Fernández Daza (Directora del Centro Cultural Santana, de Almendralejo)  nos da su elegante versión de esta pieza poética de Catulo en un reciente comentario publicado en Facebook.
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* NOTA:  En el latín del cuadro que ilustra esta entrada (arriba a la izquierda) cada dos renglones conforman un verso. Hay, por tanto, tres versos (falecios en este caso): Da mi basia mille, deinde centum,/ dein mille altera, dein secunda centum, /deinde usque altera mille, deinde centum. Añado la traducción: Dame mil besos y después un ciento; / y, después, otros mil y otra vez ciento; / después mil otra vez y otra vez ciento...

viernes, abril 01, 2016

AJOS Y BRUJAS

En el lenguaje técnico de la ciencia literaria se llama 'hipotiposis' a la descripción de una persona, o una cosa, en general,  mediante una serie de rasgos característicos. Por ejemplo, en su conocido poema titulado "Castilla", Manuel Machado resume  en tres  palabras  la descripción del Cid y su mesnada: "polvo, sudor y hierro". Veamos otro ejemplo de hipotiposis debido al novelista Wenceslao Fernández Flórez:

 Se detuvo a charlar con el vigilante nocturno (un recio garrote, una bufanda, una zamarra y un grueso bigote lleno de gotitas de agua)

Las palabras que van entre paréntesis condensan los rasgos característicos descriptivos del personaje.
En tiempos pasados se quiso caracterizar a Aceuchal, mi pueblo, mediante esta sencilla simplificación: ajos y brujas. En cualquier caso, esta caracterización de mi pueblo natal resulta en la actualidad  obsoleta, completamente anacrónica. Ya no hay 'brujas' en Aceuchal, si es que las hubo alguna vez. Sí, hay ajos y este cultivo se ha convertido en una de las industrias más pujantes del lugar. Lo de las brujas pertenece ahora al terreno brumoso de la leyenda.
Hace ya unos cuantos años (justo los que lleva en vigencia el siglo XXI) el profesor Serrano Mangas, de la Universidad de Extremadura (fallecido en enero del pasado año) trató de enjaretar una sátira, a propósito del ajo, en la Revista de Estudios Extremeños (t. 56, nº 1, pp. 147-160) para responder a una crítica adversa, de mi autoría, a su libro La segura travesía del Agnus Dei. Mi crítica se publicó en la Gazetilla de la U.B.Ex. (nº 32, 2ª época, pág. 2, 1999)  Su réplica salió en el antedicho número de la citada revista. El título del artículo es "Sobre la cronología y el sentido de la Asafrae descriptio de Enrique Cock". Comienza con una cita del Lazarillo cuya oportunidad no podemos dejar de cuestionarnos. ¿A qué viene la tal cita? Refiere la jugarreta inmisericorde, propia de un delincuente, que el galopín Lázaro lleva a cabo con el ciego, proponiéndole saltar un arroyo, con la aviesa intención de que se dé un testarazo contra un pilar que hay justo en la orilla opuesta. ¿Pretende que nos riamos con la acción delictiva del barbián? La verdad es que la cita no viene a cuento en ningún sentido. 
 Pero, a renglón seguido, se inicia una serie de repeticiones de la interjección '¡ojalá!', cuyo pretendido efecto cómico consiste en introducir al lector en la cabal comprensión de lo que es para el autor la que él llama la "liliácea inteligencia". Se trata de un tipo de inteligencia inferior, supuesta-mente maleada por la influencia del ajo, el cultivo por excelencia característico de Aceuchal. La interjección, leída al revés (o sea, de derecha a izquierda) remeda el pregón del ajero: '¡al ajo!'. A base de este recurso pretende montar  una sátira para ridiculizar a los habitantes de Aceuchal, en general, y a mí en particular. Es una cuchufleta de lo más insulso, con la que se pretende hacer ameno un escrito, lleno de falsedades históricas. Por ejemplo, es falsa de todo punto la afirmación de que, para determinar la composición del poema de Enrique Cock, yo me base, únicamente (el subrayado es mío) en la fecha postquam de la derrota portuguesa de Alcántara, por la que Portugal quedó anexionado a España. Mangas sustrae a la consideración otra circunstancia (antequam) cual es la carta de Cock al duque de Feria (14 de diciembre de 1581) solicitando su ayuda económica a fin de poder publicar el poema Asafrae descriptio. Para apoyar su pretensión de que el poema del holandés se escribió más tarde de esas fechas, Mangas alega que "basta solo comparar y cruzar los contenidos del centón del bátavo con los del opúsculo Carta al Duque de Feria, Virrey de Sicilia, sobre la población y aumento de la villa de Zafra, de Pedro de Valencia". Sorprende la osadía de esta afirmación, porque sabemos que este documento data de comienzos de 1603, cuando ya hacía casi cinco años que había fallecido el holandés en Madrid (en agosto de 1598) Trata el profesor universitario de hacernos creer que Cock toma del documento antedicho términos como 'Emporium' y 'Emporitanus', para designar el título señorial (y posteriormente condal y ducal) de Feria, que ostentaron los nobles de la familia de los Figueroa. Pretende Mangas, además, que el título nobiliario que corresponde al Ducado de Feria debe entenderse como el "Ducado de los Mercaderes". Esta es su traducción más adecuada, no la que correspondería al conocido título registrado en la Heráldica.

Pretende, por último, el autor de tales disparates que "es Cock quien pisa en las huellas de Pedro de Valencia y de Cristóbal de Mesa, para armar sus velados ataques y, por  lo tanto, su obra es posterior a la de los dos parientes zafrenses" (el subrayado es mío). Y concluye su desatentado artículo volviendo a referirse a la inferioridad manifiesta que supone haber nacido en el pueblo de los ajos, como es mi caso. Y es que -según dice- "para abordar asuntos de esta índole es necesario recordar que deliciosos manjares hay que nunca podrán ser fundidos en paladares atrofiados por la presencia del ajo" (nuevamente subrayo yo)
            
¡Olé tu gracia serrana, Serrano Mangas, el más homenajeado de los porrineros en estos últimos tiempos!               

jueves, marzo 24, 2016

COLONIZANDO SOLEDADES

                     "A mis soledades voy,
de mis soledades vengo..."
(Lope de Vega)
 
Trato de glosar en esta entrada un poema de J.R.J., concretamente, el que  corresponde al número XCII, de Estío. En él, como en otros varios poemas de este libro y de otros, aparece el símbolo del 'jardín', mediante el cual el poeta representa su propio espacio vital. Al estudio de este símbolo he dedicado algunas de las páginas de mi artículo "El principio de inmanencia en la poesía de J.R.J." (ver mi libro De la Vida a la Teoría, pp. 83-84) En el poema aquí glosado el poeta procura consolarse de la pérdida de un amor, repoblando la soledad que ha creado la ausencia del amor perdido. El territorio de su intimidad (su 'jardín') se agrandará con el vacío creado por esa ausencia:
                                  
                                         Cada día el claro bálsamo
                           del sol será más suave;
                           multiplicaré mis rosas
                           y se ordenará mi sangre.

                           Los vehementes ocasos
                           irán perdiendo ciudades,
                           se dilatará el jardín
                           rompiendo montes y mares.

                           El lugar en que la dicha
                           de dos fue vista, veráse
                           nuevo sin la dicha aquella,
                           bello por sus soledades.

                           Sin ti, no ¡conmigo! El alma
                           como el mundo, sola y grande.
                           Dirán los vientos: ¿sin quién?
                           Y mi corazón: ¡sin nadie!

 Son muchas las personas en este mundo que están abocadas a la soledad. Yo he conocido a unas pocas, algunas de ellas muy cercanas a mí. El autor de estos versos menciona aquí uno de sus símbolos predilectos: el jardín. Nada menos que ocho poemas con este título encontramos en el mencionado libro. El jardín simboliza la intimidad, el último reducto en el que se refugia la persona. Pero este reducto, a fin de cuentas, abarcará a la totalidad del mundo. El alma ensanchará sus límites, hasta hacerlos coincidir con esa totalidad. Poblará todos esos rincones y el 'jardín' se dilatará hasta hacerse co-extensivo con el mundo. El yo irá colonizando, sucesivamente, todas esas soledades:

                                   Yo solo dios y padre y madre míos
                        me estoy haciendo día y noche, nuevo
                        y a mi gusto... (Et., 97) 

Las soledades las repuebla el poeta ampliando el ámbito del yo. 
 

lunes, marzo 14, 2016

UN NUEVO LIBRO SOBRE VICENTE GARCÍA DE LA HUERTA

La Universidad de Extremadura ha publicado recientemente un volumen colectivo sobre el dramaturgo y poeta zafrense del XVIII, Vicente García de la Huerta. Figuran como coeditores del libro los profesores de la mencionada universidad, doctores Jesús Cañas Murillo, Miguel Ángel Lama y José Roso Díaz. Dichos coeditores, junto con otros dieciséis autores pertenecientes a distintas universidades, nacionales y extranjeras, escriben sendos trabajos (algunos por partida doble) acerca del dramaturgo extremeño. Con ello la figura del autor zafrense más destacado del siglo XVIII adquiere un mayor relieve dentro del panorama literario de ese siglo.
 
No comparto, sin embargo, la afirmación que se estampa en la solapa del libro sobre lo de que la bibliografía que en él se recoge sea 'exhaustiva'. Hay omisiones indudables en este sentido. En lo que a mis modestas aportaciones se refiere, sólo el profesor Luis Merino Jerez se cuida de recordar mi tesina de Licenciatura, que versó precisamente sobre la faceta de Huerta como latinista. Un trabajo mío publicado en la revista Encontros/ Encuentros, editada en Olivenza hace unos años, se relega a la más absoluta ignorancia. No es ya que cualquier publicación sobre el poeta y dramaturgo zafrense del XVIII haya de ser recogida en esta monografía.  Pero dicho trabajo fue posteriormente recogido en mi libro De la Vida a la Teoría, y en él se menciona el precedente portugués del que principalmente es deudora la obra de Huerta. Me refiero a la obra de Antonio Ferreira (siglo XVI) titulada Castro. Por más que sea discutible si el portugués copió al orensano Fray Jerónimo Bermúdez, en su Lisi desdeñosa, o bien fue al revés, que el orensano plagió del portugués. El caso es que la obra de Huerta, Raquel, ya tenía un precedente en la portuguesa de Ferreira, Castro.

En el volumen que comentamos no se hace la menor referencia a los precedentes posibles de la Raquel, del autor zafrense. Y, desde luego, se ignora el trabajo publicado en Encontros/Encuentros y recogido posteriormente en mi libro mencionado más arriba.

Pese a todos estos 'inconvenientes' el coautor de la obra, Miguel Ángel Lama, que es amigo, me ha encargado que sea yo uno de los que presenten este libro próximamente en Zafra. Vayan por delante los anteriormente mencionados 'inconvenientes'.
 

viernes, marzo 11, 2016

EL HOMBRE COMO HABITANTE DEL MUNDO




Cuando a Diógenes le preguntaron de dónde era contestó:'Soy ciudadano del mundo'                 
       (Diog. Laert. Vit. Phil.6.63.3)

Se consideraba, por tanto, ciudadano universal. Era un personaje pintoresco, fuera de lo común, lo que hoy se llamaría un "outsider". Extravagante, por supuesto. De él nos dijo el poeta Ausonio que "tenía por despensa una alforja y por casa un tonel". Así que llevaba su casa "a cuestas", como el caracol. Así nos lo pinta Campoamor en su poema "Las dos grandezas", en el que se presenta al cínico dialogando con el rey Alejandro Magno, que le promete una vida de comodidades y riqueza, lo que el cínico rechaza: "Puedo hacerte más honrada / tu vida de caracol./ ¿Qué quieres de mí? -Yo, nada:/ Que no me quites el sol".

Vivía, pues, Diógenes en un tonel o, quizás, una tinaja. Esa era su casa: 'oikos', casa en la lengua griega. De donde la raíz 'eco-', que forma parte de muchos vocablos de la lengua filial hispana: eco-nomía, eco-logía, eco-sistema...Estas palabras hacen referencia al mundo como casa o habitáculo. Tenemos la obligación, por la cuenta que nos tiene, de conservar en buen estado de habitabilidad esta vivienda común que es el mundo. Esa es la finalidad que se propone la moderna disciplina llamada 'ecología'. La influencia negativa del ser humano sobre el medio ambiente se hace notar en las alteraciones del cambio climático. La ciencia llamada Economía tiene que ver con lo que se entiende como 'buen gobierno de una casa'. En este caso, nuestra casa común es el mundo y la ciencia llamada Ecología tiene por objeto lograr que esta casa común siga manteniéndose en buenas condiciones de habitabilidad. Al tema de las relaciones entre la Economía y la Ecología dediqué un artículo periodístico que se publicó en el diario HOY de Badajoz (15-06-90) Este artículo fue incluido posteriormente en el libro ARTÍCULOS DE AYER Y DE HOY (págs. 20-22) que se publicó en 2014.

En cuanto al otro sentido de la raíz 'eco-' como raíz etimológica de origen latino, tenemos un ejemplo en la palabra "ecografía" (de la raíz latina 'eco-' = resonancia, eco) término muy empleado en la actualidad como uno de los más eficaces y útiles métodos para un buen diagnóstico.

Hay que tener en cuenta si la raíz ‘eco- procede del término griego ‘oikos’ (=casa) o si procede del término latino ‘echo- (que expresa la resonancia acústica que se conoce con el nombre de ‘eco’) Así las palabras ‘economía’, ‘ecología’, ‘ecosistema’…tienen que ver con la raíz griega ‘oikos’ (=casa); mientras que ‘ecografía’, ‘ecolalia’, ‘ecoico’…tienen que ver con el término latino ‘echo’ (pron.’eco’)